Grupo Salvaje

lunes, abril 5th, 2021

En 1.913, en un olvidado pueblo de Texas, se ve sobresaltado por la llegada de efectivos del ejército. En realidad los militares no son más que una banda de forajidos ya envejecidos, con fama de terribles en décadas pasadas, dirigidos por el implacable y a la vez carismático Pike, para robar un alijo de plata guardado en la sucursal bancaria de la localidad y perteneciente a la compañía de ferrocarril; sin embargo son emboscados por Dake, un antiguo compañero de andanzas de Pike que lidera un grupo de cazarrecompensas contratados por los propios ejecutivos de la empresa de transportes, muriendo en el tiroteo la mayoría de los supuestos miembros de la fuerza terrestre. El mismo Pike y el resto de sus hombres como Dutch, los hermanos Lyle y Tecor y el mexicano Angel logran huir gracias a la aparición fortuita del Desfile Sindical por la Templanza, donde pierden esta vez la vida un alto número de ciudadanos inocentes entre el fuego cruzado de los dos colectivos armados. Pike y sus acólitos atraviesan el río Grande y se encuentran con un México en estado caótico por su revolución interna, siendo testigos de las matanzas indiscriminadas del general Mapache sobre los civiles, un señor de la guerra enfrentando al insurgente Pancho Villa, siempre rodeado por sus consejeros alemanes. Angel asesina a su antigua novia debido a los celos provocados por verla como amante de Mapache, por la que la menguante banda de Pike, si quieren conservar sus vidas, se ve obligada de ponerse al servicio del sangriento caudillo. Debido a las presiones de los germanos, Mapache ordena a Pike y a sus subordinados asaltar un tren cargado de armas estadounidenses con destino a las tropas federales y al divisar los vagones sobre las vías, todos los miembros de la facción se encuentran con la sorpresa que el mercancías está custodiado por Dake y sus adláteres.

Con este relato, no especialmente novedoso y sin librarse de ciertos clichés, el director estadounidense Sam Peckimpah consigue crear un universo fílmico lleno de garra y enjundia, en una auténtica revisitación del Western, dentro de unos parámetros que intentan ser vanguardistas, convertidos a la postre en una mirada cínica y crepuscular, donde algunos quisieron ver en esta cinta como la verdadera cumbre del género.

Resultaba la quinta película del cineasta, nacido en la localidad californiana de Fresno en 1.925 en el seno de una familia perteneciente a la alta burguesía local; rebelde y mal estudiante durante su adolescencia, por lo que sus padres deciden inscribirlo en una escuela militar. Alistado en el cuerpo de marines en 1.943, no participa en ningún combate durante el periodo de la II Guerra Mundial y en 1.946 es licenciado de la milicia; decidido formarse en derecho, cambia sus planes vitales cuando conoce a una joven estudiante de teatro llamada Mary Selland, con la que se casará y se matricula en la escuela de Artes Escénicas de la University of Southern California. Terminado este periodo académico, consigue trabajo como tramoyista en 1.951 y sólo tres años después interviene como actor y guionista en el hoy muy valorado filme de Ciencia Ficción y Terror de Don Siegel, conocido en el mundo hispano como La Invasión de los ladrones de cuerpos. Es tras esta experiencia cuando el californiano es contratado como libretista para series de televisión por parte de la CBS y en 1.961 puede realizar su primera cinta, Obsesión de venganza, con inspiración del Viejo Oeste y protagonizada por una interesante pareja formada por Brian Keith y la irlandesa Maureen O’Hara, continuando con los mismos derroteros en Duelo en la Alta Sierra, comercializada un año después, destacando las interpretaciones de los ya curtidos Randolph Scott y Joel McCrea y en 1.965 puede presentar, sin salirse de las pautas anteriores Mayor Dunde, con Chalton Heston de estrella y reclamo principal, película enormemente mutilada en minutos de metraje por la productora, provocando que Peckinpah renegara públicamente del acabado final.

Siendo inicialmente elegido para la realización de El Rey del Juego, una adaptación de la novela original de Richard Jessup desarrollada durante el periodo de la Gran Depresión, sus notorios desacuerdos con el productor Martin Ransohoff, le ocasiona su despido inmediato, siendo sustituido por Norman Jewison. Es en 1.966 cuando dirige para televisión Vino del mediodía, basado en el célebre Best Seller de Katherine Anne Porter, con buena acogida por parte de la Crítica y haciendo reconciliar al de Fresno con los prebostes de la industria, por lo que a finales de la década recibe un nuevo encargo para llevar ahora a la Gran Pantalla un relato sobre unos antiguos forajidos en un cambiante principio del siglo XX, quedando atrás toda la mítica anterior.

