Jonàs, que cumplirà los 25 años en el año 2.000

sábado, abril 18th, 2015

La trayectoria de Alain Tanner ha sido la màs significativa dentro del cinema suizo. Nacido en Ginebra en 1.929, estudiante de econòmicas en la universidad de la misma ciudad, funda con el tambièn futuro realizador Claude Gorreta en 1.952 el primer cine-club de su cantòn natal; tras pasar unos años enrolado en la marina mercante, trabaja en Londres en el British Film Institute, donde llega a ser ayudante de producciòn y toma contacto con el denominado «Free Cinema», el movimiento cinematogràfico novedoso que en aquel momento empezaba a destacar en el Reino Unido y junto con su inseparable Gorreta, establecido asimismo en la capital britànica, realizan su primer cortometraje titulado «Nice Time (Picadilly la nuit)» en 1.957, que recibirìa el premio al mejor film experimental en el festival de Cine de Niza del mismo año.

Regresa a su patria a principios de los 60, trabajando como documentalista en la televisiòn de lengua romanche, medio donde casi se desarrollarìa su trayetoria creativa en aquella dècada y en el año 1.962, el ginebrino es uno de los principales fundadores de la «Asociaciòn Suiza de Realizadores». En el significativo año de 1.968, forma junto con Claude Goretta, Michel Soutter, Jean-Louis Roy y Jean-Jaques Lagrange, que por aquel entonces formaban parte de lo màs granado de la cinematografìa de la Suiza francòfona, el autodenominado «Groupe 5», con el objetivo de relanzar el celuloide del paìs helvètico y con una notable influencia de la «Novelle Vague» gala tanto en fondo como en formas.

Todo ello coincide con un abandono de la televisiòn por parte de Tanner y su entrada de lleno en la Gran Pantalla con producciones como «Carlos, vivo o muerto» estrenada en 1.969 y rodada casi al momento de los sucesos del mayo de 1.968 en Parìs y donde el director llegado casi a los 40 años tenìa una mirada màs escèptica que los jòvenes estudiantes veinteañeros que se enfrentaban a las fuerzas de orden publico en la capital gala, pero que indagando el motivo de la participaciòn de algunas personas mayores en las protestas, se inspira para un guiòn que cuenta la historia de un anciano que abandona su anterior vida plàcida y burguesa en medio de su familia para llevar una existencia aislada junto con una pareja de bohemios, donde encuentra la libertad de pensamiento y el propio sabor de la vida. En 1.971 logra poner en marcha «La salamandra», un triller poco convencional, donde en un marco de confrontaciòn entre el conservadurismo bien-pensante y la rebeldia juvenil, se consigue vislumbrar una pautas que anunciaban la post-modernidad a la que sigue «Vuelta de Africa» en 1.972, donde desde un toque narrativo escasamente ortodoxo indaga en el excesivamente tratado tema de la crisis de la pareja en el marco de las sociedades occidentales y en 1974 lleva a las salas exhibición «El centro del mundo», un drama romàntico sobre la pasiòn amorosa entre un joven ingeniero que acaba de entrar en polìtica y una camarera de origen italiano.

En 1.976, el espìritu del mayo de 1.968 le sirve a Tanner de nuevo para el numen de una nuevo pelìcula que la denonimò «Jonàs que cumplirà 25 años en el año 2.000», una reflexiòn amable, sin apenas estridencias sobre el significado de la ideas utópicas, junto con un retrato generacional de los que pusieron su vidas al servicio de estas propias convicciones y todo en un momento donde los ìmpetus de la mocedad han quedado atràs, en que la mayorìa de los deseos y anhelos no se han cumplido y se debuta en una vida adulta en que el desencanto es la norma de todo.

