El chekista

domingo, junio 9th, 2019

Esta coproducción entre la U.R.S.S y Francia, estrenada en el edición del Festival de Cannes de 1.992, en su sección de «Una cierta mirada», acaparó desde el primer momento un inusitado interés por parte de la Crítica más especializada, al tratar de una forma novedosa, sin ambages ni tapujos, la dura represión política y de clase durante el denominado «Terror Rojo» tras la revolución bolchevique de 1.917 y en un momento de fuerte incertidumbre en el estado soviético a los pocos meses después del intento de golpe de estado reaccionario contra Gorbachov y al borde de una desintegración territorial que acabaría de forma definitiva con aquel régimen.

Se contaba esencialmente con la financiación de la moscovita «Trinity Bridge» al lado de las parisinas «La Sept» y «Sodaperaga Productions», la producción ejecutiva de Guy Seligman y Oleg Konkov, la dirección de Aleksander Rogozhikin , la fotografía de Valeri Mygaut, la musicalización de Dimitri Pavlov, los decorados de Grigory Obraztsov, el vestuario de Sergei Kotov y el montaje de Tamara Denisova; por otra parte se optaba por un elenco actoral donde destacaban los nombres de Igor Sergeyev, Aleksei Paluyan, Mijail Vasserbaynm Sergei Isavnin, Vasili Pomarchyov y Mina Usatova.

Con un guión del francés Jacques Baynac, basado en la novela «La astilla» del escritor y periodista Vladimir Yakovlevich, alistado en las filas del Ejercito Rojo durante el sangriento periodo de la «Guerra Civil Rusa», donde inspirándose en conversaciones con antiguos miembros de los servicios secretos soviéticos consigue narrar la dura represión contra los elementos anti-revolucionarios en una pequeña ciudad de provincias recientemente tomada al Ejercito Blanco. Este sometimiento no solamente se dirige a los sectores pro-zaristas y más derechizados, incluye también a los clérigos de la Iglesia Ortodoxa, la aristocracia o la burguesía más enriquecida. La represión no distingue de sexo ni edades, transfigurándose en una sangrienta representación de la lucha de clases y la población en un microcosmos de lo que suponía la irrupción del nuevo régimen. Srubov es el siniestro jefe local de la Cheka, la reciente policía política creada desde Moscú y junto a sus ayudantes Papel y Katz, convertidos en jueces, fiscales, jurados y verdugos a la vez, condenan a muerte sin ningún tipo de garantías jurídicas a los que consideran «Enemigos de Clase»; Srubov intenta justificar este proceder con una visión biológica de la revolución, donde su consolidación sólo puede darse tras la eliminación en todos los elementos que la pueden perturbar, en una especie de adaptación del «Darwinismo Social» al ideal bolchevique; en cambio sus ayudantes y demás subordinados se vengan de los más ricos con placer sádico en pago de viejas deudas. Con el paso de las horas, los dolores de conciencia atormentan el alma de Srubov provocándole una aguda crisis nerviosa, saliendo a la superficie una serie de taras psíquicas y sexuales, en un viaje sin retorno a los abismos de la locura.

Significaba el largometraje 10 de Rogozhikin, nacido el 3 de octubre de 1.949 en la entonces ciudad de Leningrado, llamada de nuevo oficialmente como San Petersburgo a partir de 1.991, destacando en su filmografía títulos como el bélico «Por unas líneas» en 1.986, la comedia costumbrista «Miss millonaria» en 1.988 o «La Guardia», un sentido drama sobre el servicio militar en la Unión Soviética.

El de San Petersburgo ofrece una cinta donde se intenta y a veces con éxito escapar de los tópicos, adentrándose en una creación enormemente profunda, con un ápice de honestidad intelectual digno de tenerlo en cuenta, dotada de elementos fascinantes, al lado de una crudeza que sobrecoge casi desde el mismo instante de comenzar la película y superponiendo a un sutil, casi imperceptible, sentido aliento poético.

Dentro de un tono semi-documental, surtido de imágenes frías pero a la vez intensas, detentando todas una importante carga icónica, en clara influencia del «Neorrealismo » italiano de finales de los 40 y de reminiscencias de grandes maestros del Celuloide, también transalpinos, más cercanos en el tiempo como Bernado Bertolucci en «El Conformista» en 1.970 y Pier Paolo Pasolini en «Saló o los 120 días de Sodoma en 1.975».

El espectador al principio horrorizado, puede vislumbrar una serie de ejecuciones sobre un alto número de víctimas sin ropa y con unos victimarios completamente deshumanizados sedientos de sangre. El traslado de los cuerpos de los liquidados asemeja al trabajo de un matadero de reses y la repetición hasta una tangible extenuación de las escenas de asesinatos en la mayoría del metraje provoca una cierta sensación de hastío encontrando de esta forma el núcleo de la psique de los verdugos, completamente apresados en una espiral de insensibilización inaudita, en una frialdad que no conoce ni siquiera un pequeño ápice de emoción. Por otra parte se puede observar, aunque de forma muy tenue, una exaltación de la Rusia eterna, al margen de la inmediatez política, social y cultural.

La fotografía de Mygaut logra transmitir una sensación de realismo, uniendo una descarnada Banda Sonora producto de la batuta de Pavlov, una escenografía enormemente precisa a la par de exquisita por parte de Obraztsov, un guardarropa también muy conveniente surgido del diseño de Kotov , logrando el denodado esfuerzo de recrear toda una época histórica y terminando en una edición inteligente y ducha por parte de Denisova. Dentro de las actuaciones de los actores hemos de descollar la presencia de Igor Sergeyev (Subrov), en un personaje lleno de tormentos, dentro de un rol extremadamente díficil, sumando la corrección formal de Aleksei Paluyan (Papel) y Mijail Vasserbaynm (Katz).

La carrera de Aleksandr Rogozhkin continua con trabajos como «Particularidades del tiro nacional» en 1.995, «Operación Feliz Año Nuevo» en 1.996, «Particularidades de la pesca nacional» en 1.998,» Particularidades del tiro nacional en invierno» en 2.000, «El cuco» en 2.002 o «Particularidades de los políticos nacionales» en 2.003, convirtiéndolo en uno de los cineastas más destacados de la nueva Federación Rusa

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