Malas Tierras

lunes, enero 2nd, 2012

Terrence Malick se ha convertido en una de las figuras más enigmáticas del cine actual, donde su vida y su propia obra están llena de cierto misterio, por lo que lo hace un personaje muy llamativo para los «Mass Media» y el propio público. Estadounidense de origen sirio-libanés, poco se sabe de su vida y los pocos datos que se tienen de él son de su juventud y en los últimos años esta leyenda enigmática se ha ido acrecentado al no conceder ninguna entrevista a medios de comunicación, por sus escasas apariciones públicas, por la dificultad de encontrar alguna fotografía suya y que en sus contratos con las productoras cinematográficas una cláusula le redime de protagonizar cualquier material gráfico.

Después de realizar «Days of Heaven» («Días del Cielo») en 1.978 no volvió a dirigir ningún film hasta 1.998 con «The Thin Red Line» («La Delgada Línea Roja») y durante esos 20 años apenas se tienen datos de lo que hizo Malick con su vida, sólo se sabe que vivió en Francia impartiendo clases de literatura inglesa y volviendo a su Texas natal a mediados de la década de los 90.

Con «La Delgada Línea Roja», daba una visión panteísta del mundo y de la propia vida humana, dentro de un propio escenario bélico, con su cuarta película «The New Word» («El Nuevo Mundo») vuelve a su agudeza visual y un análisis psicológico de los personajes dentro del contexto histórico de la colonización inglesa de Norteamérica a principios del siglo XVII y finalmente con su quinto largometraje «The Tree of Live»(«El Árbol de la Vida») donde su panteísmo habitual se junta a una visión completamente personalizada del quehacer cinematográfico buscando formas de expresión poco tradicionales y fuera de la ortodoxia del celuloide y provocando una reflexión filosófica que sobrepasa los propios límites estéticos

Sin embargo, la película de Malick que más me llama la atención es su ópera prima «Badlands» («Malas Tierras) realizada en 1.973 y basada en hechos reales acaecidos a finales de los años 50 en el estado norteamericano de Nebraska, cuando el joven inconformista e imitador de James Jean, Charles Starkweather de 19 años, acompañado de la joven de 13 años Caril Ann Fugate, se convirtió en un asesino en serie provocando la muerte de un total de 11 personas, incluyendo a la madre, el padrasto y la hermana pequeña de Fugate; Starkweather posteriormente fue condenado a morir en silla eléctrica y Fugate a pesar de ser menor de edad condenada a cadena perpetua, siendo posteriormente su pena conmutada a 16 años de prisión. Malick hace una visión libre de estos hechos y Charles Starkweather es transformado en Kit Curruthers, interpretado por el genial Martin Sheen y la niña de 13 años Caril Ann Fugate es transformada en Holly interpretada por Sissy Spacek, en este caso una adolescente de 15 años y las tierras de Nebraska se cambian por las tierras de Dakota del Sur, también en el Medio Oeste de Estados Unidos. Los dos son jóvenes que se sienten atrapados en la mediocre vida que les depara la pequeña población de Rapid City; Holly es huerfana de madre y su padre, dedicado a la ilustración de carteles publicitarios destaca por su fuerte control sobre ella, provocando el típico conflicto generacional.

Kit, un poco mayor que Holly, supone un soplo de aire fresco en esta última, viendo en él todas las características de una existencia vitalista, llena de luz, color y libertad: pero Kit es todo un ejemplo de abulia y desidia aumentada por la propia vulgaridad de la vida provinciana; Kit no es el rebelde sin causa, imitador de James Dean que Holly cree ver, Kit es un joven mediocre sin muchos horizontes en la vida, sin apenas profundidad psicológica e intelectual, donde sólo impera una pose artificial producto de la cultura o subcultura visual de masas, que Hoolywood, la entonces naciente televisión y la literatura popular de ediciones baratas de bolsillo creara en Estados Unidos en los años 50 del siglo XX.

El asesinato fortuito del padre de Holly, hace que los dos jóvenes inician una huida desesperada y comienza un extraño periplo, largo doloroso y nihilista, como una especie de «Road Movie» trágica donde el aburrido pueblo de Rapid City es cambiado por el paisaje sin fin de los llanos de Montana, como parábola de libertad, pero una libertad calamitosa y funesta; sin embargo el propio genio de Malick llena esta huida de momentos mágicos, a veces incomprensibles para el espectador; Malick no busca juicios de valor, no intenta enjuiciar moralmente a los personajes, la furia asesina sin control y las tendencias psicopátas de Kit y la aparente docilidad y sumisión de Holly al dictador de su amor que nos hace recordar a veces a unos Bonnie y Clyde de los 50, no es lo más importa en el film, ante todo es una explosión de sensaciones visuales que hacen única e irrepetible dentro de la Historia del Cine.

Sin embargo parece que lo hace sin emoción, porque en la primera impresión que se tiene del film es que es frio, desolado y aterrador, pero sólo es la primera impresión, porque «Malas Tierras» posee una fina alma poética que está presente en la mayoría de los fotogramas, sobre todo en la parte de la huida de los jóvenes y todo ello aderezado por una voz en off de la propia Holly que describe las peripecias, casi como si fuera un folletín al uso de la época, como un extraño patetismo a la loca carrera del dúo. A ello se le añade una fotografía lánguida, casi crepuscular con un fuerte protagonismo de la naturaleza y donde predomina la simetría de los planos.

Y Malick regala al espectador maravillosas escenas como el baile de los chicos al ritmo de Nat King Cole al lado del auto con las luces encendidas y en medio de la soledad absoluta, de la casa del árbol como símbolo de libertad, de la imagen de Kit con su rifle en sus espaldas mientras mira el horizonte en un atardecer, de los globos de color rojo liberados por Kit como tributo a su ninfa pelirroja y pecosa que se hace llamar Holly.

2 Responses to “Malas Tierras”

  1. Me encanta esta pelicula. Es muy emotiva.

  2. Nòtase que o actor protagonista è de orixe galega.

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