Gandhi

lunes, octubre 14th, 2013

Este filme de 1.982 fue ante todo un proyecto personal de Richard Attenborough, cuyos primeros esbozos se dieran 20 años antes de la finalizaciòn de la producciòn; este actor y director inglès, ennoblecido por la reina Isabell II en 1.993, con el tìtulo de baròn Attenbough of Richmond-upon-Thames,  consigue de este modo encaminar su quinta pelìcula como realizador, tras «¡Oh, què guerra tan bonita» en 1.969, una visiòn satìrica de la II Guerra Mundial, «El joven Winston» en 1.972, sobre la mocedad de Winston Churchill,, «Un puente muy lejano» en 1977, la ultima superproducciòn bèlica britànica que se ha hecho hasta el momento y «Magic» en 1.978, un thriller sobrenatural.  Llevar a la Gran Pantalla la vida de Mohandas Kharamachand Ghandi, significò para Attenborough una serie de riesgos econòmicos, ìntereses polìticos contrapuestos,  frustaciones y hasta burlas de compañeros de profesiòn; en un principio Attenborough pensò en ser solo el productor y se barajò con las posibilidades de ser dirigida por monstruos de la realizaciòn como David Lean o Fred Zinneman, de tener como guionistas a Robert Bolt, Gerald Hanley y  Donald Ogdel  Stuart y de reencarnar el apòstol de la «No Violencia» a actores como Dirk Bogarde, Albert Finley, Richard Barton, Alec Guinnes, Robert de Niro, Dustin Hoffman, Peter Finch, Tom Courtenay  y John Hurt. Finalmente a principios de los 80, con unas circunstancias polìticas favorables en India, como la nueva subida al poder de Indira Ghandi y de su Partido del Congreso que iba a facilitar el rodaje en escenarios reales, asì como el  conseguir la financiaciòn de productoras britànicas e indias y la importante distribuciòn estadounidense y se encuentra casi por casualidad el actor ideal para protagonizar la cinta y es en la persona del hasta entonces casi desconocido Ben Kingsley, nacido en la localidad inglesa de Scarborough en 1.943, poblaciòn que también viera nacer a Charles Laughton; Kingsley hijo de padre indio de religiòn musulmana y madre judía  se adaptaba perfectamente al papel y el resultado serìa una simbiosis casi perfecta entre actor, personaje y figura històrica.

Por paradojas del destino, la pelìcula, obviamente de marcado caràcter anti-colonialista, estrenada el mismo año en que Reino Unido vence a Argentina en la «Guerra de las Malvinas», conflicto de fuerte impronta  colonial y donde el gobierno de Thatcher quiere volver a enarbolar los viejos estandartes del Imperio. Resultaba de este modo una cinta por lo menos descolocada del momento polìtico, con lo que ya nacìa con un marcado temple atìpico lo que provoca que pueda ser  màs apreciada.

Con una realizaciòn ambiciosa en todos los aspectos, en que se recurre a todos los recursos necesarios para una gran producciòn que busca el respaldo acàdemico y obvie que lo logrò, consiguiendo un total de 8 Oscars en la  edición de 1.983, la misma en que por primera vez una producciòn española consigue el Oscar a la Mejor Pelìcula de habla no-inglesa en «Volver a Empezar» de Josè Luis Garci; la cinta britànica fue galardonada con el Oscar a la Mejor Pelìcula, al Mejor Director en Richard Attenborough, al Mejor Actor Principal en Ben Kingsley, al Mejor Guiòn Original en John Briley, al Mejor Montaje en John Bloom, a la Mejor Banda Sonora en Ravi Shankar y George Fenton, al Mejor Sonido en Gerry Humphreys, Jonathan Bates, Robin O’Donoghue y Simon Kaye, a la Mejor Fotografìa en Ronnie Taylor y Billy Williams,  a la Mejor Direcciòn Artìstica en Stuart Craig, Bob Laing y Michael Seirton, al mejor Diseño de Vestuario en John Blomm y Banu Athaiya y al Mejor Maquillaje en Tom Smith; hasta la fecha sòlo el «Ben Hur» de Willian Wyler en 1.959, con 11 estatuillas habìa superado a la cinta de Attenborough y es por el momento la pelìcula britànica con mayor palmarès en la Academia Estadounidense de Cinematografia.

