Grupo Salvaje

lunes, abril 5th, 2021

En 1.913, en un olvidado pueblo de Texas, se ve sobresaltado por la llegada de efectivos del ejército. En realidad los militares no son más que una banda de forajidos ya envejecidos, con fama de terribles en décadas pasadas, dirigidos por el implacable y a la vez carismático Pike, para robar un alijo de plata guardado en la sucursal bancaria de la localidad y perteneciente a la compañía de ferrocarril; sin embargo son emboscados por Dake, un antiguo compañero de andanzas de Pike que lidera un grupo de cazarrecompensas contratados por los propios ejecutivos de la empresa de transportes, muriendo en el tiroteo la mayoría de los supuestos miembros de la fuerza terrestre. El mismo Pike y el resto de sus hombres como Dutch, los hermanos Lyle y Tecor y el mexicano Angel logran huir gracias a la aparición fortuita del Desfile Sindical por la Templanza, donde pierden esta vez la vida un alto número de ciudadanos inocentes entre el fuego cruzado de los dos colectivos armados. Pike y sus acólitos atraviesan el río Grande y se encuentran con un México en estado caótico por su revolución interna, siendo testigos de las matanzas indiscriminadas del general Mapache sobre los civiles, un señor de la guerra enfrentando al insurgente Pancho Villa, siempre rodeado por sus consejeros alemanes. Angel asesina a su antigua novia debido a los celos provocados por verla como amante de Mapache, por la que la menguante banda de Pike, si quieren conservar sus vidas, se ve obligada de ponerse al servicio del sangriento caudillo. Debido a las presiones de los germanos, Mapache ordena a Pike y a sus subordinados asaltar un tren cargado de armas estadounidenses con destino a las tropas federales y al divisar los vagones sobre las vías, todos los miembros de la facción se encuentran con la sorpresa que el mercancías está custodiado por Dake y sus adláteres.

Con este relato, no especialmente novedoso y sin librarse de ciertos clichés, el director estadounidense Sam Peckimpah consigue crear un universo fílmico lleno de garra y enjundia, en una auténtica revisitación del Western, dentro de unos parámetros que intentan ser vanguardistas, convertidos a la postre en una mirada cínica y crepuscular, donde algunos quisieron ver en esta cinta como la verdadera cumbre del género.

Resultaba la quinta película del cineasta, nacido en la localidad californiana de Fresno en 1.925 en el seno de una familia perteneciente a la alta burguesía local; rebelde y mal estudiante durante su adolescencia, por lo que sus padres deciden inscribirlo en una escuela militar. Alistado en el cuerpo de marines en 1.943, no participa en ningún combate durante el periodo de la II Guerra Mundial y en 1.946 es licenciado de la milicia; decidido formarse en derecho, cambia sus planes vitales cuando conoce a una joven estudiante de teatro llamada Mary Selland, con la que se casará y se matricula en la escuela de Artes Escénicas de la University of Southern California. Terminado este periodo académico, consigue trabajo como tramoyista en 1.951 y sólo tres años después interviene como actor y guionista en el hoy muy valorado filme de Ciencia Ficción y Terror de Don Siegel, conocido en el mundo hispano como La Invasión de los ladrones de cuerpos. Es tras esta experiencia cuando el californiano es contratado como libretista para series de televisión por parte de la CBS y en 1.961 puede realizar su primera cinta, Obsesión de venganza, con inspiración del Viejo Oeste y protagonizada por una interesante pareja formada por Brian Keith y la irlandesa Maureen O’Hara, continuando con los mismos derroteros en Duelo en la Alta Sierra, comercializada un año después, destacando las interpretaciones de los ya curtidos Randolph Scott y Joel McCrea y en 1.965 puede presentar, sin salirse de las pautas anteriores Mayor Dunde, con Chalton Heston de estrella y reclamo principal, película enormemente mutilada en minutos de metraje por la productora, provocando que Peckinpah renegara públicamente del acabado final.

Siendo inicialmente elegido para la realización de El Rey del Juego, una adaptación de la novela original de Richard Jessup desarrollada durante el periodo de la Gran Depresión, sus notorios desacuerdos con el productor Martin Ransohoff, le ocasiona su despido inmediato, siendo sustituido por Norman Jewison. Es en 1.966 cuando dirige para televisión Vino del mediodía, basado en el célebre Best Seller de Katherine Anne Porter, con buena acogida por parte de la Crítica y haciendo reconciliar al de Fresno con los prebostes de la industria, por lo que a finales de la década recibe un nuevo encargo para llevar ahora a la Gran Pantalla un relato sobre unos antiguos forajidos en un cambiante principio del siglo XX, quedando atrás toda la mítica anterior.

El proyecto recibe el título de The Wild Bunch y sería conocido en castellano como Grupo Salvaje, donde Sam Peckimpah comparte el libreto con Walon Green, consiguiendo la financiación de la llamada entonces Warner Bros-Seven Arts, encargada también de la distribución, la producción ejecutiva de Phil Feldman, la fotografía de Lucien Ballard, los decorados de Edward Carrere, el guardarropa de James Silke, la Banda Sonora de Jerry Fielding, el montaje de Lou Lombardo, al lado de un interesante y extenso reparto donde destacaban los nombres de William Holden, Ernest Borgnine, Robert Ryan, Warren Oates, Ben Johson, Jaime Sánchez, Emilio Fernández, Edmon O’Brien o L.Q. Jones.

En busca de exteriores en México, se rueda en la hacienda llamada Ciénaga del Carmen, situada en la zona desértica entre las ciudades de Torreón y Saltillo y en los márgenes del río Nazas, en el estado de Coahuila. El filme es estrenado oficialmente el 18 de junio de 1.969 en Estados Unidos, obteniendo desde el principio un buen resultado en taquilla y cierto reconocimiento académico al ser nominados Peckimpah y Green a la ceremonia de los Oscars en 1.970 en la especialidad de Mejor Guión Original y Fielding en la categoría de Mejor Composición Original.

El resultado artístico es ante todo una forma descarnada y rebelde de mostrar la propia violencia, llena de elementos desacerbados, aunque convirtiendo el producto en una forma escabrosa de encontrar la sublimidad y haciendo que flote un leve lirismo, provocando un espectáculo enormemente hermoso, incisivamente sugerente para el Respetable.

Hay una propensión a la acción en todas sus modalidades, de encontrar la gestualidad como inicio de un intento por renovar las propias bases del lenguaje cinematográfico, en un tipo de construcción enormemente gráfica. Se busca un uso ágil de la cámara como elemento distintivo de la película, en forma de una técnica brillante y llamativa, recurriendo en todo momento al uso de explicativos flashbacks, ralentización de imágenes, fotos fijas o ilustrativos zooms.

Peckinpah se rebela como un realizador capaz de crear un sello propio contando con la consistencia y la resolución como forma de abordar un trabajo de cine. El californiano se muestra indomable, lleno de brío y sumamente original, aunque sin perder la influencia de otros cineastas como el japonés Akira Kurosava, el italiano Sergio Leone y los españoles Luis Buñuel y Carlos Saura,

El libreto de Peckinpah y Green, está dotado de amargura y desarraigo, donde los limites del bien y el mal se difuminan, aunque resultando paradójico, también contiene carga moral y ética, convirtiéndose al final en una sesuda reflexión sobre la especie humana y su identidad, los fotogramas de Ballard son sublimes, dentro de un cierto clasicismo, no presentes en otros aspectos de la producción, en una atmósfera añeja, escapándose de un color cargado, la escenografía de Carrere y el vestuario de Silke, consiguen reflejar con realismo el cambio de época, la musicalización de Fielding resulta llamativa al incorporar elementos folklóricos mexicanos y sonidos nativos americanos y destacando sobre todo el genial montaje de Lombardo, dentro de un ritmo frenético, muy imitado posteriormente. En cuanto a las interpretaciones de los actores destaca William Holden (Pike), reinventándose a si mismo, cuando había perdido su aureola de gran estrella taquillera, junto con auténticos secundarios de lujo como Ernest Borgnine (Dutch), Robert Ryan (Dake), Warren Oates (Lyle), Ben Johnson (Tecor), Jaime Sánchez (Angel) y Emilio Fernández (Mapache), más conocido por su faceta de director y una de las figuras más destacadas de la Edad de Oro del cine azteca.

Sam Peckimpah continua su trayectoria artística con títulos como La Balada de Cable Hogue en 1.970, otra vuelta de tuerca en un western crepuscular, Perros de paja en 1.971, rodada en Inglaterra, una visión contemporánea de la violencia y ese mismo año regresa a Norteamérica con El rey del rodeo, cínico retrato sobre un perdedor, prosiguiendo en 1.972 con el rutilante thriller La huida, volviendo a la temática del Oeste con Patt Garret y Billy el Niño en 1.973, la surrealista Quiero la cabeza de Alfredo García en 1.974, Los aristócratas del crimen en 1.975, con incidencia en el mundo de los espías, La Cruz de hierro en 1.977, una cinta anti-bélica con capital británico y alemán occidental, Convoy en 1.978, provista con ribetes de comedia y Clave Omega en 1.983, otra fresca revisitación a los servicios secretos. Peckimpah muere por paro cardiaco el 28 de diciembre de 1.984 en la localidad de Inglewood, perteneciente a la área metropolitana de Los Angeles.

