Cafè irlandès

martes, diciembre 8th, 2015

Stephen Frears està considerado como uno de los màs significativos directores cinematogràficos contemporàneos del Reino Unido. Nacido en la ciudad inglesa de Leicester en 1.941 en plena II Guerra Mundial, hijo de un mèdico y una trabajadora social, estudiante de derecho en la universidad de Cambridge, aunque màs interesado por las artes escènicas y el cine, comienza a trabajar como ayudante de direcciòn en «Morgan, un caso clìnico de Karel Reisz en 1.965, «Charlie Bubbles» de Albert Finney» en 1.967 e «If» de Lindsay Anderson en 1.968. Su primer largometraje es «Detective sin licencia» en 1.971, homenaje al cine negro clàsico, a lo que continua con «Bloody Kids» en 1.980, no comercializado en ningún paìs hispano-hablante, sobre unos pùberes que encuentran en la violencia su forma de vida, siguiendo con «La venganza» en 1.984, un thriller rodado en España y prolongando su trayectoria con «Mi hermosa lavanderìa» en 1.985 visiòn irònica y a la vez descarnada de la Gran Bretaña tatcheriana y con la introducciòn de elementos en aquel entonces novedosos como la xenofobia y la homosexualidad; el año 1.987 le significa estrenar dos pelìculas casi a la vez «Abrete de orejas», extraña biografìa sobre el dramaturgo Joe Orton y «Sammy y Rossie se lo montan» una nueva vuelta de tuerca sobre el neoliberalismo de la «Dama de hierro» en un Londres cada vez màs multicultural.

En 1.988 entra de lleno en el engranaje de Hollywood con «Las Amistades Peligrosas» adaptaciòn de la novela epistolar «Les liasons dangereuses» del francès Pierre Choderlos de Laclos publicada en 1782 y prosiguiendo en Estados Unidos con los fructìferos y comerciales trabajos de «Los timadores» con exihiciòn en pùblico por primera vez en 1.990 y «Hèroe por accidente», cuyo debut oficial fue en 1.992.

Es en 1.993 cuando regresa de nuevo a las Islas Britànicas y lo hace con un modesto filme producido para las televisiones pùblicas del Reino Unido e Irlanda, denominado «The Snapper», cuya traducciòn literal al castellano es «El besugo», distribuido en España con el tìtulo de «Cafè irlandès» y conocido en Hispanoàmerica como «Esperando al bebè», basado en el relato honònimo del escritor irlandès Roddy Doyle, encargado asimismo del guiòn.

Doyle, nacido en Dublìn en 1.958, le representaba su segundo narraciòn traspasada al arte del celuloide; dos años antes en 1.991 fuera la prepresentaciòn oficial de «The Commitments» realizada por Alan Parker, inspirada en la primera ficciòn del autor, sobre unos jòvenes desempleados de la capital de Eire que deciden formar un grupo de soul y donde tambièn Doyle colaborara en el libreto junto con Dick Clement e Ian La Frenais.

En «Cafè irlandès» tenìendo de nuevo como escenario la principal sede administrativa del paìs atlàntico, cuenta la historia de una familia de clase trabajadora, formada por Dessie, su mujer Kay, los dos operarios de una fàbrica, su hija mayor Sharon que trabaja como dependienta y que se divierte los fines de semana en el pub riendose con sus malhabladas amigas, su hijo màs viejo Craig, alistado en el ejèrcito y que acaba de regresar de una misiòn internacional, así como los màs mozos Sonny, Lisa, Darren y Kimberley .Todo este mundo no tan perfecto se ve alterado cuando Sharon anuncia que se encuentra embarazada, segun ella de un marinero español; Todos sus parientes cercanos reaccionan de distinta forma al hecho, con hostilidad pasiva de parte del padre, con callada comprensiòn en la madre, con una violencia inaudita del hermano militar, con indiferencia en los medianos y con una dulce curiosidad por parte de los pequeños, aparte de ser la muchacha vìctima de las habladurìas del vecindario en el seno de una sociedad catòlica y sumamente conservadora.

