Cyrano de Bergerac

domingo, mayo 12th, 2013

Una de las películas de producción francesa mas significativa de las ultimas décadas, estrenada en 1.990, dirigida por Jean-Paul Rappeneau y considerada por muchos como la mejor cinta de la cinematografía del realizador  nacido en la localidad borgoñesa de  Auxerre en 1.932. Filme con  un gran éxito comercial y especialmente distinguido, obteniendo 9 premios Cèsar, los galardones de la Academia Francesa de Cine, en su edición del año 1.991, en los apartados de mejor película, mejor dirección, mejor actor principal (Gèrard Depardieu), mejor actor secundario (Jacques Weber), mejor decorado (Ezio Frigerio), mejor sonido (Pierre Gamet y Dominique Hennequin), mejor música (Jean-Claude Petit), mejor fotografía (Pierre Lhomme), mejor vestuario (Franca Squarcipiano) y mejor montaje (Noelle Boisson), aparte de ello, la película obtuvo el premio «Cèsar des Cèsars», que solo se concede de forma excepcional  por el Jurado a cintas especialmente brillantes; solo se repitio una vez el galardón de «Cèsar des Cèsars» y fue en la edición de 1.985 y en la producción rodada 10 años antes «El Viejo Fusil» de Roberto Enrico. También obtuvo el Oscar al mejor vestuario en la edición de 1.991, cuando el film había sido nominado para 5 estatuillas, incluyendo a la Mejor Película  de habla no inglesa. Y por ultimo hay que decir que se galardono a Gèrard Depardieu con la Palma de Oro a la Mejor interpretación masculina en el Festival de Cannes de 1.990, junto al accesit de la Comision Superior Técnica para Pierre Lhomme por la fotografía del filme en la misma edición del celeberrimo festival cinematográfico de la Costa Azul.

Esta basada en  el drama heroico del mismo titulo, compuesto en 5actos y en verso, estrenado el 28 de diciembre de 1.897 y escrito  por el dramaturgo francés Edmond Rostand, uno de los representantes mas genuinos del Neoromanticismo; Rostand se basa en un personaje real, Hercule-Savinien de Cyrano de Bergerac, poeta, dramaturgo y filosofo galo del siglo XVII, coetáneo de Molière y Racine, calificado como libertino por sus criticas mordaces a la Monarquía y a la Iglesia católica y considerado como uno de los precursores de la ciencia ficción. La película de Rappeneau no es la única versión cinematográfica de la obra de Rostand, primeramente fue la versión muda de 1.900 ,de producción francesa, realizada solo 3 años después del estreno en el teatro y protagonizada por Constant Coquelin, la versión franco-italiana de 1.925, tambien muda del director nacido en la ciudad de Roma, Augusto Genina y protagonizada por Piere Magnier, la producción de nuevo francesa de 1.945 dirigida por Fernand Rivers y protagonizada por Claude Dauphin, la producción norteamericana de 1.950, dirigida por Michael Gordon  y protagonizada por el actor de origen puertoriqueño Jose Ferrer y finalmente la producción venezolana «Cyrano Fernandez», estrenada en 2.008, dirigida por Alberto Arbelo y protagonizada por Edgar Ramirez, que lleva la trama a un barrio pobre de Caracas de la época actual, oprimido por los narcotraficantes.

Pero creo firmemente que la mejor adaptación de la inmortal obra de Rostand, es la de 1.990, que es la que esta mas cercana al espíritu del drama, que resulta un canto al amor y al romanticismo, al talento y a la imaginación, es un filme donde se busca y se encuentra lo bello que puede haber en el interior de cada ser humano. Nos topamos  con una cinta que desborda sentimientos y  tragedia  por los cuatro costados, dotada de un fuerte sentido interactivo con el espectador, donde consigue emocionar aparte de entretener, parece como si lograra que el publico se sienta vivo, que se considere que es parte de este mundo, que pueda reir, que pueda llorar y se conmueva; película hecha con el corazón y que hay que saborearla con el corazón, donde predomina el arte de la poesía y la seducción.

