Las Noches de Cabiria

domingo, noviembre 25th, 2012

Estrenada en 1.957, dirigida por Federico Fellini y con guión del propio Fellini, de Ennio Flaiano, Tullio Pinelli y Pier Paolo Pasolini, «Le Notti di Cabiria», traducida al castellano como («Las Noches de Cabiria») tubo una gran incidencia social en la Italia de  finales de los 50, un pais que salía a trompicones de la amarga post-guerra, retratada brillantemente por el movimiento «Neorrealista»  y se encaminaba a unas mayores cuotas de bienestar económico. También fuera una película multipremiada, destacando el Oscar de 1.958 al mejor film de habla no inglesa, la mención especial para Federico Fellini en el Festival de Cannes de 1.957, la mejor interpretación femenina en la misma edición del festival para Julieta Masina, protagonista de la cinta; también ganó los premios David de Donatello de 1.957, los premios de la Academia de Cine Italiana a mejor director en Federico Fellini y mejor productor en Dino de Laurentis

«Las Noches de Cabiria» supone un un punto de inflexión dentro de la trayectoria cinematográfica de Fellini al pasar de una creatividad neorrealista, con gran importancia de los personajes, situaciones y entorno social a una óptica donde domina un particular universo subrrealista, que a veces con barroquismo y casi siempre con lirismo y extravagancia, evoca un mundo dominado por lo onírico y el profundo interior del autor;  es en «Las Noches de Cabiria» donde se produce el cambio entre esos dos universos creativos, aunque ya se empieza a tener indicios de aquel cambio en «La Estrada», la anterior película del director, realizada en 1,954; y es en «Las Noches de Cabiria» donde convergen los dos mundos fellinianos, el mundo desabrido, adusto y áspero y el mundo estrambótico, pintoresco y  dominado por los sueños; pero  no es un film de transición, es ante todo un choque brutal entre dos maneras y dos formas de ver el cine y también dos maneras y dos formas de ver la vida y de ahí la alta curiosidad y el alto interés que nos pueda suscitar.

A pesar de ser un film que lo podemos considerar de autor, adquiere una importancia inusitada el papel protagonista, la de la ingenua prostituta Cabiria, interpretado magistralmente por Giulieta Masina, esposa de Fellini y que según la mayoría de los biógrafos del director de Rímini, fue la única mujer de su vida; La película gira en todo momento en el personaje y rinde tributo a la sobrecogedora interpretación de Masina que se funde en su papel, dándole un toque de lirismo desgarrador y plenamente humano.

Fellini indaga en el personaje principal que busca la felicidad, aunque esta felicidad resulte en todo momento como algo utópico, es el verdadero espíritu  del pueblo italiano, siempre postrado, pero siempre optimista y que halla su dignidad en sus propias privaciones y en sus propios deseos no cumplidos; Fellini logra transmitir todas estas sensaciones gracias a un ritmo trepidante y lleno de armonía que logra descubrir una belleza poética y una plasticidad de las imágenes digna de encomio.

Fellini dota a la película de una sólida estructura narrativa, gracias a un guión lleno de cohesión dramática y con una historia que suyuzga al espectador desde el primer momento, donde nos muestra una Italia dura, hosca y a la vez carnavalesca  y bufa; Pero no es una contradicción en si misma, son las dos caras de la misma moneda, como si fueran las dos almas de un mismo ser; Fellini es consciente de la dualidad del mundo en que vivimos y la dualidad de su propia existencia.

El personaje de la vivaracha  y candorosa Cabiria, la prostituta de Ostia, el puerto de Roma ya desde la antigüedad clásica, estaba presente como personaje secundario en la primera película de Fellini ,»El Jeque Blanco», realizada en 1.952. Cabiria toma el nombre de la película muda, dirigida por Giovanni Pastrone y estrenada en 1.914, unos de los primeros péplums de la Historia y que tanto inspiraran la cosmovisión, no sólo estética, del movimiento fascista; con ello Fellini busca un elemento irónico y se regodea en los giros inesperados  que la trayectoria histórica que puede deparar a un pueblo.

Cabiria se avergüenza de su profesión, busca desesperadamente a un amante rico que la retire de su oficio, el oficio más antiguo del mundo segun el tópico, pero su perfil psicólogico, como se demuestra en la escena de su encuentro fortuito con un hipnotizador de feria, no es un perfil materialista, es un perfil idealista y romántico, ya que Cabiria en el fondo, lo único que anhela es un amor verdadero. Cabiria es un ser con una bondad especial y la buhonía es un elemento primordial en la trama del film. El corazón de oro de Cabiria no la libra de la tristeza ni la angustia vital, hasta le supone que individuos sin escrupulos se aprovechen de ella; por  ello los sueños de Cabiria nunca se hacen realidad y en ocasiones terminan abrutamente.

La película trata sobre todo de tres noches y tres hombres distintos, el primero es la frivolidad, el lujo mas hortera y las volubles burbujas de  champan; todo ello toma vida en el personaje de Alberto Lazzari (Amadeo Nazzari), un divo actor de fotonovelas . El segundo hombre es todo compasión, una gota de humanidad en un mundo podrido y que no busca reconocimiento, ni publicidad y se encarna en el personaje de Oscar (François Périer). El tercero es todo esperanza, todo futuro, es toda una promesa de felicidad, sin embargo en su mente y en su corazón domina la depravación y la locura, es el personaje de Giorigio (Franco Fabrizi), superficialmente un tímido y pacífico contable.

A todos ellos les tenemos que añadir una serie de excelentes secundarios, coma la amiga Wanda (Franca Marzi), una alegre curvilínea, también compañera de profesión de Cabiria, la primera de las mujeres de busto generoso y anchas caderas que Fellini las convertiría en marca de la casa, la prostituta retirada, el fraile Giovanni (Christian Tassou), el tio lisiado de Cabiria (Mario Passante), el proxeneta con algo de corazón (Ennio Giorlani), el hipnotizador de feria (Aldo Silvani).

Fellini hace de este film un compendio lleno de detalles como la luz de al vela que se apaga, la presencia material de los billetes, la chaqueta mugrienta, el paraguas.

Y es ante todo una película de imágenes, como el esperpéntico baile de Cabiria con el actor en un club nocturno, la expulsión de Cabiria de la alcoba de tras llegar la amante de éste, la procesión de velas antes de la romería , como ánimas del purgatorio, de la romería milagrera, del frustado intento de asesinato de Cabiria por el hasta entonces encantador contable al borde del lago y sobre todo la escena final, donde el vitalismo y alegria de vivir de unos jóvenes que regresan de una excursión campestre y que hacen transformar el llanto de Cabiria en alegre sonrisa, como símbolo de esperanza, como símbolo de confianza en el espíritu humano; escena que por si sola ya haría a»las Noches de Cabiria»en uno de los cúlmenes del Séptimo  Arte.

3 Responses to “Las Noches de Cabiria”

  1. Si Cyrano es Francia, Cabiria es Italia.

  2. Si Cabiria es Italia, como Olmo en Novecento.

  3. Si, Renata, Cabiria es Italia

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