Bullitt

martes, marzo 20th, 2018

Esta producción norteamericana estrenada en el icónico año de 1.968, supuso un renacimiento del género policíaco, donde encontraba novedosas formas de inventiva, inspiradas en los importantes cambios políticos, culturales, sociales y de costumbres acaecidos en aquella época, prorrogando esta tendencia en los primeros ejercicios de la década de los 70 con títulos como «Harry el sucio» de Don Siegel, la gran consagración de Clint Eastwood como actor, «Shatf» del afroamericano Gordon Parks, visto como el comienzo del denominado «Blasxploitation» o «The French Conection, Contra el imperio de la droga» de William Friedkin, una fresca reinterpretación de la corriente, comercializadas todas en 1.971.

Proyecto de la «Solar Productions», contando con la distribución de la poderosa «Warner Bross», con la producción de Philip D’Antoni, la dirección de Peter Yates, el guión de Alan Trustmant y Harry Kleiner, la fotografía de William A. Fraker, los decorados de Albert Bremer, el vestuario de Theadora van Runkle, el sonido de John K. Kean, la musicalización de Lalo Schifrin, la edición de Frank P. Keller, junto con un jugoso casting formado por personalidades como Steve McQueen, Robert Vaughn, Jacqueline Bisset, Simon Oakland, Don Gordon, Norman Fell o Felice Orlandi.

El libreto estaba basado en la novela «Mute Witness» de Robert L. Fish, publicada en 1.963, aunque también inspirándose para la recreación del personaje protagonista en la trayectoria profesional de un sujeto real, el californiano inspector de homicidios Dave Toschi, famoso por sus investigaciones del llamado «Asesino del Zodiaco». Se intenta describir las andanzas del teniente de la Policía de San Francisco Frank Bullit, encargado por el ambicioso político Walter Chalmers para proteger a un testigo protegido llamado Johnny Ross, perseguido por la Mafia de Chicago y futuro compareciente en la «Comisión del Senado contra el Crimen Organizado». Frank tiene como pareja sentimental a la dulce Cathy, pero su absorbente trabajo le impide dedicarle el tiempo que se merece, provocando un patente desencuentro entre ambos. A pesar de los esfuerzos y precauciones de Frank, Johnny es asesinado, siendo el comienzo de una concienzuda investigación por el agente de orden público, suponiéndole descubrir todo un mundo de delitos y corrupciones, salpicando a las altas instancias del país.

La conclusión de todo este cosmos en fotogramas es una creación llena de buenos e interesantes momentos alcanzando gran autenticidad y precisión, inaugurando una forma de rodar que tendría gran seguimiento en los años posteriores, dentro de un estilo naturalista, con cierto toque existencialista, a veces cercano al género documental, donde la sobriedad, la sequedad y un escaso efectismo condiciona sobradamente a la cinta.

Hay una gran atención al detalle, donde cada escena está perfectamente construida y los elementos parecen enormemente adaptados, sobre todo en las escenas de acción; impresiona su fuerte sentido del ritmo y una palpable tensión, con una preferencia, casi maniática por los escenarios naturales; se puede observar un cuidado movimiento de cámara, manteniendo el plano en muchos instantes, provocando una llamativa vistosidad en las imágenes.

El realizador Peter Yates se muestra contumaz y ambicioso, sabiéndose portador de un producto insólito y atrayente; nacido en la pequeña ciudad inglesa de Alderhot conocida por sus históricos acuartelamientos militares, hijo de un oficial del ejército y estudiante de arte dramático en los duros años de postguerra, piloto de carreras profesional durante su primera juventud, ejerciendo posteriormente como mánager de Stirling Moss, el mayor mito del automovilismo británico durante los 50; optando finalmente por entrar de lleno en el mundo audio-visual, consiguió desempeñar como ayudante de dirección al lado de figuras con el prestigio de Mark Robson, J. Lee Thompson y Tony Richardson; logra sus primeras realizaciones en el entonces novedoso medio televisivo, trabajando para la estatal BBC y la privada ITV, siendo su salto a la «Gran Pantalla» en «Vacaciones de verano» en 1.962, un rutinario musical al servicio del cantante Cliff Richard, continuando con trabajos como «One Way Pendulum» en 1.964, aún no estrenada en ningún país hispano-hablante, adaptación de la famosa obra teatral del mismo título y «El gran robo» en 1.967, magnífica recreación del conocidísimo asalto al «Tren de Glasgow» en agosto de 1.962, valiéndole su espaldarazo internacional y la llamada por parte del omnipresente Hollywood.

