El Violinista en el Tejado

domingo, diciembre 2nd, 2012

Cuando me propongo hacer la crítica de una película, son filmes que los he visto en varias ocasiones, sobre todo para captar los detalles y los matices, que desde mi modesto punto de vista son la esencia  de la obra, otras veces son amigos míos los que me proponen un determinado título, lo que me provoca el placer de verlo o en la mayoría de los casos volver a verlo y también el placer de comentarlo.

Es este el caso del título en esta ocasión propuesto por mi amigo José Luis, brillante creador y artista consumado, carismático docente e innovador empresario que vio la película por primera vez cuando era un niño y le produjo una honda impresión, convierten en unos de los más importantes iconos de su memoria audio-visual.

El título en cuestión es «Fiddler on the Roof», traducida al castellano como «El Violinista en el Tejado» (Estados Unidos 1.971), dirigida por el realizador de origen canadiense Norman Jewison, que posteriormente filmaría éxitos como» Jesuscristo Superstar» en 1.973 o «Hechizo de Luna» en 1.987. «El Violinista en el Tejado» es la versión cinematográfica del musical de mismo título estrenada en los escenarios de Broadway en 1.964 con libreto de Joseph Stein, dirigido y coreografiado por  Jerome Robbins y con música y canciones  escritas por Sheldon Harnick, basada a su vez en la novela «las Hijas de Teyve» del escritor ucraniano de origen judío Sholon Aliechem, seudónimo de Sholen Mojúmovich autor de varias novelas, cuentos y obras de teatro narradas en su mayor parte en lengua yidis que popularizaron la vida y costumbres de las comunidades rurales hebreas en el Este de Europa. El personaje de Teyve, un lechero de la shteti (aldea poblada por judíos) de Anatevka, en Ucrania, está también  presente en otras obras de Aliechem, donde vemos su evolución como persona, desde su adolescencia hasta su madurez en la mediana edad., una vida que le depara un nivel socio-económico  modesto, una boda con Golde, una mujer campesina y el nacimiento de cinco hijas, en una sociedad donde los roles tradionales  provoca un papel secundario para las mujeres; aparte de ello toda su familia tiene que lidiar con el fuerte anti-semitismo promovido por el régimen zarista y el recelo de la población eslava de religión cristiana-ortodoxa, sin embargo Teyve reacciona con buen humor, ironía y alguna pizca de crítica sutil a todas estas contingencias y las observa como propias del alma humana. Anatevka (población imaginada), está situada  en la denominada «Zona de Asentamiento», radicada en las región más occidental del imperio ruso, donde la mayoría de la población judía es obligada a vivir en pequeños núcleos rurales, donde sólo pueden dedicarse a una agricultura y a una ganadería de auto-consumo en pequeños latifundios; la «Zona de Asentamiento» ya fuera creada en los tiempos de Catalina I en el siglo XVIII y ampliada territorialmente por la incorporación a la órbita de Moscú de la Mancomunidad de Polonia-Lituania, que incluía a una gran parte  de lo que es ahora Ucrania; dentro de la población hebrea, solamente algún mercader, personas con formación universitaria o soldados, podían establecerse en grandes villas o ciudades dentro de la «Zona de Asentamiento» o fuera de ella, sólo el cinco por ciento de la población judía del imperio ruso vivía fuera de la «Zona de Residencia»; con todo ello se buscaba empobrecer a las comunidades  israelitas y evitar que se formara una poderosa clase media judía como en Alemania o el imperio austro-húngaro. Sin embargo todo  aquello no evitaba a los judíos de la «Zona de Asentamiento» ser víctimas de frecuentes progroms y provocar en algunos momentos emigraciones masivas hacia América, (recordemos que la mayoría de las actuales comunidades judías en Estados Unidos o Argentina proceden a su vez del antiguo imperio ruso). Debido a la fuerte influencia judía en la formación de Hollywood. muchos han visto en la vida cotidiana de las shtetis el origen de la cosmovisión del cine estadounidense y de su influencia en todo  el mundo.

El título de «El Violinista en el Tejado» está inspirado directamente en la pintura de March Chagall, «El Hombre Muerto» en la que se vislumbra a un varón con sombrero tocando un violín encaramado a un tejado. El violín en la versión cinematográfica de Jewison es una metáfora de la vida inestable de las comunidades judías durante el periodo zarista; Chagall de origen judío-ruso, se crió en las colectividades hebreas de su país y en su obra se encuentra notablemente influenciado por ellas.

