Platoon

lunes, mayo 2nd, 2016

Oliver Stone está considerado como uno de los directores más polémicos y controvertidos de las ultimas décadas del cine estadounidense debido sobre todo a su ideología poco ortodoxa y al abierto desafío al «establishment» de su propio país. Nacido en la ciudad de Nueva York el 15 de septiembre de 1.946, hijo de un agente de bolsa judío y de una francesa de religión católica, que se conocieran cuando su futuro progenitor estaba incorporado al cuerpo expedicionario norteamericano en la campaña europea durante la II Guerra Mundial. Estudiante de inglés y bellas artes en las universidades de Yale y Nueva York, combatiente en la guerra de Vietnan, que le marcaría profundamente su posterior trayectoria profesional y su conversión al budismo; es tras su licencia en las Fuerzas Armadas cuando se le despierta un inusitado interés por el arte del celuloide y comienza su carrera como realizador en el cortometraje «Ultimo año en Vietnam en 1.971, que trata precisamente sobre la conflagración en el Sudeste Asiático que fuera testigo en primera persona; tres años después el neoyorkino consigue hacer realidad su primer largometraje, llamado «El Reino del Mal», una película de terror convencional cooproducida entre Estados Unidos y Canadá.

En 1.978 participa como libretista en el exitoso filme «El expreso de media-noche» del británico Alan Parker, como adaptación de la novela autobiográfica del mísmo título de Billy Hayes, por la que recibe en la edición de los «Oscars» en 1.979 el premio al «Mejor Guión Adaptado» En 1.981 vuelve por los fueros del género de terror, dirigiendo la cinta «The Hand» protagonizada por Michael Caine y Andrea Marcovicci; continua su estela como escritor cinematográfico en trabajos como «Conan el bárbaro» de John Milius en 1.982, que significará la consagración del austriaco Arnold Schwarzenegger como estrella taquillera, «El precio del poder» de Brain de Palma en 1.983, una actualización del género de «gangsters», «Manhattan Sur», la vuelta de Michael Cimino a la realización en 1.985, tras el monumental fiasco de «La puerta del cielo» a principio de la década y «Ocho millones de maneras de morir» de Hal Ashby en 1.986 un convencional y comercial «thriller».

Ese mismo año supone para el público el reencuentro con el Stone realizador y a partir de febrero en curso se comercializa «Salvador», una demoledora crítica a la política intervencionista de la administración Reagan en Centroámerica y en esos mismos días, inicia el rodaje en las selvas de la isla de Luzón, en Filipinas, un proyecto sobre la contienda de Estados Unidos contra los activistas del «Viet Cong» y el régimen marxista norvietnamita a finales de los 60 y principios de los 70, que tenía en mente desde un lapso atrás, que lo llamó «Platoon», «Pelotón» en castellano, en un guión escrito por él mismo, con abundantes elementos autobiográficos y absolutamente asolador con respecto a los objetivos y estrategias del engranaje administrativo-militar de Washington en el «Tercer Mundo». Debido a lo delicado de la propuesta, la mayoría de los «Grandes Estudios» se negaron a financiarla, por lo que se ve obligado a recurrir a «Hemdale Film Corporation», una pequeña productora independiente británica, obteniendo poco después el beneplácito de la argelina «Orion Pictures» para su futura distribución. Arnold Kopelson se postula como productor ejecutivo y se agencia de los servicios de Robert Richardson, como operador jefe, a Jonh Wilkinson, Richard D.Rogers, Charles Grenzbach y Simon Kaye como técnicos de sonido, a George Delerue como compositor original; se recurre a un casting de actores absolutamente masculino, donde destacaban las figuras de Charlie Sheen, Tom Berenger, William Dafoe, Mark Morses, Forest Whitaker o Francesco Quinn.

A las esperadas contingencias en una filmación en medio de la jungla, se unió a las incertidumbres por coincidir con las jornadas de la caída del dictador Ferdinand Marcos, que controlara con mano de hierro el archipiélago los últimos años; sin embargo la buena colaboración de las comunidades campesinas locales hizo que todo rematara en buen puerto.

Terminada las tomas y tras un hábil trabajo de montaje de Claire Simpson, se exhibe por primera vez la cinta oficialmente el 19 de diciembre de aquel ejercicio, obteniendo desde el momento inicial una buena acogida por parte de Crítica y «Respetable», hecho que fue considerado como especialmente inaudito teniendo en cuenta el escaso presupuesto y lo cuestionable para el «Poder» del planteamiento.

