Papá está de viaje de negocios

sábado, mayo 28th, 2016

Emir Kusturica es uno de los cineastas contemporáneos más controvertidos, tanto por su estilo de hacer películas, sus incursiones bastantes heterodoxas en otras artes como música o arquitectura, así como sus opiniones políticas alejadas del «establishment». Nacido en Sarajevo el 24 de noviembre de 1.954 en los comienzos del «titoísmo», hijo de un serbio convertido de adulto al islam y madre bosnia, aunque él se sigue considerándose como yugoslavo, aún después de la propia desintegración de aquel estado; defensor acérrimo de Slobodan Milosevic durante las guerras balcánicas de los 90, valiéndole la reprobación de una parte importante de la clase intelectual europea; bautizado en la fe ortodoxa en 2.005 como exponente de su cercanía a las autoridades de Belgrado a lo que añade su inesperada nacionalización como ciudadano francés algo de tiempo después.

Estudiante desde principios de los 70 en la célebre «Academia de Artes Interpretativas» (FAMU) de Praga, una vez graduado a finales de aquella década, trabaja como realizador para la Televisión Yugoslava y en 1981 dirige su primer largometraje «¿Te acuerdas de Dolly Bell?», una incursión novedosa en el trillado tema del paso de la infancia a la adolescencia, teniendo como escenario la ciudad natal del creador en un verano de principios de los 60, un filme lleno de referencias cinéfilas y canciones nostálgicas, suponiendo un auténtico revulsivo para la entonces encorsetada industria audio-visual de su país y recibiendo el «León de Oro» por primera obra en la Mostra de Venecia de aquel ejercicio.

En 1.984, coincidiendo con la celebración de los «XIV Juegos Olímpicos de Invierno» en la capital de la entonces República Socialista de Bosnia-Herzegovina, inicia en ese mismo proscenio el rodaje de su segunda cinta que la tituló como «Otac na sluzbenom putu», traducida al castellano como «Papa de está de viaje de negocios», contando con el apoyo de la empresa cinematográfica local de «Forum Films» y de la alemana occidental «Scotia International Filmverlehih» para su distribución internacional; con la producción ejecutiva de Mirza Pasic, la fotografía de Vilko Filac, el montaje de Andrija Zafranovic, la composición original de Zoran Simjanovic y un amplio casting de actores donde destacaban los nombres de Moreno De Bartolli, Miki Manojlovic, Mirjana Karanovic, Mustafá Nadarevic, Mira Furlan o Davor Dujmovic, elegidos entre lo más granado de las tablas en serbo-croata, junto con un guión original firmado por el dramaturgo Abdulah Sidran.

Presentada a concurso en la edición de 1.985 del festival Cannes, obtiene la Palma de Oro así como el galardón de la FIPRESCI, la federación internacional de críticos de cine de aquel año. El estreno oficial cara al público fue el 12 de septiembre en curso, en la ciudad bávara de Múnich y en la noche de los Oscars en 1.986, la producción estuvo nominada a la Mejor Película de habla no-inglesa.

Se narra una historia sencilla pero a la vez llena matices, desarrollada en la urbe fundada por los turcos en 1.461, teniendo como marco los primeros años 50, en una Yugoslavia que se encaminaba al comunismo, donde no se permite ningún tipo de disidencia y coincidiendo con la ruptura de Stalin; afectando estos acontecimientos a una familia de etnia serbia formada por una abnegada ama de casa llamada Sena, su marido Mesa, funcionario público y un mujeriego empedernido, el simpático padre de Sena que recibe el nombre de Zijah y los dos hijos del matrimonio, el mayor Mirza y el más pequeño Malik que toma el rol de narrador de la fábula por medio de su infantil voz en off. Mesa es acusado por Ankica, una amante despechada, de mostrarse contrario al gobierno, por lo que es condenado a una pena de reclusión a trabajos forzados en un campo de prisioneros, el mismo día que sus hijos iban a ser circuncidados de acuerdo con los preceptos de la «Iglesia Nacional». Al no encontrar una explicación coherente de la ausencia del padre y por ocultar lo que verdaderamente sucede, Sena engaña a su hijo más pequeño diciéndole que su progenitor se ha ido a un largo viaje de negocios.

