Ordet

sábado, diciembre 23rd, 2017

Considerada por muchos una verdadera joya fílmica y exponente del genio creativo e intelectual del realizador danés Carl Theodor Dreyer; lo cierto es que con este trabajo, podemos observar un ejercicio inaudito de inventiva cinematográfica, donde todo resulta casi perfecto, no faltando ni sobrando nada en una factura impecable.

Estrenada en Copenahgue el 10 de enero de 1.955 y presentada para concurso en el «Festival de Venecia» a principios de septiembre del año en curso, donde obtendría el «León de Oro» de la citada edición. Vista como el sonado regreso de Dreyer a la dirección tras algunos años de sequía desde la comercialización de «Dies Irae» en 1.943, en plena ocupación alemana de Dinamarca, donde quedarían plenamente trazadas las líneas maestras que configurarían la obra posterior del gran creador nórdico y la fallida producción de «Dos Personas» en 1.945, rodada en el exilio sueco, rechazada tras su montaje final por el mismo realizador y retirada de su distribución en salas de exhibición.

El filme de los 50 fue establecido desde sus comienzos como un trabajo notoriamente personal, donde Dreyer asume las tareas de director, productor y guionista, contando con el apoyo financiero de «Palladium Films» y descollando las notorias labores profesionales de Henning Brendtsen como operador Jefe, de Erik Aaes como decorador, de Paul Schiebeck como compositor y a Edith Schlüssel como montadora; por otra parte se nutre de un interesante casting donde tiene cabida personalidades de la talla de Henrik Malberg, Emil Hass Christensen, Birgitte Federspiel, Preben Lerdorff Rye, Cay Kristiansen, Ejner Federspiel, Gerda Nielsen, Henry Skjaer o Edith Thrane.

Basada en la obra teatral «Ordet», traducida al castellano como «La palabra», escrita por el clérigo protestante y literato Kaj Munk, asesinado por los nazis a comienzos de 1.944, donde se intenta narrar las vicisitudes de la familia Bergen, residente en una zona costera de la península de Jutlandia en la década de 1.920, con un núcleo humano formado por el viudo Morten, patriarca del clan y ministro de la «Iglesia Reformada de Dinamarca», padre de tres hijos varones en edad adulta, recibiendo los nombres de Mikkel, el mayor, casado con Inger, encontrándose ésta ultima embarazada de su tercer vástago, Johannes, el mediano, estudiante de teología y debido a su fuerte interés por el pensamiento de Kierkegaard, ha llegado a un estado de delirio, creyéndose en alguna ocasión un nuevo «Mesías» y criticando con vehemencia la pérdida de la certidumbre transcendental por la razón en las sociedades contemporáneas, mientras que Anders, él más joven está enormemente enamorado de Anne , hija de Peter Petersen, un sastre líder de la comunidad religiosa rival. Este hecho hará aumentar las discordias que siempre han existido entre las dos familias.

La consecuencia de todo este cosmos incrustada en rollos del celuloide es un ingenio muy atrayente, diríamos que hasta hipnótico, tanto desde un punto de vista emocional como docto, dentro de unos parámetros realistas y sobrios, bebiendo indudablemente de las artes escénicas y más cercano en algunos aspectos a la misma destreza plástica.

Se nos antoja un realizador inteligente y experimentado, regalando unos fotogramas llenos de singular belleza, siendo un ejemplo fidedigno de «Cine contemplativo», con predominio de planos estáticos y nutriéndose en la magnificencia de las tomas largas, que con unos escasos movimientos de cámara, puede crear toda una sensación de hechizo.

El libreto resulta un verdadero abanico de reflexiones, buscando la esencia misma de la «Fe», dentro de unos parámetros luteranos y encontrando todo un lirismo espiritual, lleno de momentos agresivos y en ocasiones perturbadores, alcanzando con plena facilidad lo mítico; todo enriquecido con unos diálogos provistos de sagacidad y animación, sin perder un ápice de misticismo. La fotografía de Brendtsen en un deslumbrante blanco y negro recoge toda la inquietante luz norteña, retratando con viveza a una serie de habitáculos cerrados y paisajes desolados, a lo que añadimos la escenografía de Aaes, con preclaro influjo de los cuadros de Vilhelm Hammershoi y la imaginería de los grandes maestros holandeses del siglo XVII, pudiéndonos deleitar con la musicalización de Poul Schierbeck, la misma ya presente en «Dies Irae», con la incorporación de populares cantos religiosos y sin podemos olvidar de la edición ducha y eficaz de Schlüssel .

Gracias a una magnifica dirección de actores llegamos a embelesarnos con las interpretaciones de Henrik Malberg (Morten), lleno de perspicacia y saber estar, Emil hass Christensen (Mikkel) con una corrección formal digna de elogio, Birgitte Federspiel (Inger), expresando una dulzura que no parece de este mundo, Preben Lerdorff Rye (Johannes) en un papel asombroso, alcanzando las cimas de la perfección, Kay Kristiansen (Anders), ostentando toda la pasión juvenil, Gerda Nielsen (Anne), muy metida en su rol y Ejner Federspiel (Peter) padre de Birgitte, especialmente habilidoso y carismático.

One Response to “Ordet”

  1. Impresionante filme, una verdadera joya cinematográfica. Puede que no sea muy comercial porque no le dá muchas facilidades al espectador, aunque no quita que se haya convertido en un producto provisto de arte y saber hacer. Lenguaje cinematográfico puro.

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