Celebración

jueves, abril 12th, 2012

El mismo año que Lars von Trier estrenaba «Idoterne» (Los Idiotas) en 1.998, su tambien compatriota danés Thomas Vinterberg sacaba al mercado «Festen» (La Celebración), síendo las dos películas los mejores y más genuinos ejemplos del cine Dogma 95. Sin embargo «La Celebración» consiguió un mayor éxito comercial y mejor reconocimiento, tanto por la crítica como por palmarés cinematográfico que «Los Idiotas», recibiendo el premio especial del jurado en el festival de Cannes de ese mismo año; ello ha permitido a Vinterberg ser considerado como el director más significativo del movimiento Dogma 95, por encima del propio Von Trier (más conocido por otro tipo de incursiones cinematográficas) y de otros realizadores tambien firmantes del famoso manifiesto como Kristian Levring y Soren Kragh-Jacobsen. Es significativo que Vinterberg es el más joven de todos, (nacido en 1.969), mientras que Von Trier nació en 1.956 y Levring vino al mundo en 1.957 y Krag-Jacobsen en 1.947, ello denota que generacionalmente Von Trier, como Levring y Kragh-Jacobsen pueden estar más influenciados por el espiritu idealista del denominado «Mayo Frances de 1.968», mientras que Vinterberg como integrante de la estudiadísima «Generación X» puede estar más mediatizado por la «Postmodernidad» y con ello una visión más pragmática y retorcida de la realidad.

Y todo ello está presente en «La Celebración», una visión irónica, sínuosa y curva de la existencia, de alguien que desde la propia adolescencia se ha forjado una cosmovisión tortuosa, en ocasiones maquiavélica y que desemboca en la mayoría de los casos en un nihilismo vital, porque por ironía del destino el pragmatismo puede resultar más revolucionario que el idealismo, porque el pragmatismo es sólo una adaptación temporal a una realidad y el idealismo es la construción de toda una praxis intelectual, filosófica, e incluso religiosa.

La Generación X quedara reflejada en el cine en «Reality Bites» del estadounidense Ben Stiller realizada en 1.994. donde se ve a los entonces veinteañeros como víctimas de un materialismo e hiperconsumismo, no encontrando acomodo en la sociedad y hallando el placer y la tranquilidad en pequeños y fugaces momentos, es decir una tendencia hacia un vitalismo alejado de los paramétros hasta entonces establecidos y por supuesto en «El Club de la Lucha», realizada en 1.999, del tambien estadounidense David Fincher, basada en el célebre «Best Seller» de Chuck Palahniuk, donde la frustración ante el materialismo y hiperconsumismo, anteriormente comentada, se ve abocada a una violencia nihilista que degenera en terrorismo.

Sin embargo en «La Celebración» no se busca un retrato generacional, es ante todo la visión de los parámetros sociales por parte de un individuo perteneciente a una generación escéptica y cafre: y lo hace con la base de toda comunidad humana que es la familia, porque la familia es el principio de toda colectividad, las familias crean los clanes, los clanes crean las tribus y las tribus crean los estados; en la familia está el principio de toda autoridad, porque en ella está el comienzo de todo poder. Y  Thomas Vinterberg quiere expresar su visión de la familia y con ello el poder, en una historia macraba, con un humor negro difícil de comprender para muchos y con situaciones que rayan lo absurdo. Vinterberg es despiadado y agresivo, y lo hace con esa naturalidad propia de los escandinavos, como si las cosas más extrañas y extravagantes hubieran que aceptarlas con sencillez y franqueza y  lo realiza con un guión sin fisuras, yo diría que aunque parezca lo contrario, es muy elaborado, con una puesta en escena singular sin apartarse de los principios del movimiento Dogma 95, con unos personajes psicológicamente muy definidos, con una buenísima dirección de actores y ante todo una creatividad desbordante.

La familia es cuestión, es de origen alto-burgues, con apariencia de clan y se presenta en la celebración de una cena en un hotel de lujo propiedad de la misma por el sexagésimo aniversario del patriarca llamado Helge (Henning Moritzen); en un principio todo parece muy convencional, muy burgués, muy limpio e insípido. Todo se rompe cuando el mayor de los hijos de Helge, Christian (Ulrich Thomsen), revela en el brindis de la cena que Helgue abusó de él y de su hermana gemela Linda que se había quitado la vida recientemente por el mismo motivo. Sin embargo la reacción es fría y contenida, muchos de los asistentes a la cena lo consideran una broma macraba y producto de la imaginación calenturienta de Christian. Poco después Else (Birthe Neumann), la esposa de Helge, hace una valoración de todos sus hijos y acusa a Christian de tener la fantasía de cuando era un niño y le exige públicas disculpas por sus acusaciones por lo que es expulsado del salón, posteriormente alaba a su otra hija Helene (Paprika Steen), licenciada en antropologìa en gustarle lo exótico y la cultura de otros países y los habitantes de esos países, una forma teóricamente bastante valeda, irónica y sarcástica de meterse con el actual novio de Helene, Gbatokai (Gbatokai Dakinah) de raza negra, pero que en la práctica supone un nada sutíl ejercicio de etnoeuropeismo y xenofobia, en ello Vinterberg hace un guiño a la propia situación política de Dinamarca e intenta reflejar a esa derecha populista con postulados cada vez mas cercanos a la extrema-derecha y que cada vez más obtiene éxitos electorales por el apoyo de un sector burgués. Pero el racismo y la xenofobia se nota sobre todo en el comportamiento de Michael (Thomas Bo Larsen), el otro hijo de Helge y Else que insulta al joven de color novio de su hermana provocando la ira y la violencia de Helene contra él, Michael destaca por su histrionismo y grosería, siendo no sólo sus víctimas su hermana y pareja, si no también su esposa Mette (Helle Doleris) y a la camarera Pia (Trine Dyrholm) que se encuentra embarazada del propia Michael.

Al final del film las acusaciones de Michael se confirma cuando Helene lee la nota de suicidio de Linda en que indicaba los abusos por parte de su progenitor. Helge admite entonces el abuso y Michael, quizás asumiendo el rol del nuevo patriarca familiar expulsa de la mesa a Helge y señala que deber irse ya que los demás deben de desayunar.

3 Responses to “Celebración”

  1. Gran pelìcula, lo mejor del cine danès y del movimiento «Dogma».

  2. Lo mejor del cine «Dogma».

  3. Muy interesante el cine danès.

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