El tambor de hojalata

domingo, noviembre 22nd, 2015

«Die Blechtrommel», traducida al castellano como «El tambor de hojalata» està considerada como una de las cintas alemanas-occidentales màs significativas de la dècada de los 70. Contando aparte con la colaboraciòn de productoras de Francia, Polonia y Yugoslavia, se estrenò el 19 de mayo de 1.979 en la poblaciòn balneario de Wiesbaden, perteneciente a la àrea metropolitana de Frankfurt, en el lander de Hesse y creando desde aquel momento una profunda controversia debido al tratamiento de ciertos temas, considerados casi tabùs y por lo inaudito en algunos aspectos de sus propuestas.

Traslaciòn a la Gran Pantalla de la novela del mismo tìtulo escrito por Gunter Grass que recibirìa en 1.999 el Premio Nobel de literatura; publicada en 1.959, en que con tintes surrealistas, macabros e infantiles, se cuenta los primeros años de vida del extraño crìo Oskar Matzerath nacido en 1.924 en la ciudad de Dànzig,la actual Gdansk, reivindicada històricamente por Alemania y Polonia al ser el verdadero limes entre el mundo germànico y el eslavo y que tras el fin de la I Guerra Mundial con la derrota del Kàiser y la formaciòn de un nuevo estado polaco, con territorios de las destrozadas monarquìas de los Romanov, Von Habsburg y Von Hohenzollern, se decide por parte de los vencedores aliados el establecimiento de un corredor terrestre cercano a la costa del Bàltico con el objetivo de una salida al mar sin pisar suelo extranjero para los polacos; de este modo la citada urbe se constituye en una especie de ciudad-estado autònoma con tutela de la Sociedad de Naciones y con control por parte del gobierno de Varsovia. Consecuencia de ello una poblaciòn mayoritaria de lengua alemana quedaba sometida a una administraciòn forànea y creando desde el primer momento una serie de tensiones entre las dos colectividades y roces diplomàticos entre la rèpublica de Weimar y Polonia. Oskar es hijo de Agnes una linda muchacha polaca casada con Alfred, un tendero y cocinero de origen teutòn; Agnes es amante furtiva de su primo Jan, perteneciente a la pequeña minorìa ètnica de los casubos y verdadero padre biològico del pequeño. Por estas circunstancias familiares, el chiquillo sufre desde su alumbramiento el resquemor y el sectarismo de unos y otros; omnisciente antes de nacer, su vida se convierte en un inusitado marco para juzgar el raro comportamiento de los adultos, especialmente con una conflictiva, obsesiva y temprana sexualidad. Cuando a los tres años le regalan un tambor de hojalata, Oskar se niega a crecer físicamente pero no le impide avanzar psicològicamene e intelectualmente y observa con un marcado elemento crìtico el auge del nacional-socialismo en su localidad natal entre la comunidad de lengua alemana. Ante las discusiones continùas de sus padres el niño grita con una fuerza que es capaz de romper los cristales màs cercanos, cuando la maestra le intenta arrebatarle el cilindro Oskar vocifera, en el momento que su progenitora desesperada le lleva al mèdico, el infante se desgañita. Atraído profundamente por el mundo de la faràndula y de los enanos y freakys, es animando por el director de un circo para que trabaje para èl y demuestre su rara habilidad para romper los vidrios por la intensidad de sus cuerdas vocales. Igualmente se hace amigo de Sigismund, un comerciante de jugueterìa judìo, enamorado en secreto de Agnes y que es còmplice de la relaciòn adùltera de èsta con Jan; por otra parte Alfred se afilia al partido nazi y asiste a su mastodònticos mìtines. El estallido de la conflagaciòn de 1.939 a 1.945, precisamente provocada por la cuestiòn de Dànzig significarà un cambio brusco en la vida de estos sujetos.

Todo este universo creativo se convierte en material fìlmico gracias a un guiòn firmado por el mismo Grass, acompañado por Jean-Claude Carrière, Franz Seitz y Volker Schlondorff, sìendo èste ùltimo asimismo èl encargado de la direcciòn. Los libretistas se muestras especialmente eficaces de desmenuzar toda una compleja trama llena de subjetividades y matices y no exenta de una inaudita recreaciòn de un delicado momento històrico.