Un hombre sin pasado

domingo, diciembre 6th, 2020

Sin lugar a dudas, Aki Kaurismäki es el director finlandés contemporáneo más significativo y con mayor trayectoria internacional. Nacido en la villa de Orimattila, situada en la región meridional de Päijänne Tavistia el 4 de abril de 1.957, hermano del también cineasta Mika Kaurismäki; estudiante de periodismo en la universidad de Tampere, es precisamente en esta etapa académica cuando participa como actor protagonista y guionista en el primer filme de su consanguíneo El mentiroso en 1.980. Completamente absorbido por el mundo del Séptimo Arte, funda junto Mika la productora Villeafla Filmproductions, empresa que se especializaría en producciones independientes.

Es en 1.983 cuando consigue realizar su primer largometraje, recibiendo el título de Crimen y Castigo, una peculiar adaptación del gran clásico de Fedor Dostoíevski, trasladada su acción a tiempos contemporáneos y desarrollado en Helsinki. Es el comienzo de una fecunda carrera como director, donde se centrará en temas sociales, despojándose de cierta composición estilística, con roles enormemente peculiares y dentro de una novedosa óptica luterana, destacando en cintas como Sindicato de Calamares en 1.985, un iconoclasta e imprevisible producto sobre un grupo de lúpenes, donde de forma estrepitosa y provocativa, irrumpen un barrio burgués, Sombras en el paraíso en 1987, una tragicomedia sobre el amor entre un basurero y una cajera de supermercado y La chica de la fábrica de cerillas en 1990, un drama sobre la soledad en plena juventud.

Pero es precisamente con su trilogía denominada Finlandia, cuando el más joven de los Kaurimäski alcanza su plena madurez intelectual y artística, comenzando con Nubes pasajeras, comercializada a partir de 1.996, desusada descripción sobre la precariedad laboral y teniendo como continuación a Mies vailla menneisyyttä, conocida en el mundo hispánico como El hombre sin pasado. Se trataba hasta aquel momento de la película más ambiciosa del cineasta escandinavo, logrando la entrada de capital alemán y francés y como venía siendo habitual en sus anteriores filmes, él de Orimattila comparte la realización, el libreto y la producción, auxiliándose principalmente en las labores de Timo Salminen como operador jefe, de los decorados de Markku Pätilä, el vestuario de Outi Harjupatana, una musicalización no original con composiciones de Leevi Madetoja y diversas tonadas de estilo Rockabilly, pop ochentero, tango y folk finlandés, todas seleccionadas por Olly Kykämen, el montaje de Timo Linnasalo, al lado de un interesante y extensísimo elento actoral donde sobresalían los nombres de Markku Peltola, Kati Outinen, Juhani Niemelä, Sakari Kuosmanen, Eski Nikkari o Sulevi Peltola.

La cinta tíene un preestreno el 1 de marzo de 2.002 en la capital del estado finlandés y se presenta para concurso en la edición de Cannes de aquel año, consiguiendo el Gran Premio del Jurado, el Premio del Jurado Ecuménico y el Premio a la Mejor Actriz en la persona Kati Outinen. Dentro de ese mismo ejercicio el filme obtiene el galardón de la FIPRESCI en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. En la ceremonia de los Oscars en 2.003, la producción de Kaurismäki fue nonimada a Mejor Película en lengua no inglesa.

Se narra las peripecias de un varón de mediana edad donde tras llegar en tren a la ciudad de Helsinki es agredido brutalmente por tres individuos con la intención de robarle. Llevada la víctima a un hospital, los facultativos lo consideran desahuciado, pero milagrosamente despierta, dándose cuenta que ha perdido su memoria. Escapado del centro sanitario y vagando sin rumbo por las calles, acaba confraternizando con dos niños mendigos que lo acaban llevando a un barrio marginal al lado del puerto, donde con el paso de los días se integrará en una variopinta comunidad de desheredados de la fortuna. Allí conocerá a Irma, una oficial de la ong protestante Ejército de Salvación, de la que se enamorará sutilmente. El hombre, envuelto sin querer en un extraño atraco a una entidad bancaria, pronto es detenido por la policía acusado de complicidad con los autores, pero a las pocas horas es liberado gracias a la intervención de un abogado al servicio de la sociedad caritativa, donde no quita que funcionarios de los cuerpos de seguridad, le sigan investigándole, pudiendo finalmente dar éstos con la verdadera identidad del protagonista, un obrero metalúrgico en paro de una oscura ciudad de provincias, recientemente divorciado debido a su dependencia del juego.

La historia se nos presenta nostálgica, pero sin contar con el recuerdo, intentando comprender el mundo de los marginados y la exclusión social, a veces con momentos insólitos y excéntricos, sucedidos por otros dotados de ternura y ocurrencia, todo dentro de una marcada futilidad, Hay una ambición ética, con gran empatía hacia los participantes, exaltando valores como la amistad y el amor, provocando que todo este bocado de sensaciones cale muy hondo en el alma del espectador.

Nos encontramos con un verdadero enardecimiento de lo racional, en una mirada fría de la realidad y paradójicamente unida a un elemento lírico que impregna a toda la obra. Se busca y en la mayor parte se obtiene una cierta originalidad, sin recurrir a astracanadas ni parafernalias y fuera de los postulados más comerciales.

Aki Kaurismäki se muestra como un realizador dotado de un estilo inconfundible, encontrando una forma naturalista de hacer cine, pero no huyendo de lo pintoresco y bebiendo de la obra de insignes cineastas como el danés Carl Theodor Dreyer, el sueco Igmar Bergman, el estadounidense Frank Capra y del italiano Vittorio de Sica.

La fotografía de Salmimen es es alegre y realista a la vez, la escenografía de Salmimen y el guardarropa de Pätilä, coinciden en una estética rutilante, en ocasiones cercana a lo kitsch, la recopilación de Kykämen , puede adaptarse con facilidad a la propia narración, la edición de Linanasalo resulta precisa y dentro de las interpretaciones es de destacar a Markku Peltola, con una humanidad que traspasa la pantalla, una Kati Outine convertida en la verdadera musa artística de Aki, dentro del mejor papel de toda su carrera y a una serie de secundarios de lujo como Juhani Niemelä, Sakari Kuosmanen, Esko Nikkari o Sulevi Peltola.

Esta llamativa trilogía acaba con Luces al atardecer en 2.006, un thriller de mirada pesimista, con personajes incapaces de mostrar los sentimientos en público, desenvolviéndose en un ambiente urbano en decadencia, desagradable y frustrante. El desolador grito de los más pobres en un mundo de ricos, donde Kaurismäki, desde la siempre periférica Finlandia consiguiera darle forma, había dado su ultimo paso.

L’ Atalante.

sábado, julio 11th, 2020

Jean Vigo nació en París el 26 de abril de 1.905, hijo del fotógrafo, escritor, periodista y editor de origen catalán y tendencias anarquistas Eugéne-Benanventure Vigo, más conocido por su seudónimo de pluma como Miguel Almereyda y de su pareja Emily Cléro; debido a sus actividades subversivas y anti-sistema, Miguel Almereyda fue encarcelado en varias ocasiones y en agosto de 1.917 es detenido de nuevo, acusado esta vez por Traición a la Patria, siendo encontrado muerto a los pocos días en extrañas circunstancias dentro de su celda. Temiendo la continuación de las represalias de los cada vez más envalentonados grupos ultra-nacionalistas, Emily decide enviar a su retoño, entonces con sólo 12 años de edad, a un internado con las falsas señas de Jean Sales, donde permanecerá hasta que acabe sus estudios de secundaria en 1.922.

En ese mismo año, Jean Vigo, ahora con su verdadero apellido, se matricula en la Facultad de Filosofía de La Sobornne; es en esta etapa universitaria donde al parisino le nace una fuerte pasión por el Cine y contraerá la entonces casi letal tuberculosis. Ingresado en un sanatorio especializado en esta enfermedad en la localidad pirenaica de Font-Romeu, conoce a otra paciente llamada Elizabeth Lozinska, hija de un hombre de negocios de origen judío-polaco y residente habitual en Suiza, de la que se enamorará perdidamente.

Una vez dados de alta, los dos jóvenes deciden casarse y gracias al apoyo financiero de su suegro, Vigo puede rodar en 1.930 el documental A propos de Nice, dentro del género conocido como Sinfonías de Ciudades, muy de moda durante los años 20 del siglo pasado, aunque resaltando una visión enormemente subjetiva sobre la urbe mediterránea en una peliaguda y marcada crítica social. Al año siguiente el cineasta recibe el encargo para la realización de otro nuevo reportaje fílmico que fue titulado como Taris, Roi de l’ eau, una glosa en fotogramas sobre el afamado nadador Jean Taris, destacando sus primeros planos y unas llamativas tomas subacuáticas.

En 1.933 Jean Vigo puede poner en marcha su primera obra de ficción, el mediometraje conocido como Cero en Conducta, donde encargándose también del guión, se inspira en sus años en el pensionado, resultando una visión fresca e inventiva de la natural rebeldía infantil y pudiéndola dotar de notables ribetes ácratas y nihilistas; creación que tendría una notable ascendencia en conocidas cintas posteriores como Los 400 golpes de Francois Truffaut en 1.958 y If … del británico Lindsay Anderson en 1.968. Esta producción no fue del gusto de las autoridades públicas, por lo que fue prohibida su exhibición al considerarla políticamente peligrosa.

