El Cocinero, el Ladrón, su Mujer y su Amante.

jueves, mayo 5th, 2011

El director de origen galés Peter Greenaway se ha convertido en uno de los cineastas más controvertidos de los ultimos años; sometido a las críticas más mordaces y a los mayores elogios, el cine de Greenaway se odia o se ama, no hay término medio; considerado por muchos como un anti-director y que promueve un anti-cine que se burla del espectador; otros muchos los consideran como uno de los mayores innovadores del cine, tanto que ha reinventado el cine, que intenta cambiar las propias limitaciones del cine, tanto artísticamente, incluso comercialmente y que para ello utiliza la incorporación de otras artes, especialmente plásticas.

En el cine de Greenaway hay un gusto por la Taxonomía, por el orden, por lo enciclopedico, por las colecciones, por las listas, por las clasificaciones; hay un amor por los números y por las letras, que en ocasiones se convierten en un protagonista más de la trama. Hay un gusto tambien por la Anatomía, por los cuerpos desnudos, una veces utilizandolos como elemento erótico y otras veces como un estado natural más, como parte de un orden animal. Greenaway tíene una incesante búsqueda de lo geométrico, lo símetrico, el equilibrio y ahí está la incoporación de las artes plásticas en sus films y esa atraccion por el Barroco y por los maestros del Barroco.

Y en todas las películas de Greenaway están aderezadas por una música minimalista y monocorde, casí repetitiva compuesta por el también galés Michael Myman, aunque su fama de compositor cinematográfico se debe al haber creado la música de filmes más comerciales como «El Piano» de la australiana Jane Campion.

Puede que el film más significativo de Peter Greenaway sea «El Cocinero, El Ladrón, su Mujer y su Amante», Gran Bretaña (1.989), una película donde el humor negro, el erotismo y hasta el canibalismo hace acto de presencia, todo ello condensado en una crítica mordaz al thacherismo en el Reino Unido; Se nos presenta el neo-liberalismo de Margaret Thatcher como una especie de neo-fascismo inhumano, dónde la lógica del dinero y el pragmatismo acaban con todo intento artístico y creativo, donde desaparece la capacidad de raciocinio del individuo; por todo ello, la vulgaridad y la zafiedad andan a sus anchas, convirtíendose en los elementos más significativos del tipo de sociedad que se ha creado.

Toda esta zafiedad, vulgaridad, inhumanidad y violencia está presente en el personaje de  Albert Spica ( Michael Gambon ), un mafioso londinense propetario de un restaurante de lujo dirigido por un chef francés ( Richard Bohringer ). Spica está rodeado por una cohorte de cortesanos y corifeos, formado por subalternos suyos y por clientes pelotas que ante todo temen su poder. Spica, con la excepción del chef, maltrata de obra y de palabra a empleados del restaurante, a sus matones y a veces a los propios clientes. Pero especialmente maltrata a su esposa Georgina Spica ( Helen Mirren ), un maltrato conyugal que supera en violencia y humillación al infrigido a los otros.

Georgina se convierte en amante de un cliente del restaurante llamado Michael ( Alan Howard ), un refinado y calmado librero. El escenario del adulterio de Georgina con Michael son las cocinas, contando con la complicidad del chef y sus pinches.

Finalmente Albert Spica descubre el engaño y asesina al librero. Pero Georgina se venga de Albert y le obliga en la escena final a comerse el cuerpo de Michael como si fuera un exquisito mánjar.

Destacaremos en el film el gusto por la obra de Rembrandt, presente en la propia decoración del restaurante, aumentando por este motivo la sensación de barroquismo en los decorados, la música monocorde y en ocasiones estridente de Michael  Myman y el vestuario de  Jean Paul Gaultier.

Todo ello convierte a «El Cocinero, el Ladrón, su Mujer y su Amante» a una obra eclética, en un prodigio estético y en cierto modo en una innovación cinematográfica significativa.

2 Responses to “El Cocinero, el Ladrón, su Mujer y su Amante.”

  1. Me encanra Rembrandt

  2. En este tipo de cine se nota la influencia de las artes plàsticas.

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