M, el vampiro de Dusseldorf

viernes, febrero 27th, 2015

Peter Kurten naciò en la entonces villa de Mulheim, ahora distrito de la ciudad Colonia en 1.883, en el seno de una familia desestructurada, con un padre alcohólico, que maltrataba a su madre y abusaba sexualmente de sus hermanas, abandonando el hogar de sus progenitores a los 8 años y establecièndose en la ciudad de Dusseldorf en Renania, donde a pesar de su corta edad pronto toma contacto con el hampa local. Sòlo unos meses despuès realiza su primer asesinato al ahogar a unos amigos mientras se estaban bañandose en el Rhim y posteriormente en su adolescencia y primera juventud comete una serie de pequeños robos, pasando por breves periodos en la càrcel; en esta època es contratado como perrero municipal, que aprovecha para torturar y matar a los animales, aparte de revulsivos actos zoofìlicos con ellos. Es en 1.913 cuando estrangula a una pùber de trece años, sìendo el comienzo de una carrera criminal de violaciones y asesinatos; al estallido de I Guerra Mundial no es llamado a filas por sus notables y visibles taras psicològicas, realizando en este tiempo algun hurto y alguna otra agresiòn sexual por lo que es nuevamente condenado a prisiòn. Abandona un Dusseldorf ocupado por las tropas aliadas una vez terminada la contienda y se traslada a Alterburgo donde se casa con una mujer de buena posiciòn econòmica y trabaja como camionero; en 1.925 regresa junto con su esposa a Dusseldorf y mata a una pequeña de 8 años, para posteriormente chupar de su sangre, cuatro años después en 1.929, cuando todo el paìs estaba muy afectado por la crisis econòmica, asesina tambièn a una chiquilla de 8 años, mata a dos hermanas de 14 y 5 años, donde de nuevo succiona su flujo y acaba con la vida de una mujer adulta golpeándola con un martillo. El punto àlgido de su criminal locura llega a finales de aquel año, cuando inmola a una niña de 5 años y envìa a la redacciòn de un periodico local los planos para encontrar la fosa donde enterrò a su vìctima. La ciudad renana entra en un estado de histeria colectiva, siendo llamado el asesino en serie por la prensa como «el vampiro de Dussedorf» y es en mayo de 1.930 cuando Kurten viola e intenta asesinar a una empleada domèstica en un bosque cercano a la localidad y al sobrevivir la chica al atroz hecho puede informar a la policìa de las caracterìsticas fìsicas del agresor, facilitando de este modo su detenciòn.

Los atroces crìmenes de Kurten fueron exhaustivamente documentados por el periodista Egon Jacobson en sus crònicas y sirven de inspiraciòn para un guiòn cinematogràfico firmado por Fritz Lang y su entonces esposa Thea von Harbou al que le ponen el tìtulo de «M, el vampiro de Dusseldorf» . Sin embargo los libretistas no llevan una traslaciòn literal de los hechos, basàndose de forma muy superficial sobre las andanzas homicidas del sujeto, intentando hacer una reflexiòn moral, filosofìca, psicològica, sociològica e incluso polìtica de la naturaleza del mal y de la reacciòn de la colectividad ante el. Se ve al asesino no como un ente ajeno a la sociedad, si no como un subproducto surgido de ella. Hay como en «Metròpolis» una superposiciòn entre dos mundos, uno exterior y otro subterràneo y oculto, aunque dentro de unos paràmetros realistas. Los dos ya habìan colaborado como los autores de los libretos de «las Tres luces» en 1.921, «Los Nibelungos» en 1.924, «Metròpolis» en 1.927 y «Una mujer en la luna» en 1.929, pelìculas en las que se encargara de su direcciòn el gran maestro vienès.

Muy pronto este proyecto se hace realidad para llevarlo a la pantalla, gracias al apoyo de Seymur Nebenzal, fundador y propetario de Nero-Films AG, que en poco tiempo se habìa convertido en la segunda productora en suelo germànico tras la poderosa UFA y responsable de la puesta en marcha de trabajos como «La caja de o Pandora» de Georg Willhelm Pobst, una incursiòn en el mito de Lulù y «Tabengu einer Kokett» de Costantin David, nunca estrenada en ningún paìs hispano-hablante, estrenadas ambas en 1.929.