Sin desanimarse con todas estas dificultades, Vigo comienza el proyecto de un largometraje cuyo epígrafe iba a ser L’Atalante, donde asumiría de nuevo la dirección y un libreto compartido con Albert Riera y Jean Guinée, queriendo mostrar en imágenes una historia asequible, aunque muy llamativa sobre un joven capitán de una gabarra del Sena llamado Jean, recién casado con la bella Juliette y sin apenas un momento de continuidad comienzan una extraña luna de miel en la embarcación, donde tendrán como compañía el resto de la tripulación, un curtido y extravagante marinero conocido como Tío Jules y un apocado adolescente ejerciendo de grumete. Con unos primeros días forjados de felicidad a pesar de la hostilidad pasiva de Tío Jules y la indiferencia del muchacho, se sucede un nuevo periodo de tiempo donde el tedio y cierta desidia es lo predominante y al llegar a los muelles fluviales de París, Juliette decide abandonar a su marido y adentrarse en el oscuro mundo de la noche de la capital donde conocerá a una grotesco vendedor ambulante.

Se consigue, aunque con muchas reticencias, el apoyo económico de la Gaumont y se puede formar un interesante equipo técnico-artístico donde destacaban los nombres de Jacques-Louis Noumez como productor ejecutivo, el ruso Boris Kaufaman como director de fotografía, Francis Jourdain como escenógrafo, Maurice Jaubert como compositor original o Louis Chavance como editor y para el casting se recurre a figuras de la talla de Jean Dasté, la alemana Dita Parlo, Gilles Margaritis, Michel Simon o Louis Lefebvre.

Se inicia el rodaje durante el frío invierno de 1.934, en los estudios de la productora en París para las escenas interiores y en calles de la misma capital gala, junto con pequeñas poblaciones y parajes ribereños a los canales en la región de la Isla de Francia para las exteriores y coincidiendo con la revuelta de claro carácter golpista contra las instituciones republicanas por parte de la extrema derecha y ciertos sectores de la derecha más tradicional, jornadas conocidas como los Disturbios del 6 de febrero.

Una vez terminadas las tomas, Jean Vigo se toma unas jornadas de descanso en los Alpes, pero en el verano en curso empeora el estado de su enfermedad crónica, debiendo ser hospitalizado, hecho que es aprovechado por los directivos de la empresa cinematográfica para intervenir en el montaje, mutilando una gran parte de lo filmado y cambiando por completo la banda sonora, al introducir los acordes de Le Chaland qui passe, una famosa canción del momento.

La película es estrenada oficialmente el 14 de septiembre del ejercicio, obteniendo desde primeras un sonoro fracaso en taquilla, acompañado de malas críticas por parte de la prensa más especializada y pocos días después, el 5 de octubre de 1.934 muere Jean Vigo a la edad de 29 años, produciéndose en los próximos años un injusto olvido generalizado de su figura y creación.

Los pocos espectadores que visionaron la obra en un principio y en contra de todo el truncamiento, se pueden encontrar con un auténtico poema en rollos de celuloide, provisto de una llamativa aura mágica, llena de simbolismos y profundidad intelectual, dentro de un producto chocante y lúcido a la vez.

Hay una libertad absoluta de ingenio, condimentada con una gran fuerza expresiva, en un anhelo de amor y libertad, sustentado en un vitalismo a raudales, provista de una celebración de la propia existencia, particularmente llamativa en un hombre joven moribundo.

Con un anarquismo más estético que ideológico, conseguimos observar los inicios del llamado Realismo Poético, un Cinema convertido en un auténtico estado de ánimo, pudiendo encontrar una afanada belleza plástica, inspirando también a otros realizadores franceses de la valía de René Clair, Jean Renoir, Marcel Carné o Julien Duvivier y a pesar de la notoria singularidad de la cinta se nos antoja ver notables influencias de determinados profesionales del Séptimo Arte procedentes del Expresionismo como el alemán Friedrich Wilhem Murnau y del surrealismo, siendo el caso del español Luis Buñuel.

En un guión sencillo pero explotado al máximo, se puede sumar unos fotogramas electrizantes de Kaufaman, una escenografía provista de un raro ensueño de Jourdain y un montaje inteligente de Chavance . En cuanto a las actuaciones por parte de los figurantes se vislumbra una pasión desbordada en Jean Dasté (Jean), una rica corrección formal en Dita Parlo (Juliette), una explosión existencial en Gilles Margaritis (El vendedor ambulante), un inusual talento en Michel Simon (Tío Jules) y un naturalismo fascinante en Louis Lefrevre (El grumete).

Tras la II Guerra Mundial la obra del infortunado parisino empezó a ser reivindicada por la comunidad cinéfila, especialmente en su ultimo filme y en el año 1.951 se crea el Premio Jean Vigo, distinguido para jóvenes realizadores. Durante la efervescencia de la llamada Nouvelle Vague, Vigo adquiere el estatus de mito, convertido en un verdadero maestro para los más destacados integrantes de la tendencia como Francois Truffaut, Jean Luc Godard o Alain Resnais.

La ultima cinta de Vigo ha tenido varias restauraciones, siendo la primera en 1940 propiciada por el antiguo accionista de la Gaumont Henry Beauvais, con la musicalización primitiva, aunque esta copia desgraciadamente ha desaparecido. En 1.950 Henry Langlois, bajo el patrocinio de la filmoteca oficial francesa intenta otro nueva versión, basada en parte en las modificaciones de Beauvais y con algún material inédito. Pero el empeño definitivo tendrá que esperar a 1.990, con financiación de la propia Gaumont, la coordinación de Jean-Louis Bompoint y Pierre Philippe, disponiendo de un lenguaje cinematográfico más cercano al contemporáneo y presentada en la edición del Festival de Cannes de aquel año. Para terminar diremos que el británico Julien Temple, conocido por su realización de vídeos-clips pertenecientes a bandas como The Rolling Stones y Sex Pistols, puede poner en marcha en 1.998 el filme Vigo, Pasión por la Vida, sobre la trágica historia de amor, pero a la vez llena de energía pletórica entre Jean Vigo y Elizabeth Lozinska.

Bonnie y Clyde

viernes, marzo 20th, 2020

Bonnie Parker nació el primero de octubre de 1.910 en la localidad de Rowena en Texas, siendo el segundo retoño del matrimonio formado por Charles y Emma Parker. El padre muere cuando la niña contaba con sólo cuatro años y la madre decide establecerse en la más populosa ciudad de Dallas, entonces en auge por el aumento de las exportaciones de productos petrolíferos; tanto en primaria como en secundaria, Bonnie destacó por sus buenos resultados académicos y fue mismamente en el High School cuando conoce a Roy Thornton con él que se casará a los 16 años, abandonando de esta manera los estudios; sin embargo esta unión fue infeliz para la chica debido a los continuos malos tratos y las tendencias anti-sociales del individuo y en el icónico 1.929, Thornton es condenado a 10 años de prisión a causa de un robo por lo que Bonnie se divorcia y se instala en la casa de sus abuelos; un ejercicio después y trabajando de camarera conoce a Clyde Barrow, un mozalbete de su misma edad y antiguo convicto, aunque unas pocas semanas más tarde regresa de nuevo a la cárcel acusado de sustracción de vehículos; en contra de la opinión de la familia, Bonnie hace continuas visitas a Clyde en la penitenciaria y en una ocasión hasta le facilita un arma con la huye de la institución con otros reclusos para ser puesto en custodia otra vez. Para evitar los trabajos forzados, Clyde decide cortarse el dedo gordo de un píe, lo que le iba a provocar una llamativa cojera el resto de su vida y gracias a los denodados esfuerzos de su madre ante las autoridades, el chico obtiene la libertad condicional en 1.932. Una vez expedito, se embarcó en una estela de robos a entidades bancarias, uniéndose Bonnie a sus fechorías. Los audaces golpes llamaron muy pronto la atención de los cuerpos de Orden Público y de los medios de comunicación, que elevaron a auténticas leyendas populares a los dos jóvenes, en un país asolado por una grave crisis económica y moral. A finales de año Parker es detenida y Barrow toma como nuevo compañero al adolescente William Jones, cometiendo los dos el asalto a una tienda donde resulta muerto el propietario. Los primeros meses de 1.933 deparan la salida de prisión de Bonnie y de Buck Barrow, el hermano mayor de Clyde, que junto con su esposa Blanche, pasan a integrar parte de la banda y tras una serie de atracos en diversos estados, los delincuentes se refugian en un apartamento de la ciudad de Joplin en Misuri, pero advertidas las autoridades locales de su presencia, la vivienda resulta allanada por alguaciles armados y tras un intenso tiroteo Jones es herido de gravedad y mueren dos agentes, aunque los tunantes consiguen escapar. Escondidos todos en un campamento de cabañas de madera en la villa de Platte City, también en Misuri, son de nuevo rodeados por la policía y a pese a recibir un tiro Clyde y quedar casi ciega Blanche al impactarle el trozo de un vidrio en el ojo, los facinerosos logran zafarse del acoso. Sin embargo la suerte del famoso grupo cambia cuando el sheriff de Dexter en Iowa y sus hombres cercan a los forajidos en un parque de atracciones abandonado y tras la rutilante huida de Parker, Barrow y Jones, Buck es alcanzado y Blanche resulta capturada. Cinco días después Buck Barrow muere en un hospital a causa de las heridas y a finales de aquel ejercicio, Jones abandona la sangrienta camarilla para ser poco después arrestado. Lo que queda de la banda, la pareja inicial formada por Bonnie y Clyde, decide ocultarse en el estado de Luisiana, no obstante fueron emboscados y abatidos por elementos de las Fuerzas de Seguridad el 23 de mayo de 1.934 en una carretera secundaria situada en la parroquia de Bienville.

