El club de la lucha.

lunes, febrero 26th, 2018

En 1.996 el periodista y escritor estadounidense Chuck Palahniuk logra publicar su primera novela «Fight Club», cuyo epígrafe fue conocido en España como «El club de la lucha» y en la América hispana a manera de «El club de la pelea»; si bien la obra obtuvo alguna crítica positiva, la publicación aguantó poco tiempo en las librerías. Con un estilo perturbador, poco propicio para el gusto de los editores más conservadores, se intenta narrar una extraña historia, con un protagonista sin nombre, empleado de una multinacional automovilística y teniendo como misión el proponer revisiones en vehículos defectuosos, sólo si estas son inferiores a las posibles indemnizaciones para los herederos de los fallecidos; con graves problemas de sueño y por recomendación de su médico asiste a reuniones de grupos de apoyo a enfermos de cáncer testicular con el objetivo de darse cuenta del verdadero sufrimiento y lo fútil de sus supuestos padecimientos; al resolver hasta cierto punto su insomnio, el hombre se hace adicto a frecuentar otras veladas de colectivos de auto-ayuda, haciéndose pasar por víctima, donde se hace amigo de Bob, un antiguo culturista, cuyos entrenamientos sin control y la ingesta de sustancias prohibidas, le supuso un pavoroso desarrollo mamario. Muy pronto nuestro personaje descubre otra impostora en las charlas llamada Marla, hecho que le desagrada y concuerda con ella para no coincidir más veces juntos, a pesar de intercambiarse los teléfonos. En un viaje de avión el empleado de la compañía de automoción conoce a Tyler, un representante de jabones especialmente locuaz y carismático; con el regreso a su apartamento lo encuentra completamente destrozado por una explosión y se le ocurre llamar a Tyler para quedar en un bar; allí tienen una conversación sobre consumismo y el comercial ofrece al protagonista de quedarse en su casa con la condición que lo golpee. Llegado a la vivienda, el cronista se da cuenta de su estado ruinoso. Continúan las peleas al lado del establecimiento hostelero, atrayendo a cada vez más curiosos, por lo que deciden trasladarlas a un sótano, teniendo Tyler en aquel momento la idea de organizar un club de lucha. Marla sufre una sobredosis llamando a su antiguo compañero, él la ignora pero el representante toma el emplazamiento y va a socorrerla, siendo el comienzo de una relación sentimental entre los dos. Con el tiempo la organización adquiere más adeptos, extendiéndose por todo el país y transfigurándose en el autodenominado «Proyecto Caos», con Tyler como líder, destacando por un inequívoco carácter subversivo que acabará degenerando en terrorismo.

Muy pronto el libro se hizo un plato apetecible para la voraz industria cinematográfica estadounidense y surge un proyecto de adaptación, contando con el apoyo de la «20th Century Fox», «Regency Enterprises», «Linson Films»y «Tauros Films», con la distribución de la primera compañía, la producción de Art Linson, Ceán Chaffin y Ross Grayson Bell, la dirección de David Fincher, el guión adaptado de Jim Uhls, la fotografía de Jeff Cronenweth, la banda sonora del grupo «Dust Brothers», formado por Michael Simpson y John King, especializado en música electrónica y «Hip hop» y con el montaje de James Haygood; para el casting se opta por figurantes como Edward Norton, Brad Pitt, la británica Helena Bonham Carter, Meat Loaf o Jared Leto.

Con rodaje en Los Angeles y alrededores, finalmente se presenta en el «Festival de Venecia» de 1.999, siendo su estreno norteamericano para el público en general el 5 de octubre del año en curso y acaparando después, unos no muy buenos resultados en taquilla; precisamente la comercialización del filme en soporte DVD provocó una mejor acogida por parte de la prensa especializada y convertirse en un producto de culto para ciertos segmentos sociales, incitando además una reedición de la creación literaria, esta vez con mayor éxito de ventas.

Significaba hasta entonces el cuarto largometraje de David Fincher, nacido en la ciudad de Denver (Colorado) el 28 de agosto de 1.962, iniciando su andadura tras las cámaras en trabajos como «Alien 3» en 1.992, la continuación de la saga iniciada por Ridley Scott en 1.979 y prolongada por James Cameron en 1.986, «Seven» con debut en 1.995, un auténtico torbellino creativo, renovando las formas del trillado «Thriller Psicológico», suponiéndole el reconocimiento del espectador mayoritario y de las publicaciones del sector, prosiguiendo con los mismos derroteros en «The Game» en 1.997, una cierta bocanada de aire fresco para la época.

