Cenizas y Diamantes.

sábado, mayo 21st, 2011

Cuando a finales de los años 50 del siglo XX, con un Neorrealismo italiano en decadencia, paradójicamente por haber aumentado el nivel socio-económico de Italia y una Nouvelle Vage francesa y un Free Cinema británico aun en pañales, el cine polaco era el Art Cinema propio para los críticos de la época y para los miembros de los jurados de los más importantes festivales cinematográficos de entonces; cineastas como Aleksandr Ford, Andrzej Munk, Jerzy Kawalerowicz y sobre todo Andrzej Wajda, ofrecían una visión fresca y llena de complejidad a la vez de la realidad de su país, que lambíendose las heridas de la II Guerra Mundial y la ocupación alemana entraba en la senda de un socialismo lleno de vericuetos y que en ocasiones intima métodos y resoluciones propia de los nazis.

Pero como ocurriera en todo el cine del Este durante la época comunista, éste era mucho más apreciado en Occidente que en los propios países donde se producía, y se reconocía toda su complejidad intelectual y sus innovaciones artísticas y creativas que de forma inteligente habían burlado la rígida censura de los regímenes estalinistas.

Puede que el film más significativo de esta eclosión del cine polaco a finales de los 50 fuera «Popiól i diamnet» («Cenizas y Diamantes») estrenada en 1.959 y dirigida por Andrzej Wajda, adaptación de la controvertida novela del mismo título de Jerry Andrzejewski, uno de los escritores polacos más significativos de la Postguerra. Andrezejewiski toma el título de la novela de un poema del autor polaco del siglo XIX Cyprian Norwid en que compara al amor como una transformación de las cenizas en diamantes, como un nuevo renacer. La acción de la película se desarrolla en el último dia de la II Guerra Mundial en Europa. El enemigo ha sido derrotado y se ha rendido, pero los vencedores no están seguro de haber vencido; la frágil alianza entre los nacionalistas de derechas de la Arminia Krajowa y los comunistas controlados desde Moscú se resquebraja y el peligro de guerra civil está latente.

En estas circunstancias un joven exaltado llamado Enter Maciek (Zbigniew Cybulski), militante de la Arminia Krajowa, recibe órdenes de acabar con la vida de un dirigente comunista en una ciudad de provincias. Maciek se aloja en un hotel de esa determinada localidad para pasar la noche antes del atentado, es la primera noche de paz que Maciek conoce en su vida adulta y todo en él es una ebullición vitalista por conocer lo que le puede ofrecer su propia existencia ahora que la guerra ha terminado. Sin embargo en su estancia en el hotel conoce a una joven camarera empleada en el, llamada Krystyna (Ewa Krzyzewska) y el amor surge en su corazón, lo que le hace plantear su propia posición y poner en peligro la propia misión, a pesar de las fuertes presiones por parte de sus superiores de su organización.

Estas circunstancias hacen nacer un nuevo Maciek, o si cuadra el verdadero Maciek, con una sensibilidad cuasi femenina, un Maciek tapado por las trágicas consecuencias de una guerra. Maciek ve en Krystyna lo que siempre soñó, lo que siempre quiso ser; Krystyna también le ha afectado la contienda, ha perdido toda su familia en ella, pero su reacción ante este hecho no es un caos existencial, una exaltación violenta como en el Maciek del principio, es ante todo una tranquila y armoniosa dulzura y que convierte a la mujer en el ser más hermoso de toda la naturaleza.

El mundo interior de Maciek se rompe, todo lo que ha aprendido no vale para nada, siente que toda su cosmovisión, creada entre las ruinas de la guerra puede ser falsa, Maciek nota el absurdo existencial y se da cuenta que sólo el amor puede poner orden a este caos y aliviar su tormentosa alma.

El atormentado personaje de Maciek nos descubre ante todo un actor y que de alguna forma puede eclipsar el propio director, algo inaudito en un cinema de autor, y ese actor es Zbigniew Cybulsky, llamado en la época, el «James Dean polaco», con sus ojos siempre ocultos bajo unas gafas oscuras y con una serie de modales desgarbados pero llamativos y símbolo de una generación que quería olvidarse de los horrores de la guerra. Por este motivo Maciek y Cybulsky, el personaje y el actor se funden en un mismo ser, como pocas veces se ha logrado en toda la historia del cine; ese Maciek-Cybulsky pasa de la demencia a la indefensión, de la ira a la armonía, de los demonios interiores a la dulzura, como una especie de trastorno bipolar genial. Maciek-Cybulsky es la afligida Europa del Este que sufre en carne propia los desmanes de los dos principales movimientos totalitarios del siglo XX, su tormento, es el tormento de toda una mitad de todo un continente.

Andrzej Wajda consigue transmitir de forma genial todas estas sensaciones, como si fuera un autentico maestro en conseguir escarbar en el alma humana, logrando desnudar el corazón de los personajes y mostrarlo sin tapujos ante el espectador. Y lo logra con una estupenda realización, yo diría de estilo expresionista con abundantes claroscuros, con una profundidad de plano, con espacios cerrados y laberínticas angulaciones. Tambien es destacar la diferencia entre secuencias, entre planos, a veces superpuestos y la búsqueda de la carga simbólica en cada momento.

Y Wajda consigue que las escenas se conviertan en uno de los puntos fuertes de la película, porque sería imposible un film de sensaciones sin escenas cargadas de simbolismo, como el paseo de los dos jóvenes amantes por la ciudad y cuando entrar en la iglesia medio derruida y su Cristo invertido, verdadera metáfora de la Polonia de Postguerra y por supuesto la escena final, de una muerte espasmódica, llena de simbolismo del propio protagonista, que en el último instante de su existencia al ser ametrallado por los comunistas se cuelga en unas sábanas tendidas, sábanas blancas ensangrentadas, un rojo sobre blanco, como la propia bandera de Polonia.

3 Responses to “Cenizas y Diamantes.”

  1. Algun día será apreciado como se merece el cine del este.

  2. Hermoso filme, siempre me ha gustado. El director es muy polìtico, aunque en este caso se fija màs en los sentimientos humanos que se convierten en los protagonistas de la pelìcula. Me encanta esa visiòn del amor y como puede transformar a las personas.

  3. Pelìcula de sentimientos.

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