Las andanzas de este par de delincuentes y sus compinches pronto fueron llevada al Cine y en 1.937, tres años después de la muerte de Bonnie Parker y Clyde Barrow, se estrena «Sólo se vive una vez», con un guión basado en parte en el relato verdadero; dirigida por Frizt Lang, siendo la segunda cinta del maestro vienés en Norteamérica y protagonizada por Henry Fonda y Sylvia Sidney, en 1.950 se sigue con los mismos planteamientos en El demonio de las armas, realizada por Joseph Lewis, libreto del mismo Dalton Trumbo, aunque firmado por Millar Kaufan y Mackinlay Kantor debido al veto impuesto al autor de Colorado por el tristemente famoso Comité de Actividades antinorteamericanas presido por el senador Joseph McCarthy, filme protagonizado por John Dall y la galesa Peggy Commins.

Es a mediados de la década de los 60 cuando surge el proyecto por parte de Warren Beatty, de llevar los acontecimientos verídicos del duo de forajidos y allegados al Arte del Celuloide, consiguiendo la financiación de la importante Major Warner Bross-Seven Arts; el virginiano Beatty, hermano más joven de la gran Shirley MacLaine, hasta entonces era sobre todo conocido por su faceta de actor, donde había brillando con luz propia en filmes como Esplendor en la hierba de Elia Kazan en 1.961 o la producción británica La primavera romana de la señora Stone, comercializada ese mismo año y dirigida por el panameño José Quintero. En esta nueva labor Beatty abogaba por contar una historia intrínsecamente norteamericana aunque desde un enfoque notoriamente influenciado por las vanguardias cinematográficas europeas del momento, especialmente la Nouvelle Vague francesa y barajándose nombres como los galos Francois Truffaut o Jean-Luc Godard para la realización. Pero finalmente por presiones de los directivos de la productora, se decide ceder la dirección a un estadounidense como Arthur Penn, que anteriormente había destacado en películas como el Western El zurdo en 1958, otra nueva vuelta de tuerca sobre el asesinato de Willy el Niño, El milagro de Anna Sulivan en 1.962, basada en un hecho real de finales del siglo XIX, sobre los esfuerzos de esta docente con Helen Keller, una niña sordociega o La jauría humana en 1.966, un incisivo retrato sobre el racismo en las zonas más agrarias del sur de Estados Unidos.

Se completa esencialmente el equipo técnico-artístico con nombres como David Newman y Robert Benton en el guión, Burnett Guffey en la fotografía, Dean Tavoularis en los decorados, Theodora van Runkle en el vestuario, Charles Strouse en la musicalización o Dede Allen en el montaje. Como era de esperar, Warren Beatty lidera un amplio casting, donde se le unen figuras de la talla de Faye Dunaway, Michael J. Pollard, Gene Hackman, Estelle Parsons, Denver Pyle, Dub Taylor, Gene Wilder o Evans Evans.

Tras un rodaje tranquilo y sin estridencias en parajes campestres del estado de Texas, se logra comercializar oficialmente la cinta ante el Respetable el 13 de agosto de de 1.967. Desde el primer momento se puede observar una creación hasta cierto punto visionaria y pionera, enormemente transgresora y controvertida, con las esperables influencias estilísticas europeas. Vista por algunos como el fin del Hollywood clásico y el comienzo del Cinema moderno en Estados Unidos, supone un torrente de inventiva y de saber hacer muy digno de elogio.

Hay una descripción gráfica de la violencia, acercando al espectador todo su horror pero no ocultando una fascinante belleza; con todo se busca el elemento ético y no se produce, como puede parecer en los primeros visionados, una sostenida complacencia y un patente blanqueamiento del peor exabrupto. A ello se une a una atmósfera realista, en una muy buena reseña del ambiente rural.

Penn se muestra como un realizador especialmente hábil, añadiendo un llamativo talento y una propensión encíclica de renovación, a lo que sumamos el libreto de Newman y Benton, con elementos anti-sistemas e incluso revolucionarios, bastante acorde con el momento que se vivía a finales del decenio, los fotogramas de Gaffey donde se auna naturalismo y afectividad, con unos primeros planos completamente desgarradores, la dirección artística de Tavoularis y la guardarropía de Van Runkle, transportando con facilidad al periodo de la Gran Depresión, la Banda Sonora de Strouse, expresamente atrayente y la edición de Allen, muy competente, siendo uno de los elementos más atractivos del filme.

Dentro de las actuaciones de los actores, debemos descollar a Barren Beatty (Clyde) lleno de profesionalidad, Faye Dunaway (Bonnie) hasta entonces una desconocida en el Show Bussines, exhibiendo un perfil lleno de sensualidad y pudiendo formar los dos una de las parejas con más química de la época y sin querer olvidar las glosas de grandes secundarios como Michel J. Pollard( Jones), Gene HacKman (Buck) y Estelle Parsons (Blanche).

La película obtuvo una buena respuesta en taquilla y irregular análisis dentro de la prensa especializada, pero es desde el punto de vista académico cuando el trabajo obtiene el mayor grado de reconocimiento, recibiendo la fabulosa cifra de diez nominaciones para la gala de los Oscars en 1.968, acaparando finalmente los galardones en Burnett Guffey como Mejor Fotografía y Estelle Parsons como Mejor Actriz Secundaria.

La sombra del pasado.

martes, diciembre 24th, 2019

Su título original en alemán es Werk Ohne Autor, cuya traducción al castellano es algo así como (Trabajo sin Autor), aunque en los países hispanohablantes ha sido conocida como la Sombra del Pasado. Con estreno oficial en el Festival Internacional de Cine de Venecia el 4 de septiembre de 2.018, pudo ser exhibida en los cines germanos a partir del 3 de octubre del mismo ejercicio. Se trataba de unos de los proyectos más ambiciosos del Cinema procedente de Alemania en los últimos años, contando con la financiación de Pergamon Films y Wiedemann and Begrg Filmproduktion y la distribución de la estadounidense Walt Disney Studios Motion Pictures, disponiendo de un amplio equipo técnico-artístico donde destacaban figuras como el eslovaco Jan Mojto en la tarea de producción, de Florian Henckel von Donnermarck asumiendo la realización y el guión, de Cabeb Deschanel responsabilizándose de la fotografía, de Theresia Anna Ficus, Markus Nordemann, Robert Reblin, MarekWarszewski y Jiri Zavadil acaparando la importante dirección artística, de Gabriele Winder arrogándose con el vestuario, de Max Richter encargándose de la musicalización y Patricia Rommel se adjudicaba de la edición; dentro de un amplio casting se vislumbraban nombres como Tom Schilling, Sebastian Koch, Paula Beer, Saskia Rosendahl, Oliver Masucci o Ina Weisse.

Significaba el tercer largometraje del joven director Florian Henckel von Donnermark, nacido en la ciudad de Colonia el 2 de mayo de 1.973, que había debutado en esta faceta con La vida de los Otros en 2.006, una visión lúgubre y realista sobre el régimen de la RDA, centrada en las actividades de la Stasi, la policía política de aquel estado y continuando con The Tourist en 2.010, una incursión en en el entramado hollywodiense, protagonizada por Angelina Jolie y Johny Deep, que resultó un sonoro fracaso en taquilla. Con la película del 18 año del siglo XXI, Von Donnermark regresaba a su país de origen con nuevos bríos intelectuales y creativos.

Se basa de forma muy libre en la biografía del artista plástico Gerhard Richter, creador del denominado Realismo Capitalista, nacido en la sajona ciudad de Dresde en 1.932, entonces conocida como la Florencia del Elba por la belleza de su patrimonio arquitectónico. Sin embargo en el el filme es conocido como Kurt Barnet, comenzando la historia en 1.937, donde siendo un niño de corta edad es llevado por su tía Elisabeth a ver una exposición del considerado por los ideólogos culturales del régimen nazi como Arte Degenerado en el museo de Dresde; unos pocos días después, Elisabeth empieza a mostrar signos de perturbación psicológica por lo que es internada en una institución psiquiatra dirigida por el profesor Seeband, miembro destacado de la SS, donde será sometida a un brutal programa de eugenesia. El estallido de la guerra va a deparar para Kurt la muerte de sus dos tíos en el frente y el asesinato de Elisabeth dentro de un plan de eliminación de enfermos mentales y finalmente será testigo de la casi destrucción total de Dresde por parte de la Aviación Aliada en febrero de 1.945. Convertido en ciudadano de la Alemania Oriental al haber quedado Sajonia en la zona de ocupación soviética, consigue en su temprana juventud ser admitido en una escuela de Bellas Artes, donde se especializará en murales de claro contenido ideológico, muy del gusto de la nuevas autoridades comunistas. Conocerá a una estudiante de diseño llamada Ellie con la que comenzará un pasional romance y con el tiempo Kurt se enterará que la chica es hija de Seeband, responsable de la desaparición de Elisabeth, donde a pesar de su vínculo con el periodo hitleriano, ha conseguido congraciarse con el la Nomenklatura marxista. En contra de la voluntad de Seeband, Kurt y Ellie se casan y pasado un pequeño lapso, la pareja logra huir a Alemania Occidental.