En «El club de la lucha», Fincher más que proponer una semblanza, busca ante todo un somero retrato de inquietudes humanas, deseos, pasiones y frustraciones, consiguiendo en la mayor parte de la veces llegar a la punzante y dura realidad. A medio camino entre los sueños y la paranoia, todo se convierte en un viaje, donde igualmente puede ser liberador como auto-destructivo y actuando de catarsis del propio «Respetable»; observamos en todo momento una hiriente metáfora, huyendo de lo estándar y preestablecido, rematando en un mensaje cada vez más nítido en cada nuevo visionado.

Desde los primeros compases el producto se transfigura en una radiografía de la convivencia y las pautas sociales en el mundo occidental, donde el goce material no puede tapar todo un infierno de angustia y desolación moral. Se encuentra los retorcidos recovecos de la remozada psique, especialmente masculina y en ocasiones podemos encontrarnos, como de improvisto, con el superhombre nietzchiano, dejándose llevar por sus arrebatos, aunque dueño y señor de sus pensamientos y anhelos, encontrando en la violencia una tabla de salvación a sus propios desengaños.

Vista por muchos como uno de los documentos más notorios sobre la llamada «Generación X», inmersa dentro de unas rígidas pautas postmodernas particularmente de las dos ultimas décadas del siglo XX, donde un consumismo desaforado y el hedonismo visceral no logran colmar todas sus aspiraciones y proyectos de vida, creando de este modo una cosmovisión llena de complejidad y sinuosidad, en un momento donde aún se analizaban las diferentes progenies por sus influencias culturales, intelectuales y filosóficas y no por la relación ante las nuevas tecnologías. Sólo un año antes, el danés Thomas Vinterberg, el más joven de los firmantes del «Manifiesto Dogma», ponía en circulación su película «Celebración», una innegable ráfaga de nihilismo vital y de anfractuosidad siempre mal intencionada.

Visualmente muy impactante, con un realizador dispuesto a arriesgar y dotado de un estilo notoriamente personal, aunque no sacrificando la misma descripción, con notable influencia de la estética del video-clip y del lenguaje publicitario, reconfortándose en los detalles y primeros planos, dentro de una atmósfera oscura y pretendiendo ser hiper-realista.

El libreto de Uhls está bien estructurado y bastante cercano a la inédita ficción, sabiendo mezclar un humor socarrón y negro con el palpable espíritu gamberro e iconoclasta, adjudicado de unos excelentes diálogos y con personajes muy bien trabajados, a lo que añadimos las estampas lúgrubes pero electrizantes de Cronenweth, las eclécticas y motivadoras tonadas de «Dust Brothers» y la hábil edición de Haygood, dotada de un majestuoso y a la vez nervioso ritmo. Las interpretaciones son tentadoras, con Edward Norton, en la piel del narrador, sencillamente brutal, donde da lo mejor de si, aumentando su potencial en cada nueva escena, a lado de un Brad Pitt, mertamofoseándose en Tyler, inauditamente enorme, dotado de fluidez, con un rol que prácticamente repetiría en el siguiente ejercicio con » Snatch: cerdos y diamantes» del escocés Guy Ritchie, así como la profesionalidad y buen hacer de Helena Bonham Carter, transformándose en Marla junto a un logrado Meat Loaf, reproduciendo a Bob, bastante por encima de su supuesto cameo.

David Fincher sigue su trayectoria como director en títulos como «La Habitación del pánico» en 2.002, una cinta de terror con Jodie Foster en el rol principal, «Zodiac», elocuente vuelta al «Thriller», en esta caso sobre el famoso «Asesino del Zodiaco» que sembró de terror el norte de California a finales de los 60, «El curioso caso de Benjamin Button» en 2.008, una versión libre del célebre relato corto de F. Scott Fitzgerald, de nuevo con Brad Pitt en la principal glosa, «La red social» en 2.010, llamativa biografía de Mark Zuckerberg, el fundador de «Facebook», «Millenium: los hombres que no amaban a las mujeres» en 2.011, «remake» de la cinta sueca de mismo encabezamiento y basadas las dos en el conocido «Best Seller» de Stieg Larsson y «Perdida» en 2.014, novel producto de suspense.

One Response to “El club de la lucha.”

  1. Más que un retrato generacional, es más bien un retrato de sociedad, aunque con el protagonismo de la llamada «Generación X».

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