El Matrimonio de Maria Braun

domingo, febrero 27th, 2011

El denominado «Milagro Económico Alemán», se ha considerado como el mayor éxito económico de la Historia, de pasar un país destrozado en casi su totalidad a convertirse en una potencia económica de primer orden.

Pero este éxito, la historiografía tradicional no sólo lo ha considerado de orden económico, si no también político, social e incluso cultural, al lograr un anclaje de la nación alemana en parámetros europeos y occidentales. Alemania se había mostrado rebelde y belicosa desde la época del Kaiser Guillermo II y sobre todo en el periodo nazi, pero con el denominado «Milagro» vuelve a su redil y de fuente de problemas se convierte en fuente de soluciones.

Para la sociedad alemana occidental el «Milagro Económico» resultó una forma colectiva de olvidarse del pasado, como si alimentado la actividad económica y aumentando la productividad laboral, épocas oscuras como el nazismo, no fueran más que un mal sueño, como una corta pesadilla.

Curiosamente pocas voces se alzaron contra esta mezcla entre cobardía y corrección política y destacando solamente tres, los escritores Premios Noveles como Heinrich Böll y Gúnter Grass, aunque en este último su postura nos pueda parecer como poco cínica si tenemos en cuenta sus recientes declaraciones en las que reconocía que había sido miembro de las Waffen-SS y del cineasta y dramaturgo Rainer Warner Fassbinder.

Fassbinder, si cuadra el mejor cineasta alemán desde del final de la II Guerra Mundial y también el más conocido y que los academicistas de siempre lo han catalogado como el mayor representante del denominado «Nuevo Cine Alemán», desarrollado durante las décadas de los 60 y 80 del siglo XX y añadiendo otras figuras menores como  Werner Herzog, Wim Wenders o Volker Schlöndrff.

Pero Fassbinder destaca sobre todo por ser un cineasta muy original y por ello escapa de las etiquetas y los convencionalismos. En Fassbinder nos encontramos  una visión dura y realista, donde se exponen sin tapujos las grietas políticas, sociales, económicas  morales e incluso sexuales de la Alemania Occidental después de la Guerra, aunque estas grietas también las podemos extender a toda Europa y utiliza a la figura femenina como exponente de su creación.

Para Fassbinder, la opresión sexual de la mujer puede representar la opresión moral y cultural de la Alemania de postguerra y su posible emancipación puede representar tambien la propia emancipación de la nación germánica de sus fuertes ataduras.

Siempre se ha visto a Fassbinder como un director de mujeres, de alguien capaz de escarbar en el alma femenino, como una búsqueda iniciática y esperando encontrar la quintaesencia de los sentimientos. Fassbinder casi quiere topar a la mujer-diosa, el principio de todas las esencias sensuales. Las mujeres de Fassbinder son diosas, pero en ellas están presentes todas las amarguras y todos los sinsabores de la vida, las mujeres de Fassbinder se convierten en el reflejo de un mundo absurdo donde impera el caos como amo y señor. Con todo ello Fassbinder se convierte en un buscador de «musas» y a veces en un verdadero fabulador de «musas» y estas musas se hacen carne en las figuras de actrices como Hanna Schygulla, Rosel Zech, Barbara Sukowa, Margit Carstensen, Ingrid Caven o Irm Hermann.

Y Fassbinder muestra todo este mundo en diferentes formas estéticas, incluso dentro de una misma película, pasa del clasicismo, del barroquismo, de lo alegórico, de lo expresionista, de lo distante, de lo realista, sin continuidad, donde cada nuevo fotograma se convierte en una sorpresa. Para Fassbinder, el cine es la quintaesencia de la creación, es la quintaesencia del arte.

Y donde más se nota todo este universo Fassibinder es «Die Ehe der María Braun» («El Matrimonio de María Braun» en castellano), realizada en 1978 una visión descarnada y dura de la Alemania de postguerra y el director recurre a un melodrama, pero intenta evitar  el sentimentalismo gracias al rigor y la eficiencia, así como lo cambios estéticos tan fassbindernianos.

Fassbinder vuelve a recurrir a la mujer-diosa, a  sus musas y en esta ocasión su musa es Hanna Schygulla, donde su personaje de María Braun representa la propia Alemania derrotada y que intenta ponerse de pie olvidándose de los sentimientos.

Maria Braun en 1.943 se casa  con un soldado Hermann (Klaus Löwitsch), dado por muerto durante la contienda. Terminada la guerra, Maria trabaja como cantante en un cabaret y empieza ser acosada por un soldado estadounidense de raza negra, sin embargo su marido ha sobrevivido en la contienda y la misma noche de su regreso del frente, es testigo de un forcejeo entre María y el norteamericano, donde la mujer lo mata sin querer. Hermann con el objeto de evitar la cárcel de su mujer, asume la responsabilidad del crimen, por lo que es condenado a prisión.

Maria a partir de ese momento lucha muy duro para lograr una buena posición económica para mostrarla a su marido cuando salga de prisión, como si una nueva vida segura pudiera hacer olvidar los infortunios del pasado y se convierte en una próspera mujer de negocios, transfigurándose  en un exponente de esa nueva Alemania que está comenzando su «Milagro Económico», una nueva Alemania hecha sobre todo sobre las espaldas de sus mujeres. María pierde su dulzura inicial y se transforma en un ser pragmático y ambicioso. Renuncia que su corazón tenga vida e inicia una relación por interés con Oswald (Iván Desny), un empresario textil.

Finalmente Hermann sale de la cárcel y cuando se  entera de la relación de María con Oswald huye a América. A partir de entonces María se convierte en una persona amargada y despótica y pierde toda la esperanza en una vida dichosa y feliz.

A la muerte de Oswald, Hermann regresa a Alemania y se encuentra con María en la casa de ésta. Estamos en Julio de 1.954 y en la radio retransmiten la final de la Copa Mundial de futbol de Suiza entre las selecciones de Alemania Occidental y Hungría. María, de nuevo sin querer, deja el gas abierto y Hermann sin sospecharlo enciende un cigarrillo produciéndose una explosión de la vivienda que ocasiona la muerte de los dos, sin embargo la radio sigue funcionando y el locutor en un gran estado de euforia celebra la victoria de la selección alemana occidental del mundial de futbol y la película acaba con una sucesión de los  retratos de los cancilleres de la República Federal de Alemania hasta 1.978, es decir… Konrad Adenauer, Ludwig Erhard, Kurt Georg Kiesinger,Willy Brandt y Helmut Schmidt.

One Response to “El Matrimonio de Maria Braun”

  1. La mejor traslaciòn de Alememania en la historia del cine.

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