Con el transvase de todo este universo a material audio-visual, nos podemos encontrar con elementos verdaderamente elevados, en un esclarecedor anhelo de la excelencia, gracias a unas escenas donde en momentos decisivos se convierten en enormemente primorosas, con notable incidencia en el psique del propio espectador; ello dota a la labor un tremendo impulso narrativo, destreza dramática y denodada fuerza .

Hay un intento, que a veces sale airoso, de reflexionar sobre el arte, donde se le puede analizar como una capacidad para ser el reflejo crítico y a la vez emocional de la misma sustantividad; pero esta mirada siempre es titubeante, siendo capaz el mismo director de llegar a la comprensión, que todo es relativo, sobre todo en el peliagudo mundo de la creación. Con el avance del metraje, el conjunto se clarifica cuando se puede entrever que el arte más personalista y atrevido es censurado e incluso perseguido por el Poder independientemente de su sesgo ideológico. Es en este trance donde Von Dennersmarck se exhibe intelectualmente íntegro y políticamente demuestra una mayor valentía, al denunciar a los dos movimientos más totalitarios del siglo XX, como el nacional-socialismo y el comunismo que tanta incidencia han tenido en la Historia contemporánea de la nación alemana, aunque tampoco se olvida de los flecos no tan perfectos que puede deparar una Democracia liberal.

Entre los componentes negativos que nos podemos encontrar, hay quizás una obsesión por la forma, más que en el fondo, produciendo cierto encorsetamiento en determinados trances y no liberándose de clichés propios de las películas sobre la misma temática, explotados hasta la extenuación, junto con un manifiesto maniqueísmo en determinados personajes, privando de esta manera la profundidad psicológica deseada y provocando cierto hastío.

La fotografía de Deschanel es soberbia, convirtiéndose en unos de las piezas más esenciales de todo la labor, los decorados del colectivo formado por Ficus, Nordemann, Reblin,Warszewiski y Zavadil, nos transporta sin altibajos a distintas épocas, la música de Richter nunca pierde su esencia dramática y el montaje de Rommel es enormemente preciso. Dentro de las actuaciones de los ejecutantes debemos destacar a Tom Schilling, muy riguroso en ocasiones e incluso hasta carismático, a Sebastian Koch, convertido en el actor fetiche del de Colonia, mostrando unas grandiosas dotes artísticas y a Paula Beer y Saskia Rosendahl, enormemente bellas y sublimes, donde el mismo realizador se recrea en sus cuerpos, aunque dentro de unas pautas artísticas y gráficas más que verdaderamente sensuales.

En la 91 edición de los Premios Oscars, la cinta fue nominada a las categorías de Mejor Película de habla no inglesa y Mejor Fotografía en la persona de Cabeb Deschanel, siendo la segunda vez que una producción alemana aspiraba a varios galardones en la ceremonia de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas estadounidense tras El Submarino de Wolfgang Petersen, comercializada en 1.981.

Oficial y caballero

lunes, noviembre 25th, 2019

Con título oficial en inglés de «An Officer and Gentleman», fue distribuida en España como «Oficial y Caballero» y en la mayoría de la América Hispana como «Reto al destino»; este filme estadounidense obtuvo, desde el momento inicial de su estreno el 23 de agosto de 1.982, un inusitado éxito en taquilla, una buena acogida por la Crítica más especializada y cierto reconocimiento académico. En los «Oscars» en 1,983 se consiguen los galardones a «Mejor Actor Secundario» en Louis Gossett, Jr, y a la «Mejor Canción Original» con la balada «Up Where We Belong», teniendo como autores a Jack Nitzsche, el mítico compositor de diversos temas de los Rolling Stones y Neil Joung, la nativa americana Sainte-Marie y Will Jennings y contando con las interpretaciones del británico Joe Cocker y Jennifer Warnes . Idénticos premios en la edición de aquel mismo año de los «Globos de Oro», en la persona de Gossett, Jr y en el tema de Nitzche, Sainte-Marie y Jennings . Fuera de círculos estrictamente cinematográficos esta anteriormente comentada composición llega al primer lugar de los «Billboard Hot 100» y se mantuvo durante tres semanas en el puesto y más lejos de las fronteras estadounidenses la tonada consigue también el número uno en las listas de éxitos de países como Canadá, Australia y Sudáfrica.

Sin embargo para su puesta en marcha este proyecto debió de sufrir una serie de continuados contratiempos que pusieron en peligro su remate final. El guión original fue elaborado a mediados de la década de 1.970 por Douglas Day Stewart, un antiguo cadete de academia militar de West Point, donde plasmó algunas de sus experiencias, pero el escrito permaneció en el cajón de los Grandes Estudios olvidado durante algún tiempo hasta que a principios de los 80 se consigue la importante financiación de la «Lorimar Productions» y la distribución de la mítica «Paramount Pictures». En la iniciativa el propio Stewart se postulaba asimismo como productor ejecutivo, sobre Taylor Hackford recaía la dirección, Donald E. Thorin se responsabilizaba de la labor de operador jefe, John V. Cartwright era contratado como responsable de los decorados, Rita Riggs y Laurie Riler se encargaban del vestuario, Jack Nietzsche se apropiaba de la responsabilidad de la Banda Sonora y el ya veterano Peter Zinner asumía el montaje. El casting se nutría de figuras como Richard Gere, Debra Winger, Louis Gossett Jr., David Keith, Lisa Blount, Robert Loggia, Lisa Eilbacher o David Caruso; para el rol ejercido por Gere, se pensó en un principio en otros ejecutantes de la talla de Sylvester Stallone, John Travolta, Jeff Brigdes o Christopher Reeve; en Gere suponía un espaldarazo para su carrera, donde anteriormente había destacado en cintas como «Días de Cielo» de Terrence Malick en 1.978, «Yankis» del inglés John Schlesinger en 1.979 o «American Gigolo» de Paul Scharder en 1.980. En en caso del papel de Winger, se especuló anteriormente de contar con actrices conocidas como Sigouner Weaver, Anjelica Huston o Jennifer Jason Leigh.

Antes de comenzar las filmaciones, el propósito recibió otra nueva e importante contrariedad, al negarse el Departamento de Defensa de Estados Unidos a ceder las instalaciones de la academia de pilotos de la Aviación Naval, situada en las cercanías de la ciudad de Pensacola (Florida), haciendo aumentar de esto modo los costes de producción; por lo que desde el soleado y rutilante territorio sureño se hubo de trasladarse al frío y lluvioso estado de Washington y alquilar las antiguas instalaciones de la Armada de Fort Warren, ubicadas en la villa costera de Port Townsend, utilizadas como base de un importante destacamento durante la II Guerra Mundial en previsión a una posible invasión japonesa desde las Aleutianas a la área más occidental de Estados Unidos.

El rodaje comenzó en la primavera de 1.981, teniendo que batallar desde el principio todo el equipo con una presión por parte de las «Majors» involucradas para una premura en la finalización, unas difíciles condiciones climatológicas, denodadas exigencias provenientes de los despachos de los ejecutivos y del productor-libretista por filmar unas determinadas escenas de las que no estaban muy de acuerdo tanto el realizador como los intérpretes, unas pésimas relaciones personales entre Richard Gere y Debra Winger, unido todo a las soterradas perspicacias y lucha de egos entre el protagonista masculino principal y Gasset,Jr; sin embargo la buena mano izquierda del director consiguió que las aguas se fueran calmando y se alcanzara acabar felizmente con las tomas, sin mayores contratiempos posteriores.

El guión de Stewart , intenta mostrar una historia hasta cierto punto convencional, presentándonos el personaje de Zack Mayo, donde ante la pérdida de su madre a los inicios de su pubertad, se ve obligado a vivir con un padre, destinado como suboficial de la fuerza naval en Filipinas, con una grave adicción al alcoholismo y aficionado a relacionarse con prostitutas de medio pelo. Tras una adolescencia que se presupone problemática, Mayo una vez terminado sus estudios de secundaria decide inscribirse en una escuela preparatoria para acceder a un puesto de cadete de la Aviación Naval, donde se someterá a un régimen intenso de formación durante varias semanas. En la institución académica Mallo tendrá que lidiar con su instructor, el duro y exigente sargento Foley y hará amistad con compañeros como Sid, obligado a seguir la tradición castrense de su familia, Lioney, un hombre casado profundamente disciplinado y Casey, una chica que quiere romper moldes en un mundo excesivamente masculinizado. En un baile de gala de la base, Mayo y Sid conocerán a Paula y Lynette , dos obreras de una fábrica de papel de la localidad. Siendo el comienzo de una doble relación de parejas entre Mayo y Paula y Sid y Lynnete. Debido a la creencia colectiva de los aspirantes, propiciada también por los propios docentes, de que las muchachas del pueblo buscan simplemente salir de su difícil situación socio-económica comprometiéndose con los alumnos del centro, provoca que la ligazón de Mayo y Sid con las operarias se presente desde un principio con perjuicios, desconfianza mutua y sexo sin compromiso como fórmula de escape; pero en el caso concreto de Mayo y Paula, con el paso de las semanas empieza a surgir una pasión amorosa que hará trastocar la situación de todos.

Con el trasunto de todo este universo de retos, deseos y pasiones a la «Gran Pantalla», nos encontramos con un producto enormemente efectista en su estilo visual, dotado a la vez de una importante carga icónica, con escenas portentosas y geniales, algunas hasta resultan una auténtica lección de hacer Cine, aunque otras, hay que decirlo, caen en un sonoro ridículo; pero en su integridad, es una labor de un gran acabado final e indiscutible factura técnica, capaz de seducir a diferentes tipos de públicos.

