If

domingo, abril 28th, 2013

Si hay un año importante en las ultimas décadas del siglo XX, ese año es 1.968, que sirvió como elemento gráfico en el imaginario colectivo para recrear todo un corpus de ideas y actitudes vitales de los mas jóvenes y no tan jóvenes contra lo que hasta entonces fuera lo establecido y contra la sociedad de consumo, desarrollado a partir de las protestas estudiantiles y posteriormente obreras en Mayo de aquel año contra el gobierno del presidente de la república francesa, el general Charles De Gaulle, que rápidamente tuvieron una transcendía enorme también fuera de Francia y configurando el proceder a partir de entonces de varias generaciones.

Se acomodan  una serie de valores, tendencias y a formas sociales que chocan contra lo acantonado en la sociedad y empieza a configurarse lo que el historiador estadounidense Theodore Roszak denomino como «Contracultura», termino que acuño en su obra «El Nacimiento de una Contracultura», publicada precisamente en 1.968.

Ese año, el director británico, nacido en la India colonial, Lindsay Anderson, considerado uno de los realizadores mas significativos del movimiento del «Free Cinema», intenta hacer una exploración de lo que en aquel momento pasaba en el mundo y rueda el film «If», un conato de ejecutar una diatriba. sobre el rígido modelo educativo británico y con todo ello escarbar en las propias raíces del «establishment» social, económico  y por supuesto, político. Anderson vuelve en cierto modo por los fueros de los principios del «Free Cinema» a finales de los 50 y vuelve por actitudes contestatarias que los integrantes del movimiento habían abandonado hacia ya tiempo.   Por todo ello es una película de tesis  y  nos encontramos con un film notablemente libertario, y ácrata que bebe de la tradición cinematrográfica del anarquismo vital  infantil y adolescente contra la autoridad académica ya expresado en películas como «Cero en Conducta» de Jean Vigo o «Los 400 Golpes» de François Truffaut, sin embargo Anderson no consigue la emotividad y poesía presente en estas dos cintas,  teniendo una visión aséptica y objetivista, que vira desde un marcado y contundente  realismo costumbrista al comienzo a un desquiciado final fantástico y subrrealista, lo que significaba una audacia para la época, convirtiendo a la película en una propuesta arriesgada y valiente.

Nos encontramos con un cinta incendiaria y subversiva, en un relato cargado de cinismo, radicalidad y sátira, con unas importantes pinceladas de humor negro, en donde no hay concesiones a la racionalidad. Se ve la rebelión como un fin en si mismo, como si fuera la única forma, casi sin alternativa, de acabar con la primacía de las estructuras del poder, buscando y a veces tropezando con las raíces de la violencia espontanea  y aparentemente irracional. Anderson se topa de  bruces, aunque no lo quiera, en la mayor parte de las veces con estupor, un anhelo de libertad por medio del exabrupto, descubriendo la motivación intelectual y filosófica del terrorismo, que por su carácter no pacifico, muestra un perfil notablemente totalitario por lo que el ansia de emancipación se convierte paradógicamente en un elemento dictatorial.

El realizador en su afán realista al comienzo del film y en un deseo de rigor cinematográfico, rueda en escenarios verdaderos como el Cheltenham College en Gloucestershire, el Uppingham School en Rutland y el Aldenhan School en Hertfordshire, instituciones exponentes de la tiesura de los centros educativos privados del Reino Unido, lo que no impide un desarrollo rocambolesco de la creatividad de la propia película. Hay que señalar que debido el carácter de film, las direcciones de algunos colegios no autorizaron el rodaje en sus instalaciones.

Al final de la década de la revolución sexual en todo el mundo occidental, Anderson rompe tabús, con una visión del erotismo completamente vitalista, sin ningún tipo de taras ni complejos, sin ningún sentimiento de angustia. Pero tampoco no es una visión del sexo excesivamente intelectualizada y pedante, como se empezó a darse a finales de los 60 y que duraría hasta bien entrados los 80, es ante todo una mirada no del todo inocente, pero completamente liberada del perjuicios.

 Anderson nos muestra una atmósfera un tanto extraña, con un ritmo envidiable, juega con el montaje, la movilidad y la composición fotográfica, con un predominio del uso de campos largos; muchos vieron en los cambios del color a imágenes en blanco y negro en una novedad creativa, aunque la realidad es mucho mas verosímil, ya que el único motivo es que la película en color se termino antes del rodaje.

La trama va en busca, mas que acompaña, al personaje de Mick Travis (Malcolm Mcdowell), un actor que aun no había sido descubierto para el gran publico y tres años antes de su antológica interpretación en «La Naranja Mecanica» de Kubrick; Mick es un adolescente de 16 años, de carácter rebelde y anti-social, con esa actitud cafre y ególotra que a veces  tienen los cachorros de las clases mas altas y sometido por imposición familiar a la dura disciplina de un internado. Recién llegado al colegio, pronto Mick y sus nuevos compinches como Wallace (Richard Warwick) y Johnny (David Wood), se rebelan contra sus aburridos y estirados profesores, como el pasota y alejado de los estudiantes, el director del centro (Peter Jeffrey) o el sadico capellán (Geoffrey Charter) y el estirado profesor de Historia (Graham Crowden), se insurreccionan   contra unos métodos educativos que imponen castigos físicos, ridículos y crueles a la vez,  se alzan contra un personal no docente completamente esperpéntico como el portero Sr Kemp (Arthur Lowe) y su exhibicionista esposa (Mary MaCleod), se levantan contra los estudiantes mas veteranos que imponen una verdadera dictadura a los mas novatos. Cansados de todo, Mick junto con Wallece huyen del centro educativo, roban una moto en el pueblo mas cercano,  al tiempo que sus hormonas de adolescentes están en plena ebullición y Mick inicia una relación, tal vez imaginaria, con una voluptuosa y sensual camarera  (Cristine Noonan).  De regreso al colegio un grupo de estudiantes comandados por Mick , roban el arsenal destinado para los ejercicios militares, que figuraban como asignatura en la institución educativa y disparan a diestro y siniestro contra los participantes del  «Dia de los Fundadores», jornada en que los padres visitan la escuela.

Esta película recibió la Palma de Oro para el mejor director en el festival de Cannes de 1.969 en la persona de Lindsay Anderson.  Se siguió con el personaje de Mick Travis, encargado de nuevo por Malcon McDowell en los filmes «Un Hombre con Suerte», estrenado en 1.973 y «Hospital Brittania», estrenada en 1.982, también dirigidos por Anderson.

6 Responses to “If”

  1. Es una buena pelicula, pero creo que hay otras mas reprensentativas del espiritu del Mayo de 1.968.

  2. Estoy de acuerdo contigo.

  3. Es revolucionaria, no ideològica, pero si desde un punto de vista creativo.

  4. Es muy creativa y muy actual, yo la vea casi postomoderna mas que del espiritu del 68.

  5. Muy represesntativa de los 60, pero creo que ha envejecido mal.

  6. Si, ha envejecido mal.

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