La tienda de la calle Mayor

domingo, julio 1st, 2018

Preestrenada en Cannes en la primavera de 1.965 y finalmente comercializada oficialmente ante el público el 8 de octubre del mismo ejercicio, fue vista desde un principio como un ejemplo fidedigno de la calidad y atractivo que había alcanzado el cine checoslovaco en la década de los 60, donde la apertura política del régimen comunista permitiera llegar a unos notorios postulados creativos y posteriormente transfigurarse en un verdadero agente de cambio ideológico-social en la llamada «Primavera de Praga». Por otra parte este proyecto ha sido estimado hasta el día de hoy, en uno de los filmes más reveladores sobre el «Holocausto» al pueblo judío en Europa durante la II Guerra Mundial.

Financiada por los históricos «Barrandov Studios» con sede en Praga, ya fundados en 1.921, usurpados por los alemanes durante el protectorado de Bohemia-Moravia y estatalizados durante la segunda época de Banes; contando principalmente con la producción de Jordan Balorov, M Broz, Karel Feix, Jaromír Lukás y Frank Daniel, la dirección bicéfala de Ján Kadár y Elmar Klos, la fotografía de Vladimír Novotný, los decorados de Karel Skvor, el vestuario de Marie Rosenfelderova, la banda sonora de Zdenek Liska y la edición de Diana Heringová y Jaromír Janácek. Por otra parte se nutre de un representativo casting donde tienen cabida personalidades de la talla de Ida Kaminska, Jozef Kroner, Hana Slvkvá, Frantisek Zvarik, Martin Hollý o Martin Gregor.

Rodada en lengua eslovaca y con incursiones del yiddish en algunas escenas, dotada de un guión de los mismos Kadár y Klos al lado de Ladislav Grosman, autor de la novela original, donde se intenta narrar una llamativa historia desarrollada en los años del régimen de Josef Tiso, sacerdote católico integrista que convirtiera a Eslovaquia en un estado satélite del III Reich alemán desde 1.939. Muy pronto las políticas anti-semitas llegan a un pequeño pueblo llamado Sabinov, en la región de Presov, donde un humilde carpintero de nombre Tóno es presionado por su quejumbrosa mujer Evelyna y su repugnante cuñado Marcus, líder local del Partido Popular Eslovaco (SL’S), la organización fascista sostenedora del sistema, para convertirse en «controlador ario» de una humilde mercería en la calle principal de la villa regentada por Rozalia, una anciana hebrea en estado de semi-senilidad y no siendo ésta consciente de la persecución contra su etnia por parte de las autoridades. Muy pronto Tóno descubre que el negocio no es rentable y la señora recibe ayuda de los miembros de su comunidad y casi sin proponérselo el ebanista logra confraternizarse con los judíos. La siniestra orden de los colaboracionistas de deportar a los integrantes de la colectividad israelita, pondrá a prueba la base moral y ética de Tóno, empezando a gestarse un infortunio de grandes dimensiones.

Con la mudanza de todo este mundo a fotogramas, nos encontramos inmersos en una reflexión perecedera bastante certera y siempre provocadora, con profundo contenido humanista, pudiendo desgranar poco a poco un auténtico arsenal de sensaciones, incidiendo profundamente en la conciencia del espectador.

El tándem formado por Kadár y Klos exhibe una creación llena de recursos cinematográficos, utilizados con perspicacia e inteligencia, dentro de unas características enormemente complejas y a la vez dinámicas, destacando el empleo práctico y refinado de la siempre procelosa técnica del «travelling», unido a una sabia combinación entre espacios interiores y exteriores, al lado de una prueba de primeros planos enormemente innovadores, provistos de gran carga psicológica.

El libreto de Kadár, Klos y Grosmam es sencillamente magistral, donde a pesar del supuesto carácter local de la descripción se transfigura en un mensaje de marcado temple universal, pudiendo tratar dentro de una escala enormemente cáustica, la moralidad y las responsabilidades individuales en el ámbito de un sistema totalitario. Comenzando en una escala de clarividente comedia costumbrista, se desplaza ostensiblemente hacia la crítica social y termina en tragedia.

Las imágenes captadas por Novotný, están siempre en prestación de la narración, dotadas de un blanco y negro fulgente, sumamente evocador, la ornamentación de Skvor es capaz de crear todo un vestigio, característica que se repite en el guardarropa de Rosenfelderova, la musicalización de Liska está provista de duende y pudiendo disfrutar de una edición ducha y vigorosa por parte de Heringová y Janácek . Las interpretaciones son sencillamente magistrales, destacando Ida Kaminska (Rozalia), bordando su personaje, donde muestra una faceta entre apabullada y cautivante, junto a Josef Kroner (Tóno) percibiendo toda la esencia eslovaca y transmitiendo en su rol la angustia perenne y el miedo cerval como fuente de todos los males, sumando las labores llenas de aplomo y exquisitez por parte de grandes secundarios como Hana Slukvá (Evelyna) o Frantiseck Zvarik (Marcus).

La cinta desde el primer momento gozó del beneplácito de la «Crítica» más especializada y de los académicos, en una época donde el cine procedente del Este era muy valorado en Occidente, más incluso que en sus propios países de origen. En el «Festival de Cannes» de 1.965, tanto Ida Kaminska como Josef kroner recibieron la mención especial del Jurado por sus respectivas glosas y en la noche de los «Oscars» en 1.966, el trabajo obtiene el premio de «Mejor Película de habla no inglesa». Es de destacar que tras la invasión por parte de la Unión Soviética y sus aliados del Pacto de Varsovia en el verano de 1.968, donde se ahogó por el peso de las armas, las animosas ansias de libertad por parte de los pueblos checo y eslovaco, la mayoría del antiguo equipo tanto artístico como técnico del filme, se exilió en Europa del Oeste y en Estados Unidos, no pudiendo regresar a su tierra hasta la llamada «Revolución de Terciopelo» en 1.989.

One Response to “La tienda de la calle Mayor”

  1. Una forma distinta de ver a los fascismos, un auténtico tratado político.

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