Lo que el Viento se llevó

viernes, septiembre 30th, 2016

Margaret Mitchell nació el 8 de noviembre de 1.900 en Atlanta, la población principal del estado norteamericano de Georgia, siendo el tercer vástago del matrimonio formado por Eugene Mitchell, un eminente abogado de la ciudad, vocal de la junta escolar local y miembro fundador de la «History Society» y Maybelle Mitchell (Stephen de soltera), una activista en favor del sufragio femenino. Los Mitchell eran de ascendencia escocesa y el padre de Eugene de nombre Russell fuera combatiente en las fuerzas armadas confederadas durante la «guerra de secesión» y terminada la misma se enriquece con la comercialización de madera, mientras que los stephens procedían de Irlanda y antes de la emancipación fueran propietarios de una plantación con mano de obra esclava en la villa de Jonesboro y el progenitor de Maybelle, conocido como John, sirvió en el ejército rebelde con el grado de capitán y posteriormente desempeñó de socio en una empresa de tranvías tirados por mulas en la década de 1.880.

Margaret creció en un hogar donde se tenía muy presente los dolorosos sucesos de la conflagración civil, en que se recordaba con pavor la dura «Marcha de Sherman» y la conquista de Atlanta, así como el denominado periodo de «Reconstrución», observado por los meridionales como una auténtica ocupación militar y con preeminencia de politicos oportunistas y aventureros sin escrúpulos llamados peyorativamente como «carpetbaggers», aderezada por una visión mítica y romántica sobre el «Viejo Sur», en una sociedad donde aún se regía por códigos caballerescos y de honor. La escritora en ciernes, con pocos años de vida, fue testigo de los violentos incidentes raciales en su urbe natal en 1.906 y el resurgimiento del «Ku Klus Klan» tras el estreno del filme en 1.915 «El nacimiento de una nación» de D.W Griffith, elementos que tendría cabida e influencia en su futura creación literaria.

La madre de Margaret contra la costumbre de aquel periodo, apostó por la educación integral de la niña, siendo inscrita en la prestigiosa escuela privada de «Washington Seminary», donde obtendría su instrucción primaria y secundaria; es en este momento cuando la pequeña de los Mitchell se aficiona por la lectura y la escritura, haciendo su pinitos como narradora en una serie de relatos cortos. La entrada de Estados Unidos en la I Guerra Mundial sacude la adolescencia de Margaret y en el trance de su graduación en junio de 1918 se compromete con el joven teniente Clifford West Henry que emplazado a filas inmediatamente, va a perder la vida en el frente francés una pocas semanas después. En el otoño de aquel año, Margaret Mitchell se matricula en la «Smith College», en el estado de Massachusetts considerada la mejor universidad femenina del país, donde estudia arte y literatura, pero la muerte de su madre víctima de la «gripe española» le obliga a abandonar la institución académica y en 1922 se casa con el contrabandista y antiguo jugador de fútbol americano Berrien Upshaw y debido a la mala situación económica de la pareja Margaret busca trabajo como reportera en el «Atlanta Sunday Magazine».

Las relaciones tormentosas con Berrien llevan irremediablemente al divorcio en 1.924 y sólo un año mas tarde contrae nuevas nupcias con John Marsh, un compañero suyo en el rotativo y pretendiente en el pasado inmediato. En 1.926 tras un aparatoso accidente donde debe guardar un reposo prolongado, empieza a escribir una monumental novela inspirada en sus propias experiencias personales, los recuerdos de su familia, junto con unos conocimientos casi enciclopédicos del conflicto armado entre 1.861 y 1.865 y la titula «Gone with the Wind», que sería conocida posteriormente en el mundo hispánico como «Lo que el Viento se llevó». La redacción de la obra tendría numerosos altibajos y no la remata hasta pasados 10 años.