Hackford se muestra como un realizador de notorio carácter artesano aunque no le impide darle a su trabajo un nervio, arrebato e indiscutible pretensión, siendo capaz de llegar a una inusitada pericia y poder crear unas situaciones sumamente sugerentes; proveniente del mundo del documental, esta labor resultaba su primera incursión en lo más comercial del «Séptimo Arte» y lo hacía por la puerta grande.

El libreto de Stewart, si bien es en la mayor parte previsible y no huye de los clichés y los tópicos, llega a una descripción sólida y ordenada, dejando escasos flecos y proporcionando interesantes giros argumentales; a pesar de haber un poso enormemente conservador y militarista, muy acorde con la era Reagan que entonces comenzaba en Norteamérica, esconde algunos elementos progresistas, como una tímida preocupación por la situación de la clase obrera provinciana y una visión de las relaciones interraciales, superando las tensiones de las décadas anteriores y con un empoderamiento de los afroamericanos en instituciones públicas como las Fuerzas Armadas. La fotografía de Thorin es determinante y deslumbrante a la vez, permitiendo una amalgama de tonos sumamente llamativa, la escenografía de Cartwritht consigue dar con un toque naturalista, regalando entereza al propio filme, con iguales resultados en el guardarropa de Riggs y Riler, la musicalización de Nitzsche envuelve todo el desarrollo dramático de la acción y con una precisa y hábil incorporación de canciones como la recreada por Cocker y Warnes y otros temas no originales como «Tush» de ZZ Top, «Tunnel of Love» de los británicos Dire Straits o «Feeling» del brasileño Morris Albert y la edición de Zinner alcanzado una precisión sugerente.

Dentro de los actores debemos distinguir a Richard Gere (Mayo), envuelto en una importante carga dramática, no recurriendo al histrionismo, logrando encontrar la profundidad deseada, oculta en una cierta inexpresividad muy adecuada a un personaje necesitado de carencias emocionales y a Debra Winger (Paula) como un animal sexual que no carcome una espontaneidad digna de todo elogio y a pesar de la hostilidad entre los dos durante el rodaje, la pareja puede alcanzar una química pocas veces plasmada en rollos de celuloide; dentro de los secundarios descolla Louis Gossett, Jr, (Foley) en el papel de su vida, comiéndose él solito toda la pantalla, aunque esta maravillosa actuación no nos puede hacer olvidar las labores de otros ejecutantes como David Ketih (Sid) o Lisa Blount (Lynette).

Taylor Hackfor continuaría con su trayectoria de director, destacando películas como «Noches Blancas» en 1.985, crónica de la deserción de un artista soviético a Occidente, «Cuando me enamoro» en 1.988, un drama estudiantil, «Sangre por Sangre», en 1.993, una introducción en el género del «Hoodfilm», «Dolores Claiborne» en 1.995, un angustioso thriller psicológico, «El abogado del diablo» en 1.997, un ejemplo de terror sobrenatural,»Ray» en 2.004, biografía del genial cantante y compositor afrodescendiente Ray Charles o»Love Ranch» en 2.010, sobre el primer burdel legal abierto en Estados Unidos, protagonizada por la gran Helen Mirren, esposa de Hackfor desde 1.997.

El chekista

domingo, junio 9th, 2019

Esta coproducción entre la U.R.S.S y Francia, estrenada en el edición del Festival de Cannes de 1.992, en su sección de «Una cierta mirada», acaparó desde el primer momento un inusitado interés por parte de la Crítica más especializada, al tratar de una forma novedosa, sin ambages ni tapujos, la dura represión política y de clase durante el denominado «Terror Rojo» tras la revolución bolchevique de 1.917 y en un momento de fuerte incertidumbre en el estado soviético a los pocos meses después del intento de golpe de estado reaccionario contra Gorbachov y al borde de una desintegración territorial que acabaría de forma definitiva con aquel régimen.

Se contaba esencialmente con la financiación de la moscovita «Trinity Bridge» al lado de las parisinas «La Sept» y «Sodaperaga Productions», la producción ejecutiva de Guy Seligman y Oleg Konkov, la dirección de Aleksander Rogozhikin , la fotografía de Valeri Mygaut, la musicalización de Dimitri Pavlov, los decorados de Grigory Obraztsov, el vestuario de Sergei Kotov y el montaje de Tamara Denisova; por otra parte se optaba por un elenco actoral donde destacaban los nombres de Igor Sergeyev, Aleksei Paluyan, Mijail Vasserbaynm Sergei Isavnin, Vasili Pomarchyov y Mina Usatova.

Con un guión del francés Jacques Baynac, basado en la novela «La astilla» del escritor y periodista Vladimir Yakovlevich, alistado en las filas del Ejercito Rojo durante el sangriento periodo de la «Guerra Civil Rusa», donde inspirándose en conversaciones con antiguos miembros de los servicios secretos soviéticos consigue narrar la dura represión contra los elementos anti-revolucionarios en una pequeña ciudad de provincias recientemente tomada al Ejercito Blanco. Este sometimiento no solamente se dirige a los sectores pro-zaristas y más derechizados, incluye también a los clérigos de la Iglesia Ortodoxa, la aristocracia o la burguesía más enriquecida. La represión no distingue de sexo ni edades, transfigurándose en una sangrienta representación de la lucha de clases y la población en un microcosmos de lo que suponía la irrupción del nuevo régimen. Srubov es el siniestro jefe local de la Cheka, la reciente policía política creada desde Moscú y junto a sus ayudantes Papel y Katz, convertidos en jueces, fiscales, jurados y verdugos a la vez, condenan a muerte sin ningún tipo de garantías jurídicas a los que consideran «Enemigos de Clase»; Srubov intenta justificar este proceder con una visión biológica de la revolución, donde su consolidación sólo puede darse tras la eliminación en todos los elementos que la pueden perturbar, en una especie de adaptación del «Darwinismo Social» al ideal bolchevique; en cambio sus ayudantes y demás subordinados se vengan de los más ricos con placer sádico en pago de viejas deudas. Con el paso de las horas, los dolores de conciencia atormentan el alma de Srubov provocándole una aguda crisis nerviosa, saliendo a la superficie una serie de taras psíquicas y sexuales, en un viaje sin retorno a los abismos de la locura.

Significaba el largometraje 10 de Rogozhikin, nacido el 3 de octubre de 1.949 en la entonces ciudad de Leningrado, llamada de nuevo oficialmente como San Petersburgo a partir de 1.991, destacando en su filmografía títulos como el bélico «Por unas líneas» en 1.986, la comedia costumbrista «Miss millonaria» en 1.988 o «La Guardia», un sentido drama sobre el servicio militar en la Unión Soviética.

El de San Petersburgo ofrece una cinta donde se intenta y a veces con éxito escapar de los tópicos, adentrándose en una creación enormemente profunda, con un ápice de honestidad intelectual digno de tenerlo en cuenta, dotada de elementos fascinantes, al lado de una crudeza que sobrecoge casi desde el mismo instante de comenzar la película y superponiendo a un sutil, casi imperceptible, sentido aliento poético.

Dentro de un tono semi-documental, surtido de imágenes frías pero a la vez intensas, detentando todas una importante carga icónica, en clara influencia del «Neorrealismo » italiano de finales de los 40 y de reminiscencias de grandes maestros del Celuloide, también transalpinos, más cercanos en el tiempo como Bernado Bertolucci en «El Conformista» en 1.970 y Pier Paolo Pasolini en «Saló o los 120 días de Sodoma en 1.975».

El espectador al principio horrorizado, puede vislumbrar una serie de ejecuciones sobre un alto número de víctimas sin ropa y con unos victimarios completamente deshumanizados sedientos de sangre. El traslado de los cuerpos de los liquidados asemeja al trabajo de un matadero de reses y la repetición hasta una tangible extenuación de las escenas de asesinatos en la mayoría del metraje provoca una cierta sensación de hastío encontrando de esta forma el núcleo de la psique de los verdugos, completamente apresados en una espiral de insensibilización inaudita, en una frialdad que no conoce ni siquiera un pequeño ápice de emoción. Por otra parte se puede observar, aunque de forma muy tenue, una exaltación de la Rusia eterna, al margen de la inmediatez política, social y cultural.

La fotografía de Mygaut logra transmitir una sensación de realismo, uniendo una descarnada Banda Sonora producto de la batuta de Pavlov, una escenografía enormemente precisa a la par de exquisita por parte de Obraztsov, un guardarropa también muy conveniente surgido del diseño de Kotov , logrando el denodado esfuerzo de recrear toda una época histórica y terminando en una edición inteligente y ducha por parte de Denisova. Dentro de las actuaciones de los actores hemos de descollar la presencia de Igor Sergeyev (Subrov), en un personaje lleno de tormentos, dentro de un rol extremadamente díficil, sumando la corrección formal de Aleksei Paluyan (Papel) y Mijail Vasserbaynm (Katz).

La carrera de Aleksandr Rogozhkin continua con trabajos como «Particularidades del tiro nacional» en 1.995, «Operación Feliz Año Nuevo» en 1.996, «Particularidades de la pesca nacional» en 1.998,» Particularidades del tiro nacional en invierno» en 2.000, «El cuco» en 2.002 o «Particularidades de los políticos nacionales» en 2.003, convirtiéndolo en uno de los cineastas más destacados de la nueva Federación Rusa

Juegos Prohibidos

domingo, abril 7th, 2019

En esta producción francesa estrenada el 9 de mayo de 1.952 se intenta reflejar lo absurdo y lo cruel de la existencia humana a través de los ojos de los más pequeños y logra un resultado enormemente efectivo además de conmovedor. Se puede llegar con brillantez y solicitud a una percepción completamente novedosa sobre la guerra, dentro de una manifestación creativa que supera al propio filme.

