Oficial y caballero

lunes, noviembre 25th, 2019

Con título oficial en inglés de «An Officer and Gentleman», fue distribuida en España como «Oficial y Caballero» y en la mayoría de la América Hispana como «Reto al destino»; este filme estadounidense obtuvo, desde el momento inicial de su estreno el 23 de agosto de 1.982, un inusitado éxito en taquilla, una buena acogida por la Crítica más especializada y cierto reconocimiento académico. En los «Oscars» en 1,983 se consiguen los galardones a «Mejor Actor Secundario» en Louis Gossett, Jr, y a la «Mejor Canción Original» con la balada «Up Where We Belong», teniendo como autores a Jack Nitzsche, el mítico compositor de diversos temas de los Rolling Stones y Neil Joung, la nativa americana Sainte-Marie y Will Jennings y contando con las interpretaciones del británico Joe Cocker y Jennifer Warnes . Idénticos premios en la edición de aquel mismo año de los «Globos de Oro», en la persona de Gossett, Jr y en el tema de Nitzche, Sainte-Marie y Jennings . Fuera de círculos estrictamente cinematográficos esta anteriormente comentada composición llega al primer lugar de los «Billboard Hot 100» y se mantuvo durante tres semanas en el puesto y más lejos de las fronteras estadounidenses la tonada consigue también el número uno en las listas de éxitos de países como Canadá, Australia y Sudáfrica.

Sin embargo para su puesta en marcha este proyecto debió de sufrir una serie de continuados contratiempos que pusieron en peligro su remate final. El guión original fue elaborado a mediados de la década de 1.970 por Douglas Day Stewart, un antiguo cadete de academia militar de West Point, donde plasmó algunas de sus experiencias, pero el escrito permaneció en el cajón de los Grandes Estudios olvidado durante algún tiempo hasta que a principios de los 80 se consigue la importante financiación de la «Lorimar Productions» y la distribución de la mítica «Paramount Pictures». En la iniciativa el propio Stewart se postulaba asimismo como productor ejecutivo, sobre Taylor Hackford recaía la dirección, Donald E. Thorin se responsabilizaba de la labor de operador jefe, John V. Cartwright era contratado como responsable de los decorados, Rita Riggs y Laurie Riler se encargaban del vestuario, Jack Nietzsche se apropiaba de la responsabilidad de la Banda Sonora y el ya veterano Peter Zinner asumía el montaje. El casting se nutría de figuras como Richard Gere, Debra Winger, Louis Gossett Jr., David Keith, Lisa Blount, Robert Loggia, Lisa Eilbacher o David Caruso; para el rol ejercido por Gere, se pensó en un principio en otros ejecutantes de la talla de Sylvester Stallone, John Travolta, Jeff Brigdes o Christopher Reeve; en Gere suponía un espaldarazo para su carrera, donde anteriormente había destacado en cintas como «Días de Cielo» de Terrence Malick en 1.978, «Yankis» del inglés John Schlesinger en 1.979 o «American Gigolo» de Paul Scharder en 1.980. En en caso del papel de Winger, se especuló anteriormente de contar con actrices conocidas como Sigouner Weaver, Anjelica Huston o Jennifer Jason Leigh.

Antes de comenzar las filmaciones, el propósito recibió otra nueva e importante contrariedad, al negarse el Departamento de Defensa de Estados Unidos a ceder las instalaciones de la academia de pilotos de la Aviación Naval, situada en las cercanías de la ciudad de Pensacola (Florida), haciendo aumentar de esto modo los costes de producción; por lo que desde el soleado y rutilante territorio sureño se hubo de trasladarse al frío y lluvioso estado de Washington y alquilar las antiguas instalaciones de la Armada de Fort Warren, ubicadas en la villa costera de Port Townsend, utilizadas como base de un importante destacamento durante la II Guerra Mundial en previsión a una posible invasión japonesa desde las Aleutianas a la área más occidental de Estados Unidos.

El rodaje comenzó en la primavera de 1.981, teniendo que batallar desde el principio todo el equipo con una presión por parte de las «Majors» involucradas para una premura en la finalización, unas difíciles condiciones climatológicas, denodadas exigencias provenientes de los despachos de los ejecutivos y del productor-libretista por filmar unas determinadas escenas de las que no estaban muy de acuerdo tanto el realizador como los intérpretes, unas pésimas relaciones personales entre Richard Gere y Debra Winger, unido todo a las soterradas perspicacias y lucha de egos entre el protagonista masculino principal y Gasset,Jr; sin embargo la buena mano izquierda del director consiguió que las aguas se fueran calmando y se alcanzara acabar felizmente con las tomas, sin mayores contratiempos posteriores.

