El club de los Cinco

jueves, abril 19th, 2018

Considerada por algunos como el mejor filme de adolescentes de la Historia y convertido para otros cuantos en una verdadera creación de culto en los sugestivos 80; lo cierto es que esta película estrenada el 15 de febrero del año 1.985, supo captar a la perfección la problemática de los chicos del momento, donde con elementos teóricamente poco pretenciosos puede llegar a ciertas alturas creativas.

Su epígrafe original en inglés era «The Breakfast Club» (literalmente El Club del Desayuno), aunque en el mundo hispánico fue conocida por «El Club de los Cinco», a lo mejor buscando ciertas reminiscencias con los célebres relatos juveniles de la autora inglesa Enid Blyton. Significaba un esfuerzo por parte de las estadounidenses «A&M Films» y «Channel Productuctions», asumiendo la también norteamericana «Universal Pictures» la tarea de la distribución, junto con la producción de Ned Tanen y John Hughes, encargado asimismo de los cometidos de realización y guión original, añadiéndose la labor como operador jefe por parte de Thomas Del Ruth, la musicalización de Keith Forsey y Gary Chang, más la edición de Dede Allen. Finalmente se agrega un evocador casting formado enteramente por los mozos Emilio Estevez, Anthony Michael Hall, Judd Nelson, Molly Ringwald y Ally Sheedy, al lado de los más talluditos Paul Gleason y John Kapelos.

El libreto describe una situación plenamente verosímil, donde cinco estudiantes de un «High School» de Shemer, una ficticia población en la área metropolitana de Chicago, son castigados por el director del centro en permanecer en la biblioteca durante la mayor parte de un sábado, instados a escribir todos una grotesca redacción de más de mil palabras donde tienen que hacer una reflexión sobre sus proyectos de vida y perspectivas. Cada uno de los alumnos representan un estereotipo típico de las escuelas de secundaria norteamericanas y han sido sancionados por diversos motivos, presentándose los casos de Andrew, deportista y muy popular entre sus compañeros, creándole un comportamiento prepotente y abusón, no dudando en hacer una degradante novatada a un compañero en los vestuarios, Brian un auténtico cerebrito pero a la vez sumamente despistado, siendo exponente de ello la colocación de una pistola de bengalas en su taquilla y terminando por estallar, provoca una serie de daños materiales menores, John, un muchacho problemático, con fuertes tendencias anti-sociales y conocido por sus múltiples gamberradas, como activar una alarma contra-incendios en la institución educativa, Claire, procedente de una familia acaudalada, destacando por una serie de actitudes frívolas y clasistas, capaz de saltarse las clases para ir de compras y terminando en Ally, una chica solitaria y con escasa empatía por su entorno cercano, no ha sido sancionada pero comparece al recinto porque no tiene otra cosa mejor que hacer. El docente no está presente todo el rato con los chavales, manteniendo en cambio con el bedel una serie de conversaciones hasta cierto punto transcendentales sobre el estado de la enseñanza en el país y las relaciones intergeneracionales; mientras tanto los menores pasan el rato fumando marihuana suministrada por John, dibujando, pensando en voz alta o simplemente durmiendo, pero poco a poco todos se van abriendo, descubriendo elementos comunes, como unas relaciones problemáticas con sus respectivas familias o ser fuertemente presionados por el ámbito comunitario, naciendo entre ellos una incipiente amistad por encima de tópicos y prejuicios.

El efecto inventivo de todo este cosmos puede resultar predecible para cualquier espectador perspicaz al suponer un planteamiento teóricamente simple, pero consigue conectar con suma facilidad gracias a un estilo abierto y sugestivo, crecido en parte por una realización competente, vigorosa y dinámica, sustentada en una prolífica profesionalidad. Podemos observar un producto lleno de cadencia y sobriedad, muy atento a todos los detalles, en unos fotogramas de gran carga icónica.

Representaba la segunda cinta de Hughes que había debutado como director en el ejercicio anterior con «Dieciséis Velas», centrándose en las experiencias vitales de los jóvenes, aunque en la producción del quinto año de la década alcanza ahondar bastante más en este prolífico universo, dando carnalidad y en ocasiones gracia a la mayoría de los personajes descritos.

El libreto logra exponer una historia fresca y resolutiva estando muy presente todas las inquietudes, miedos y complejos no sólo de los más bisoños, también de los adultos y bajo un manto de supuesta superficialidad se esconde una notable crítica social y en algunos aspectos incluso política, observándose poca condescendencia al conservadurismo de la era Reagan. Los diálogos son increíbles y frescos, sucediéndose una serie de momentos tantos alegres como tristes, donde se pone en solfa los supuestos clichés de los sujetos protagonistas.

La fotografía de Del Ruth es alegre y vigorosa, transmitiendo inmediatez, la banda sonora original del tándem formado por Forsey y Chang es especialmente insinuante, acompañada por una serie de temas pertenecientes a grupos de pop británicos no muy conocidos para el público estadounidense de la época como «Simple Minds» y «Wang Chung», al lado del solistas de la talla de Jesse Johnson, Karla DeVito y Elizabeth Daily, el montaje de Allen es muy dinámico, con un gran sentido del ritmo. Por otra parte todos los actores están muy metidos en sus respectivos papeles, surgiendo una sugestiva química entre ellos, destacando las glosas de Emilio Estevez encarnando a Andrew, hijo del gran Martin Sheen y hermano del polémico Charly Sheen, exhibiendo en este filme una compostura digna de elogio, Anthony Michael Hall caracterizado como Brian, exponente de un estilo lleno de perspicacia y a la vez natural, Judd Nelson en la piel de John, especialmente versátil y dotado de un prometedor carisma, Molly Ringwald, recreando a Claire, con toda la gracia de la nubilidad y convertida en la intérprete fetiche de Hughes tras protagonizar su película anterior, Ally Sheedy, sufriendo una verdadera metamorfosis con el cometido de Allison, manifestando una prolijidad inaudita y terminando con las labores provistas de corrección profesional por parte de Paul Gleason y John Kapelos.

John Hughes continua con los mismos derroteros con «la Mujer explosiva» y «Todo en un día» en 1.986 y a partir del año siguiente se inserta definitivamente en la comedia familiar con «Mejor solo que mal acompañado», a la que siguen títulos como «La loca aventura del matrimonio» en 1.988, «Solos con nuestro tío» en 1.989 y «La pequeña pícara» en 1.991. Fallece en la ciudad de Nueva York a causa de un paro cardíaco el 6 agosto de 2.009, contando con 59 años de edad.

2 Responses to “El club de los Cinco”

  1. Siempre odié las películas de adolescentes, incluso cuando era adolescente, pero en cambio en este filme adquiere una importancia sociológica interesante. A ello unimos un buen ejercicio cinematográfico.

  2. También sabe reflejar muy bien los conservadores y reaccionarios años de Reagan y la falta de perspectivas de la gente común ante el economicismo integrista del Neoliberalismo, tanto por parte de los adolescentes como los adultos. Las interpretaciones son memorables en todos los actores.

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