El fruto de la mudanza de toda esta paràbola a fotogramas es muy satisfactorio, nos topamos con una pequeña obra de arte, en un autèntico reflejo de la vida misma, complaciéndose en lo màs sencillo y cotidiano; cinta llena de calidez, condimentada con ironìa y humor socarròn, dentro de unos diàlogos geniales, dotados de una chispa cargada de inteligencia.

Frears supera en todo momento a la comedia costumbrista que parecìa estar abocado a seguir desde el principio y se muestra como un realizador sumamente eficaz, que de manera atractiva y sagaz puede superar la mayorìa de los retos, eliminando la tensiòn de ciertos momentos con plàticas tranquilas o superando las malas circunstancias con garbo y energìa.

Un aspecto de vital importancia es que èl de Leicester denota una sinceridad tanto personal como intelectual encomiable, donde no se dramatiza, no de hace hacen juicios de valor, no se demoniza a nadie por asumir sus errores; se sabe tocar la fibra pero sin caer en la sensiblerìa, acercàndose al corazòn de cada personaje y donde es tan fàcil empatizar desde el primer momento con cada uno de ellos.

Por otra parte hay que destacar que Frears muestra un gran respeto y consideraciòn al pueblo de la antigua Hibernia, sin caer en el etnocentrismo y el desprecio que han demostrado muchos ingleses a lo largo de la Historia, superando los clichés y los tòpicos y buscando una objetividad que no siempre es lo màs fàcil. En cierto modo, muestra una nueva Irlanda, que empezaba a estar de moda en todo el mundo en los primeros noventa por pelìculas como «Mi pie izquierdo» y «El prado» de Jim Sheridan «, la ya mencionada «The Commitments» o «Los playboys» de Gilles Mackinnon, por solistas como Enya, Sinèad O’Connor» o Moya Brenan, por bandas como «U2», «The Cramberries» o «The Corrs» y en un momento de gran crecimiento material, tanto que empezò a denominarse al estado insular como el «tigre celta» al compararse con las entonces fuertes y dinàmicas economìas asiàticas

Con un ritmo àgil que provoca que la tensiòn no decaiga en todo momento, se une una fotografìa realista y bella trabajo del operador Oliver Stapleton, dentro de una atmòsfera hùmeda producto de los climas oceànicos que tanto detestan algunos nativos de tierras màs secas pero para los que nos hemos criado con la lluvia y la niebla nos supone una fuente inagotable de existencia; la banda sonora se basa en un conjunto de conocidas composiciones destacando por encima de todas la versiòn del tema de Elvis Presley de 1.961 «Can’t help falling in love» por parte del grupo londinense «Lick the Tins» que combina los acordes folk con el pop màs vanguardista; Hay que decir que en ese propio año de 1.993 los birminghanianos «UB40» alcanzaron el nùmero uno mundial con otra exègesis de la canciòn a ritmo de reggae. Las interpretaciones son sublimes, destacando Colm Meaney, como Dessie, que con humanidad y gracejo taimado se convierte en el progenitor que toda muchacha de edad temprana quisiera tener, Ruth McCaabe como Kay, muy correcta y profesional y a Tina Kallenger como Sharon, metiéndose en la piel de su personaje con una verosimilitud sorprendente.

En la edición de los Goya en 1.995, los premios de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematogràficas de España, recibiò el galardòn a mejor cinta europea. Un año màs tarde en 1.996, Stephen Frears vuelve a llevar a la Gran Pantalla una novela de Roody Doyle en el filme «La Camioneta» protagonizada de nuevo por Colm Meaney que se habìa convertido en una especie de actor fetiche para el director britànico.

One Response to “Cafè irlandès”

  1. Me gusta el genuino estilo de Irlanda, la patria soñada de todos los celtas.

Leave a Reply