Las Uvas de la Ira

jueves, octubre 24th, 2013

La denominada «Gran Depresiòn» originada por la crisis bursátil de Octubre de 1.929 y la consiguiente crisis del sistema bancario en Estados Unidos llevò al paìs a una situaciòn socio-econòmica insostenible, condenando a la miseria a una importante parte de la poblaciòn y sìendo el sector agrìcola uno de los màs afectados. A ello se le uniò el efecto desbastador del denominado «Dust Bowl» (literalmente «Cuenco de Polvo») entre los años 1.932 y 1.939, donde la sequìa prolongada y un suelo debilitado por unas tècnicas intensivas originaron una serie de tormentas de polvo por la acciòn del viento en la regiòn comprendida entre el Golfo de Mèxico y las Montañas Rocosas, arruinando a la mayorìa de los granjeros de la misma y provocando el mayor desplazamiento de poblaciòn en un corto periodo de tiempo en la historia estadounidense, calculándose que mas de tres millones de personas abandonaron sus granjas y màs de medio millòn emigraron a otros estados, principalmente de la Costa Oeste.

Entre 1935 y 1.939, la fotògrafa  Dorothea Lange, contratada por la Administraciòn Federal, realiza una serie de instantàneas a los labriegos arruinados, desplazados forzosamente a la orilla del Pacìfico y convirtìendose todos estos retratos en verdaderos iconos de la difícil situaciòn.

En el verano de 1.936, el escritor y periodista, nacido en la localidad californiana de Salinas, John Steinbeck, que recibirìa el Premio Novel de Literatura en 1.962,  es encargado por el «San Francisco News» para elaborar una serie de reportajes sobre los emigrados del Medio Oeste y de este material surge la mejor novela de su carrera «The Grapes of Wrath», traducida al castellano como «Las Uvas de la Ira», publicada en 1.939, vista desde el primer momento como una obra muy transgresora unida a una buena aceptaciòn por parte de los lectores.

Pronto Holywood se fija en la novela, a pesar que algunos directivos de los grandes estudios la ven como excesivamente subversiva y que podìa disgustar a los sectores màs conservadores del pùblico. El entonces afamado productor Darry F. Zanuck compra los derechos de obra para la 20th Century- Fox y piensa para dirigirla en la persona de John Ford, que debido al origen irlandès de su famia podìa trasmitir esa idea de clan, junto con la asociaciòn del hogar con la figura materna y un amor sagrado por la tierra; hasta entonces el cineasta nacido en la villa de Cape Elizabeth, en el estado de Maine en 1.895 con el nombre de John Feeney, habìa dirigido un total de 82  filmes, la mayorìa cortometrajes de la època muda, algunos de los cuales desgraciadamente no se han conservado; habìa acabado de rodar el año anterior «La Diligencia», considerado por muchos como el mejor Western de todos los tiempos, ese mismo año tambien realizara «El Joven Lincoln» y «Corazones Indomables», èstas dos ùltimas protagonizadas por Henry Fonda, actor que es elegido por Ford para protagonizar la versiòn cinematogràfica del libro de Steinbeck. Aparte de Fonda, el director se rodea de actores carismaticos y con garra como Jane Darwell, John Carradine, Charley Grapewin, Russel Simpson, y Doris Bowdon, se consigue como guinista a Nunnally Johnson, productor tambien de la cinta junto con Zanuck, al compositor Alfred Newman y al director de fotografìa a Gregg Toland.

El resultado de todo este esfuerzo resulta majestuoso, creando una autentica obra maestra y que figurarà para siempre en las pàginas de oro de la cinematografìa mundial. Descubrimos una pelìcula llena de humanidad y hermosos sentimientos, donde surge el Ford màs sensible y dulce a pesar de la dura situaciòn que se intenta reflejar; con un realismo àspero, que en algunas escenas parece como si el filme fuera precursor del cine moderno,con un realismo que hasta aquel momento poco se viera plasmado en la Gran Pantalla. Ford presenta una atroz radiografia de una desbastada realidad socio-econòmica, que nos hace recordar, casi como una burla macabra los tiempos actuales; la pèrdida del hogar por medio de un desahucio, el desgarro familiar, la falta de perspectivas, el pesimismo colectivo, la ineficacia de los cargos polìticos, la deshumanizaciòn de los poderes econòmicos y financieros, se ven sabiamente revelados y al espectador actual nos puede parecer que la Historia es como un bucle taciturno pero a la vez cruel.