Es en los ultima semanas de 1.930 cuando se inicia el rodaje en los berlines estudios de la Nero-Films AG y coincidiendo las ultimas filmaciones a principios de 1.931 con la parte oral del procesamiento de Kurten en el tribunal de Dussedorf, acto que influye notablemente en todo el equipo a pesar de la forzada equidiscencia por parte de los creadores y la propia traslaciòn de la acciòn en la capital alemana fuera del ambiente provinciano renano.

Se consigue un elenco de actores muy numeroso, consecuencia lògica del marcado caràcter coral que desde el primer momento se intenta transmitir, no ocultando una marcada tendencial teatral muy al uso de los gustos del pùblico de la època, destacando en este reparto al hùngaro de origen hebreo Peter Lorre, junto con Ellen Widmann, Inge Landgut, Otto Wernike, Gustaf grudgens y Theodor Loos, en su mayor parte procedentes de la brillante y llamativa escena berlinesa que ademàs nutria al interesante cine alemàn de aquellos años. Por otra parte se conseguìa la colaboraciòn del operador Fritz Arno Wagner y el montador Paul Falkenberg.

El resultado final es una cinta cercana a la perfecciòn, llena de sutilezas e insinuaciones en la narraciòn visual, con una tècnica muy cuidada y depurada, donde el realizador rompe el esquema clàsico del cinema de aquel periodo; Lang consigue hipnotizar al espectador, gracias a unas imàgenes impactantes, siempre estremecedoras, algunas veces patèticas, donde hasta los objetos inanimados tìenen fuerza expresiva, como la pelota abandonada, el globo perdido que detienen los cables telefònicos, los alimentos en descomposiciòn, las colillas apuradas; sìendo el reflejo de una naciòn convulsa, agitada y desesperanzada, dispuesta a engañarse por los cantos de sirena de un nazismo dispuesto a tomar el poder aprovechàndose de una agònica rèpublica de Weimar.

Un aspecto importantìsimo es las posibilidades creativas que el propio Lang ve en el cine sonoro, en aquel entonces en pañales, a pesar de que en un primer momento el vienès se mostrò contrario a su utilizaciòn, pues veìa como otros realizadores en la nueva tecnologìa como un lastre al propio ingenio; sin embargo en este filme cambia por completo su percepcion y supera a la visiòn meramente comercial por parte de los grandes productores norteamericanos que sòlo advertìan resultados en el cine musical o el teatro filmado; Lang convierte al sonido en un elemento dramàtico al servicio de la historia por primera vez en el arte del celuloide.

De esta manera nos encontramos con una de las aventajadas banda sonoras, utilizando la tècnica, entonces vanguardista en el cine del «leitmotiv», tema musical recurrente en toda la composiciòn, acuñado por primera vez en las obras de Richard Wagner, encontràndonos como tonada reiterada a «En la gruta del rey de la montaña», fragamento de mùsica incidental, compuesta por el noruego Edvard Grieg para la pieza teatral «Peer Gynt» escrita por su compatriota Henrik Ibsen; la melodìa es silbada por el homicida cuando secuestra a las criaturas, anunciando de esta manera al sobrecogido pùblico una pròxima depravaciòn; hay que decir como curiosidad que el estribillo es chiflado por el mismo Frizt Lang, ya que el actor protagonista se mostraba incapaz de hacerlo.

A pesar de todo, es una cinta de intèrpretes gracias a una muy buena direcciòn de actores, destacando un Peter Lorre, genial en su rol de joven torpe y grueso que resulta ser el asesino de niños, a lo que añadimos a Otto Wernicke, como el comisario de policìa superado por los acontecimientos y Gustaf Grudgens, como un miembro de la delincuencia organizada que busca desperadamente al asesino, ya que las actividades de èste ultimo, produciendo enajenaciòn comunal, iba contra los intereses del hampa.

La pelìcula se estrena en Berlìn el 11 de mayo de 1.931, obtenìendo una buena acogida tanto de pùblico como de crìtica, logrando desde del primer momento la importante distribuciòn de la Paramount Pictures en Estados Unidos y la 20th Century Fox el Reino Unido. En esos mismos dias de mayo Peter Kurten es condenado a morir en la guillotina, cumplìendose la sentencia el 2 de julio de aquel mismo año en la ciudad de Colonia.

One Response to “M, el vampiro de Dusseldorf”

  1. interesante filme. Lo mejor del «expresionismo» alemán de entreguerras.

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