Con un estilo escueto y atractivo, en una prosa ágil y segura, no exenta de hábiles golpes de efecto, hace sumergir al lector en un drama romántico con toques de melodrama, desarrollado en el estado de Georgia en el siglo XIX, donde se cuenta en cinco diferentes partes, la singular historia de Scarlett O`Hara, hija de Gerald O`Hara patrono de «Tara» una rica hacienda con trabajadores no remunerados, nacido en Irlanda y de su esposa Ellen Robillard O`Hara, proveniente de una familia de origen francés. Scarlett tiene además dos hermanas más jóvenes bautizadas como Suellen y Carreen; aparte de ello está locamente enamorada de Ashey Wikes, heredero de la plantación cercana de «Los Doce Robles», sin embargo éste ya mantiene una relación con su prima Melanie Hamilton, aunque la mayor de los O`Hara aún mantiene esperanzas de que se pueda romper este noviazgo; una fiesta en la finca de los vecinos hace que la joven vea la situación perfecta para declarle su amor a Ashey y en el transcurso del evento conoce a Rhett Buttler, un hombre de mala reputación procedente de Charleston en Carolina del Sur; el comienzo de las hostilidades entre el Norte y el Sur, hace que Ashey y Melanie se comprometan oficialmente y Scarlet por despecho también acepta casarse con Charles Hamiliton, hermano de Melanie. Muy pronto los dos chicos son llamados a servir como oficiales y antes de partir se desposan con sus respectivas muchachas.

Con anterioridad al traslado al campo de operaciones bélico, Scarlett resulta embarazada de Charles y cuando su marido se encontraba ausente da a luz un niño llamado Wade; posteriormente Charles muere en los primeros compases de la guerra y la reciente viuda se traslada a la ciudad de Atlanta a la casa de su tia política Pittypat donde asimismo habita su cuñada Melanie; una noche acuden las tres féminas a un festival benéfico a favor de las tropas confederadas, encontrándose con Buttler, co ahora convertido en un afamado contrabandista que con una pequeña flota burla el bloqueo naval por parte de la armada estadounidense. En julio de 1.863 tíene lugar la batalla de Gettysburg donde Ashey sobrevive y en las navidades de aquel ejercicio regresa en un permiso con los suyos, jornadas donde Melanie queda encinta con lo que se desvanecen las certidumbres de Scarlett de una posible ruptura del matrimonio ya que sigue enormemente prendada del combatiente. Algunas semanas más tarde reciben la noticia que el legatario Wikes ha quedado prisionero de las tropas de Lincoln y la ciudad se ve estremecida por el avance de la soldadesca del general Sherman, con su estrategia de «tierra quemada».

En julio de 1.864 comienza el asedio de Atlanta, la anciana Pittypat huye con varios servidores, pero Scarlett se queda para cuidar a Melanie a punto de engendrar; el niño nace en medio de los ataques artilleros y antes de la entrada de los «yankees» en el núcleo urbano, las dos mujeres, el bebe y Prissy una doncella adolescente huyen gracias a ser guiadas por Buttler; la visión de una milicia de la Confederación en retirada hace que el cínico aventurero decida alistarse para una causa que ya está perdida; lo que queda del grupo regresa a su condado natal donde observan que «Los Sietes Robles» ha sido completamente desbastada y «Tara» se ha conservado gracias al haber sido utilizada como cuartel general por el enemigo, pero Ellen, la matrona del clan ha muerto a causa del tifus, Gerald ha perdido la razón y la mayoría de los domésticos han huído, permaneciendo solamente los fieles Mammy, Pork y Dilcey.

Scarlett se ha endurecido y se muestra despótica con sus seres queridos y en la primavera de 1.865 termina la contienda con la rendición incondicional de Estados Confederados y en septiembre de aquel año regresa Ashey que ha sido liberado. Scarlett lucha a uñas y dientes para conservar el casal, a pesar de los fuertes impuestos y las restricciones por parte de los contingentes federales y descubre que Buttler está encarcelado acusado de matar a un negro que había insultado a una mujer blanca, pero la verdadera causa de su retención es que las nuevas autoridades sospechan que puede conocer donde se encuentran las reservas de oro de la Confederación; Scarlett fantasea de casarse con el antiguo trotamundos y así heredar toda su fortuna tras el momento de ser ejecutado por lo que tiene un acercamiento con él, pero en un instante de debilidad reconoce entre sollozos su estado actual de pobreza y le pide dinero Buttler, que en un alarde de sinceridad reconoce que todas sus cuentas están embargadas por los ocupantes y no pude ayudarla.