Resultaba una adaptación cinematográfica de la novela «Les jeux inconnus» de Francois Boyer, publicada en 1.947 y convertido en un auténtico fenómeno editorial en aquella vengativa Francia de la «Depuración», aunque para la película se opta por el título de «Jeux Interdits» (Juegos Prohibidos), donde se quiere narrar de forma sencilla y a la vez honesta la historia de una niña de sólo cinco años llamada Paulette, que tras la invasión alemana de junio de 1.940 debe abandonar al lado de los familiares más cercanos su París natal y queda huérfana ante un ataque aéreo del enemigo contra una columna de civiles, donde también fallece su perro. Alguien tira al río el cadáver del animal y la cría incapaz de separarse de la que fue su mascota decide seguirlo, encontrándose poco tiempo después en la misma vereda con Michel, un muchacho de once años del que congenia muy bien desde el principio. El chico decide llevarla a la granja de sus progenitores, donde es adoptada a regañadientes. Los jovencitos entierran en un molino de agua abandonado al chucho, siendo el comienzo de un extraño rito macabro al continuar con una serie de nuevas inhumaciones de cuerpos sin vida de animales e insectos, incluyendo el robo de las cruces en el cementerio local; todo en una especie de imitación no tan inocente de los ritos en los sepelios cristianos. La sustracción de estos objetos creará una serie de acusaciones infundadas y absurdos enfrentamientos entre las familias campesinas del lugar.

Financiada por «Silver Films» y distribuida por «Les Films Corona», se consigue esencialmente la producción ejecutiva de Robert Dorfmann, la dirección de René Clément , la fotografía de Robert Juillard , la musicalización del español Narciso Yepes, la edición de Robert Dwyre, más el guión de Jean Aurenche y Pierre Bost. Para las interpretaciones se recurre a los entonces niños Brigitte Fossey y Georges Poujouly, al lado de adultos con la categoria de Amédée, Laurence Badie, Lucien Hubert, Suzanne Courtal, Jacques Marin o Lous Saintève.

Representaba el quinto largometraje de René Clément, cineasta nacido en la ciudad de Burdeos el 13 de marzo de 1.913, en una carrera donde se incluía a interesantes trabajos como «La batalla de los raíles» en 1.946, inspirándose en las actividades de «La Resistencia» por parte de los trabajadores ferroviarios contra la ocupación germana, «Le Pére tranquile» en el mismo año, otro drama sobre los duros años de la contienda, «Los malditos» en 1.947, exponiendo la severa existencia dentro de un submarino alemán, «Demasiado tarde» en 1.949, un «thriller» protagonizado por Jean Gabin, que nos hace recordar a «Pépé le Moko», la gran obra maestra de Julien Divivier y «El castillo de cristal» en 1.950, producción de notorio carácter romántico.

En el filme del segundo año de la década, Clément regala al «Respetable» una labor donde mezcla sin rubor poesía, sensibilidad, dramatismo y sarcasmo al lado de una sabia y profunda reflexión sobre la Humanidad en todas sus grandezas y también en sus completas bajezas. Hay una visión de la infancia fuera de clichés, donde no se pretende hacer ningún tipo de juicio moral aunque hay una conclusión enormemente fascinante.

Si en unas primeras pinceladas podemos observar unos notorios elementos naturalistas, provistos de sobriedad y discreción, no escapándose de un tímido tono documental, con los minutos del metraje nos topamos inmersos en una forma de realización bastante más estilizada, que puede llegar a un estilo íntimo y personal, surtiéndose del hábil uso de primeros planos y una provechosa utilización de la cámara en mano.

El de Burdeos se muestra como un director lleno de energía, regalando una expresión provista de maestría y belleza, alcanzando darle sentido; se recrea en un Cinema con gran hondura humana e intelectual, seduciendo al espectador tanto con el corazón como el cerebro, acaparando desde su umbral un corpus desafiante convertido postreramente en una pieza turbadora.

Los fotogramas de Juillard, dentro de un fulgente blanco y negro irradian creatividad y prestancia, sumando las notas inspiradoras de Yepes, donde con un solo de guitarra crea una sensación de hechizo, el montaje de Dwyre, lleno de fluidez y competencia, junto al libreto de Aurenche y Bost , abastecido con diálogos fluidos y llamativos. Dentro de las glosas de los figurantes hemos de destacar los roles de los niños Brigitte Fossey (Paulette) y Georges Poujouly (Michel), marcadamente elocuentes y persuasivas, careciendo por completo de poses, en una especie de agudeza instintiva; tampoco nos podemos olvidar del trabajo acertado y muy profesional de los más talluditos Amédée, sobrenombre artístico de Phippe de Chérisey, polifacético aristócrata, noveno antiguo marqués de Chérisey, Laurence Badie y Lucien Hubert.

La cinta consiguió desde su temprana comercialización un buen resultado en taquilla, al lado de importantes reconocimientos académicos como el «León de Oro» del Festival de Venecia en su edición de 1.953, el «Oscar» a «Mejor Película de habla no inglesa» de la ceremonia en 1.953 , repitiendo galardón y categoría en los BAFTA del mismo ejercicio.

René Clément sigue su trayectoria en el «Séptimo Arte» donde destacaría en interesantes y llamativos títulos como «A pleno sol» en 1.960 , la primera versión en el «Arte del Celuloide» del retorcido relato de Patricia Highsmith «El Talento de Mr Ripley», «Arde París» en 1.965, monumental filme sobre la liberación de la capital francesa en el verano de 1.944, basada en el «Best Seller» del mismo epígrafe de Larry Collins y Dominique Lapierre y contando en el guión con la colaboración de los mismísimos Gore Vidal y Francis Ford Coppola , al lado de los novedosos policiales «El pasajero de la lluvia» en 1.969 ,»La mansión de los árboles» en 1.971, o «La cicatriz» en 1.975.

The Rocky Horror Picture Show

domingo, febrero 17th, 2019

Conocida en el mundo hispánico en su título original en inglés, tras su comercialización oficial en la capital británica durante el verano de 1.975, resultó ser un estrepitoso fracaso en taquilla, pero con el paso del tiempo fue adquiriendo una mayor reputación cultural y social gracias a el pase continuo del filme en una sala de Nueva York en la sesión «Golfa» de medianoche, creándole una serie de fanáticos seguidores, convirtiéndose de este modo en uno de los ejemplos más significativos de «Película de Culto»; Fans que en auténtico ejercicio de «frikismo» sobresalen por una interacción con la cinta, llevándose consigo una determinado número de objetos como globos, confetis, matasuegras, gorritos de fiesta, pistolas de agua, papel higiénico, bolsas de granos de arroz, ejemplares de periódicos o linternas, utilizándolos en determinados momentos de la proyección en concordancia con la misma descripción.

Resultaba una adaptación cinematográfica de la comedia musical «The Rocky Horror Show», estrenada en los escenarios del «Royal Court Theatre» en el West-End londinense el 19 de junio de 1.973, con libreto y tonadas de Richard O’Brien, junto con la dirección escénica de Jim Sharman, donde se intenta narrar una extraña y a la vez rocambolesca historia, llena de elementos fantásticos, protagonizada por Janet y Brad, una inocente pareja cuyo coche se se avería en una tormentosa noche forzándoles a buscar refugio en una mansión cercana. Lo que no saben es que el casal pertenece al Dr. Frank N. Furter, una especie de científico loco travestido, atendido por una chocante servidumbre como el mayordomo Riff Raff, su hermana la sensual Magenta y la gruppie Columbia; precisamente en aquella noche coincide la convención anual de transilvanos en la propiedad y desde el primer momento, toda esta colectividad intentará encaminar al bisoño duo hacia un mundo prohibido, provisto de encanto y vivacidad. Esta chocante semblanza se ve sazonada por una serie de pegadizas canciones como «Sciencie Fiction/Double Feature», «Dammit Janet», «Time Warp», «Sweet Transvestite» o «I’am Going Home» .

Para el traslado de todas estas sensaciones a rollos de celuloide se consigue la financiación de la británica «Michael White Production» junto con la estadounidense «20th Century Fox» , encargada así mismo de la distribución, asumiendo Michael White la producción ejecutiva, donde Richard 0’Brien y Jim Sharman repiten los roles de compositor y director respectivamente , Peter Suschitzy se responsabiliza de la fotografía , Terry Ackland-Snow, brega con los decorados, Guillain Dosd y Richard Pointing se encarga del vestuario y Terry Graeme Clifford acapara la edición.

Para el casting la mayoría de estrellas del Rock de las «Islas» , incluyendo al mismo Mick Jagger se prestaron a colaborar, pero al final se procedió con continuar con los mismos intérpretes de la representación en tablas, siendo el caso de Tim Curry (Dr Frank N. Furter), Patricia Quinn (Magenta), Nell Cambell (Columbia), Jonathan Adams (Dr Scott) o Meat Loaf (Eddie) aunque la «Major» estadounidense exigió para los papeles de Janet y Brad a figurantes procedentes de Norteamérica como Susan Sarandon, todavía en aquel momento una estrella en ciernes y Barry Boswick ya bregado en el teatro musical al haber recreado el personaje de Dany Zuko de la conocidísima «Grease» en los escenarios de Chicago a principios de la década.