El proyecto recibe el título de The Wild Bunch y sería conocido en castellano como Grupo Salvaje, donde Sam Peckimpah comparte el libreto con Walon Green, consiguiendo la financiación de la llamada entonces Warner Bros-Seven Arts, encargada también de la distribución, la producción ejecutiva de Phil Feldman, la fotografía de Lucien Ballard, los decorados de Edward Carrere, el guardarropa de James Silke, la Banda Sonora de Jerry Fielding, el montaje de Lou Lombardo, al lado de un interesante y extenso reparto donde destacaban los nombres de William Holden, Ernest Borgnine, Robert Ryan, Warren Oates, Ben Johson, Jaime Sánchez, Emilio Fernández, Edmon O’Brien o L.Q. Jones.

En busca de exteriores en México, se rueda en la hacienda llamada Ciénaga del Carmen, situada en la zona desértica entre las ciudades de Torreón y Saltillo y en los márgenes del río Nazas, en el estado de Coahuila. El filme es estrenado oficialmente el 18 de junio de 1.969 en Estados Unidos, obteniendo desde el principio un buen resultado en taquilla y cierto reconocimiento académico al ser nominados Peckimpah y Green a la ceremonia de los Oscars en 1.970 en la especialidad de Mejor Guión Original y Fielding en la categoría de Mejor Composición Original.

El resultado artístico es ante todo una forma descarnada y rebelde de mostrar la propia violencia, llena de elementos desacerbados, aunque convirtiendo el producto en una forma escabrosa de encontrar la sublimidad y haciendo que flote un leve lirismo, provocando un espectáculo enormemente hermoso, incisivamente sugerente para el Respetable.

Hay una propensión a la acción en todas sus modalidades, de encontrar la gestualidad como inicio de un intento por renovar las propias bases del lenguaje cinematográfico, en un tipo de construcción enormemente gráfica. Se busca un uso ágil de la cámara como elemento distintivo de la película, en forma de una técnica brillante y llamativa, recurriendo en todo momento al uso de explicativos flashbacks, ralentización de imágenes, fotos fijas o ilustrativos zooms.

Peckinpah se rebela como un realizador capaz de crear un sello propio contando con la consistencia y la resolución como forma de abordar un trabajo de cine. El californiano se muestra indomable, lleno de brío y sumamente original, aunque sin perder la influencia de otros cineastas como el japonés Akira Kurosava, el italiano Sergio Leone y los españoles Luis Buñuel y Carlos Saura,

El libreto de Peckinpah y Green, está dotado de amargura y desarraigo, donde los limites del bien y el mal se difuminan, aunque resultando paradójico, también contiene carga moral y ética, convirtiéndose al final en una sesuda reflexión sobre la especie humana y su identidad, los fotogramas de Ballard son sublimes, dentro de un cierto clasicismo, no presentes en otros aspectos de la producción, en una atmósfera añeja, escapándose de un color cargado, la escenografía de Carrere y el vestuario de Silke, consiguen reflejar con realismo el cambio de época, la musicalización de Fielding resulta llamativa al incorporar elementos folklóricos mexicanos y sonidos nativos americanos y destacando sobre todo el genial montaje de Lombardo, dentro de un ritmo frenético, muy imitado posteriormente. En cuanto a las interpretaciones de los actores destaca William Holden (Pike), reinventándose a si mismo, cuando había perdido su aureola de gran estrella taquillera, junto con auténticos secundarios de lujo como Ernest Borgnine (Dutch), Robert Ryan (Dake), Warren Oates (Lyle), Ben Johnson (Tecor), Jaime Sánchez (Angel) y Emilio Fernández (Mapache), más conocido por su faceta de director y una de las figuras más destacadas de la Edad de Oro del cine azteca.

Sam Peckimpah continua su trayectoria artística con títulos como La Balada de Cable Hogue en 1.970, otra vuelta de tuerca en un western crepuscular, Perros de paja en 1.971, rodada en Inglaterra, una visión contemporánea de la violencia y ese mismo año regresa a Norteamérica con El rey del rodeo, cínico retrato sobre un perdedor, prosiguiendo en 1.972 con el rutilante thriller La huida, volviendo a la temática del Oeste con Patt Garret y Billy el Niño en 1.973, la surrealista Quiero la cabeza de Alfredo García en 1.974, Los aristócratas del crimen en 1.975, con incidencia en el mundo de los espías, La Cruz de hierro en 1.977, una cinta anti-bélica con capital británico y alemán occidental, Convoy en 1.978, provista con ribetes de comedia y Clave Omega en 1.983, otra fresca revisitación a los servicios secretos. Peckimpah muere por paro cardiaco el 28 de diciembre de 1.984 en la localidad de Inglewood, perteneciente a la área metropolitana de Los Angeles.

Leave a Reply