De casualidad por la calles de villa Scarlett se topa con Frank Kennedy, el prometido de su hermana Suellen, que ha abierto una tienda y piensa meterse en el negocio de la madera; Con mentiras y triquiñuelas seduce al próspero comerciante, por lo que éste rompe su relación con su anterior novia y contrae nupcias con la mayor de los O’Hara. Tiempo después Buttler es exonerado por los tribunales y de nuevo en libertad ofrece un dinero a Scarlett para la financiación de un aserradero, donde entra a trabajar Ashey como administrativo, Gerald muere en un accidente de caballo y la nueva empresaria tíene con Frank una niña que le asignan el nombre de Ellen ; por otra parte las actividades de varias organizaciones secretas supremacistas contra los afro-americancos y nordistas significan una serie de represalias por parte de los invasores y en una de ellas Frank es inmolado; en apenas un año de diferencia Scarlett se casa con Buttler creando un gran escándalo en la sociedad bien-pensante y fruto de esta relación nace una niña conocida en su familia como Bonnie y con el objetivo de ser aceptados socialmente el matrimonio empieza a colaborar monetariamente en asociaciones de veteranos y el hombre se afilia al Partido Demócrata. Bonnie muere en un percance con un ponny sumiendo a la pareja en el dolor más absoluto y marcando la distancia entre ellos. El posterior e inesperado deceso de Melanie hace que la protagonista llegue a darse cuenta que ella no ha sido el amor en la vida de Ashey, por lo que decide luchar por Buttler, encontrando indiferencia en éste que opta por abandonarla y en un final abierto y libre de interpretaciones, Scarlett desea volver a «Tara» para reponer fuerzas y volver a batallar por lo que ella considera al verdadero hombre de su existencia porque «Después de todo, mañana será otro día».

En 1.935 el editor Harold MaCmillan Latham de visita en la ciudad de Atlanta, entra en contacto con Margaret Mictchell gracias a la intermediación de Lois Cole, una amiga personal de la autora que anteriormente hubiera trabajado para él. Tras unos momentos de titubeo, Mitchell entrega el manuscrito al empresario editorial, que lo lleva a Nueva York y muy pronto queda hipnotizado por su lectura, enviando a la periodista un cheque como anticipo del pago de los derechos de autor y comprometiéndola a acabar la obra, ya que no había iniciado el primer capítulo. Mitchell termina el escrito en marzo de 1.936 y la primera edición tuvo lugar el 30 de junio de aquel mismo año. El éxito de la narración fue total; anteriormente un total de 50.000 norteamericanos ya habían reservado un ejemplar antes de su publicación y las ventas se dispararon al exponerse los primeros volúmenes en las librerías; con la llegada de las navidades ya se habían vendido un millón de copias, convirtiéndose en un verdadero fenómeno sociológico en aquella Norteamérica de la «Depresión»; el título permaneció durante 21 semanas en la primera posición de la «Book Review» del «The New York Time y en 1.937 gana el prestigioso «Premio Pulitzer».

