Napoleòn

jueves, septiembre 10th, 2015

Observada por muchos como una autèntica obra maestra y exponente del genio creador del realizador francès Abel Gance; lo cierto es que «Napoleòn», estrenada en Parìs el 7 de abril 1.927, surgiò en un primer momento como la primera parte de seis en total, que versarìa sobre toda la vida de Napoleòn Bonaparte; sin embargo, desgraciadamente, este proyecto no pudo llevarse a cabo en su plenitud y sòlo viò la luz precisamente este filme inicial, por causa de los altos costes de producciòn, la introducciòn de nuevas tecnologìas como el sonido que trastocò la propia evoluciòn del lenguaje del arte del celuloide a determinados directores y por los cambios del gusto del pùblico mayoritario de la època.

Abel Gance, nacido en la capital gala el 25 de octubre de 1.889, fruto de los amores prohibidos entre la obrera Francoise Perethòn y el acaudalado mèdico de origen judìo Abel Flamant y debido al origen poco aclarado del niño y la vida algo disoluta de la madre, los abuelos maternos se encargarìan de su crianza en el pueblo minero de Commentry en Avernia, hasta la edad de los ocho años, momento donde su madre encuentra la estabilidad al casarse con el chòfer y mecànico Adolphe Gance que cede su propio apellido al vàstago de su esposa y significando finalmente el trasladado del pequeño a su Parìs natal para vivir con el recièn formado matrimonio. Este hecho no impidiò que el futuro director de cine recibiera ayuda econòmica para su formaciòn por parte de su padre biològico. Abandonando la escuela a los 14 años, pero con un fuerte interès autodidacta, empezò a trabajar en un bufete y a los 18 años en 1.907, deja su profesiòn inicial y comienza una carrera como actor en los escenarios de Bruselas y tras su regreso a Francia dos años despùes participa en su primera pelìcula como actuante, «Moliere» a las ordenes de Lèonce Perret; es en este periodo donde Gance escribe una serie de guiones que los intenta vender sin èxito a la Gaumont y se le despierta una conciencia polìtica hacia un conservadurismo moderado, en la lìnea de aquella derecha francesa, que a pesar de unas premisas orleanistas y en algunos aspectos bonapartistas se mostraba leal al règimen republicano nacido en 1.875.

Es 1.911, Gance con unos amigos fanàticos del nuevo arte de imàgenes en movimiento crea la productora Le film francais y empieza a dirigir sus propias cintas como «La Digue», un drama costumbrista y «Le nègre blanc» en 1.912, un revìndicativo y precursor filme anti-racista, producciones no comercializadas en ningun paìs castellano-hablante. Al estallido de la I Guerra Mundial, Gance intenta alistarse en el èjercito pero es rechazado, lo que le permite continuar con su faceta de realizador y consigue poner en marcha las pelìculas «La folie du doctor Tube» una extraña comedia fantàstica en 1.916, y continua con «Barberouse» en 1.917, un drama social, «La dixième symphonie» una reflexiòn sobre el genio del arte y «Mater Dolorosa», con unos postulados enteramente realistas, rodadas las dos ultimas en 1.918; el conjunto de todos estas cintas de Gance filmadas en los duros años de la gran conflagaciòn nunca fueron exihibidas ni en España ni en Hispanoamèrica.

Terminada la contienda dirige en 1.919 «Yo acuso» sobre el celebre alegato de Zola durante el escàndalo Dreyfus, consiguiendo un notable èxito internacional y con el comienzo de la dècada de los 20 el parisino pone en marcha «La Rueda» con supuestos enminentamente experimentales y en 1.924 lleva a cabo «Au Secors», exponente de un terror desternillante.

Poco despuès Gance viaja a Estados Unidos donde conoce a uno de sus mayores ìdolos cinematrogràficos, David Wark Griffith e inspirado sobre todo en «El nacimiento de una naciòn», le surge la idea de llevar a la pantalla una monumental biografìa sobre Bonaparte. Regresado a Europa elabora un febril libreto y busca financiaciòn para el magno propòsito, encontrándola en la Gaumont, la misma productora que habìa rechazado sus guiones en la primera dècada del siglo XX y agenciando que la propia empresa gala se encargue de la distribuciòn de la cinta en Europa y la californiana Metro-Goldwyn-Mayer en Estados Unidos . Por otra parte procura un sòlido equipo incorporando a los operadores Jules Kruger y Joseph-Louis Mundwiller, al compositor suizo Oscar Arthur Honegger y con un elenco de actores sacados de lo mejor de las tablas parisinas como Albert Dieudonnè, Gina Manès, Edmond Van Daele y Eugenie Buffet

El rodaje fueron 14 meses, un tiempo excesivamente largo para los estàndares del momento y consecuencia lògica de la complejidad que Gance estableciera para el filme, teniendo lugar en diferentes escenarios como Parìs, el palacio de Versailles, la tambièn antigua residencia real de Grand Trianon, el castillo de Petit Trianon y diversas localidades de Provenza y de la Còrcega natal de Bonaparte.