Volker Sclondorff nacido en Wiesbaden en el decisivo año de 1.939, establecido en Francia cuando su familia lo matriculò en un internado de Bretaña perteneciente a los jesuitas, estudiante de ciencas polìticas y econòmicas en La Sorbona, empezò en los años 60 su carrera cinematogràfia como ayudante de direcciòn de importantes maestros como Alain Resnais, Louis Malle y Jean-Pierre Melville. Realiza su primer largometraje en 1.966 que llevò el tìtulo de «El joven Torless», basada en la famosa novela iniciatica del austriaco Robert Musil, a lo que suceden tìtulos como «El honor perdido de Katharina Blum» en 1.975, «Der Fangschuss» en 1.976 no comercializada en ningún paìs hispano-hablante y » Alemania en otoño en 1.978″ sobre el terrorismo de la Fraciòn del Ejèrcito Rojo (R.A.F.); toda una filmografìa que hace que el hesseniano sea considerado como uno de los principales realizadores alemanes occidentale, encuadrado por los crìticos màs academicistas dentro de la llamada «Nueva Ola» alemana.

«El Tambor de hojalata» significaba su quinta pelìcula y hasta la fecha constituìa la màs ambiciosa, debido a que se necesitaba un gran esfuerzo de producciòn y la propia complejidad de la historia junto con las lògicas suspicacias polìticas al ser una de las primeras trabajos en celuloide de Alemania Occidental que trataba sin tapujos ni cortaprisas la siempre peliaguda temàtica sobre el nazismo. Pero Schlondorff sale muy bien librado de este lance gracias a su maestrìa y buena disposiciòn, demostrando ser un cineasta con caràcter y capaz de asumir los retos màs difìciles.

Schlondorff consigue llevar a cabo un filme que no se huye de lo disperso y confuso y entra de lleno en unos terrenos especialmente insòlitos, peculiares y cìnicos; dota a la cinta de una importante fuerza visual, en una especie de fantasia esplendorosa y siendo consciente que parte de su atractivo puede llegar de un inesperado giro con algun elemento còmplice por parte de los espectadores.

Desde el primer momento la pelìcula se convierte en una farsa frenètica, en una especie de pantomima hecha con desbordante deseos de contar fàbulas y en ocasiones el tono se convierte en naturalista o se hace recrear en una bizarra comicidad que se transfigura en un terreno abonado para la ironia y la sàtira.

Las escenas son memorables como el detalle del cambio del retrato de Beethoven por Hitler por parte de Alfred, el desconcierto en la reuniòn de camisas pardas ante los sonidos del instrumento musical del chico, hasta que todos se balancean con el ritmo del vals «El Danubio Azul» de Johann Strauss, el verìdico suceso del asalto por parte de las tropas de Hitler de la oficina de correos de la ciudad, uno de los primeros enfrentamientos armados de la II Guerra Mundial, donde muere jan, los enanos del circo con uniformes de la Wehrmacht a los que se une con cierto recelo Oskar en un espectàculo para altos oficiales o la escena final, donde la càmara sigue la estela del protagonista hacia el Oeste y cuando èste decide por fin crecer.

La fotografìa por parte de Igor Luther es impactante, sumando a una mùsica vistosa y llena de brio arreglada por Lothar Bruhme, el gran Maurice Jarre, el favorito compositor de bandas sonoras por parte de David Lean y Friedrich Meyer; la direcciòn de actores resulta entre genial y efectiva, destacando en el casting a David Bennent como Oskar; el jovencìsimo actuante, entonces de 12 años de edad, que sufriendo como su personaje un tratorno de crecimiento, sobresale por su seriedad y profundidad, añadiendo las actuaciones de Angela Winkler, en el papel de Agnes, sensual y humana a la vez, Daniel Olbrychski como jan, especialmente correcto, el conocido cantante francès de origen armenio Charles Aznavour recreando a Segismund lleno de perspicacia y Mario Adorf en el papel de Alfred que se distingue por su versatilidad.

Desde su presentación oficial el film tubo una muy buena acogida por parte de la crìtica especializada a lo que se complementa un importante reconocimiento académico con la obtenciòn de la Palma de Oro del festival de Cannes de 1.979, galardòn compartido con «Apocalypse Now» de Francis Ford Coppola y el Oscar a la mejor pelìcula en lengua no-inglesa en la edición en 1.980.

2 Responses to “El tambor de hojalata”

  1. Me gusta la forma de ver la historia por parte del director,

  2. Notable film

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