Hampa dorada

miércoles, febrero 6th, 2019

Nos encontramos con una auténtica joya creativa, que estableció las bases para uno de los géneros más interesantes y extendidos en la ya centenaria Historia del medio como es el «Cine Negro». Con estreno el 9 de enero de 1.931 suponía un importante esfuerzo por parte de la «First National Pictures», la siempre eficaz distribución de la «Warner Bros. Pictures» y contando esencialmente con la labor de Hal B. Wallis y Darryl F. Zanuck como productores, de Mervyn LeRoy como director, del italiano Tony Gaudio como operador jefe, de Anton Grot como decorador, de Eark Luick como diseñador de vestuario, del estonio Eernö Rapée como compositor original y Ray Curtiss como editor. A lo que tenemos que añadir un amplio casting donde sobresalen las personalidades del nacido en Rumanía Edward G. Robinson, Douglas Fairbanks, Jr., Glenda Farrel, Stanley Fields, William Collier Jr., Sidney Blackmer, Ralph Ince o Thomas E. Jackson.

Con un guión por parte de Francis Edward Faragoh , Robert Lord y Darryl f. Zanuck, basado en la novela original de W.R. Burnett «Little Caesar» , publicada en 1.929, un auténtico «Bestseller» para la época, conocida en Hispanoamérica como «El pequeño César» y en España con el más prosaico título de «Hampa dorada», donde se intenta narrar las andanzas delictivas de Rico Bandello, personaje inspirado en algunos aspectos en Al Capone, que iniciándose con su compañero Joe en pequeños hurtos en su localidad natal, deciden trasladarse a la gran metrópoli de Chicago para entrar de lleno en el mundo del crimen más organizado; es en la ciudad más poblada de Illinois donde se les une en sus actividades Sam Vettori. Pero Joe sueña con dedicarse profesionalmente al baile y consigue empleo en esa faceta dentro de un club nocturno, donde tendrá como compañera a la bella Olga que muy pronto se convertirá en su pareja sentimental; es a partir de entonces cuando Joe intenta desligarse de sus antiguos camaradas, pero el vehemente Rico le obliga a participar en un asalto al mismo local donde trabaja; la banda inesperadamente es cercada por fuerzas de seguridad y en el fuego cruzado Rico mata a un mando policial. Rico toma el mando de la facción acusando a Sam de blando y presiona a Joe para que deje a Olga y olvide su sueño en el negocio del espectáculo, aparte de ello los enfrentamientos con un grupo rival le supone a Rico una tentativa de atentado donde sale ileso. Finalmente las coacciones a Joe y Olga supondrá la colaboración con la Policía de ésta última que a la larga significará el remate de las actividades ilegales de Rico y sus hombres.

Representaba el primer largometraje sonoro de Mervyn LeRoy, cineasta nacido en la ciudad de San Francisco el 15 de octubre de 1.900; antiguo cantante de «Vodelvil», es por medio de su pariente Jasse L. Lasky cuando entra a principios de los los 20 en el mundillo del «Arte del Celuloide», desempeñando diversos oficios como ayudante de sastrería, encargado de laboratorio o guionista y en 1.927 logra realizar el filme «Esta noche o nunca», continuando con trabajos como «Yo quiero ser millonario», «La señorita sin miedo» en 1.928, «Little Johnny Jones» en 1.929 o «Playing Around» en 1.930, estos dos ultimos no estrenados en ningun país hispanohablante, con una trayectoria inicial que lo convirtió en un profesional especialmente valorado por los ejecutivos de las «Majors» por su carácter profesional y austero.

Con la cinta de 1.931, LeRoy nos muestra una labor redonda, gracias a una descripción brillante, logrando dar vivacidad y cercanía debido al empleo inusitado de cámara móvil, liberándose así de los planos estáticos y enriqueciéndose con fotogramas enormemente subjetivos. Sin dejar atrás ciertos dejes del «Cine Mudo», el director se transforma en una pieza muy eficaz dentro del engranaje, dándole forma y prestancia a la creación, dentro de un estilo frío pero enormemente sugestivo.

Debido a la inclusión en la narración de una «voz en off», junto con referencias bíblicas , la crónica puede adquirir un nervio moralista y en ocasiones didáctico. Teniendo en cuenta que el relato original fue escrito en plena burbuja especulativa, sucesos recientes a la filmación como el «Crack» bursátil de octubre de 1.929 y el pánico bancario del verano de 1.930 provocan una cierta búsqueda de catarsis colectiva, sin olvidarse de un tono enormemente pesimista sobre las sociedades humanas.

La fotografía de Gaudio, en un rutilante blanco y negro, resulta muy llamativa ante el empleo eficaz de luces y sombras, la escenografía de Grot es muy precisa y contundente, el vestuario de Luick es elegante, la Banda Sonora de Rapée es melódica, hermosa, dulce y emotiva, con la inclusión novedosa de una partitura orquestal en los títulos de crédito y el montaje de Curtiss está provisto de un ritmo rápido y sostenido.

Dentro de las glosas de los figurantes descolla ante todo a Edward G. Robinson (Rico), que se come toda la pantalla, construyendo todo un icono, sumándose las sentidas y precisas interpretaciones de Douglas Fairbanbaks Jr. (Joe), Glenda Farrel (Olga) o Stanley Fields (Sam).

No nos podemos olvidar del libreto de Faragoh, Lord y Zanuck , provisto de diálogos agresivos y violentos, sustentados en frases breves y contundentes, dentro de una atmósfera de gran tensión. Se nos ofrece una historia muy creíble y a la vez espesa, pudiendo envolver y fascinar al espectador desde los primeros minutos.

La carrera de Mervyn LeRoy continua con interesantes títulos como «Soy un fugitivo» en 1.932, otra nueva vuelta de tuerca al Cine gansteril, «Anthony Adverse» en 1.936, un drama romántico desarrollado en la Europa del siglo XVIII, «El puente de Waterloo» en 1.940, una visión sombría y rigurosa sobre un amor imposible, suponiendo el primer papel protagonista de Vivien Leigh tras la comercialización de «Lo que el viento se llevó» en el ejercicio anterior, «Niebla en el pasado» en 1.942, la tragedia de un combatiente de la I Guerra Mundial que ha perdido la memoria, «Madame Curie» en 1.943, interesante «biopic» sobre la gran científica, «¿Quo vadis?» en 1.952 , la culminación del «Peplum» como género o «Después de la oscuridad» en 1.958, evocadora perspectiva sobre la locura en las sociedades contemporáneas.

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