Desde su debut fue generosamente recibida tanto por el respetable como de la crìtica especializada, aunque su larga duraciòn, unas 4 horas y 35 minutos, provocò que en su distribuciòn en Norteàmerica fuera sumamente recortada en tiempo; hecho que la bùsqueda de supuestos resultados comerciales se repetirìa, por desdicha, hasta la saciedad en numerosas pelìculas en los años venideros.

Pero independientemente de los avatares profesionales y econòmicos, los concurrentes nos encontramos con un espetàculo asombroso, donde Gance se explaya en todas las formas posibles, regalando toda la profundidad y belleza que su brio puede crear; vemos un autèntico talento desorbitado, lleno de energìa e inventiva incluso para la visiòn de nuestros dias.

Aunque Gance en muchos aspectos de la obra se muestra màs como un innovador que un artista, utilizando la càmara en una inusitada inspiraciòn, mostràndose completamente liberada del estatismo hasta entonces reinante en el cinema, colocàndola en lugares insospechados e insolitos como la grupa de un caballo o en la punta de una guillotina, a lo que une un montaje ràpido y convulso, dotando de esta forma al filme con un ritmo desorbitado que hace partìcipe al espectador al conseguir cierta complicidad en la mayor parte de los casos . Otro aspecto novedoso es la introducciòn de la Polivisiòn, donde se expone dos, tres o incluso màs fotografìas que fluyen simultàneas, produciendo un efecto de pantalla dividida, exigiendo la utilizaciòn de tres proyectores para crear un trìptico, en un autentico antecedente del Cinerama; sin embargo Gance utiliza esta innovaciòn màs como un componente estètico que tècnico marcando de este modo un hito en la realizaciòn cinematogràfica.

Las actuaciones de todos los intèrpretes son sencillamente extraordinarias, destacando sobre todo el gran Albert Diudonnè, en el papel del exaltado corso, que segun alguna leyenda urbana cayò como Bela Lugusi con Dràcula y Johnny Weissmuller con Tarzàn, en lo que se denomina «delirio protagònico», una determinada disfunciòn psicològica donde el ejecutante se cree su mismo personaje, ademàs tenìendo en cuenta que en el imaginario colectivo màs irònico, el interno que se cree Napoleòn es uno de los roles tìpicos de los psiquiátricos, por otra parte debemos destacar los trabajos de Gina Manès como Josèphine, Edmond van Daele como De Robespierr y Eugènie Buffet como Letizia Bonaparte.

Tambièn hemos de reconocer que el «Napoleòn» de Gance entra de lleno en un cine esteticista, literario, alto elitista y snob y a pesar de que la narraciòn nos evoca el Bonaparte màs revolucionario que aùn no habìa caido en la ensoñaciòn de la nostalgia del antiguo règimen ni en el militarismo recalcitrante, cierto anàlisis bastante ideologizado viò en la cinta una especie de proto-fascismo, ante la exaltaciòn de un genio mesiànico que busca y optiene el liderazgo de su naciòn.

«Napoleòn», sin que suene a tòpico, es un filme de escenas destacando la larga batalla de nieve entre los alumnos de la academia militar, la también lucha de almohadas, repetida como guiño cinèfilo en «Cero en conducta» de Jean Vigo, las sobreimpresiones que no son màs que bajorrelives animados, el trote del corcel, una àguila que se escapa, la huida en barca en medio de una tempestad, la interpretaciòn de «la marsellesa», con un caràcter muy vehemente tenìendo en cuenta que es una pelìcula muda, donde el plano se balancea como si se estuviera en un trapecio o los avances de la infanterìa en las campañas de Italia.

En 1.935 se pone en circulaciòn la versiòn hablada que adolece de la lògica falta de coordinaciòn entre el sonido y la sobreactuaciòn tìpica del cine no departido. En 1.971, teniendo en cuenta la traslaciòn de los años 30 se adapta para la televisiòn reduciendo su metraje a 3 horas.

La primera restauraciòn de la cinta se llevò a cabo por parte de los franceses Henri Langlois y Marie Epstein, exhibiendo el resultado en el festival de Venecia de 1.953. La segunda fue realizada por el inglès Kevin Brownlow y se muestra oficialmente en el festival de Katelluride (Estados Unidos) en 1.979, con presencia de un nonagenario Gance. En 1981 el estadounidense Francis Ford Coppola promueve la tercera recomposiciòn, acompañandola por la mùsica de su padre Carmine Coppola. Para finalizar, hay que decir que en los 90 y en este siglo la creaciòn original de Gance ha sido expuesta a numerosas actualizaciones.

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