Goldfinger

martes, noviembre 3rd, 2015

Estudiado por algunos como el mejor filme de la franquicia sobre James Bond, agente del servicio de su Majestad, con licencia para matar, la verdad es que «Goldfinger», producciòn britànica del año 1964, creò las formas y las pautas para convertir las pelìculas sobre este personaje en un autèntico gènero cinematogràfico. Figura salida de la pluma de Ian Fleming, variopinto ciudadano nacido el aristocràtico barrio de Mayfeir en Londres el 28 de mayo de 1.908 y muerto el 12 de agosto de 1.964 en la tradicional sede eclesiástica inglesa de Canterbury, sòlo unas semanas antes de la première oficial de la cinta anteriormente mentada en la capital britànica el 17 de septiembre de aquel año; con un hermano tambièn escritor y primo del actor Christopher Lee, formado en Eton, en la Royal Military Academy Sandhurst y posteriormente en las universidades de Kitzbuhelen en Austria y la de Mùnich en Alemania, trabajando como periodista y comisionista de bolsa durante los años 30, destinado como agente de la Inteligencia Naval de su paìs durante la II Guerra Mundial, donde segùn algunas fuentes el londinense concibiò un plan de apoderarse de la màquina codificadora Enigma utilizada por la armada alemana.

Sus años en los servicios secretos le sirvieron como fuente de inspiraciòn para crear las novelas sobre James Bond, tomando de prestado este nombre y apellido a un conocido ornitòlogo estadounidense e imbuciéndose en espìas verdaderos como Sidney Really, que trabajò doblemente tanto para el règimen zarista como para Londres hasta los albores de la Gran Guerra y asesinado por los bolcheviques en 1.922, el soviètico destinado en Tokio y de origen germano por parte de padre Richard Sorge y el serbio Dusko Popov, en nòmina tanto para alemanes como para britànicos; en cuanto en sus formas sociales se emulò en el play-boy internacional de origen dominicano Porfirio Rubirosa, yerno del dictador de la naciòn caribeña Leònidas Trujillo y que asimismo estuvo casado por algún tiempo con las dos de las mujeres màs ricas del mundo y en el fìsico se plagiò en el mùsico de jazz norteamericano Hoagy Carmichael. «Casino Royale» publicada en 1.953 serìa el comienzo de un total de ocho relatos y seis cuentos cortos, donde el autor desmenuzaba todo este extraño mundo dentro de un marco de guerra fría y de enfrentamiento entre bloques, aunque sin desdeñar la fantasìa.

Debido al notable èxito entre los lectores, las obras de Fleming sobre James Bond pronto fueron un manjar apetecido por la industria del cine y los productores estadounidenses afincados en el Reino Unido Albert R. Broccoli y Harry Saltzman compran los derechos de toda la serie literaria y crean en 1.961 la «Eon Productions», principalmente para llevar a la Gran Pantalla todo este universo imaginado por èl de Mayfair. Hemos de decir que la empresa de Broccoli y Saltzman sòlo produjo un filme fuera de la saga Bond y fue «El amo de la selva» dirigido por Gordon Douglas y protagonizada por Bob Hope.

Eligiendo como realizador a Terence Young, un hàbil artesano reponsable de importantes logros de la cinematografìa de las Islas Britànicas en los últimos 40 y todos los 50, encontrando en el actor escocès Sean Connery, hasta entonces casi un desconocido, el rostro perfecto para encarnar al enigmàtico agente secreto y nutrièndose de los imaginativos guionistas Richard Maibaun y Paul Dehn, Broccoli y Saltzman producen en 1.962 «James Bond contra el doctor No», que sin ser cronológicamente la primera narracciòn de Fleming de la licencia, se hace referencias a tìtulos anteriores. Con casi el mismo equipo y contando con el actuante principal, la ficciòn es continuada en 1.963 con «Desde Rusia con amor».

Al año siguiente los sempiternos Broccoli y Saltzan promueven dar vida en imàgenes en movimiento la narraciòn «Goldfiger», la sèptima editada de la saga en el año 1.959, que si bien se continua con el grupo habitual se cambia el puesto del director por Guy Hamilton, que se habìa iniciado en el mundo del Sèptimo Arte como asistente de de Carol Reed en el «Tercer hombre» y que con anterioridad habìa realizado un total de cinco pelìculas destacando la adaptaciòn de la exitosa pieza teatral de suspense «Ha llegado un inspector» en 1è.954. Con un presupuesto que superaba con creces al de las pelìculas anteriores y con un rodaje en Reino Unido, Suiza y Estados Unidos, se configuraba como una superproducciòn, que si bien era procedente del estado insular europeo, se conformaba dentro de los paràmetros de Hollywood.

