Indochina

martes, diciembre 6th, 2016

Una de la característica más significativa del cine francés a lo largo de su trayectoria es su capacidad para promover proyectos ambiciosos; a principios de los 90 con un destacado repunte creativo y comercial, nos encontramos con una serie de trabajos de dispar éxito y resultado, pero que entrañaban un desmedido intento de emular las más magnas pretensiones, siendo un ejemplo fidedigno el filme estrenado en el año 1.992 «Indochine», cuyo título fue traducido a la lengua de Cervantes como «Indochina» y debido a su gran presupuesto fue financiado por un esfuerzo conjunto de «Paradis Films»,»Bac Flms» «Orly Films» que también se encargaría de la distribución y «Ciné Cinq», contando a Eric Heuman y Jean Labadie como productores ejecutivos, sirviéndose de la labor de Régis Wargnier como realizador, que asimismo se encomienda del guión junto con Erik Orsenna, Louis Gardel y Catherine Cohen, teniendo en cuenta a Francois Contonné como operador jefe, optando de los servicios del escocés Patrick Doyle como compositor de la banda sonora original, aprovechando el profesionalismo de Dominique Hennequin y Guillaume Sciama para el sonido, valiéndose de Jacques Bufnoir como decorador a la par del montaje de Agnés Schwab y Geneviève Winding. Finalmente se selecciona un amplio reparto en que destacarían las figuras de Catherine Deneuve, Vicent Pérez, Linh-Dan Pham, Jean Yanne, Dominique Blanc o Alain Fromager.

Con un libreto original se pretendía hacer un fresco del ultimo periodo del colonialismo galo en la nación vietnamita dentro de una historia intimista que bebía del drama romántico, desarrollada en los años 30, cuya protagonista es Éliane, una mujer madura hija de grandes propietarios y que nunca ha estado en la metrópoli, habiendo adoptado a una adolescente huérfana llamada Camille procedente de la aristocracia de Amman; Èliene queda enormemente prendada de Jean Baptiste, un joven oficial de la armada, por la que suspira igualmente su hija, creando una rivalidad entre las dos mujeres y coincidiendo con el comienzo de la efervescencia independentista y la subversión marxista en el territorio que trastocará la vida de este extraño trio.

Hay un intento deliberado de mostrar una imagen novedosa del país del sudeste asiático, fuera del imaginario colectivo que crearon las películas bélicas norteamericanas sobre el conflicto entre 1.965 a 1.975, retrotrayéndose a un lapso de tiempo inmediatamente anterior con significativa presencia europea en la zona. Sólo un año anterior en 1.991, el francelien (como son conocidos los oriundos de la Isla de Francia) Jean-Jaques Annaud fuera el encargado de poner en marcha el proyecto de «El Amante», adaptación cinematográfica del conocido relato semi-autobiográfico de Margarite Duras, dentro de una ambientación indochina aunque contando con la aportación de capital británico y de ejecutantes anglófonos

Régis Wargnier, nacido el 18 de abril de 1.948 en la ciudad lorena de Metz y comenzando su carrera cinematográfica como asistente de director en la coproducción franco-italiana «La mujer de blanco» de 1.972 de Michel Deville, siendo su primer largometraje como realizador «La mujer de mi vida» en 1.986, que recibiría en la ceremonia de los «Cèsar» en 1.987 el galardón como «Mejor Opera Prima», así como en las categorías de «Mejor Actor» en Christophe Malavoy», «Mejor Actriz» en Jane Birkin, «Mejor Actor Secundario» en Jean-Louis Trintignant y «Mejor Promesa Femenina» en Dominique Blanc; Wargnier continua su actividad con «Je Suis le seigneur du chateau» en 1.989 no comercializada de momento en ningún país hispano-hablante; por lo tanto «Indochina» significaba su tercer película como director.

El de Mezt se nos muestra como un realizador muy capacitado, con una labor magistral en que está primorosamente ejecutada en que bebiendo de un llamativo intimismo consigue dar intensidad a la narración, en una clara influencia de sir David Lean, podemos disfrutar de una predilección para las grandes metáforas, con cierto tinte épico y todo dentro de una exquisitez formal que puede convertir lo sencillo en fatuo

Se exhibe un ritmo lento, en ocasiones mortecino y siempre peculiar, siendo conscientes todos sus creadores lo poco comercial del estilo, alejado de los fuegos de artificio de muchas producciones más cercanas a los gustos del «Gran Público», aunque esa cadencia crea una identidad fílmica notable y bastante acorde con la crónica que se cuenta así como su escenario pretendidamente exótico.

A pesar de cierto eurocentrismo hay una revisión concienzuda del pasado imperialista, buscando incluso algún elemento pedagógico aunque no es una cinta esencialmente política, debido sobre todo al tratamiento pasional de los personajes protagonistas, inmersos en una poliédrica realidad y donde el autor intenta comprender o hacer discernir al espectador la coexistencia entre elementos teóricamente contrapuestos como son la soberbia y el amor.

La fotografía de Catonné es hermosa y mortecina a la vez, creando una sensación de melancolía y recuerdo por un paraíso perdido, recreándose en las localizaciones, a lo que podemos sumar una dirección artística magnificente de parte de Bufnoir, teniendo como complemento una musicalización surgida de la batuta de Boyle, especialmente deliciosa y un sonido realista y en ocasiones impetuoso producto de la pericia de Hennequin y Sciama.

Entre los figurantes destaca el quehacer de Catherine Daneuve, ya convertida desde hacia ya un tiempo en la gran dama del «Séptimo Arte» galo, en una cinta en que reina por completo y creando una autentica figura icónica en su larga y fecunda carrera desde aquella inolvidable Geneviève en «Los paraguas de Cherburgo» de Jacques Demy; sin embargo los trabajos de los otros intérpretes no quedan especialmente eclipsados, como el hispano-suizo Vicent Pérez en un estado continuo de vehemencia y vitalismo, una casi adolescente Linh- Dan Pham, muy profesional y a la vez comedia, actriz con pasaporte francés nacida en Saigón y huida en 1.975 de su patria con su padres a la temprana edad de un año ante el triunfo de los norvietnamitas y sin olvidarse los papeles llenos de profesionalidad y corrección en las personas de Jean Yanne, Dominique Blanc y Alain Fromager.

Obra muy del gusto academicista muy pronto desde su presentación oficial adquirió un alto palmarés, destacando los galardones en la noche de los «Cèsar» en 1.993 en las especialidades de «Mejor Actriz» en Catherine Daneuve, «Mejor Actriz Secundaria» en Dominique Blanc, «Mejor Fotografía» en Francois Catonné , «Mejor Sonido» en Domenique Hennequin y Guillaume Sciama y «Mejor Decorado» en Jacques Bufnoir. En la entrega de los «Oscars» del mismo ejercicio recibió el premio en la categoría de «Mejor Película de habla no-inglesa».

One Response to “Indochina”

  1. Refleja muy bien el pasado colonial en Vietnam, hasta aquel momento poco llevado a la «Gran Pantalla».

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