Con todas estas referencias culturales, musicales, pictóricas, históricas e incluso políticas Norman Jewison creó un soberbio musical cinematográfico que aúna el vitalismo y la alegría del musical clásico con innovaciones creativas e intelectuales, camino que ya abriera el francés Jacques Demy con «Los Paraguas de Cherburgo» en 1.964. Con una duración de tres horas (excepcional en un musical), «El Violinista en el Tejado» es una soberbia obra cinematográfica que de forma clara, directa, sin aspavientos mezcla drama y comedia; con un guión lleno de contenido humano infinito y sabiduría existencial consiguiendo una gama de emociones y sentimientos que provoca que desde el primer momento el espectador sienta una fuerte empatía por los  personajes.

La película contó con un importante esfuerzo de producción, rodándose los interiores en los estudios de Pinewoood en Buckinghamshire,  Inglaterra y los exteriores en Mala Goirca, Lekinick y Zagreb, en la entonces república federada yugoslava de Croacia que guarda cierto parecido en el paisaje con la llanura ucraniana; todo este esfuerzo se vio compensado en una buena ambientación histórica y una buena recreación antropológica y etnográfica en un momento que la crítica y el público empezaba a valorar estas circunstancias.

Lo que no pasó por alto desde el primer momento, fue el alto contenido político-ideológico de la cinta y que creó más suspicacias extra-cinematográficas, debido al fuerte componente sionista, que ya está presente en casi todas las obras de Sholon Aleichem. El guión, en cierto modo, juega en ventaja de como tratar la marginación de las comunidades judías en las postrimerias del régimen zarista a principios del siglo XX y de ver la esperanza de éstas en la formación de un estado judío en Palestina y contar con  la perspectiva del Holocausto nazi y el nacimiento del estado de Israel. Hollywood ya tratara el tema del anti-semitismo de la Rusia imperial en «El Hombre de Kiev» de John Frankenheimer ,realizada en 1.968, cuya acción se desarrolla en el mismo momento y el mismo lugar que «El Violinista en el Tejado».

Pero lo que no se nos puede olvidar es que «El Violinista en el Tejado» es ante todo una película música, con un ritmo rápido y activo y que mezlca instantes de vitalismo y alegría con otros de gran intensidad dramática, de momentos de clasicismo teatral a momentos que predominan elementos casi vanguardistas y la utilización incluso de efectos especiales. Es de destacar canciones como «If I werw a rich man», Tradition» «To life», «Machemarker» y «Sunrise, sunset) y coreografías como las de «El Baile de las Botellas» o «Los Bailes Rusos»; Jewison consigue que las escenas de canciones y bailes tengan desde un punto de vista cinematográfico vida propia, liberándose del corsé de la primeriza versión teatral, algo que no se ha conseguido en la mayoría de las adaptaciones para el cine de comedias musicales.

La trama es llamativa y sumamente atractiva; la acción se desarrolla en 1.905 en el sheti de Anatevka, en Ucrania, donde vive el lechero Teyve (Topol), un hombre de mediana edad, de carácter simpático y campechano, casado con Golde (norma Grane)  y padre de cinco hijas, Izeitel (Rosalind Harris), Chava (Neva Small), Sprintze (Elaine Edwards), Bielkie (Candy Bonstein)) y Mordche (Shimen Riskin) estando las tres mayores en edad para casar. Teyve siempre ha tenido un gran respeto por las tradiciones de su comunidad judía que sin embargo se ve sobrepasado por los cambios sociales, culturales y también políticos que depara el nuevo siglo que comienza, que llegan incluso a la pequeña aldea de Anteveka; Teyve habla con Dios donde el expone su visión de la vida de una forma entre dulce y socarrona.

Un día Teyve conoce a Perchick (Paul Michael Glaser), un estudiante radical de Kiev con simpatías bolcheviques, pronto los dos confraternizan y Teyve le ofrece a Perchick que imparta, clases particulares a las menores de sus hijas a cambio de alojamiento. Y surge una alegría para Teyve y su mujer Golde, Lazar Wolf (Paul Mann) , un rudo carnicero que ha quedado recientemente viudo, pide a Tayve la mano su hija mayor Izeitel, que le es concedido; aparte de ello Perchick se enamora de Chava , la segunda hija de Teyve y , al tener relaciones sentimentales con un gentil (no judío) es repudiada por su familia. Pero la tragedia se está gestando y los judíos de Anateva  tienen que abandonar sus hogares por mandato del gobierno y partir hacia el exilio americano, en el adiós a a Anatevka, Teyve se reconcilia con su hija.

3 Responses to “El Violinista en el Tejado”

  1. Me encanta esta peli, mi musical favorito.

  2. Un musical atipico e interesante.

  3. Bonitos numeros musicales.

Leave a Reply