Un Verano con Monika

domingo, enero 9th, 2011

Basada en la novela del escritor sueco Per Arnders Folgeströn,»Sommararen med Monika», («Un Verano con Monika»), publicada en 1.951 y llevada al cine por Ingmar Bergman dos años despues, este film es el más átipico dentro de la filmografia de cineasta sueco.

Todos hemos oído hablar de la notable influencia que ejerció sobre Bergman su padre, un pastor luterano, por la que la obra del autor sueco está impregnada por una cosmovisión luterana y de conceptos claves de ésta como «pecado, confesión, castigo, perdón y redención. Todos hemos oído hablar que los personajes de las películas de Bergman, personajes volubles, enigmáticos, que comienzan un camino vital lleno de vericuetos y que el final de este camino es la propia alma, la propia conciencia y en algunas ocasiones, la forma de acabar ese camino es la locura o la muerte, como elementos de conjurar todos los fantasmas interiores.

Sin embargo «Un Verano con Monika»  es diferente, la metafísica luterana es sustituida por una explosición de alegría adolescente, vital y ácrata; en este film el espectador se ve transportado a un goce de vivir, donde existe una armonía entre cuerpos y naturaleza, donde se encuentra el paraiso perdido y donde el alma humana encuentra su sitio y su lugar, un sitio y un lugar donde nunca lo debió de abandonar, como si el goce del vivir fuera nuestro estado natural, en este film, Bergman nos lleva a un autentico impresionismo poético.

La película nace desde una óptica sencilla, casi diría que vulgar, con un ritmo pausado y con enfoques más teatrales que cinematográficos, con un toque cercano al Neorrealismo italiano, con una recreación de los ambientes proletarios y populares de la ciudad de Estocolmo.

En ese ambiente donde se conocen  y se enamoran dos adolescentes, hijos de la clase trabajadora y con escasa formación intelectual, él, Harry -Lars Ekborg-, es tímido, introvertido, idealista, romántico, ella, Monika -Harriet Anderson- , es vital, vulgar, grosera, voluble  y sensual.

Su primer encuentro es en primavera, pero a la llegada del verano deciden poner fin a una vulgar existencia, de empleos precarios y de familias destructuradas, cogiendo un bote perteneciente al padre de Harry e internarse, como si se tratara de una aventura en la isla de Ornö, en el archipiélago de Estocolmo, en busca de un paraiso soñado, quizás no perdido, porque si cuadra nunca existiera. Es magistral como Bergman cambia los ambientes urbanos, por los de una naturaleza casi salvaje, de unos ambientes distorsionadas por otros ambientes, casi armónicos, casi idílicos.

Allí, en plena naturaleza, los dos jóvenes viven un amor intenso y el film llega a su cenit y el Bergman sobrio, casi teatral del comienzo, se transforma en  un Bergman barroco y sensual; Monika se convierte a pesar de su vulgaridad en una diosa del amor, donde el propio sol hace brillar su piel y su cabello como tributo a su eterna belleza, Monika se convierte en la expresión de la propia naturaleza, en la expresión de la madre tierra, en la expresión del «eterno femenino».

Pero esos dias acaban y los frios vientos del otoño hacen acto de presencia. A los jóvenes se les acaban las provisiones y se ven obligados en robar comida en cabañas de la isla, que funcionan como segundas viviendas de burgueses de Estocomo; es interesante el contraste que hace Bergman entre el personaje de Monika y el de otra adolescente de su misma edad, hija de unos burgueses propetarios de una cabaña en la isla, donde la pareja de enamorados entrara para robar provisiones.

Finalmente Harry y Monika tíenen que  regresar a la ciudad y volver a su vida de siempre y se dan cuenta que Monika está embarazada por lo que se ven obligados a un matrimonio prematuro, aun más convencional y menos vitalista que un matrimonio más maduro.

En esta vida matrionial, la Monika sensual y femenina de aquel verano ácrata desaparece y aquella Monika vulgar y voluble que ya se intuía en las primeras escenas hace su acto de presencia. Finalmente Monika huye de esa mascarada, dejando solos a Harry y al bebé, pero en la noble alma de Harry siempre quedará grabado aquel verano de amor y sensualidad, sentimiento mágnificamente reflejado en la escena final del film.

2 Responses to “Un Verano con Monika”

  1. Una de las pelìculas màs vitalistas que he visto en mi vida.

  2. El mejor Bergman.

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