Los acostumbrados Maibaun y Dehn tejen una apasionante y llamativa historia donde Bond investiga a un millonario llamado Auric Goldfinger, con pasaporte britànico, aunque por su acento donota un origen teutòn, presentàndose en el relato original como un letòn huìdo del regimèn de Moscù, sospechoso de actividades de contrabando de oro en convivencia con la China comunista. No obstante toda esta operaciòn engloba algo mucho màs ambicioso, que es ni màs ni menos que contaminar Fort Knox, el lugar donde se ubica la reserva de oro de Estados Unidos y con ello producir un colapso en la economìa mundial. Es de destacar que los libretistas alejan la propia trama de las realidades geopolìticas, olvidàndose de las confabulaciones de la ficticia agencia soviètica de contraespionaje del SMERSH y la multinacional del crimen SPECTRA y se adentra en el mundo del cómic, lleno de elementos de auto-parodia

Se regala al pùblico una autentica delicia de entretenimiento, cercana a todos los segmentos de poblaciòn, con un llamativo ritmo trepidante, que atrapa desde el primer fotograma, que sin caer en excesos rocambolescos anteriores, se sustenta de rarezas estrambóticas de la mejor serie «B». Estètica kistch pero no excesiva, Gadgets increìbles, un Austin Martin de ensueño, con blindaje a pruebas de balas y asiento expulsable, torturas de alta tecnologìa, vìctimas bañadas en oro, secuaces de origen coreano que utilizan su sombrero como arma mortal, heroínas despampanantes de nombres imposibles, poseedoras de un erotismo inocente y a la vez refinado, producto de la censura de la època en ciernes de una pròxima revoluciòn sexual, efectos especiales sugerentes y llenos de magia.

Hamilton se arropa como un artìfice eficiente tenìendo en cuenta que nos encontramos con la tìpica cinta de productor, lo sumamos una fotografìa luminosa y colorista por parte de Ted Moore, junto con unos magnifìcos decorados producto de la creatividad de Ken Adans, lo que se añade una Banda Sonora prodigiosa de la mano de John Berry y Monty Norman, con una orquestraciòn vribante que atrapa y destacando en toda ella el tema inicial cantado por la diva galesa de padre nigeriano Shirley Bassset, compuesto por ademàs de los responsables de la musicalización del film por Anthony Newley, que logrò el nùmero 1 de la listas britànicas de aquel año desbancando incluso a «A hard day’s Night de los Beatles. Las glosas son portentosas, destacando un San Connery que trasmite en su rol màs que nunca un caràcter frio, sarcástico, sofisticado, seductor y mujeriego, a lo que se le incorpora un Gert Frobe, como un villano carismático y con un toque de locura genial, un Harold Sakata muy insertado en su cometido y un elenco de hermosìsimas mujeres como Honor Blackman, Shirley Eaton, Tania Mallet y Margaret Nolan que nos hacen olvidar a insignes predecesoras como Ursulla Andress y Daniela Bianchi.

La pelìcula recibiò en la ceremonia de los Oscars en 1.965 el galardòn a mejores efectos de sonido en la persona de Norman Wanstall, como evocaciòn a los clarividentes elementos tècnicos que se hace gala en la propuesta para el arte del celuloide.

Sean Connery continua encarnando el mismo papel en «Operaciòn Trueno» en 1.965 dirigida de nuevo por Terence Young, «Sòlo se vive dos veces», en este caso bajo la realizaciòn de Lewis Gilbert en 1.967. Ese año se produce fuera de la franquicia oficial «Casino Royale», con una direcciòn coral y con un reparto tambièn coral, un autèntico desbarre fìlmico donde se caricaturiza sin misericordia al «servidor de la Reina». En 1969 se comercializa «00,7, Al servicio de su Majestad», donde Sean Connery es reemplazado por el modelo australiano George Lazenby, que decide en en el propio set no volver a repetir con la figura, por lo que el siguiente filme Bond, «Diamantes para la eternidad» es de nuevo desempeñada por Connery y tenìendo otra vez el compromiso en la realizaciòn Guy Hamilton. Tras este film el escocès jurò y perjurò que no iba a interpretar màs en la vida al archiconocido agente secreto y es sustuido por parte de los productores por el inglès Roger Moore, que ya habìa alcanzado fama mundial por ejercer la cara màs visible en la serie de la ITV «El santo»; Moore es el protagonista en largometrajes como «Vive y deja morir» en 1.973, «El hombre de la pistola de oro» en 1.975, «La espia que me amò» en 1.977, «Moonraker» en 1.979 y «Sòlo para sus ojos» en 1.981. En el año 1.983 acaece la rareza de exhibirse dos pelìculas sobre James Bond pertenecientes a productoras diferentes; el 6 de junio de aquel año tìene lugar la primera muestra oficial de «Octopussy», financiada por la vieja compañìa de Broccoli y Saltzman con Moore a la cabeza del casting y el 7 de octubre se presenta ante el respetable «Nunca digas, nunca jamàs», impulsada por el productor independiente Kevin McClory, que tenìa los derechos de toma, tras una larga batalla legal de la paràbola original de Fleming «Operaciòn Trueno», ya adaptada al cine a mediados de los 60, que dentro de unos patrones mas renovados en los primeros 80 se acomoda por segunda vez y volviendo un ya veterano Sean Connery, que contra su determinaciòn anterior, apostilla por el cometido que le diera fama mundial hacìa ya unos años. En 1.985 Moore encarna por ultima vez al especialista en Inteligencia con «Panorama para matar» y dos años después, en 1.987 es el inglès Timoty Dalton que se convierte en el sìmbolo principal en «Alta Tensiòn» y «liciencia para matar» en 1.989. No es hasta 1.995 cuando sigue la dispensa, resultando el elegido para protagonizarla el irlandes Pierce Brosnan, dando lugar a trabajos como «GoldenEye», «El mañana nunca muere» en 1.997, «El mundo nunca es suficiente» en 1.999 y «Muere otro dia» en 2.002. Tiene que pasar cuatro años en 2.006 para que la Eon Productions tope a otro Bond y es en la persona del inglès Daniel Craig que asume la responsabilidad en «Casino Royale», Quantum of solace» en 2.008, «Skyfall» en 2.012 y «Spectre» en 2.015.

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