Políticamente significaba una severa crítica sobre el régimen del mariscal Tito, en un momento de apertura ideológica y cuando en el mismo año de comercialización del filme, el musulmán bosnio Munir Mikulic, representado a su entidad territorial, asumía la dirección de la «Presidencia Colectiva» del estado yugoslavo. Con la ventaja de la perspectiva en el tiempo sabemos que aquella democratización abrió la caja de los truenos y los exaltados nacionalismos balcánicos hicieron de nuevo su aparición llevando la destrucción y la muerte a aquellas tierras, pero en aquellos momentos se vió como una oportunidad de cambio y de modernización para una sociedad emergente.

Seríamos unos cínicos si no reconociéramos que este filme de Kusturica como su anterior, nos producen una especie de morbo histórico, al tener los dos como escenario la población que se convirtió en el exponente del martirio de un pueblo en la cruenta guerra de 1.992 a 1.995 y cuya filmación fue realizada en algo más que un lustro antes; hasta nos podemos imaginar un cierto halo trágico en cada secuencia, una incómoda sensación de vacío existencial y condenación.

Desde un punto de vista artístico nos encontramos con una especie de tragicomedia muy del gusto de la crítica especializada de la época, que vitoreaba a cualquier incursión del cinema fuera de los parámetros hollywoodienses y que por medio de un complejo microcosmos familiar nos acerca a una realidad política-social; fórmula que sería constantemente repetida en años posteriores en infinidad de películas y series de televisión de una gran parte del mundo, con un llamativo pulso intenso y naturalista, en momentos nos vemos sobresaltados por una mortificante agresividad por parte del director que no se obstina en tapar cierta amargura y resentimiento, en una sinceridad que es muy de agradecer.

Es significativo que siendo sólo su segundo largometraje y apenas alcanzada la treintena, Kusturica encuentra un universo propio, algo que solamente lo alcanzan los grandes genios y tras largos años de trabajo e invención. El realizador a pesar de su notoria profundidad intelectual, tiene la habilidad de acercarse al «Gran Público», de hacerles partícipes de su semblanza; a lo que unimos el propio tono candoroso de la descripción exponiendo sensibilidad y sentimiento.

Se nota una notable influencia por parte de dos grandes maestros italianos como Fellini, en la forma que se tiene de estructurar una serie de episodios relacionados con la trama principal, los cuales fluyen con la anárquica y en ocasiones errática concavidad del recuerdo y en Bertolucci con la carga simbólica de cada fotograma.

La fotografía de Vilko Filac es realista y eficaz, la edición de Andrija Zafranovic resulta activa y llena de ritmo, la banda sonora de Zoran Simjanovic nos regala unos sonidos alegres y folklóricos, con la utilización sempiterna de la técnica wagneriana del «leitmotiv»; las interpretaciones están cerca de la perfección destacando el niño de origen bosnio Moreno de Bartoli , lleno de gracia y espontaneidad, la serbia Mirjana Karanovic, en un personaje que no para de dar tumbos, rompiéndosele todos sus esquemas morales y sociales, el también serbio Miki Manojlovic, visto más como un simpático canalla que un mártir por un ideal, el bosnio Mustafá Nadarevi en una corrección muy académica, la croata Mira Furlan llena de pasión y brio y el bosnio Davor Dujmovic, entonces un adolescente, con una claridad y profesionalismo digno de tener en cuenta en un figurante novel.

Emir Kusturica sigue su trayectoria fílmica con la antropológica «En tiempos de gitanos» en 1.988, «El sueño de Arizona» en 1.993 su hasta ahora única incursión en el cine estadounidense, la polémica «Underground», Palma de Oro de Cannes en 1.995, donde satiriza la Historia de la antigua Yugoslavia y vista por algunos como un panegírico del nacionalismo pan-serbio, «Gato negro, gato blanco» una comedia entre romántica y surrealista, ganadora del León de Plata de la Mostra de Venecia en 1.998 y «La vida es un milagro» un drama sobre la guerra de Bosnia puesta en circulación en 2.005.

2 Responses to “Papá está de viaje de negocios”

  1. Me gusta el cine de Kusturica; lo encuentro muy vital y en ocasiones divertido sin llegar a la vulgaridad.

  2. Es imposible no pensar en la guerra civil bosnia viendo estas imágenes. Hay un halo trágico unido a cierto morbo histórico porque también la Historia tiene un elemento morboso.

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