El guiòn de la mano de Nunnally Johnson se presenta sobrio y eficaz, que recoge la esencia misma de la obra de Steinbeck, aunque muestra un caràcter màs optimista y polìticamente menos comprometido como lo expresara el autor californiano, evitando caer en una màscara ideològica y en un jardìn sectario. Es esa fuerza de la bùsqueda de la dignidad y esa solidaridad en las inmediatas y pequeñas cosas,es esa èpica lucha por el pundonor del pueblo, presentes en la novela las que se convierten en la pauta del trabajo de Johnson.

La fotografìa de Gregg Toland, con un blanco y negro aséptico y a la vez con un gran poder de conmociòn en el espectador, està fuertemente inspirada en el trabajo de Dorothea Lange y donde se capta con brillantez su estilo documental,  es de destacar  un sentido naturalista y a la vez imponente en las escenas exteriores, como un predominio de vigorosos claro-oscuros en las interiores.

Desde el punto de vista del reconocimiento académico, la cinta fue galardona en la edición de 1.940 con dos «Oscars», al Mejor Director en la figura de John Ford y a la Mejor Actriz Secundaria en la persona de Jane Darwell.

Lo que se cuenta es sencillo y regio a partes iguales y comienza cuando  Tom Joad (Henry Fonda) sale de la càrcel tras cumplir una condena y regresa a la granja de sus padres en Oklahoma y en el camino encuentra a un ex-itinerante predicador llamado Jim Casey (John Carradine), que bautizara al antiguo presidario, pero que ahora ha perdido su fe y se siente cada vez màs influenciado por el marxismo revolucionario; cuando llegan a la granja descubren que toda la familia  han sido desahuciada por no poder pagar los crèditos a los bancos y Tom encuentra a sus familiares en la casa de tio John (Frank Darien), donde es informado por sus padres Pa Joad (Russel Simpson) y Ma Joad (Jane Darwell), de los planes de emigrar a California para encontrar una vida mejor. En un destartalado Ford, la única posesión de la familia Joad, empreden un largo viaje a la costa  del Pacifico, tomando como ruta la famosa carretera  66, que cruza todo el Medio Oeste; la pequeña expediciòn esta integrada por Tom, Pa Joad, Ma Joad , el abuelo William Joad (Charley Grapewin), la abuela Joad (Zeffie Tilbury), el hermano pequeño Al  , su esposa Rose,que se encuentra embarazada y Casey, que decide acompañar a los Joad. Pronto el abuelo William  muere en el camino y es enterrado con la Biblia de la familia, con anotaciones del propio Tom en sus pàginas sobre la causa de la muerte del  anciano con el objetivo de evitar perspicacias en las autoridades sobre un posible homicidio. A partir de entonces la historia se convierte en una sucesiòn de campamentos de desplazados, en unas condiciones muy duras, auténticos caldos de cultivo para la agitaciòn social y polìtica, que en la mayorìa de las veces es duramente reprimida; en una reuniòn clandestina en uno de estos alojamientos, Casey es asesinado por los guardias del mismo y Tom sin querer mata a uno de ellos; debido a que el antiguo convicto ha sido herido en la mejilla y puede ser reconocido por los hombres armados, los Joad deciden abandonar el recinto y esconden a su hijo mayor bajo en unas colchonetas del vehículo por lo salen del lugar sin problemas. Tras conducir un tiempo y ya de noche,el coche se ha parado debido a que se ha roto una correa del ventilador del mismo y a lo lejos los Joad vislumbran las luces de un nuevo campamento, este perteneciente al Departamento de Agricultura, con unas mejores condiciones para sus ocupantes; Toda la familia decide instalarse en el alojamiento, pero Tom cree que ha llegado el momento de separarse de sus allegados y comenzar una nueva vida como activista político entre los desplazados. En la escena final se ven los Joad, con el auto ya reparado y conduciéndolos hasta su nuevo destino, produciéndose una reflexion entre Pa Joad y Ma Joad sobre los últimos acontecimientos que han vivido y la matriarca realiza un autentico panegírico, entre optimista y revindicativo sobre los desheredados de la fortuna:
«Nacen y mueren, nuevos seres nacen y sus hijos nacen y mueren también, pero nosotros vivos y seguimos caminado, no pueden acabar con nosotros y aplastarnos, saldremos siempre adelante, porque nosotros somos el pueblo.»

5 Responses to “Las Uvas de la Ira”

  1. Excelente retrato de la Gran Depresion de los años 30, insuperable Peter Fonda.

  2. La escena final es unica e insuperable.

  3. Grande Ford, grande Fonda y grande Steinbeck. Con èso digo todo.

  4. A historia sempre rèpitese.

  5. Desde mi punto de vista, lo mejor de Ford en toda su trayectoria.

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