El amigo americano

domingo, julio 10th, 2016

Significaba la segunda pelicula de Wim Wenders, cineasta alemán nacido en la localidad renana de Düsseldorf el 14 de agosto de 1.945 en el seno de una familia de clase media; es en su temprana adolescencia cuando se le despierta el deseo de ejercer el sacerdocio católico, aunque pronto abandona esta idea y estudia medicina en la universidad de Friburgo de Brisgovia, carrera que muy pronto la deja por la de filosofía en el mismo campus; interesado por la fotografía y las artes escénicas, en el otoño de 1.967, con 22 años recién cumplidos, se matricula en la «Escuela de Cine y Televisión» de Múnich, siendo en esta etapa de aprendizaje cuando realiza una serie de cortos experimentales.

Terminada su formación, dirige en el año 1.970 su primer largometraje «Verano en la ciudad», sobre un hombre que acaba de salir de la cárcel y su difícil adaptación a su nueva vida en libertad, a lo que continua su labor en el «Séptimo Arte» en proyectos como «El miedo del portero ante el penalty» en 1.971, con un guión basado en la novela del mismo título del escritor austriaco Peter Handke, una taciturna visión de la existencia humana usando el símil futbolístico, prosiguiendo con «La letra escarlata» en 1.972, otra nueva adaptación de la célebre narración del estadounidense Nathaniel Hawthorne sobre las comunidades de puritanos en la Norteamérica colonial, con rodaje en los verdes parajes de la costa gallega y en 1.974 consigue el estreno de «Alicia en las ciudades», la primera parte de una trilogía que la denominó «Road Movie», de la que se añadirían posteriormente las cintas «Falso Movimiento» en 1.975 y «En el curso del tiempo» en 1.976, encarnando en su conjunto un análisis pormenorizado de las complejidades de las sociedades occidentales, que afianza a Winders como uno de los jóvenes realizadores europeos más notorios de los 70.

Para su siguiente pieza, él de Düsseldorf apostó por llevar a la «Gran Pantalla» todo el universo literario de la autora texana Patrica Highsmith, la gran diseccionadora de los aspectos más crudos y sórdidos del alma humana. Se intenta la traslación a fotogramas del relato «El grito de la Lechuza» aunque sin resultados debido a que ya estaban vendidos todos los derechos cinematográficos, pero informada la propia Highsmith por parte de su editor sobre el denodado interés del director sobre su obra, acepta finalmente una entrevista con este último en Locarno, la localidad de Suiza que la norteamericana había establecido su residencia; es en ese lugar donde le muestra el manuscrito recién terminado de «El juego de Ripley» continuación de las andanzas del inteligente y maquiavélico delincuente Tom Ripley, ya presentes en sus anteriores ficciones «El talento de Mr. Ripley» y «La máscara de Ripley»; este hecho iba a simbolizar el principio de acuerdo de la futura adaptación en rollos de celuloide de la creación por parte del cineasta alemán.

Se decide desinar al filme como «Der amerikanische freund», ( «El Amigo americano», en castellano ), contando con el apoyo de empresas de celuloide germano-occidentales como «Road Movies Productions», «Wim Wenders Productions» y «Westdetschen Rundfung», junto con la francesa «Les films du Losange», encargándose de la producción ejecutiva Renée Gundelach, Margaret Ménogoz, Joachim von Mengershausen y el mismo Win Wenders que también se encomienda de la dirección y libreto, contratando a Robby Müller como operador jefe y a Jürgen Knieper para compositor original y apostando por un interesante plantel de actores donde se incluía al estadounidense Dennis Hopper, el suizo con residencia en Austria Bruno Ganz, la alemana Lisa Kreuzer, esposa y musa de Wenders, a lo que se añade el irónico guiño a la profesión con la incorporación como ejecutantes a consolidados directores como el galo Gérard Blain, los norteamericanos Nicholas Ray y Samuel Fuller, el germano Peter Lilienthal y el helvético Daniel Schmid

Se cuenta una historia compleja, llena de vericuetos donde el amoral Ripley, expatriado en Europa desde hace algunos años induce a un enmarcador de cuadros de Hamburgo que padece una enfermedad irreversible a cometer un asesinato por encargo de la mafia francesa a cambio de una recompensa económica que ayudará a la esposa y al hijo de éste salir de apuros.

