Dies Irae

jueves, octubre 4th, 2012

Rodada en 1.943, en plena ocupación alemana de Dinamarca,  su título original en danés es «Vedrens Dag», «El día de la Ira», sin embargo en los países de lenguas romances es conocida por su título latino de «Dies Irae», recordando el himno en latín del mismo nombre del siglo XIII atribuido por la mayoría de los estudiosos del tema a Tomás de Celano, discípulo de Francisco de Asís, no presente en el misal romano de rito ordinario desde 1.970 por instigación del Concilio del Vaticano II, este himno adquiere  una gran importancia en el desarrollo de la trama y hasta consigue un fuerte protagonismo  en la banda sonora; la temática religiosa del film pudo influir en la inclusión de este título aunque paradógicamente la trama se desarrolla en un ambiente luterano, no católico, aunque hay que recordar que el protestantismo siguió conservando antiguos himnos del misal romano

Dirigida por Carl Theodor Dreyer, uno de los realizadores más significativos de la toda la Historia  del Séptimo Arte, nacido en la ciudad de Copenhague en 1.889 y muerto en la misma ciudad en el 1.968, hijo de madre soltera que  emigrara a la región de Escandia en Suecia para trabajar como obrera agrícola, siendo adoptado por una familia burguesa que le dieron su apellido al pequeño, inculcándole una rígida educación luterana que influiría notablemente en la posterior obra de Dreyer, algo que compartirá con otro realizador escandinavo notablemente influenciado por el genio de Copenhague como es el sueco Ingmar Bergman. Dreyer comenzó  su carrera como periodista y puede que encontrara su vocación cinematográfica escribiendo los intertítulos de varias películas mudas y posteriormente elaborando guiones; su primera  película  como director  fue  «El Presidente» en 1.919 basada en la novela del mismo  título del escritor  austriaco Karl Emil Franzos.

Cuando Dreyer realiza Dies Irae en 1.943, dirigiera ya diez films, destacando «La Pasión de Juana de Arco», película no-sonora de 1.928 rodada en Francia y con capital francés basada en la transcripción de los documentos del proceso a la heroina gala y la «Bruja Vampiro», una coproduccion germano-danesa de 1.932, película originalmente muda aunque le fueron añadidos diálogos hablados mediante el doblaje, film notablemente influido por el expresionismo alemán de la década anterior patrocinado por el barón Von Guzburg, uno de los escasos y originales casos  de mecenazgo que se ha dado en la Historia del Cine, estrenado en el momento del colapso de la república de Weimar y la eminente subida del nazismo al poder en Alemania. Dies Irae es la adaptación de la obra de teatro «Anne Pedersdotter», escrita en 1.909 por el dramaturgo noruego Hans Wiers-Jenssen basada en sucesos reales acaecidos en Noruega a principios del siglo XVII, aunque Dreyer los lleva a la Dinamarca del mismo período, donde tanto Dinamarca como Noruega estaban regidas por el mismo monarca. Dreyer encuentra en una época oscura,de una Reforma ya consolidada que  provoca que estén presentes significativos elementos democráticos y en que se ejerce un férreo control del poder  político y religioso sobre la población, produciendo un indisimulado terror psicológico, siendo víctimas propiciatorias y a veces los espíritus más débiles y otras veces los más frívolos o temerarios; el director encuentra similitudes con la época del rodaje, con una Dinamarca invadida por los alemanes, que a pesar de haber sido una de las ocupaciones menos duras de todas las ocupaciones alemanas en Europa durante la II Guerra Mundial (como permitir que continuara el gobierno de antes de la guerra, permitir el funcionamiento de los  partidos políticos, permitir la convocatoria de elecciones libres, tener cierta tolerancia con la libertad de expresión, ejemplo lo tenemos en la realización de este film y no deportar mano de obra a Alemania), no quita que fuera uno de los periodos mas negros y negativos de la Historia contemporanea danesa.

Es Dies Irae un habilísimo ejercicio de hacer cine, Dreyer atrapa la realidad con la cámara pero no recurre a los clichés esquematizados, consiguiendo una carga vital en cada plano y en cada secuencia. La narración es en tercera persona no cayendo en subjetividades que puede alterar la propia forma de narración; Dreyer corona un verdadero festín de caligrafía visual y lo logra con un ritmo lento, pausado no dando facilidades al espectador, no buscando complicidades que en el fondo no resulta más que una especie de manipulación de los sentimientos y emociones.

Dreyer nos muestra un relato apsético, buscando formas sencillas sin caer en iningun tipo de predigistación y lo conquista con una parsimoniodad y densidad indudables, pero el efecto a pesar de que parte de premisas sencillas y a primera vista poco ambiciosas logra llegar a lo sublime y a una de las más altas cotas del quehacer del arte cinematográfico, donde cada plano se muestra con una vitalidad absoluta y alcanza una absoluta innovación del lenguaje cinematográfico, Dreyer deja atrás su estililo anterior, el presente en sus películas no -sonoras donde el montaje y los planos cortos cobraban una gran importancia, podemos decir que Dreyer se reinventa a si mismo fijando una serie de pautas que iban a estar presentes en sus film posteriores como «Ordet» de 1.955 y «Greturd» en 1.964 , con una composición muy cuidada, con unos frecuentes planos secuencia y movimientos lentos de cámara; todo ello le permite al realizador una gran fuerza estética y psicológica; la fotografía de es genial, con gran belleza plástica inspirada por los maestros holandeses del Primer Barroco como Vermeer, Hals y Rembrand; Dreyer se muestra tambien como un realizador político en el buen sentido del término denunciando la espiral de represión y venganza que se pueden darse en determinados momentos de la Historia de la Humanidad y apuesta por un humanismo que tenga ante todo como meta el respeto hacia el espiritu del hombre y todo ello en unas condiciones difíciles en medio de una contienda y ocupación.

La trama es dura, en momentos hasta escalofriante,, Marta (Anne Sviekier) una anciana curandera de una aldea danesa a principios del siglo XVII es acusada de brujería, por lo que es torturada y posteriormente quemada viva en una pira mientras un grupo de niños cantan el himno «Dies Irae». Su hija natural aunque no reconocida, la bella Anne (Lisberth Movin) le es perdonada la vida, ya que segun la costumbre y creencia popular, las hijas de las brujas son también brujas y a cambio se tíene que casar con el clérigo luterano local llamado Absalon (Thorkild Roose) , a pesar de la diferencia de edad entre los dos; Esta boda siempre ha tenido la oposición de la madre del clérigo Meret (Sigrid Neiiendam) que odia profundamente a Anne. La llegada del hijo del clérigo Martín (Preben Lerdorff Rye), fruto de la relación del religioso con su primera esposa y con una edad similar a Anne trastoca por completo la historia ya que surge un amor prohibido entre los dos jóvenes. Anne sufre una importantísima transformación psicológica, casi una metamorfosis y todo no vuelve a ser igual; el espíritu rebelde e inconformista de la vieja Marta aflora ahora en Anne.

2 Responses to “Dies Irae”

  1. Gran pelìcula, una de las mejores de la Historia.

  2. Hermosa y creativa forma de ver la religión y su incidencia en la vida social.

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