Los Idiotas

martes, marzo 8th, 2011

Algunos han pensado que el movimiento «Dogma 95» es la mayor intento de reinventar el cine desde Jean Luc Godart. Cuando los directores daneses Lars Von Trier, Thomas Vinterberg, Kristian Levring y Soren Kragh-Jacobsen en el año 1.995 realizan el «Manifiesto Dogma», se comprometían a cumplir todo un decálogo, una serie de reglas que la denominaban irónicamente como «Voto de Castidad»; en estas reglas se comprometían a utilizar la cámara en mano, sólo con el formato de 35 mm, no haber decorados, sólo localización, no utilizar elementos artificiales como maquillajes, música añadida así como trucajes y filtros, prohibir los cambios geográficos y temporales, así como la acción superficial, huir del cine de género, la utilización sólo del color y que el nombre del director no figure en los títulos de crédito.

Con ello buscaban salir de lo académico y de lo superficial, pero también con todo ello entraron en un nuevo academicismo y una nueva superficialidad. Para escaparse de unas reglas, crearon otras nuevas reglas.

Los promotores del movimiento «Dogma 95» vieron en las nuevas tecnologías una serie de posibilidades artísticas y creativas, pero como ocurre en la mayoría de las veces, el propio avance tecnológico cogió con pie cambiado al avance artístico y creativo. Aun Internet estaba en pañales desde un punto de vista sociológico y cultural y estos directores no le vieron como fuente de creación y distribución. Creo honestamente que si el Manifiesto «Dogma 95» fuera unos años despues, sería muy distinto.

El director más conocido del manifiesto es por supuesto Lars Von Trier, una figura bastante controvertida, tanto por sus creaciones como por sus ideas políticas y capaz de crear un mundo angustioso, casi monocromático, que lo expresa tanto en sus filmes como en su obra pictórica.

Pero no todas las películas de Von Trier las podemos catalogar como propias del movimiento «Dogma 95»; la mayoría de su filmografía está llena de cambios estéticos que imitan el estilo de Fassbinder, recordemos  a «Europa», «Rompiendo las Olas», «Danzando en la oscuridad» o «Dogville».

Por todo ello destacaremos el film de «Ideoterne», («Los Idiotas» en castellano), la película más dogma de Von Trier y una de las significativas de este movimiento. Realizada en 1.998, el mismo año que la otra gran película dogma «Celebración» del también danés y firmante del Manifiesto Thomas Vinterberg.

En «Los Idiotas», Von Trier aboga sobre todo por la improvisación, no existiendo ni guiones previos ni ensayos, ni tan siquiera lugares especialmente acondicionados para las localizaciones; el montaje posterior no existe, debe ser resuelto al momento por el cámara, que además la lleva sobre el hombro.

Todo ello da como resultado a una película anárquica y ácrata y sin apenas convencionalismo; los actores dan rienda suelta a su propia creación y parece que no existiera la figura del director, ni del guionista, ni tan siquiera del actor, que se convierte éste ultimo en una especie de espectador de su propio espectáculo.

La película se transfigura en una especie de utopía de la idiotez, como si ésta fuera la única solución de salir y librarse de un mundo opresivo e inhumano; los protagonista fingen ser deficientes mentales para ser libres, como si fuera la única forma de encontrar la emancipación. Por ello los personajes consiguen liberarse de las reglas sociales, sobre todo las que impuso el buen orden burgués; dan rienda suelta a sus pasiones y a sus deseos y anhelos.

Muchos pueden ver en este film una sucesión provocaciones y escenas de sexo explícito, pero en «Los Idiotas» es mucho más que todo ello y Von Trier es mucho más que un pornógrafo; «Los Idiotas» es una forma de salir de la fuerte opresión social y cultural que están sometidas las naciones occidentales y sus habitantes.

 

2 Responses to “Los Idiotas”

  1. Es una peli rara, pero muy llamativa.

  2. Rara, pero muy sugestiva. Es una de mis pelis preferidas de todos los tiempos.

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