El resultado en fotogramas es un auténtico experimento entretenido e interesante, dentro de un estilo frío y sobrio, fuera de los parámetros tradicionales del lenguaje fílmico, en un tratamiento completamente deslavazado, sin desarrollo al uso, como si el argumento no fuera más que una mera excusa, lo que nos hace encontrarnos con un «Thriller» poco convencional, no impidiendo al director acercarse a un tono marcadamente grandilocuente y con grandes aspiraciones artísticas y creativas.

Como acomodación del orbe de Highsmith nos encontramos con un portentoso estudio psicológico dentro de una sagacidad maravillosa que delinea diestramente el miedo, el recelo, la envidia y sumando incluso la amistad; pero ante todo podemos observar una película personal, que juega con situaciones excéntricas y personajes grotescos, en una atmósfera enfermiza, cargada de audacia, rebeldía y nihilismo . A pesar de ser un producto típicamente setentero, podemos apreciar elementos post-modernos que tendrían su apogeo en la posterior década de los 80 y en contra de una expedita aspiración vanguardista y novedosa, tambièn se bebe de la tradición de las cintas expresionistas del periodo de la «Rèpublica de Weimar» y del cine negro estadounidense de los 40 y 50.

Como en sus trabajos anteriores, Wenders toca de cerca el sempiterno y en ocasiones peliagudo tema de las diferencias culturales entre Europa y América, pero si en otros realizadores como el franco-suizo Jean-Luc Godart se muestra ante este asunto cáustico, punzante y socarrón, el renano busca una especie de simbiosis en medio de las disimilitudes y las turbulencias.

La fotografía de Robby Müller con la predominancia de tonos ocres y naranjas oscuros tíene un resultado muy eficaz, a lo que se superpone la música de Júergen Knieper que contribuye crear un clima de suspense paranoico; mención aparte merecen las interpretaciones de Dennis Hopper muy convincente en su papel, un Bruno Ganz sencillamente magnifico, cuya gran consagración internacional la tendría unos cuantos años despues en en su inolvidable glosa del Adolf Hitler en sus ultimos días, dentro de la producción «El hundimiento» dirigida por el hamburgués Bernd Eichinger en 2.004, así como la de los realizadores Gérard Blain, Nicholas Ray, Samuel Fuller, Peter Lilienthal y Daniel Schmid,que contra lo que se puede pensar desde un principio resultan todos juntos bastante más que un mero y simpático cameo.

El filme se presenta en el festival de Cannes en la edición de 1.977, siendo nominado para la Palma de Oro de «Mejor Película» de aquel ejercicio, en la ceremonia en 1.978 de los «Deutscher Filmpreis», los premios de la Academia de Cine alemana, Wim Wenders obtiene el galardón a «Mejor Director» y en noche de los «Oscars» de aquel mismo año la coproducción entre R.F.A y Francia fue propuesta como «Mejor Cinta en habla no inglesa».

Wenders hasta el día de hoy ha tenido una prolífica trayectoria cinematográfica destacando las producciones «París, Texas» en 1.984, «El cielo sobre Berlín» en 1.987, «Tan lejos, tan cerca» en 1.993, «Historias de Lisboa» en 1.994, «Tierra de Abundancia» en 2.005 o «Palermo Shooting» en 2.008.

2 Responses to “El amigo americano”

  1. Me ha encantado siempre está producción. Incluso su título se ha reimprentado en en el lenguaje político como exponente de la relaciones de Europa con Estados Unidos.

  2. Me ha encantado siempre está producción. Incluso su título se ha reimprentado en en el lenguaje político como exponente de la relaciones de Europa con Estados Unidos.

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