Al margen del reconocimiento de los profesionales y de parte de la Crìtica, nos encontramos con un soberbio espectaculo cinematogràfico, no carente de cierta garra, con una factura inmejorable e indudable pulcritud, de ambientaciòn muy lograda, que a pesar de cierto academicismo, hijo de la tradicciòn britànica, hace experimentar ciertos sentimientos al espectador; con un marcado tono documental, con un tangible elemento pedagògico y con un honesto humanismo. Tambien es una cinta adulta, que intenta escapar de cualquier atisbo de simpleza y falta de profundidad.

Debemos tener en cuenta la importacia capital de lo que se cuenta en este filme, que supera a la propia realizaciòn, como si la figura del mahatma eclipsara los propios intentos de llevarlo al papel o a la pantalla y Attenborough es consciente de ello e  intenta dar coherencia entre vida y mensaje, aunque se recurre màs a las luces que a las sombras y no se entra mucho, conscientemente por supuesto, con los tejemanejes de la baja polìtica. De este modo no se indaga en profundidad en el pensamiento e ideas de Gandhi, sobre todo se provoca que el espectador se vea aducido por lo vanguardista de los mètodos del activista, una estrategia complestamente novedosa, que se recrea en la búsqueda de la fuerza en la propia debilidad, que puede trastocar, como a veces trastoca las propias estructuras del poder polìtico, econòmico y cultural; como los estados auto-asumen, teòricamente, el monopolio de la fuerza, resulta muy eficaz el recurso de la no-violencia, unico que puede subvertir el propio armazòn gubernativo.

La direcciòn de actores, en este filme, es asombrosa, donde se encuentra y se puede recrear en el propio talento de cada uno y destacando sobre todo la magnìfica actuaciòn de Ben Kinsgley, que se entrega en cuerpo y alma a su papel, pareciendo en ocasiones ser el propio Ghandi, como una extraña reencarnaciòn y consigue con cada gesto, con cada tic, con cada mirada, transmitir el pensamiento e ideario del apòstol, sòlo en «La Lista de Schindler» de Steven Spielberg, el intèrprete anglo-indio, en su papel del contable Itzhak Stern, logra tan perfecciòn creativa; a Kinsgley se le suma una serie de secundarios de lujo, lo mejor de la escena de las Islas Britànicas, como Edward Fox, John Gielgud y Trevor Howard, junto con la contribuciòn holywoodiense, imperativo de la distribuidora norteamericana, como Candice Bergen y el actor de padre gallego Martin Sheen.

Por ultimo no nos podemos olvidar en esta cinta la detallista y a la vez inmensa y colosalista fotografia de Billy Williams y Ronnie Taylor, junto con la hermosa e interesante fusiòn entre Oriente y Occidente en la Banda Sonora original de  Ravi Shankar y George Fenton, recibiendo todos ellos, como hemos dicho con anterioridad, el Oscar en sus determinadas especialidades en la ceremonia de 1.983.

10 Responses to “Gandhi”

  1. Emotiva producciòn este pelìcula.

  2. Ya lo has dicho, simbiosis perfecta de personaje y actor y en este caso de figura històrica.

  3. El mismo año que el Oscar a Garci.

  4. Cine majestuoso, CON MAYUSCULAS

  5. Cine colosalista, pero de marcado caràcter intimista.

  6. Me encanta esta pelìcula.

  7. Gran superproducciòn, como la de antes, veve de Lean, sobre todo en «Lawrence de Arabia».

  8. A pelìcula a pesares de todo ten unha impronta colonialista, aunque intente ser crìtica co feito.

  9. Xosè, recuerda, se estrenò el mismo año de la guerc de las Malvinas, conflicto de impronta colonial.

  10. buena peli.

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