Metropolis

sábado, noviembre 19th, 2011

Siempre resulta dificil hacer un comentario de una película que se ha convertido en un verdadero clásico del cine, sobre todo por la infinita serie de críticas que se ha realizado, por lo que  se muestra  bastante ardua esta tarea. Sin embargo en casi todos estos filmes nos encontramos con elementos novedosos  cuando vemos una nueva proyección de ellos, síendo una fuente inagotable de sensaciones y percecciones, que es la base en la que se fundamente que sean consideradas como obras maestras.

Un ejemplo de ello lo tenemos en «Metropolis» dirigida por el genial Fritz Lang en 1.927, como encargo de la mítica productora alemana UFA y con guion de la que entonces era su pareja sentimental Thea von Harbou, uno de los ejemplos más significativos de distopía urbana futurista y con una importante carga ideológica y considerada como uno de los mayores exponenes del expresionismo cinematográfico alemán.

Hay que destacar que la película tubo un escaso éxito comercial en el primer momento que casí estuvo por arruinar a la propia UFA. Los gastos de producción fueran enormes para la e?oca, sobre todo en una economía tan debilitada, como era la de la Républica de Weimar despues de la I Guerra Mundial. A pesar de tener elementos sumamentes comerciales para el público contenporaneo, como una épica futurista y de ciencia ficción, inmensos decorados, miles de extras, efectos especiales de alta tecnología, grandes dosis de sexo y violencia, moraleja descarada, fantasía revulucionaria, alto grado de nacionalismo, dosis de gótico centroeuropeo y expléndidas interpretaciones por parte de los actores.

Poco despues de su estreno, la cinta fue retirada de la distribución y se le dió un nuevo montaje contra los deseos del propio Lang, síendo esta versión, que adolece de un fuerte simplismo intelectual pero no excenta de la espectacularidad de producción la más conocida. La restauración de la copia original que se había encontrado de forma casual en Buenos Aires hace unos pocos años no ha devuelto a como Lang vió su película, resultando menos simplista, dando una visión futurista que no pretende ser profética sino mítica, mezclando elementos arquitectónicos. industriales y de diseño de los años 20 del siglo XX con otros medievales y bíblicos. Si la versión más conocida «Metrópolis» es todo un clásico, con la versión original  el film es toda una obra maestra.

Tambien hay que decir que Lang abjuró de «Metrópolis», sobre todo despues de la II Guerra Mundial, debido a sobre todo a que el film tíene elementos nacional-socialistas, que fuera una de las películas favoritas de Hitler y que la guionista Von Harbou se convirtíera a partir de 1.933 en una de las intelectuales oficiales del régimen nazi.

Todo ello ha llevado a una serie de especulaciones sobre si la verdadera alma mater del film es Lang o es Von Harbou, lo cierto es que la subida de los nazis al poder en Alemania coinciden con la ruptura sentimental de los dos y que Lang se exiliara en Estados Unidos comenzando su etapa americana y que Von Harbou abrazara entusiastícamente al Nacional-Socialismo. Desde mi modesto punto de vista, Lang es el creador de sensaciones y percecciones y Von Harbou es la que dota al film de su carga ideológica, un binonio perfecto que las visicitudes políticas separó tanto personal como de ideario.

Sim embargo la trama resulta bastante verosimíl, se desarrola en Metrópolis, una mega-ciudad en el año 2.026, que sufre una fuertes diferencias sociales , entre dos grupos antagónicos y tambien complementarios, una elite de empresarios e intelectuales que habitan los grandes rascacielos y los trabajadores que viven bajo tierra, en un brutal mundo subterraneo, en un estado de semi-esclavitud.

Surge una figura carísmatica y esa es Maria, una chica de la clase trabajadora que apuesta por metodos pacíficos y de pacto con los dirigentes para mejorar la situación del mundo subterraneo, Freder ( Gustav Fröhlich) , hijo de Fredersen ( Alfed Abel), el presidente de la ciudad, conoce casualmente a Maria, se enamora de ella y apoya sus demandas.

Fredersen, temíendo la figura de Maria, solicita la ayuda del científico Rotwan ( Rudolf Klien-Rogge) para que cree un robot que se parezca a la figura de la chica y así suplantarla para que crea el caos entre los trabajadores y así desnaturalizar las demandas de ellos, provocando una represión contra los habitantes del mundo subterraneo. Pero lo que desconoce el presidente de la ciudad, es que el robot está influenciado por el espiritu de  Hel, la antigua mujer de Rotwan, que fuera amante de de él y que muriera al dar la luz un niño fruto de su relación y  aquel niño no es más que  Freder.

Mientras la verdadera Maria se encuentra prisionera de Rotwan, el robot provoca motines con sus discursos incendiarios y por otra parte como bailarina exotica en un club nocturno provoca nubla la razón de los jovenes adinerados de la ciudad.

La revuelta de los trabajadores provoca que destruyan la máquina corazón que proporciona energia a la ciudad, pero esta destrucción hace que los tanques de la ciudad que contenían el agua se desborden, provocando la inundación de del submundo de los trabajadores, que cegados por las proclamas de la falsa Maria han descuidado la seguiridad de sus propios hijos. Freder y la verdadera Maria salvan a los niños; los trabajadores enloquecidos contra Maria capturan al robot y la queman en una pira ante la desesperación de Freder, sin embargo al darse cuenta que era un robot busca desesperadamente a Maria que es perseguida por un enloquecido Rotwan por los tejados de la catedral de la ciudad, que al final  cae y se precipita al vacio

María y Fredor al final consiguen reconciliar al presidente con el líder de los trabajadores y se busca una solución en que se aune la razón y la fuerza.

En «Metrópolis» se ve las ideologías revolucionarias como dañinas y diabólicas, como una especie de locura colectiva  que nubla la razón y en cambio se aboga por un sistema de colaboración entre empresarios y trabajadores, bastante cercano al corporativismo de los fascismos europeos del periodo de entreguerras, de ahí la fuerte controversia política del propio film.

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