Trenes Rigurosamente Vigilados

miércoles, julio 4th, 2012

Nos encontramos ante todo con una película que destaca por su humor agridulce, su amor por el detallismo, por su vitalismo y su potente humanismo; considerada como el mayor exponente de la llamada Nueva Ola checa de los años 60 que representó una bocanada de aire fresco para la entonces Checoslovaquia comunista, no sólo en el sentido cinematográfico o creativo, si no también social e incluso político, ya que en cierto modo fue precursora del intento de una mayor democratización por parte de Alexander Dubcek abortado por la invasión soviética del verano de 1.968; directores como Milos Forman, Véra Chytilová, Jan Némec, Jaroslav Papousek o Jirí Menzel, todos ellos formados en la Escuela de Cinematografía de Praga llevaron al cine checo a su mejor momento tanto creativo como de reconocimiento de crítica y público.

Puede que la película en lengua checa más conocida de este periodo sea «Ostre Sledované  ViaKy» traducida más o menos al castellano como «Trenes Rigurosamente vigilados», primer largometraje de Jiri Menzel, basada en la novela del mismo título de Bohumil Hrabal, uno de los escritores checos más importantes despues de la II Guerra Mundial; estrenada en 1.966, recibió el Oscar a la mejor película de habla no-inglesa en 1.967. La relación entre director y escritor, que colaboraron juntos en el guión, fue excepcionalmente estrecha y cordial, dándose una casi perfecta simbiosis entre el film y la novela original. Menzel, cuando aceptó el Oscar a la mejor película de habla no-inglesa atribuyó todo el crédito al novelista, en tanto que Habral siempre defendió que prefería la película al original.

Y esta simbiosis entre director y escritor siguió en el tiempo, ya que la mayoría de los films posteriores de Menzel son adaptaciones de obras de Habral, como «Alondras en el Alambre» realizada en 1.969, prohibida por el régimen comunista y que consiguió el Oso de Oro del Festival de Cine de Berlín en 1.990,( 21 años después de su realización) y las más reciente «Yo serví al rey de Inglaterra» de 2.006, películas que guardan una cierta cercanía en espíritu y atmósfera a «Trenes Rigurosamente Vigilados», dotadas de un fino humor y de una frescura que hacen cómplice al propio espectador.

Menzel en «Trenes Rigurosamente Vigilados» hace combinar comedia, tragedia, y farsa, erotismo y sátira, naturalismo y absurdo y realiza un film donde  consigue una mezcla idiosincrática y seductora; con un buen ritmo de narración fuertemente marcado, unos personajes perfectamente definidos y muy originales, como si se encontrara lo fuera de común en la cotidianidad; es una película  con unos diálogos perfectos donde se nota el buen hacer de los guionistas que captan lo esencial y sobre todo la atmósfera de la novela original. Menzel logra una muy buena dirección dando una perfecta lección de sobriedad y consigue en su realizacion unos planos  bellos y eficaces ayudados por la sobria fotografía en blanco y negro de Jaromir Sofr que realza la estética y la trama; la música de Jíri Pavlik y Jirí Sust es un complemento ideal para reforzar las propias situaciones del film.

Se toma como hilo narrativo principal el ya clásico y manido tema de la educación sentimental de un adolescente tímido, retraído y sensible llamado Milo (Václav Neckár), cuyo primer trabajo en la vida es guarda de estación de ferrocarril, algo que le permite segun sus propias palabras <<«Subirse a un andén y no trabajar mucho»>> y está enamorado de una guapa conductora de tren local llamada Mása ( Jitka Bendová). Milo destaca por una cierta indolencia y escasez de luces, su modelo de conducta es su compañero de trabajo Hubika (Josef Somr), cínico y siempre o casi siempre lujurioso y que persigue a todas las mujeres que se cruzan en su camino y  Milo intenta como queriéndose equiparar a Hubika una primera experiencia sexual con una medio-novia, experiencia no muy satisfactoria que le marca psicológicamente aumentado más si cabe su carácter distraído y simplón. Pero si la trama es fresca y seductora ya de por si, sería convencional de no ser por el marco en que se desarrolla: una apartada estación rural de tren del entonces protectorado alemán de Bohemia-Moldavia (la actual República Checa) en los últimos meses de la II Guerra Mundial, cuando la ocupación germana está a punto de finalizar. La guerra, siempre presente pero al principio pasada por alto, se impone poco a poco a los acontecimientos y añade capas de complejidad y tragedia a la historia.

Los diferentes personajes intentan como pueden sobrellevar y sobrevivir a la ocupación alemana y la indolencia y pocas luces de Milo se convierte en una especie de espíritu resistente que hace recordar al personaje de Schwejk, el soldado austro-hungaro de origen checo de la I Guerra Mundial magnificamente retratado en la novela «Las Aventuras del Valeroso Soldado Scwejk» de Jaroslav Hasek, donde se produce una encarnación del genio checo de la insubordinación risueña y la insolencia disimulada de cortedad mental. La mayoria de los personajes se muestran vitalistas y llenos de humor a pesar de las circunstancias, producíendose situaciones cómicas, yo diría que hasta festivas como el juego nocturno de las prendas, como la marca del sello oficial de goma en las desnudas nalgas de Zdenka (Jitka Zelenohorská), la telegrafista de la estación  por parte de  Hubika o como a Max (Vlademir Valenta), el jefe de estación es sorprendido con otra mujer cuando su esposa le hacía las pruebas de corte de su nuevo uniforme y  quiere que ver como le sienta, o cuando el propio Milo se acuerda de todos sus precedentes familiares, como cuando su tatarabuelo, tambor del ejército imperial austriaco que quedó tonto por una pedrada que le lanzaron unos chiquillos cuando ya terminara una batalla, o su bisabuelo que presumía de estar jubilado ante los trabajadores de una fábrica y lo mataron por envidea o de su abuelo que murió arrollado por los tanques alemanes en la invasión de Bohemia y Moravia porque los pretendía parar mediante hipnosis o de su padre, declarado no utíl para el trabajo por haber lanzado de un tren en marcha el caldero de la locomotora de la que él era el conductor.

La guerra no es mostrada como un elemento heroico de lucha contra el nazismo como la mayoria de las cintas checoslovacas precedentes  y nadie es demonizado, como por ejemplo aquel grupo de soldados alemanes que no son unas bestias asesinas sedientas de sangre, si  no que son un grupo de muchacos que añoran su hogar y miran con ojos meláncolicos un tren lleno de bonitas enfermeras, así como el personaje del colaboracionista abogado Zednícek (Vlastimil Brodsky) visto como un idiota presuntuoso más que un villano.

Y con frecuencia en todo el film se oye las campanadas del reloj de la estación. Separadas de la banda sonora, parecen anunciar la próxima llegada de un nuevo año, un nuevo siglo, una nueva época.

2 Responses to “Trenes Rigurosamente Vigilados”

  1. Excelente pelicula

  2. humor absurdo, muy checo.

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