Aguirre, la còlera de Dios.

martes, mayo 6th, 2014

Esta extraña y morbosa pelìcula, es vista por muchos como la mejor adaptaciòn cinematogràfica sobre la conquista española de la mayor parte del continente americano. Producciòn de 1.972 de la República Federal de Alemania, contando así mismo con la colaboraciòn de Mèxico y Perù; siendo un auténtico proyecto personal de Werner Herzog, que se encarga de la direcciòn, producciòn y guiòn.

Herzog, cuyo verdadero nombre es Werner Stipetic, nacido en Mùnich, en Baviera, en 1.942, en plena II Guerra Mundial, de padre alemàn y madre croata, es uno de los realizadores germanos màs significativos de las ultimas dècadas y visto como uno de los mayores exponentes del denominado «Nuevo Cine» alemàn, definiciòn y observaciòn demasiado academicista sobre la forma de proceder en el Sèptimo Arte del paìs centro-europeo desde la dècada de los 60 a la dècada de los 80 del siglo XX. Comenzando su carrera como director de largos en el mìtico año 1.968, con el filme «Prueba de vida», una sorprendente y deslavado narraciòn, sobre un grupo de paracaidistas alemanes en Creta en 1.941, seguido por «Tambièn los enanos nacen pequeños» en 1.970, rodada en Canarias, sobre una surrealista rebeliòn de seres diminutos internados en una instituciòn psiquiatrica y «Fata Morgana» en 1.971, un relato sobre el Popol Vuh (el mito maya de la creaciòn), filmada en el desierto del Sahara.

Para el siguiente proyecto, Herzog sigue buscando parajes exòticos para un europeo y rueda en la Amazonia peruana, para recrear la insòlita aventura del guipuzcuano Lope de Aguirre, emigrado a America en 1.536, participante en la guerra entre españoles a favor del virrey de Nueva Castilla Blasco Nùñez Vela, contra los hermanos Pizarro y miembro destacado en la expediciòn al mando del adelantado de origen navarro Pedro de Ursùa, que en el año 1560 se emprende en los rios Marañon y Amazonas en bùsqueda del fabuloso «El Dorado», lugar que segun la leyenda existìan abundantes minas de oro. De Aguirre tras participar en el derrocamiento y asesinato de Ursùa, junto con Fernando de Guzman, transfigurado este ùltimo en el adelantado de la correrìa y finalmente siendo liquidado por el propio De Aguirre, que a partir de ese momento se convierte en el verdadero caudillo de los conquistadores, comenzando una verdadera orgia de sangre donde no se libran de la muerte ni la hija ni la amante del vasco, que completamente endiosado, hasta se permite en declararse rebelde a Felipe II, hecho que es visto por muchos historiadores, como el primer intento de independencia de un territorio americano por parte de europeos contra su misma metropoli.

Con estos hechos, Herzog elabora una paràbola, basada supuestamente en el diario del monje Gaspar de Carvajal, donde se expone sin miramientos ni excusas los delirios que se puede provocar en la especie humana, en una naturaleza completamente hostil y donde no existe ley ni moral. El realizador de Munich muestra un gusto por la alegorìa, la metáfora, lo grotesco y por el humor sombrío y negro.

El efecto final de la cinta es desquiciante, infernal y letal, todo en una atmósfera malsana, en que se transmite al espectador angustia, inquietud, agobio y axfisia. Hay un gusto iconoclasta, de como de querer romper con todo y encontrando en la hetorodoxia una forma novedosa de hacer cine.

Obviamente es una pelìcula desmitificadora, que encuentra como aliadas la desmesura y la fascinaciòn, convirtiéndose gracias al buen oficio de Herzog en una experiencia, no sòlo fìlmica, incluso vital, que pervive, gracias a un ejercio nada auto-complaciente, provocando sarpullidos de desasosiego y demencia. Hay una autentica dimensiòn fìsica de la locura, que va màs allà que la propia pantalla y que penetra con seductora e insinuante impunidad en los màs oscuros y sórdidos recovecos del alma humana.

La narraciòn es brillante y nos encontramos con un sugestivo talento visual y de imagineria, con una realizaciòn que por momentos parece caotica, como si la càmara se mostrara supuestamente distraída, pero convirtiéndose en casi un personaje màs. Ante todo es una ejecuciòn enriquecida por imàgenes poderosas que no necesita un desarrollo progresivo de la acciòn, ni ningún tipo de fuegos de artificio, ni falsos oropeles.

La mùsica de Populnd Vuh, con influencias de ritmos de los pueblos originarios de América y la fotografìa de Thomas Mauch, pulcra y ultra-realista, alimentan ese ambiente de desasosiego y demencia, que hace nutrir a toda una memoria audio-visual perfectamente autònoma

La direcciòn de actores se ve sobrepasada por el propio talento y tambièn el propio talante de Klaus Kinski, que se apodera de forma, a veces obscena y siempre grosera de todo el casting, como si fuera el unico intèrprete de la funciòn. Herzog ,que conociò a Kinski en su temprana adolescencia, cuando los dos eran huéspedes en una modesta pensiòn de capital bàvara en los duros años de post-guerra, comienza en este filme con el actor una fructífera, pero a la vez furibunda y agresiva colaboraciòn artìsta, hecho que se ve reflejado en el cèlebre documental «Mi enemigo ìntimo» de 1.999, firmado por el director de «Aguirre, la còlera de Dios», donde trata una relaciòn personal basada en el odio, pero al mismo tiempo dotada de una admiraciòn mutua.

Kinski, que según sus biógrafos, padecía de trastorno bipolar, hipersexualidad y coprolalia irrefrenable, en el difícil rodaje de la cinta llegò a estar muy incomodo, lo que dota a su Lope de Aguirre una intensidad y una furia en un trasfondo sobrecogedor y dotado de una naturalidad que sobrecoge.

One Response to “Aguirre, la còlera de Dios.”

  1. Llamativa y a la vez repulsiva pelìcula.

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