El guión de Stewart , intenta mostrar una historia hasta cierto punto convencional, presentándonos el personaje de Zack Mayo, donde ante la pérdida de su madre a los inicios de su pubertad, se ve obligado a vivir con un padre, destinado como suboficial de la fuerza naval en Filipinas, con una grave adicción al alcoholismo y aficionado a relacionarse con prostitutas de medio pelo. Tras una adolescencia que se presupone problemática, Mayo una vez terminado sus estudios de secundaria decide inscribirse en una escuela preparatoria para acceder a un puesto de cadete de la Aviación Naval, donde se someterá a un régimen intenso de formación durante varias semanas. En la institución académica Mallo tendrá que lidiar con su instructor, el duro y exigente sargento Foley y hará amistad con compañeros como Sid, obligado a seguir la tradición castrense de su familia, Lioney, un hombre casado profundamente disciplinado y Casey, una chica que quiere romper moldes en un mundo excesivamente masculinizado. En un baile de gala de la base, Mayo y Sid conocerán a Paula y Lynette , dos obreras de una fábrica de papel de la localidad. Siendo el comienzo de una doble relación de parejas entre Mayo y Paula y Sid y Lynnete. Debido a la creencia colectiva de los aspirantes, propiciada también por los propios docentes, de que las muchachas del pueblo buscan simplemente salir de su difícil situación socio-económica comprometiéndose con los alumnos del centro, provoca que la ligazón de Mayo y Sid con las operarias se presente desde un principio con perjuicios, desconfianza mutua y sexo sin compromiso como fórmula de escape; pero en el caso concreto de Mayo y Paula, con el paso de las semanas empieza a surgir una pasión amorosa que hará trastocar la situación de todos.

Con el trasunto de todo este universo de retos, deseos y pasiones a la «Gran Pantalla», nos encontramos con un producto enormemente efectista en su estilo visual, dotado a la vez de una importante carga icónica, con escenas portentosas y geniales, algunas hasta resultan una auténtica lección de hacer Cine, aunque otras, hay que decirlo, caen en un sonoro ridículo; pero en su integridad, es una labor de un gran acabado final e indiscutible factura técnica, capaz de seducir a diferentes tipos de públicos.

Hackford se muestra como un realizador de notorio carácter artesano aunque no le impide darle a su trabajo un nervio, arrebato e indiscutible pretensión, siendo capaz de llegar a una inusitada pericia y poder crear unas situaciones sumamente sugerentes; proveniente del mundo del documental, esta labor resultaba su primera incursión en lo más comercial del «Séptimo Arte» y lo hacía por la puerta grande.

El libreto de Stewart, si bien es en la mayor parte previsible y no huye de los clichés y los tópicos, llega a una descripción sólida y ordenada, dejando escasos flecos y proporcionando interesantes giros argumentales; a pesar de haber un poso enormemente conservador y militarista, muy acorde con la era Reagan que entonces comenzaba en Norteamérica, esconde algunos elementos progresistas, como una tímida preocupación por la situación de la clase obrera provinciana y una visión de las relaciones interraciales, superando las tensiones de las décadas anteriores y con un empoderamiento de los afroamericanos en instituciones públicas como las Fuerzas Armadas. La fotografía de Thorin es determinante y deslumbrante a la vez, permitiendo una amalgama de tonos sumamente llamativa, la escenografía de Cartwritht consigue dar con un toque naturalista, regalando entereza al propio filme, con iguales resultados en el guardarropa de Riggs y Riler, la musicalización de Nitzsche envuelve todo el desarrollo dramático de la acción y con una precisa y hábil incorporación de canciones como la recreada por Cocker y Warnes y otros temas no originales como «Tush» de ZZ Top, «Tunnel of Love» de los británicos Dire Straits o «Feeling» del brasileño Morris Albert y la edición de Zinner alcanzado una precisión sugerente.

Dentro de los actores debemos distinguir a Richard Gere (Mayo), envuelto en una importante carga dramática, no recurriendo al histrionismo, logrando encontrar la profundidad deseada, oculta en una cierta inexpresividad muy adecuada a un personaje necesitado de carencias emocionales y a Debra Winger (Paula) como un animal sexual que no carcome una espontaneidad digna de todo elogio y a pesar de la hostilidad entre los dos durante el rodaje, la pareja puede alcanzar una química pocas veces plasmada en rollos de celuloide; dentro de los secundarios descolla Louis Gossett, Jr, (Foley) en el papel de su vida, comiéndose él solito toda la pantalla, aunque esta maravillosa actuación no nos puede hacer olvidar las labores de otros ejecutantes como David Ketih (Sid) o Lisa Blount (Lynette).

Taylor Hackfor continuaría con su trayectoria de director, destacando películas como «Noches Blancas» en 1.985, crónica de la deserción de un artista soviético a Occidente, «Cuando me enamoro» en 1.988, un drama estudiantil, «Sangre por Sangre», en 1.993, una introducción en el género del «Hoodfilm», «Dolores Claiborne» en 1.995, un angustioso thriller psicológico, «El abogado del diablo» en 1.997, un ejemplo de terror sobrenatural,»Ray» en 2.004, biografía del genial cantante y compositor afrodescendiente Ray Charles o»Love Ranch» en 2.010, sobre el primer burdel legal abierto en Estados Unidos, protagonizada por la gran Helen Mirren, esposa de Hackfor desde 1.997.

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