Caro diario

domingo, octubre 25th, 2015

Finalizada la II Guerra Mundial, el cine italiano entra de lleno en una etapa de ensueño que durarìa cerca de 40 años, en que fue capaz de crear uno de los movimientos màs significativos en la historia del arte del celuloide como el «Neorrealismo», de alumbrar realizadores como Roberto Rossellini, Vittorio De Sica, Luchino Visconti, Federico Fellini, Micheangelo Antonioni, Pier Paolo Pasolini o Bernardo Bertolucci, de dar conocer actuantes como Victorio Gassman, Silvana Mangano, Alberto Sordi, Marcelo Mastroianni, Gulietta Massina, Gina Lollobrigida, Sofia Loren, Mònica Vitti o Claudia Cardinale, de engendrar a productores como Carlo Ponti o Dino De Laurentis , de exponer a compositores de bandas sonoras como Alessandro Ciccognini, Nino Rota o Ennio Morricone, de presentar a operadores como Vittorio Storaro. Incluso desde un punto de vista industrial la cinematografìa del paìs transalpino le pisaba los talones al mìsmisimo Hollywood, que no dudaba en utilizar el suelo de la penìnsula mediterrànea para el rodaje de alguna de sus grandes producciones.

Sin embargo bien entrada la dècada de los 80 del siglo XX, el «Septimo Arte» italiano entra en una letal decadencia motivada por el fin de la carrera de importantes maestros, una cada vez mayor dependencia de la televisiòn, tanto de la pùblica RAI, que no apoyaba de pleno a las productos màs ariesgadas y unas cadenas privadas, ya en manos del magnate Silvio Berlusconi, que apostaban por productos vulgares y de ìnfima calidad con la excusa de la sacrosanta comercialidad, junto con un cambio de costumbres por parte de las generaciones màs jòvenes y coincidiendo con una etapa de mayor estabilidad polìtica con gobiernos màs duraderos y el fin de terrorismo, tanto del ultra-izquierdista de las Brigadas Rojas como del neo-fascista, a la par de un notorio crecimiento econòmico

Como en todo decadencia le corresponde un canto de cisne, en la edición de los Oscars en 1.988, la pelìcula anglo-italiana dirigida por Bertolucci «El ultimo emperador» fuera la gran triunfadora de la velada con un total de nueve galardones, incluyendo al mejor filme y al mejor realizador y el veterano Mastroianni consiguiera el Oscar al mejor actor por su trabajo en la cinta «Ojos negros» del ruso Nikita Mikhalkov. En cierto modo la academia del cinema màs poderoso de la tierra le hacia un homenaje al genio creativo en la Gran Pantalla de la naciòn del sur de Europa durante los decenios anteriores.

En los primeros noventa parece que se notaban signos de recuperaciòn creativa en los cineastas transalpinos, con directores como Marco Tullio Giordana, Giuseppe Tornatore o Nani Moretti, que a pesar de no ser unos neòfitos lograban establecer una visiòn completamente novedosa y capaz de sacudir del marasmo al arte del celuloide de su paìs, coincidiendo en una etapa de plena crisis del sistema republicano instaurado tras el fin del fascismo, con unos partidos polìticos completamente agotados e incapaces de dar respuesta a los problemas de la sociedad y enfangados por una corrupciòn generalizada que afectaba a todas las instituciones, preparando el terreno a opciones populistas que llevarìan al fin de las organizaciones tradicionales; lo que nos hace creer el axioma para algunos, que en las èpocas convulsas, son siempre màs creativas e enriquecedoras intelectualmente que las estables.

Una cinta plenamente significativa de esta nueva etapa fue «Caro Diario», traducido al castellano es como «Querido diario», filme de Nani Moretti, estrenado el de 1.993. Moretti nacido en la localidad de montaña de Brunico, en la regiòn de habla alemana del Alto Adagio de cuando sus padres se encontraban de vacaciones, aunque posteriormente serìa la ciudad de Roma su lugar de residencia habitual. Aficionado al cinema desde su primera juventud, es en año 1.973 con 20 años cuando realiza su primer cortometraje «La sconfitta», consiguiendo un año despuès poner en marcha el mediometraje «Come parli frate», una parodia del clàsico de Alessandro manzoni «Los novios», sìendo su primer largometraje «Lo sono un artarchico» en 1.976 no estrenado en ningun paìs castellano-hablante, a los que le sigue «Ecce Bombo» en 1.978, «Sogni d’oro» en 1.981 y «Bianca» en 1.984, tampoco no comecializadas ni España ni en Hispanoàmerica; su siguiente pelìcula «La mesa è finita» en 1.985 fue galardonada con el Oso de Plata, el Gran Premio del Jurado y la menciòn espacial del Jurado en el festival de Berlìn de 1.986, continuada con «Palombella Rossa» en 1.989 y el documental «La cosa» al año siguiente.