Obviamente en un trabajo con tanto potencial muy pronto se hizo en una pieza muy apetecible para Hollywood; ya en mayo de 1.936, antes de la salida de los primeros tomos, el productor David O. Selznick se había apropiado de los derechos de adaptación cinematográfica por la entonces desorbitante cantidad de 50.000 dólares. Selznick era yerno de Louis B. Meyer, uno de los mayores prebostes del negocio del «arte del celuloide» en Estados Unidos y anteriormente profesara de ejecutivo de la «Metro-Goldwyn-Meyer», «Paramount Pictures» y «RKO»; es precisamente en el año de la primera publicación del libro de Mitchell cuando crea su propia productora «Selznick International Pictures» , responsable de la puesta en marcha de cintas como «El jardín de Alá» del polaco nacionalizado estadounidense Richard Boleskawki en 1.936, «El prisionero de Zenda» de John Cromwell, «Ha nacido una estrella» de William A. Wellman, «Nithing Sacred», no estrenada de momento en ningún país castellano-hablante, del mismo director, estas tres ultimas cintas del año 1.937, «Las aventuras de Ton Sawyer» de Norman Taurog y «Cuatro en el paraíso» de Richard Wallece en 1.938 y «Retorno al amor también de Wallace e «Intermezzo» del ruso con pasaporte norteamericano Gregory Ratoff en 1.939.

Desde un primer momento Selznick era consciente de la magnitud de la empresa y su notorio carácter mesiánico le hace ver en este esfuerzo como la película definitiva de Hollywood y para ello contrata lo que consideraba como el mejor equipo técnico y artístico que se pudiera conseguir en aquel tiempo. Para el guión se nutre del trabajo de una pléyade de escritores, liderados por Sidney Howard, que es quien figura en los títulos de crédito como libretista oficial y contando con la supervisión de la propia Mitchell, provocando algunos cambios con respeto a la creación original, eliminando como era de esperar algunos personajes secundarios como los primeros hijos de Scarlett Wade Hamilton y Ella Kennedy, resaltando otros como Mammy y Prissy, descartando determinadas peripecias como la cautividad de Ashey o saltando acciones en el tiempo como la muerte de Gerald O`Hara casi coincidiendo con la capitulación; para la importante dirección artística en una película de época se recurre de los servicios de Lyle R. Wheeler, en el diseño de producción se piensa en Willian Cameron Menzies, para el vestuario se demanda de los bocetos de Walter Plumkett, a Lee Garmes se le encomienda la labor de la fotografía que iba a ser en color, mientras Hal C. Kern y James E. Newcom tendrían la responsabilidad del montaje; se introduce la necesidad de efectos especiales delegados en Jacks Cosgrove y Lee Zavitz y se le adjudica la Banda Sonora original al compositor Max Steiner.

Para la realización se comisiona en la persona de George Cukor y comienza la hercúlea tarea del casting, que debido al carácter detallista tanto del director como del productor iba a tener una fuerte complejidad; en un reparto eminentemente coral, se apuesta por Clark Gable para el papel de Buttler, tras desechar desde un principio las opciones de Errol Flynn y Gary Cooper, para encarnar a Ashey se escoge al británico Leslie Howard, el ídolo del publico de las Islas, Olivia de Havilland es requerida para el rol de Melanie, Thomas Mitchell (no relacionado familiarmente con la autora) se responsabiliza de dar vida a Gerald O’Hara, Barbara O’Neill se arroga el cometido de Carren o’Hara, para la representación de Mammy es llamada Hatti McDaniel y la función de Prissy es asumida por Butterfly McQueen; mención aparte merece señalar la búsqueda del rostro que iba a transfigurarse en Scarlett O’Hara, en un momento en prácticamente todas las estrellas femeninas del universo hollywodiense aspiraban a asumirlo y tras barajarse nombres como Joan Crawford, Lana Turner, Paulette Goddard , Jean Arthur, Licille Ball y Carole Lombard, Bette Davis o Katherine Hepburn, al remate se decantan por Vivien Leigh, actriz de origen inglés y nacida en la India colonial, pareja entonces del afamado Laurence Olivier.