Se cuenta una historia desarrollada en el año 1.967, en el frente en Vietnam del Sur, cercano a la frontera con Camboya, donde un muchacho de 19 años de procedencia burguesa llamado Chris Taylor, alistado voluntario en la Compañía Bravo, perteneciente a la vigésimo quinta división de infantería, teniendo como superiores al inexperto teniente Wolfe y los enfrentados entre si, sargentos Bob Barnes y Warren. Las malas condiciones del lugar y los continuos combates con el enemigo hacen mella en el joven Chris y de su idealismo algo simplista evoluciona hacia un escepticismo lleno de angustia vital, a la vez que se suceden situaciones verdaderamente desgarradoras, que carcomen el espíritu de todos los personajes.

El resultado en rollos de celuloide de este relato es una reflexión pormenorizada hacia la guerra en general y sobre la de Vietnam en particular. Stone tiene la maestría en abarcar en cada escena todos los puntos de vista posibles, donde sin ningún tipo de pudor se recoge una serie de desbastadoras y desordenadas imágenes llenas de violencia, aunque bastante novedosas y alejadas del cine bélico convencional; crea una sensación de incomodidad al espectador, haciéndolo partícipe de la propia acción, algo que ya lo lograra un poco de tiempo antes el alemán Wolfgang Petersen con la producción de 1.981 «El Submarino»

El de Nueva York nos regala una obra magistral, llena de verosimilitud y autenticidad lo que la hace especialmente hermosa, en un soberbio espectáculo, en que se aprovecha concienzudamente una buenísima factura técnica. De este modo la película desde prácticamente su estreno se convirtiera en un clásico moderno y con notable influencia social e intelectual

Se puede apreciar un rico retrato psicológico en fotogramas, donde unos seres humanos se ven inmersos en una situación especialmente rígida, que han sufrido una cierta ruptura moral, donde un odio vengativo se apodera de la propia alma y de las emociones, en una pérdida absoluta en la conciencia entre el bien y el mal; los secretos más recónditos y a la vez más miserables se ven notablemente ocultados por la tensión de los enfrentamientos.

La fotografía de la mano de Robert Richardson es especialmente grandiosa, captando todos los detalles de un medio donde la naturaleza se manifiesta notablemente salvaje, a lo unimos un sonido fundamentalmente efectivo producto de la labor del equipo formado por John Wilkinson, Richard D. Rogers, Charles Grenzbach y Simon Kaye, proseguida con una edición virtuosa por parte de Claire Simpson; la «Banda Sonora» original de la batuta de Georges Delerue, se ve sabiamente acompañada por temas de música clásica, pop-rock y country como «Adadio para cuerdas» de Samuel Barber, «White Rabbit» de Jefferson Airplane, «Okie from Muskogee» de Merle Haggard y «The Tracks of my Tears» de Smokey Robinson and The Miracles; las interpretaciones merecen un comentario pormenorizado destacando las de Charlie Sheen transfigurado en el soldado Chris, en un rol que recuerda a la de su padre Martin Sheen en «Apocalysy Now» de Francis Ford Coppola en 1.979, a Tom Berenger en la piel de Barnes en el mejor papel de toda su carrera, un William Defoe asumiendo el papel de Grodin, carismático y profesional y terminando en Mark Morses, recreando a Wolfe que se evidencia muy correcto.

En la velada de los «Oscars» en 1.987, «Platoon» fue la gran triunfadora de la noche, al acapar los galardones de «Mejor Película», «Mejor Director» en Oliver Stone, «Mejor Montaje» en Claire Simpson y «Mejor Sonido» en John Wilkinson, Richard D.Rogers, Charles Grenzbach y Simon Kaye. Esta cinta significó la primera parte de la Trilogía sobre la guerra de Vietnam realizada por Stone, prorrogada con «Nacido el cuatro de julio» en 1.989 y «El cielo y la tierra» en 1.993.

2 Responses to “Platoon”

  1. Desde mi punto de vista, la mejor película sobre la guerra del Vietnam.

  2. Me encanta la crudeza de las imágenes y la forma de ver la violencia.
    Aunque no es mi película bélica preferida.

Leave a Reply