Pierrot el loco

jueves, junio 12th, 2014

El año 1.965 fue una fecha importante en la trayectoria artìstica de Jean-Luc Gordard; ya en este año estrena dos importantes filmes que iban a quedar marcados en la Historia de la Gran Pantalla, como «Alphaville» y «Pierrot le feu», tìtulo traducido en los paìses de lengua castellana como «Pierrot el loco». Pero si la primera pelìcula ha obtenido una importante incidencia social, formando parte del imaginario estètico de varias generaciones y hoy en dia es vista como uno de las màs conocidas distopìas cinematogràficas, la segunda cinta ha quedado olvidada, algo que en algunos aspectos resulta injusto, ya que es una autentica obra maestra, en una carrera plagada de creaciones llenas de calidad y buen hacer. Por otra parte «Pierrot el loco» supone un cambio de ejecutoria en Godard, sustituyendo un èlan experimental a una visiòn agridulce, cìnica y fuertemente ideologizada.

Nacido en Paris en 1.930, en el seno de una familia protestante procedente de la zona francòfona de Suiza, crìtico de cine desde su primera juventud, habitual colaborador de la mìtica revista «Cahiers du cinèma», su primer largometraje realizado en 1.959, es «Al final de la escapada», que supuso un cambio en el lenguaje cinematogràfico, recorrido que continua con «Una mujer es una mujer» en 1.961, «Vivir su vida» en 1.962 «El soldadito», (censurada por las propias autoridades militares), «Los carabineros» y «El desprecio», las tres ultimas del año 1.963, junto con «Banda Aparte» y «Una mujer casada» en 1.964.

Tras el estreno de «Alphaville» el 5 de mayo de 1.965, justamente 5 meses despues, el 5 de noviembre del mismo año, se comercializa «Pierrot el loco», aunque hubiera con anterioridad un pase previo en la «Mostra de Venecia» el 29 de agosto, lo que le supuso haber conseguido el Premio especial de la Crìtica en el citado festival. En cambio, la recepciòn posterior por parte de la prensa especializada no fue especialmente entusiasta, viendo en el filme de Godard un extravagante ejercio de egolatrìa y supuesta vanguardia estètica; el colaborador de Le Figaro, Louis Chauvet, incluso lo calificò como una pràctica de «surrealismo de pacotilla»; lo que si es cierto, es que para muchos espectadores, ese atribuida falsa de firmeza intelectual, la cobijaron como un elemento fuertemente vitalista y de rebeldìa contra todo lo clasicista y academicista.

Desde mi punto de vista, «Pierrot el loco» es ante todo una praxis de autoreflexiòn, bastante màs profunda y docta de los que se la ha acusado desde el principio y cuando en la bùsqueda de nuevas soluciones fìlmicas surge un anàlisis privativo del cine y de la vida en sì. Nos encontramos con una fascinante forma de acercarse a la realidad, con toda su complejidad y matices.

Godard ante todo atrapa la vida, como pocas veces se habìa conseguido en una pantalla, buscando una divina locura que nos libera, que nos hace sentir parte de este planeta, que nos rejuvenece por dentro. Es una especie de delirio controlado, que escapa de cualquier etiqueta y convencionalismo, donde todo es posible.

Desde un punto de vista artìstico, es un desajuste de gèneros, ya que se suma thriller, crimen, drama, road-movie, musical y sàtira social, en una ficciòn màgica, pero no fantàstica. Los diàlogos son inteligentes, llenos de ingenio y briosos. Los fragmentos están yuxtapuestos, sin orden ni sentido aparente, en un fluir de escenas donde se montan cuadros, carteles publicitarios y tiras de cómics.

Por otra parte Godard profundiza su visiòn entre las diferencias culturales entre Europa y Amèrica, ya presentes en su anterior filmografìa, encontrando como otros muchos en Holywood la quintaesencia del sentir norteamericano y apreciando como tambièn otros muchos, una especie de amor-odio por el cine estadounidense, que lo ve capaz de crear lo màs hermoso y sincero, pero asimismo de lo mas zafio y vulgar, despertàndole una vena satìrica y en ocasiones humorìstica, en que no todos los espectadores la captan.

El realizador tiene la habilidad y ademàs de la sencillez de rodearse de buenos colaboradores, como el director de fotografìa Raoul Coutard, que con un tecnicolor alegre y en ocasiones festivo, se hace gala de una especie de homenaje al celuloide clàsico estadounidense de los 50 y principios de los 60, junta a una mùsica muy bien acoplada, producto de la batuta de Antonie Duhumel.

Se hace vislumbrar una interesante direcciòn de actores, destacando las figuras de Jean-Paul Belmondo y Anna Karina, muy habituales en las anteriores cintas de Godard; Belmondo habìa intervenido en «Al final de la escapada» y «Una mujer es una mujer» y Karina, intèrprete de origen danès, entonces la esposa de Godard, habìa trabajado en «Una mujer es una mujer», «Vivir su vida», «El soldadito» y «Banda aparte». Ademàs se consigue nutrir de un nùmero bastante alto de artistas, sin caer en una narraciòn coral, destacando Ferdinand Griffon, Marianne Renoir, Dirk Sanders, Graziela Galvani, como la intervenciòn del siempre controvertido Samuel Fuller.

El guiòn està firmado por el mismo realizador y se basa lejanamente en la obra del estadounidense Lionel White «Obsession», un autor donde algunas novelas suyas ,pertenecientes al gènero negro, fueran llevadas a la Gran Pantalla. Lo de llamarlo «guiòn» es un decir, ya que se opta por la improvisaciòn, hasta en la elecciòn de los escenarios, todos reales de la ciudad de Paris y la isla de Porquerolles, en la costa mediterrànea francesa. Pero a pesar de todo se cuenta una historia, donde una anodino profesor de lengua española, recientemente despedido de una emisora de televisiòn llamado Ferdinand (Jean-Paul Belmoldo), casado con una italiana (Graziela Galvani), hija de un importante empresario, que presiona al docente para ir a una fiesta con el objetivo de conseguirle un nuevo trabajo en la compañìa de un amigo de su progenitor; Ferdinand abandona el sarao, aburrido de toda esa espiral de vida burguesa y decide unirse con la niñera de sus hijos, llamada Marianne (Anna Karinna), involucrada en el trafico de armas con grupos terroristas; Marianne quiere romper con los pistoleros, por lo que deciden huir hacia la Costa Azul, persiguièndoles los fascinerosos en un loco periplo donde se suceden las situaciones màs absurdas y disparatadas.

2 Responses to “Pierrot el loco”

  1. Demasiado sesentona desde mi punto de vista, pero me gusta. Verla cada poco tiempo es un sano ejercicio; a veces ver personas locas le produce tranquilidad a uno mismo.

  2. Me encanta esta peli.

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