Amèlie

jueves, octubre 17th, 2013

Producciòn francesa del año 2.001, dirigida por Jean-Pierre Jeunet, sìendo su tìtulo original «Le faboleux destin d’Amèlie Paulain» («El fabuloso destino de Amèlie Paulain»), con guiòn original co-escrito por el por el propio director y Guillaume Laurant; resultaba el cuarto largometraje de Jeunet, el segundo en solitario tras «Alien, Resurecciòn» en 1.997, su ùnica, hasta el momento, incursiòn» en el cine estadounidense y tras «Delicatessen» 1.991 y «La Ciudad de los Niños Perdidos» en 1.995, codirigidas con Marc Caro; nos encontramos con una pelìcula que desde el mismo dia de su estreno ha obtenido una gran incidencia sociològica, con elementos extra-cinematogràficos, como si muchas chicas jòvenes desde aquella, imitaran el propio perfil de la protagonista, casi un exponente de una generaciòn que busca  algo màs que el consumismo hedonista y el feroz individualismo y que lo intentan subvertir con un vitalista humanismo; algunos han visto en este «buenismo» y en este «buen rollismo» como la esperanza de la Humanidad, otros como unos de los grandes males de  nuestro tiempo, que por medio de falsos oropeles, se pretende esconder un inadecuado relativismo moral.

Otro aspecto curioso que a mi particularmente me ha llamado la atenciòn es el  anàlisis polìtico de la cinta; cuando yo hice en este mismo blog una clasificaciòn de filmes según su sesgo ideològico, la incluì entre las pelìculas anarquistas, paradòjicamente el diario comunista parisino «Libèration» la catalogara precedentemente como de Extrema Derecha y cercana a los postulados del Frente Nacional de Le Pen, basàndose que la obra de Jean-Pierre Jeunet tìene cierto tufillo nacionalista y chauvinista; personalmente creo que el «Cyrano de Bergerac» de Jean-Paul Rappeneau, anteriormente comentada en otra entrada, es màs patriotera, ademàs la identificaciòn en Francia, al contrario de lo que ocurre en España, con los sìmbolos y las formas del estado-naciòn es transversal a todos los segmentos sociales y a todo el arco polìtico.

Estrenada poco antes de los atentados terroristas del 11 de Septiembre de 2.001, algunos la vieron como un respiro idealizado de los horrores y desgracias  del mundo real, no como una  despreocupada forma de escapismo, que a lo mejor los autores pretendìan en el primer momento.

 Pero yo no la veo asì, «Amèlie», la observo ante todo, como un autentico festival de jovialidad y esperanza, aunque resulte realista y asequible, a ello se le une un atrevimiento creativo, que provoca que la pelìcula se nos ofrezca como sincera y sumamente humana; es un verdadero prodigio de belleza artìstica en que se roza la perfecciòn y tan atrayente que se convierte en parte de la vida del propio espectador, caso muy raro en la mayorìa de los filmes y causa de todas esas argumentaciones extra-cinematogràficas dilucidadas anteriormente.Se nos ofrece un mundo lleno de fantasìa y magia, que sin ser consciente de ello lo tenemos al alcance de la mano, como si estuviéramos rodeados de elementos positivos, que sobre todo por rutina e inercia no los podemos ver.

 Jeunet se sìente e todo momento hijo de la cosmovisiòn cultural e intelectual francesa y realiza un filme donde lo francès en general y lo parisino en particular està muy presente; en «Amèlie» nos topamos con todo lo que ha sido el Parìs contemporàneo, està el Parìs de la temprana III Rèpublica y los impresionistas, està el Paris de la «Belle Èpoque» y los «Apaches», està el resolutivo Parìs de «Entreguerras», de los subrrealistas y dadaìstas, està el complejo Parìs existencialista de postguerra y està el Parìs de la «Nouvelle Vague» y de «Cahiers du Cinèma» al comienzo del gaullismo.  Se funden todos los Parises y la ciudad se convierte en un personaje màs, no es sòlo un mero escenario y decorado, es el Parìs real, pero por una serie de efectos juguetones, la poblaciòn se transforma en algo hechicero y fascinante.

Con una buena realizaciòn, clarividente e ingeniosa, en que se busca la novedad y a veces se llega a lo vanguardista y rupturista, con lo que descubrimos una cinta muy sensitiva, que se recrea en los colores y sonidos, hasta en ocasiones parece que el espectador percibe los olores y aromas; el guiòn, a pesar de las apariencias, se presenta como sòlido y estructurado, que pretende ser sutil, curioso y chispeante, con las necesarias dosis de ironìa que evita caer en lo empalagoso y no contagiarse de sensiblerìa y sentimentalismo.

Convergemos ante todo con  el personaje de Amèlie, quintaesencia del ensueño y de la bùsqueda de la felicidad y armonìa  en los detalles y las pequeñas cosas, en ocasiones caprichosa y obsesiva, donde sus sentimientos y tambièn sus deseos y anhelos se encienden o enfrìan con ìmpetu; es muy difícil separar el personaje de la actriz, ya que Audrey Tautou consigue inundar con su sola presencia toda la pantalla y llena de hermosura y magnificiencia la retina del espectador; en un primer momento se pensò para el papel en la intèrprete britànica Emily Watson, pero cuando en un casting posterior Jeunet encontrò en una bella morena que se hacia llamar Audrey Tautou el espìritu y a esencia del personaje que buscaba.

A Amèlie se le une una serie de personajes estrafalarios, casi todos vecinos del distrito de Montmartre, la que fuera durante dècadas el centro de la bohemia, como Philomème (Armelle Lesniak), azafata de vuelo, que le gusta oir historias para niños, Suzanne (Claire Murier), la dueña del cafè donde trabaja Amèlie, antigua artista de doma de caballo, que cogea por un accidente, Gina (Clotilde Mollet), compañera de trabajo de Amèlie, cuya abuela fuera sanadora de huesos, Georgette (Isabelle Nanty), la vendedora de tabaco hipocondrìaca, Joseph (Domenique Pinon), actor fetiche de Jeunet y cuyo papel es un  pretendiente rechazado por Gina, Hipòlito (Artus de Penguern), el escritor fracasado y sobre Nino (Mathieu Kassovitz), un joven extraño y sensible, que acabarà en los brazos de Amèlie.

Todos figurantes de un mundo de ensoñaciòn y prodigio, donde la singular maestria de Jeunet hace que el pùblico lo vea como algo propio y haciendo convertir a esta cinta como una de las màs significativas de lo que llevamos de siglo.

4 Responses to “Amèlie”

  1. Amèlie es Paris.

  2. Si Carlos, Amèlie son todos los Parises contemporàneos juntos.

  3. Me gusta la peli, pero no aguanto a las que van de Amèlie por la vida.

  4. jajaja, si es verdad, hay muchas que van de Amèlies por la vida.

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