Nos encontramos con un guion excelentemente trabajado, que destaca por su pulcritud, densidad y complejidad, lleno de matices interesantes, lo que da solidez a toda la película y nos muestra unos diálogos inteligentes, profundos, curvos e ingeniosos, donde aparte de ello, la narración gana fuerza cada minuto; se consigue una reconstrucción histórica muy lograda, dando una visión del siglo XVII francés, como todo un corpus social donde predomina una cultura de apariencias, de poder y de sumisión.

Es una película donde se bebe de la tradición cultural francesa, como si se buscara lo estético y la calidad en lo clásico; en un momento donde se empezaba a notar los primeros síntomas de un mundo cada vez mas globalizado, donde la cultura y la forma de vida anglosajona, en especial la norteamericana, ejerce una indiscutible hegemonía, hay una reinvindicacion no disimulada por ese acervo francés y europeo en general. Cuando el estreno del drama de Rostand, el publico lo vio como una exaltación de lo galo, en una nación humillada tras su derrota en la guerra franco-prusiana, en 1.990, Rappeneau hace resucitar este espiritu, aunque adaptado a las circunstancias de los últimos años del siglo XX. Porque Cyrano es ante todo Francia, esa pasión, esa fantasía, ese orgullo, esa jactancia y también esa susceptibilidad y ese sentido del ridículo, lo podemos encontrar en los habitantes del territorio de las antiguas Galias.

Por todo ello, este «Cyrano de Bergerac» de Rappeneau, irremediablemente es una película de actores, destacando el protagonista Gèrard Depardieu, que en todo el filme parece como si llegara a la quintaesencia de la interpretación, donde se convierte en una autentica bestia en el escenario, donde cada nueva secuencia el personaje se crece; parece como si Cyrano fuera una figura creada a la propia medida de Depardieu y consigue que este, con su hiperbólica audición acompañe la mágica esencia del texto original. Y también tenemos a Vicent Perez en su papel de Christian,  que se glosa correcto y eficaz y finalmente a  Anne Brochet, genial en su Roxana, el amor imposible no solo de Cyrano, si no también el amor imposible de todos los espectadores, la reencarnación de la diosa del amor y de la belleza que consigue hacer que un fanfarrón se convierta en el mas tímido de los hombres.

También es una cinta de escenas, destacando el duelo dialéctico entre Christian y Cyrano en los barracones, el lance de espadas a ritmo de soneto, la penumbra del balcon de Roxana, la quijotesca lucha a muerte con los arboles, la conversación de Cyrano en la pastelería, la secuencia final, llena de nostalgia, no por lo que ocurrió, si no por lo que nunca ocurrió, escenas de profundo ingenio y vitalismo, piezas claves de una gran obra maestra del cine, como es el «Cyrano de Bergerac» de  Jean-Paul Rappeneau.

7 Responses to “Cyrano de Bergerac”

  1. Me encanta «Cyrano de Bergerac». Este filme representa la vida.

  2. Interesante ese concepto de comparar Cyrano con la naciòn francesa.

  3. A veces todo un personaje representa todo un paìs y este es el caso.

  4. Es la verdad, Cyrano es Francia; El chauvinismo, la profundidad intelectual, pero tambien el complejo de inferioridad ante lo anglo-sajon.

  5. Cyrano es Francia, con ello se dice todo.

  6. SI,Cyrano es Francia, como Don Quijote es España, como los personajes de Shakespeare son Inglaterra.

  7. Cyrano es Francia, pero «Amelie» es la alma de Francia.
    Cyrano es la «grandeaur», Amelie es la «Marianne», es la rèpublica laica e igualitaria. Cyrano es la Francia inmortal, Amelie es la Francia despues de 1.789.

Leave a Reply