El resultado en fotogramas es un espectáculo extravagante, osado, libertino, sexual, hedonista, provocador y descarado, convertido en un auténtico carnaval evolucionando hacia lo «Kitsch» y bizarro, donde en cierto modo las escasas pretensiones intelectuales provocan vitalismo y frescura, buscando ante todo la originalidad.

Se intenta transmitir una visión alegre y vitalista de la homosexualidad, en una aceptación libertaria sobre las variedades de género, a lo que se une una sugestiva mezcla entre el homenaje y la parodia al «Cine de Terror», sobre el todo el notoriamente convencional de la mítica productora «Hammer» , la «Ciencia Ficción» más de serie «B» y las producciones clásicas en Blanco y Negro de la RKO de los 30; con ello los elementos sarcásticos y plenamente humorísticos adquieren una importancia capital. Puede también resultar chocante que la película contenga una extraña y nada acomoditicia inocencia unido a un siempre taciturno elemento poético.

El filme se convierte con los minutos de metraje en una experiencia extraña y a la vez liberadora, dentro de un cosmos fascinante de seducción, provisto de símbolos y referencias que provoca las delicias de los aficionados a la criptología . Por otra parte las escenas poseen una vida propia, superando la percepción fílmica y musical, cargadas de hechizo y enormemente acometedoras.

Sharman se muestra como un realizador inteligente y perspicaz, donde no le hace ascos a los elementos más teatralizados, sabiendo aunar creatividad con osadía, con gran sentido de ritmo cinematográfico, sabiendo concebir ante todo un producto enteramente inédito; a pesar de ser una creación tan llena de clarividencia, el director no se deja caer bajo los cantos de sirena de la egolatría y narcisismo, dando de eso modo existencia interna a la obra.

La fotografía de Suschitzky es alegre y vigorosa, la escenografía de Ackland-Snow es un verdadero canto a los sentidos, en una estética maravillosamente decadente, el guardarropa de Dodsy Pointing llega a lo sublime, poca veces alcanzado en la «Gran Pantalla», el montaje de Clifford es ducho y apropiado. En cuanto a la interpretaciones de los figurantes hemos de destacar a Tim Curry , especialmente perspicaz en el mejor rol de toda su carrera , al lado de Susan Sarandon , en un registro sumamente curioso, Barry Bostwick notoriamente versatil y terminando en las profesionales glosas de Patricia Quinn, Nell Campbell y Jonathan Adams.

Como datos anecdóticos, destacaremos el homenaje realizado a la cinta de los 70 en el videoclip de la canción «Hotel Nacional», segundo single del álbum «Miss Little Havana» de la cantante cubano-norteamericana Gloria Estefan publicado en 2.012 y la versión televisiva conocida como «The Rocky Horror Picture Show: Let’s Do the Time Warp Again»; producida por la «Fox» y con realización de Kenny Ortega.

Hampa dorada

miércoles, febrero 6th, 2019

Nos encontramos con una auténtica joya creativa, que estableció las bases para uno de los géneros más interesantes y extendidos en la ya centenaria Historia del medio como es el «Cine Negro». Con estreno el 9 de enero de 1.931 suponía un importante esfuerzo por parte de la «First National Pictures», la siempre eficaz distribución de la «Warner Bros. Pictures» y contando esencialmente con la labor de Hal B. Wallis y Darryl F. Zanuck como productores, de Mervyn LeRoy como director, del italiano Tony Gaudio como operador jefe, de Anton Grot como decorador, de Eark Luick como diseñador de vestuario, del estonio Eernö Rapée como compositor original y Ray Curtiss como editor. A lo que tenemos que añadir un amplio casting donde sobresalen las personalidades del nacido en Rumanía Edward G. Robinson, Douglas Fairbanks, Jr., Glenda Farrel, Stanley Fields, William Collier Jr., Sidney Blackmer, Ralph Ince o Thomas E. Jackson.

Con un guión por parte de Francis Edward Faragoh , Robert Lord y Darryl f. Zanuck, basado en la novela original de W.R. Burnett «Little Caesar» , publicada en 1.929, un auténtico «Bestseller» para la época, conocida en Hispanoamérica como «El pequeño César» y en España con el más prosaico título de «Hampa dorada», donde se intenta narrar las andanzas delictivas de Rico Bandello, personaje inspirado en algunos aspectos en Al Capone, que iniciándose con su compañero Joe en pequeños hurtos en su localidad natal, deciden trasladarse a la gran metrópoli de Chicago para entrar de lleno en el mundo del crimen más organizado; es en la ciudad más poblada de Illinois donde se les une en sus actividades Sam Vettori. Pero Joe sueña con dedicarse profesionalmente al baile y consigue empleo en esa faceta dentro de un club nocturno, donde tendrá como compañera a la bella Olga que muy pronto se convertirá en su pareja sentimental; es a partir de entonces cuando Joe intenta desligarse de sus antiguos camaradas, pero el vehemente Rico le obliga a participar en un asalto al mismo local donde trabaja; la banda inesperadamente es cercada por fuerzas de seguridad y en el fuego cruzado Rico mata a un mando policial. Rico toma el mando de la facción acusando a Sam de blando y presiona a Joe para que deje a Olga y olvide su sueño en el negocio del espectáculo, aparte de ello los enfrentamientos con un grupo rival le supone a Rico una tentativa de atentado donde sale ileso. Finalmente las coacciones a Joe y Olga supondrá la colaboración con la Policía de ésta última que a la larga significará el remate de las actividades ilegales de Rico y sus hombres.

Representaba el primer largometraje sonoro de Mervyn LeRoy, cineasta nacido en la ciudad de San Francisco el 15 de octubre de 1.900; antiguo cantante de «Vodelvil», es por medio de su pariente Jasse L. Lasky cuando entra a principios de los los 20 en el mundillo del «Arte del Celuloide», desempeñando diversos oficios como ayudante de sastrería, encargado de laboratorio o guionista y en 1.927 logra realizar el filme «Esta noche o nunca», continuando con trabajos como «Yo quiero ser millonario», «La señorita sin miedo» en 1.928, «Little Johnny Jones» en 1.929 o «Playing Around» en 1.930, estos dos ultimos no estrenados en ningun país hispanohablante, con una trayectoria inicial que lo convirtió en un profesional especialmente valorado por los ejecutivos de las «Majors» por su carácter profesional y austero.

Con la cinta de 1.931, LeRoy nos muestra una labor redonda, gracias a una descripción brillante, logrando dar vivacidad y cercanía debido al empleo inusitado de cámara móvil, liberándose así de los planos estáticos y enriqueciéndose con fotogramas enormemente subjetivos. Sin dejar atrás ciertos dejes del «Cine Mudo», el director se transforma en una pieza muy eficaz dentro del engranaje, dándole forma y prestancia a la creación, dentro de un estilo frío pero enormemente sugestivo.

Debido a la inclusión en la narración de una «voz en off», junto con referencias bíblicas , la crónica puede adquirir un nervio moralista y en ocasiones didáctico. Teniendo en cuenta que el relato original fue escrito en plena burbuja especulativa, sucesos recientes a la filmación como el «Crack» bursátil de octubre de 1.929 y el pánico bancario del verano de 1.930 provocan una cierta búsqueda de catarsis colectiva, sin olvidarse de un tono enormemente pesimista sobre las sociedades humanas.

La fotografía de Gaudio, en un rutilante blanco y negro, resulta muy llamativa ante el empleo eficaz de luces y sombras, la escenografía de Grot es muy precisa y contundente, el vestuario de Luick es elegante, la Banda Sonora de Rapée es melódica, hermosa, dulce y emotiva, con la inclusión novedosa de una partitura orquestal en los títulos de crédito y el montaje de Curtiss está provisto de un ritmo rápido y sostenido.

Dentro de las glosas de los figurantes descolla ante todo a Edward G. Robinson (Rico), que se come toda la pantalla, construyendo todo un icono, sumándose las sentidas y precisas interpretaciones de Douglas Fairbanbaks Jr. (Joe), Glenda Farrel (Olga) o Stanley Fields (Sam).

No nos podemos olvidar del libreto de Faragoh, Lord y Zanuck , provisto de diálogos agresivos y violentos, sustentados en frases breves y contundentes, dentro de una atmósfera de gran tensión. Se nos ofrece una historia muy creíble y a la vez espesa, pudiendo envolver y fascinar al espectador desde los primeros minutos.

La carrera de Mervyn LeRoy continua con interesantes títulos como «Soy un fugitivo» en 1.932, otra nueva vuelta de tuerca al Cine gansteril, «Anthony Adverse» en 1.936, un drama romántico desarrollado en la Europa del siglo XVIII, «El puente de Waterloo» en 1.940, una visión sombría y rigurosa sobre un amor imposible, suponiendo el primer papel protagonista de Vivien Leigh tras la comercialización de «Lo que el viento se llevó» en el ejercicio anterior, «Niebla en el pasado» en 1.942, la tragedia de un combatiente de la I Guerra Mundial que ha perdido la memoria, «Madame Curie» en 1.943, interesante «biopic» sobre la gran científica, «¿Quo vadis?» en 1.952 , la culminación del «Peplum» como género o «Después de la oscuridad» en 1.958, evocadora perspectiva sobre la locura en las sociedades contemporáneas.