En Bullit, Yates a pesar de su fuerte personalidad creativa y la novedad de muchas de sus propuestas, se siente influenciado por el crudo «Neorrealismo» italiano de finales de los 40, la rebeldía pocas veces reprimida del «Free Cinema» británico, creador de su cosmovisión intelectual y cinematográfica aparte del contumaz estilo del «Polar» francés, con su propensión al fatalismo, el análisis transcendente de la realidad comunitaria y la profundidad psicológica de los personajes.

Sería impensable no reseñar la famosa escena de persecución en la película, donde fuera necesaria una filmación de tres semanas para sólo quince minutos de metraje, en el cual un «Ford Mustang GT 390 Fastback» verde oscuro, acosa a un «Dodge Charger R/T 440 Magnun» negro por las empinadas calles de San Francisco y sus afueras, notándose notablemente la pasión por el motor tanto de Peter Yates como de Steve McQueen, aunque los incansables buscadores de pifias han encontrando dos ejemplos notables, reflejadas en la pérdida de ochos tapacubos del vehículo rastreado y el adelantamiento por cuatro veces de un mismo «Volkswagen Escarabajo».

El guión de Trustmant y Kleiner es brillante y llamativo, a pesar de bregar con un argumento algo trillado, provisto de inteligentes diálogos, con un interesante surtido de frases cortas y contundentes; la fotografía de Fraker es vigorosa y alegre, resaltando toda la luz y el color de la divina tierra californiana, la escenografía de Bremer es insinuante, concibiendo una peculiar atmósfera, la guardarropía de Van Runkle es especialmente sugerente, capaz de crear todo una iconografía con influencias extra-cinematográficas, el sonido de Kean adquiere una gran importancia en el desarrollo dramático, la banda sonora del argentino con residencia en Norteamérica Lalo Schifrin, sumerge al espectador en la misma trama, gracias a un empleo enérgico de los acordes de Jazz, metal y percusión, la edición de Keller es hábil y sumamente eficaz.

Evocación por separado nos merecen las glosas de los figurantes, destacando a Steve McQueen encarnado a Frank Bullit, un verdadero monstruo de la escena, con un carisma que hipnotiza, sabiendo exhibir clase con naturalidad, en un rol taciturno, lacónico, misántropo y a la vez moralmente íntegro, al lado de Robert Vaung en la piel de Walter Chalmers, bordando todo un arquetipo ruin y deleznable, junto a una Jacqueline Bisset transfigurándose en Cathy, especialmente hermosa y dotada de una gran capacidad de seducción; sin poder omitir grandes secundarios como Simon Oakland, Don Gordon, Norman Fell y Felice Orlandi.

Desde su exhibición en salas comerciales la película cosechó una buena respuesta por parte del público y cierto reconocimiento académico, al acaparar el «Oscar» al «Mejor Sonido» en la persona de John K. Kean de la ceremonia celebrada en 1.969. Yates proseguiría su trayectoria profesional alternándose entre su Reino Unido natal y Estados Unidos, donde destacaría cintas como «John y Mary» en 1.969, una simple pero sugerente historia de amor, «La guerra de Murphy» en 1.971, innovadora incursión en el género bélico, «El relevo» en 1.979, visión subjetiva del final de la adolescencia, «Krull» en 1.983, donde se mezcla elementos fantásticos con la «Ciencia Ficción» o «Llamada en escena» en 1.999, una comedia fantasmagórica.

Coincidiendo con el próximo 50 Aniversario del estreno del filme de Yates, la «Ford Motor Company» ha presentado en el «Salón de Detroit» el «Mustang Bullit», un verdadero homenaje al automóvil protagonista del seguimiento más famoso de la historia del «Séptimo Arte», donde conserva su color verde oscuro original, añadiendo vistosos detalles cromados, guardando un motor «5.0 litros V8» y equipado con una caja de cambios manual como en los 60.

One Response to “Bullitt”

  1. Una de las pelis favoritas de los aficionados al motor, pero es mucho más que una persecución.

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