Fargo

lunes, febrero 9th, 2015

La trayectoria artìstica y creativa de los hermanos Coen ha sido una de las màs notorias e interesantes dentro del cine estadounidense de las ultimas dècadas. Joel y Ethan Coen nacidos respectivamente el 29 de noviembre de 1.954 y el 21 de septiembre de 1.957 en la localidad de St. Louis Park, en la zona de influencia de Minneapolis, en el estado de Minnesota, hijos de un matrimonio de docentes universitarios de origen judìo.

Formados en la Universidad de Nueva York en los convulsos años 70, la primera incursiòn en el mundo del celuloide por parte de Joel es como ayudante de montaje en el el filme de 1.981 «Posesion infernal» de San Raimi, un clàsico del cine de terror de serie «B» de principios de los 80. No es hasta 1.984, cuando los dos hermanos consiguen estrenar el largometraje «A sangre fàcil», protagonizado por Frances McDomand (que ese mismo año se convertirìa en la esposa de Joel) y John Getz, figurando nominalmente Joel como director y Ethan como productor, aunque en realidad colaboraban los dos muy estrechamente en la realizaciòn, dàndose el caso a los que los anglo-sajones denominan como «the two-headed director», algo asì como una direcciòn bìcefala y que repetirìan en el resto de su trayectoria. Nos encontramos otros casos de dirección bìcefala en los italianos Vittorio y Paolo Taviani y en los tambièn norteamericanos Lana (llamado Larry antes de su cambio de sexo) y Andy Wachowski, autores de la celebre saga de «Matrix».

«A sangre fàcil» fue vista por la crìtica especializada como una autèntica renovaciòn del thriller, al liberarse de clichès de èpocas anteriores,
sìendo el comienzo de una fructìfera carrera cinematogràfica continuada con «Arizona Baby», realizada en 1.987, una comedia sarcàstica con toques caricaturescos, con pirotècnicos movimientos de càmara e ingeniosos diàlogos, protagonizada por unos ya consagrados Nicolas Cage y Holly Hunter, a la sucede «Muerte entre las flores» en 1.990, una nueva vuelta de tuerca al gènero de pelìcula de gànsters ambientada en los años 30, «Barton Fink» en 1.991, una hàbil mezcla de estilos en un bizarro y raro argumento y «El gran salto» en 1.994, una parodia llena de humor negro desarrollada en los años 50.

En 1.996, Joel y Ethan Coen ponen en marcha el proyecto de «Fargo», en una cooproducciòn entre Estados Unidos y Reino Unido, contando con la colaboraciòn de las productoras independientes de Gramercy, PolyGram y Working Titles; Rodada en los frios parajes de Dakota del Norte y la Minnesota natal de los Coen, con un guiòn de los mismos hermanos, como venìa siendo habitual en los trabajos de èstos y basado supuestamente en unos sucesos reales que tuvieron lugar en la localidad de Fargo, una ciudad de Dakota del Norte, fronteriza con Minnesota, en el frio invierno de 1.987, en los postrimerias de la época Reagan.

Se cuenta la historia de un tìmido y acomplejado vendedor de coches llamado Jerry Lundegaar, que fuertemente endeudado contrata a unos ex-presidarios conocidos como Carl Showalter y Gaear Grimsrud para secuestrar a su esposa Jean Lundegaard, con el objetivo que su suegro, rico y bravucón Wade Gustafson pague el rescate y el plan final de repartirse el botìn entre el esposo y los delicuentes; pero todo se tuerce de forma grotesca y esperpèntica, falleciendo tres personas, entre ellas un agente de policia y entrando en escena una sagaz pero a la vez torpe ayudante sheriff del condado, llamada Margen Gunderson, que se encuentra embarazada de 7 meses.

La plasmaciòn en pantalla de todo este libreto es sencillamente genial, topàndose el espectador con un producto realmente estràmbotico, nada convencional, lleno de humor macabro y surrealista; condimentado con una vena fría y malèvola, que se antoja sumamente retorcida y exponente de una post-modernidad donde en todo o en casi todo llueve sobre mojado, encontràndose los de St. Louis Park en su verdadera salsa y comportàndose como dos geniecillos traviesos en un cuento perverso.

Pero no se evita que se pueda observar un flagante talento por parte de los autores para alumbrar, desconcertar, aguijonear las conciencias y para divertir en partes iguales; en unas secuencias pulcramente conseguidas, con una realizaciòn sencilla que a primera vista puede parecer trivial, simple, directa y llamativamente estilizada, pero que en nuevas proyecciones se nos antoja esmerada, compleja y rica en matices.

Exponente del denominado cine «neo noir» o nuevo cine negro, donde desde una òptica y estètica contemporanea se bebe de los grandes maestros del gènero de los años 40 y 50; sin embargo los Coen como en anteriores trabajos, consiguen encontrar novedosas miradas de estilos ya repetidos a veces hasta la saciedad por el Hollywood mas comercial y mas encasillado.

La fotografìa de Roger Deakins muy limpia y cuidada se convierte en uno de los grandes alicientes de la cinta, convirtìendo a los paisajes nevados donde se desarrolla la acciòn en un personaje màs, a la que se suma la atractiva banda sonora de Carter Burwell con influencia del folklore de la zona.

Las interpretaciones son soberbias, donde con un reparto de actores, en su mayor parte desconocidos para el gran pùblico en aquel momento, dan lo mejor de cada uno, estando todas estas actuaciones aderezadas por el grave dialecto regional de Dakota del Norte y Minnesota, con una significativa entonaciòn nasal heredada de los pioneros de origen escandinavo que se establecieran en aquellas tierras en el siglo XIX. Destacan un William H. Macy, genial en su representaciimòn del patètico Jerry Lundegaad, Frances McDormand, en el mejor papel de su carrera, donde la complicidad y confianza con su marido y cuñado, permite explorar nuevas formas de interpretaciòn, en un rol que ha sido visto por muchos como el mejor de su carrera, de la policia menos rutinaria y a la vez mas humana por su avanzado estado de gestacion, sumandose Steve Buscemi, encargando un Carl Showater hablador y dicharachero, junto con Peter Stormare que se reencarna en un Gaear Grimsrud silencioso y violento, como contrapunto a su compinche, a lo que hay que añadir a Harver Presnel, como el antipàtico Wade Gustafson, el suegro de Jerry Lundegaard y Kristin Budud, en la piel de Jean lundegaard, la esposa secuestrada al principio.

Fargo tuvo una buena acogida por parte del pùblico y la crìtica y un importante reconocimiento acadèmico, destacando el oscar a la mejor actriz en la edicciòn en 1.997 en Frances McDormand, el oscar al mejor guiòn adaptado en Joel y Ethan Coen en la ceremonia del mismo año, junto con la palma de oro del festival de Cannes a la mejor direcciòn de 1.996 y el BAFTA (los premios britànicos del Cine y la Television) de nuevo a la mejor direcciòn, en la gala en 1.997, a los hermanos de Minnesota.

El reciente estreno de la version televisiva de «Fargo», cuya acciòn se desarrolla en el mismo universo ficticio de la pelìcula, pero en los primeros años del actual siglo, protagonizada por Billy Bo Thornton, Martin Freeman y Allison Tolman, contando a Joel Coen como productor, ha revalorizado de nuevo el filme de 1.996, lo que permite una innovadora mirada del mismo.

One Response to “Fargo”

  1. Excelente película, una de las mejores de esos genios llamados hermanos Cohen.

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