Se inicia en rodaje el 26 de enero de 1.939 en estudios situados en Los Angeles y Culver City, siendo las escenas exteriores filmadas en parajes naturales californianos; George Cukor fue reemplazado tras sólo tres semanas de labor por diferencias irreconciliables con Selzick sobre el argumento y la forma del film aparte de una mala relación personal con Gable y en un acto de contra-reloj, Victor Fleming que estaba acabando de realizar «El mago de Oz» es llamado para sustituir al maestro neoyorkino, sin embargo este último continuó su labor entre bambalinas con ensayos con Leigh y De Havilland; a principios de marzo el operador jefe Lee Garmes es relevado debido a que a Selzick no le gustaba su enfoque oscuro y tenebroso, ocupando su puesto Ernest Haller; en el mes de mayo Fleming abandona temporalmente su cometido a causa de agotamiento crónico y es sustituido durante dos semanas por Sam Wood. Finalmente el 1 de julio termina las tomas y se inicia un engorroso proceso de post-producción, culminando todo este esfuerzo con el estreno oficial de la película el 15 de diciembre en el «Loew’s Grand Theatre» de Atlanta.

El efecto artístico es una cinta deslumbrante, intensa, arrebatadora y fuertemente emotiva, con una belleza completamente insuperable en algunas instantes, unido a unas escenas cuidadosamente hechas, significando un verdadero goce de los sentidos para el espectador

Se ha considerado esta creación como el ejemplo genuino de «Película de productor», aunque supera con creces este concepto, ya que el verdadero autor de la misma es sin lugar a dudas David O. Selzick, por su gestión llena de obstáculos e impedimentos, por la controvertido de su propuesta, por su intervención en el guión, por inmiscuirse en la labor de realización creando luchas de egos, especialmente con Cukor y por su supervisión de la fotografía y montaje.

Nos topamos con una dirección donde predomina un toque especial en los figurantes, lleno de matices y complejidad por parte de Cukor, mientras que con Fleming se nos muestra con un ostentoso predominio de los elementos más folletinescos, unido a la habilidad de un buen artesano como Wood. El libreto es excelso y magistral, con una descripción magnificas de los personajes y lleno de frases celebres que son parte de nuestro imaginario colectivo; los decorados de la mano de Wheeler son esencialmente fulgentes y rutilantes, el vestuario de Plumkett es llamativo e irrepetible, la fotografía de Heller es esplendente y sugerente, destacando unos colores fuertes y cálidos en planos de inigualable belleza, con unos efectos especiales de Cosgrove y Zavitz que buscaban magia y duende, añadiendo la musicalización de Steiner que regala grandiosidad y prestancia a la leyenda.

La glosa de Vivian Leigh es magnífica, en uno de los personajes más fascinantes de la historia del Cine, con un Cark Gable muy metido en su función, a la par de unos secundarios que no desmerecen de los artistas principales gracias a su brillantez y profesionalidad como Lesley Howard, Olivia de Havilland, Thomas Mitchell, Barbara O`Neill o Hatti McDaniel.

Tras su comercialización el filme logró un fuerte respaldo por parte del público, batiendo todos los records de recaudación hasta entonces conocidos. Obviamente en poco tiempo llegaron los reconocimientos académicos y en la noche de los «Oscars» en 1.940 la producción recibió un total de ochos estatuillas ganadoras y dos nominales en las especialidades de «Mejor Película», «Mejor Director» en Victor Fleming, «Mejor Actriz Principal» en Vivien Leigh, «Mejor Actriz Secundaria» en Hatti McDaniel, «Mejor Dirección Artística» en Lyle R. Wheeler, «Mejor Composición Original» en Max Steiner, «Mejor Fotografía en Color» en Ernet Haller, «Mejor Montaje» en Hal C. Kern y James E. Newcom y el «Oscar Honorifico» en William Cameron Menzies por el uso dramático del color y el «Premio Especial» a la productora «Selznick Internationa Pictures» por la calidad en la coordinación entre diferentes equipos.

Como dato curioso los herederos de Selznick, muerto en 1.965, no autorizaron su programación en televisión hasta 1.976 facilitando de esta manera a una serie de reestrenos en salas de exhibición durante unas cuantas décadas y en el día de hoy debido a las continuas reposiciones en la «pequeña pantalla» y las numerosas reproducciones en formato video hace que la formidable obra maestra del «Séptimo Arte» esté muy presente en la memoria colectiva de todos.

One Response to “Lo que el Viento se llevó”

  1. Gran filme.

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