Centauros del desierto

domingo, noviembre 20th, 2016

Su título original en inglés es «The Searchers», algo así como «Los Buscadores», sin embargo fue conocida en España como «Centauros del desierto» y en México, Argentina y Chile se presentó ante el público con el epígrafe de «Más corazón que odio»; estrenada el 13 de marzo de 1.956, siendo una adaptación cinematográfica de la novela del mismo título de Alan Le May publicada sólo dos años antes; autor conocido por su narrativa dedicada al periodo de la conquista del Oeste que aparte de la comentada destacan las obras, algunas no traducidas al castellano, como «Wild Justice», The Smoky Years o «Los que no perdonan», también llevada al cine por John Huston en 1.960 y su participación en el guión de notorias películas como «La policía montada del Canadá» de Cecil B. Demille en 1.940, «El caballero del Oeste» de Stuart Heisler en 1.945 «Quebec» de John Templenton en 1.951 donde asimismo es productor ejecutivo, o «El pirata Barbanegra» de Raoul Walsh en 1.952; incluso asumiendo el rol de director en la cinta «Solo contra todos» en 1.950, con la participación de John Drew Barrymore, padre de la conocidísima Drew Barrymore, junto con Kristine Miller y Chill Wills.

En «Centauros del desierto» Alan Le May se inspira en un caso real, históricamente documentado, del secuestro por los comanches de la niña de nuevo años Cynthia Ann Parker en el año 1.836, en la aldea de Fort Parker, durante el breve periodo de independencia de la república de Texas, así como de su búsqueda por parte de sus familiares y autoridades hasta su rescate por los «rangers» en 1.861, teniendo durante su periodo de cautividad tres hijos con el guerrero más significativo de la tribu y uno de los cuales llamado Quanah llegó a ser un notorio líder comunal; sin embargo Alan Le May traslada la acción unos cuantos años después concretamente en 1.968, en el transcurso de las guerras tejanas contra este pueblo nativo, cuando Ethan, un antiguo combatiente confederado de la guerra civil regresa a su hogar, donde vive su hermano Aaron, su cuñada Martha de la cual siempre ha estado enamorado y sus tres sobrinos, Robert un caballerete en la pubertad, Lucy una adolescente pizpireta y la pequeña Debbie, junto a Martin, un muchacho mestizo fruto de los amores prohibidos de su hermano con una amerindia. Tras ser requerido Ethan junto con Martin por las fuerzas de orden locales para incorporarse a tareas de control de los pueblos originarios, éstos en una incursión asesinan a su hermano, su cuñada y a los dos hijos mayores, raptando a la más chica; a partir de ese momento Ethan con la ayuda de Martin, comienza una desesperada búsqueda de su allegada Debbie, que le va durar un total cinco años, donde en cada momento que pasa aumenta el odio y el rencor contra los indígenas.

Muy pronto la rapaz industria del cine norteamericano puso sus ojos sobre la narración y el hombre de negocios, literato, jugador de polo y filántropo Cornelius Vanderbilt Whitney, heredero de los Vanderbilt, una de las más importantes sagas estadounidenses, que incluyeron entre sus antepasados a destacados políticos, militares, empresarios y artistas, intenta probar suerte como productor ejecutivo en una adaptación del relato, contando con el apoyo de la «C.V Whitney Pictures» y consiguiendo la futura distribución de la «major» californiana «Warmer Bros.». Tras la negativa del mismo Alan Le May de encargarse del libreto, se recurre a Frank Nugent, un escritor cinematográfico bastante conocido en el mundillo hollywoodiense y apostando para la realización en John Ford que en aquel momento ya se había convertido en una autentica leyenda viva, junto con la participación del compositor Max Steiner, responsable anteriormente de las «Bandas Sonoras» de míticos filmes como «King Kong» de Merian C. Cooper y Ernest B. Shoesdsack en 1.933, «Lo que el viento se llevó» de Victor Fleming en 1.939 o «Casablanca» de Michael Curtiz en 1.942, además de técnicos como Winton C. Hoch asumiendo la labor de operador Jefe, James Basevi y Frank Hotaling arrogándose el cometido de la dirección artística, a la par de Charles Arrico responsabilizándose de la brega del vestuario.

La fuerte personalidad de Ford hace que asuma por completo la responsabilidad del proyecto y se busca un casting a su medida que va a incluir a intérpretes como John Wayne, el autentico actor-fetiche del de Maine, a parte de nuevas promesas como Jeffrey Hunter, la bellísima Natalie Wood, el embrujo fascinante topado en Vera Miles y figuras más consolidadas en aquel momento, siendo el caso de John Qualen, Olive Carey o Henry Brandon.

Se rueda en Monument Valley, en el límite de los estados de Arizona y Utah, con escenas adicionales filmadas en Mexican Hat, también en Utah, en Bronson Canyon cerca de los Angeles y en Alberta en Canadá, fuera de los parajes tejanos donde se desarrolla la ficción primaria, buscando de esta manera más el efecto estético que una postura demasiado realista. Finalmente se garantiza el montaje en la persona de Jack Murray, con una importancia capital en una cinta de estas características.

Desde la primera presentación oficial al público, éste pudo complacerse en una verdadera joya del arte del celuloide, donde se encuentra la perfección en una serie de imperfecciones, en una especie de equilibrio dramático sin olvidarse de un halo poético y épico, lleno de enigma y sutileza. Ford demuestra ser un maestro de la creación fílmica, que con una significativa sencillez de recursos puede convertirse en un gran narrador.

El director seduce al «Respetable» en un producto violento y hermoso a la vez, llenos de emociones muy enrevesadas, donde se puede librarse de ciertos clichés y se transciende en su condición de «Western» para volverse en un drama legendario. El paisaje se transfigura en un sujeto más, provisto de una aura especial, con una dimensión abrupta que hace que las figuras humanas parezcan notoriamente vulnerables.

El guión es rico y enmarañado, Nugent consigue transmitir todo lo complejo y claro-oscuro del racismo en la nación norteamericana que ha estado presente desde los época de los primeros colonos ingleses en Virginia, con un segregacionismo y supremacismo congénito que puede explicar fenómenos actuales como el de Donald Trump, aparte de un anhelo colectivo de orden y espíritu de comunidad que algunas veces no escatima la violencia y el exabrupto; esta visión liberada de las actitudes y formas que unos pocos años después se denominaría como «corrección política» permite una mayor espontaneidad, con unos personajes llenos de carisma y profundidad psicológica. A ello añadimos una musicalización fruto de la batuta de Steiner absolutamente divina, una fotografía de Hoch mágica, sugestiva y atrayente, empatada con el evocador montaje por parte de Murray .

La actuación de los figurantes en su conjunto es sencillamente genial, destacando un John Wayne, en la cúspide de su carrera, junto con unos maravillosos Jeffrey Hunter, Natalie Wood y Vera Miles, adyacente a la rica compostura de John Qualen, Olive Carey y Hernry Brandon.

Curiosamente este largometraje obtuvo un escaso éxito comercial, adquiriendo con el paso del tiempo un mayor reconocimiento por parte de la «Crítica», sirviendo de indudable inspiración a cineastas como el británico David Lean, en su monumental «Lawrence de Arabia» en 1.962 y en los comienzos de figuras a la altura de Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, George Lucas y Steven Spielberg

2 Responses to “Centauros del desierto”

  1. Mi Western favorito de Ford junto con «La diligencia».

  2. Mi Western favorito de Ford junto con «La diligencia».

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