Con un guiòn firmado por el mismo realizador, con el apoyo de la romana Sacher Film, creada en 1.987 por Moretti e Angelo Barbagallo y las parisinas Banfilm y La sèptima Cinema, «Caro Diario» desde su debut consiguiò un notable èxito tanto de crìtica como de Pùblico, aparte de los reconocimientos acadèmicos, como el premio a la mejor direcciòn en el festival de Cannes de 1.994, asì como los «David de Donatello» en las especialidades de mejor pelìcula, mejor director, mejor guiòn, mejor produccòn y mejor mùsica en Nicola Piovani. El resultado para el respetable fue un producto plenamente vistoso.

Se nos ofrece una pelìcula divida en tres partes independientes en que se bebe de la tradición en la naciòn con forma de bota del cine por episodios, donde Moretti se interpreta a si mismo, denoninàndose el primer acto «Vespa» donde se ve al protagonista montado en un escùter de la conocida marca, paseando por unas desèrticas calles de Roma en un fin de semana veraniego, con fotogramas de paisajes, monumentos y espacios urbanos, acompañando por reflexiones por parte del director-protagonista sobre los crìticos de cine, la industria hollywoodense, la sociologìa actual y una multifacètica arquitectura en la «Ciudad Eterna», comenzando en el barrio de Garbatella y terminando en Ostia, cerca del lugar donde 1.975 fue asesinado Pier Paolo Pasolini supuestamente por un chapero. El segundo lance se denonima «Islas» en las que el extraño narrador que toma la fisonomía de Moretti huyendo del bullicio ciudano realiza un periplo por el archipièlago de las Eolias, visitando en Lipari a su amigo Gerardo que toma el escepticismo como forma de vida, que no esconde sus fuertes contradicciones internas como abjurar de la televisiòn como a la vez ser adicto a los telenovelas latino-americanas. La ultima pieza se denomina «Los mèdicos», donde se habla de la terrible experiencia del realizador al padecer el linfoma de Hodgkin y recurrir tanto a la medicina tradicional como la oriental.

En general nos topamos con una cinta curiosa, poco convencional y liberadora para los espactadores y llena de referencias vitales, sociales, culturales e incluso ideològicas. A pesar de ser una obra muy original, no pretende ni por asomo ser cargante, huyendo de lo empalagoso y lo pedante.

En el primer trance utiliza a los espacios urbanos como notables referencias cinèfilas, al ser la ciudad enclavada en Lacio uno de los mitos del arte de imàgenes en movimiento a los que se le une una percepciòn realista de barriadas y cercanìas de la grande urbe, como si el desorden urbanìstico, llamado desde hace poco tiempo «feìsmo», fuera congènito de las culturas meridionales en Europa y utiliza uno de los iconos mas representativos de Italia, la motocicleta Vespa como quintaesencia del complejo paìs.
El segundo movimiento transmite tranquilidad no liberada de cierta melancolìa, lo que no impide una palpable crìtica social. El tercer acaecimiento resulta mas espeso y en momentos menos edificante, llena de un pesimismo antropològico y producto de una època descreída.

La batuta de Nicola Piovani se ajusta con facilidad a la trama o a lo que pretende ser una trama y la fotografìa de Giuseppe Lanci, sobre todo en los dos primeros eventos, refleja en toda su tonalidad la llamativa luz de las tierras mediterràneas, a lo que sumamos un casting eficaz, que se recrea en la coralidad destacando las interpretaciones a parte del mismo Moretti de Alexandre Rockwell, Renato Carpentieri, Sebastiano Nardone, Giovanna Bozzolo y a la estadounidense Jennifer Beals, protagonista de la signficativo filme de 1.983 «Flashdance», aunque su actuaciòn màs bien podìamos calificarla como «cameo».

Tras «Caro Diario», hemos de destacar los siguientes trabajos del de Brunico, como libretista y coordinador de L’unico paese al mondo», en 1.994 filme de nueve episodios, en que se encarga de realizar el ultimo, donde se analiza la nueva situaciòn polìtica con la subida al poder de Berlusconi, continuando con «Abril» en 1.998, donde de nuevo se interpreta a si mismo, en las fechas del nacimiento de su hijo y las vísperas del triunfo electoral del centro-izquierda, «La habitaciòn del hijo» en 2.001, Palma de Oro del festival de Cannes de aquel año, «El Caimàn» en 2.006, una sàtira de nuevo sobre la sempiterna figura del líder de Forza Italia y «Habemus Papam» en 2.011,una diatriba modernizada sobre la Iglesia catòlica y «Mi Madre», cuya presentaciòn oficial se realizò en el festival de Cannes de 2.015, donde se narra las dificultades de una directora de cine para llevar a cabo el proyecto de un largometraje, mientras su propia progenitora està gravemente enferma y cercana a la muerte.

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