Con un libreto firmado por el propio Tanner y el inglès John Berger , se narran las vivencias de un grupo de treintañeros en una pequeña problaciòn suiza cercana a la frontera francesa; todos vivieron con brio los anhelos de los 60 y ahora a mediados de los 70 sienten que todo ese corpus de conceptos no es mas que una falacia, un sueño que se ha roto antes de despertar; sus existencias dentro de un marco provinciano son monòtonas, aburridas, sin gracia y ellos mismos se dan cuenta que son personas muy normales y en algunos aspectos hasta vulgares y como guiño a aquellos sucesos parisinos todos tìenen un nombre que empieza por la letra «M». Nos encontramos con Mathieu, un desempleado que encuentra trabajo en una granja regentanda por Marcel y Margarite; la mujer de Mathieu, cuyo nombre es Mathilde, que se encuentra embarazada y si el alumbramiento dà como resultado un varòn, le llamaràn Jonàs; por otra parte estas dos parejas estan relacionadas con personajes como Marco, profesor de historia, Marie una cajera de supermercado, Max un desencantado activista politico y social y Madeleine, una sensual secretaria seguidora del sexo tàntrico. Llegado un momento de reflexiòn colectiva, casi de terapia de grupo, todos acogen de nuevo sus sueños utòpicos e intentan dentro de sus posibilidades cambiar este mundo, surgiendo los proyectos de hacer de la granja de Marcel y Margarite un experimento autogestionario, el explicar por parte de Marco las lecciones a sus alumnos con formas poco convencionales, los descuentos sin autorizaciòn de la direcciòn de la empresa que Marie realiza a los jubilados en el establecimiento donde trabaja, como una especie de nuevo Robin Hood y todos poniendo como expresiòn de esperanza en un futuro mucho mejor en el nacimiento del joven Jonàs que en un lejano año 2.000 tendrà la bonita edad de 25 años.

El resultado fìlmico es un ejercicio de sana ironìa muy sutil, con un cierto sabor delicado de la que no se busca toda la realidad, si no solamente un fragmento de esa propia sustantividad; el autor goza con los personajes que resultan un poco ingenuos, sobre todo vistos desde un perspectiva actual unido a un cierto sabor nostàlgico y no precisamente por lo que se ha vivido, si no màs bien por lo que no se pudo haber vivido y provocando cierto desazòn tanto en el plano personal como colectivo, aunque Tanner no busca ni pretende ni por asomo, tejer una crònica del desencanto en el otoño de las ideas como tantas veces se ha intentando en la literatura y en el cine, solamente indaga una reflexiòn pausada y subjetiva de todas unas circunstancias socio-culturales en unas determinadas generaciones.

Se ha acusado machaconamente a la obra de Tanner de ser un autèntico ejercicio de pedanterìa, con unas supuestas pretensiones intelectuales que al final no resulta màs que un producto adulterado y hueco, junto con un afàn artificial para distanciarse a propòsito del pùblico, sin embargo todas estas crìticas se han olvidado que el realizador ginebrino es poseedor de una vena creativa muy instrutiva que ademàs intenta ser honesto con el espectador no buscando nunca el beneplàcito de èste.

Con una fotografìa realista de la mano de Renato Berta y una banda sonora eficaz producto de la batuta de Jean-Marie Sènia, nos topamos con un interesante casting formado en su mayor parte por actores procedentes de los cantones suizos francòfonos o nacidos en Francia, destacando las actuaciones de Rufus como Mathieu, de Myriam Boyer como Mathilde, de Roger Jendly como Marcel, de Dominique Labourier como Margarite, de Jacques Denis como Marco, de Miou-Miou como Marie, de Jean-Luc Bideau como Max y Myrian Mèzières como Madeleinoe, que desde aquel momento se iba a convertir en la musa de las posteriores realizaciones de Tanner.

Esta cinta tubo una especie de segunda parte en «Jonàs que cumpliò 25 años en el año 2.000» donde dentro del marco del nacimiento del nuevo siglo, se visualiza como es la vida de aquel Jonàs que ya ha cumplid los 25 años de edad y lo que se diferencia a lo soñado por aquel pequeño grupo de revolucionarios de salòn provincianos.

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