El Padrino

martes, junio 5th, 2018

Es en el año 1.969 cuando la prestigiosa editorial «G.P. Putnam’s Sons», con sede social en la ciudad de Nueva York, pone en circulación la monumental novela «The Godfather», siendo posteriormente conocida en el mundo hispánico como «El Padrino»; escrita por el autor italo-norteamericano Mario Puzo, estudiante de Ciencias Sociales en la «Columbia University», combatiente en el ejército estadounidense durante la II Guerra Mundial y posterior integrante de las fuerzas de ocupación en Alemania, hecho que le inspira su primer relato «La arena sucia» publicado en 1.955, continuando con «La Mamma» en 1.965, donde narra las vivencias de una familia de emigrantes italianos en Norteamérica desde los años 20 hasta la rendición de Japón en 1.945 y en el séptimo ejercicio de la década vuelve por los fueros de la inmediata post-confragación en la nación germánica con «Seis tumbas en Múnich».

Desde la primera salida a las librerías, la descripción alcanzó un inusitado éxito de ventas, con la cifra record de un millón de ejemplares sólo en la primera semana, gracias a una buenísima promoción de marketing, al lado de un estilo sencillo y directo, notándose indudablemente la influencia del lenguaje cinematográfico y donde se relata la sangrienta historia de los Corleone, una parentela de origen siciliano establecida en Estados Unidos, con claros vínculos con el crimen organizado, presidida por el patriarca Don Vito, esposo de Carmella y padre del vehemente Sonny, el apocado Fredo, la frívola Connie y el taciturno Michael. Don Vito se ha convertido desde el decenio de los 20 en el mayor capo de la «Mafia» en la ciudad de Nueva York, controlando con mano de hierro las llamadas «Cinco Familias», cubriendo todas sus actividades mediante un negocio legal de importación de aceite de oliva procedente de Europa y magníficamente relacionado con la clase dirigente del país. La acción se inicia en el primer fin de semana después del «V-J», en el estío del verano de 1.945, con la boda entre Connie Corleone y su prometido Carlo Rizzi; según la costumbre de la Italia meridional con respecto a los enlaces, Don Vito como cabeza del clan recibe una serie de peticiones, como la del pastelero Amerigo Bonasera, cuya joven hija fue salvajemente ultrajada por unos individuos y reclamando justa venganza porque no han sido lo suficientemente sancionados por las autoridades judiciales o del intérprete Johnny Fontane, en franca decadencia profesional, para ser de nuevo contratado en Hollywood. De improviso hace acto de presencia en el banquete Michael, el vástago más joven, un condecorado héroe de guerra, aún vistiendo uniforme militar y acompañado por su novia, Kay Adams, una «WASP» de Nueva Inglaterra. Escasos días más tarde, el abogado Tom Hagen, el «Consigliere» de la organización, adoptado desde su infancia por Don Vito, viaja a la Costa Oeste para entrevistarse con Jack Woltz, un preboste del sector del entretenimiento y convencerle de una nueva estipulación para Fontane; ante la negativa del hombre de negocios, es presionado con el macabro ritual de colocar en su misma cama la cabeza cortada del «purasangre» más preciado de sus establos. Poco después, esta vez en Nueva York, se produce una reunión de los Corleone con Sallozzo, protegido de los émulos Tattaglia, donde ofrece una participación al clan en el negocio de la heroína, con un treinta por ciento de los beneficios a cambio de su influencia en altos cargos políticos; tanto Sonny como Hagen se muestran de acuerdo, pero el antiguo patriarca se niega en rotundo, siendo el comienzo de una cruenta guerra entre las dos familias; los tattiagla asesinan al sicario de los Corleone Luca Brassi y en las navidades Don Vito es víctima de un atentado en plena calle estando en compañía de Fredo, aunque no logran acabar con su vida; permaneciendo convaleciente en el hospital sufre otra nueva tentativa de homicidio, gracias a que el corrupto capitán de policía McCluskey, a sueldo de los Tattaglia, ordenó a todos los agentes abandonar la custodia. En represalia Bruno Tattaglia es inmolado por mandato de Sonny y mientras toda la parentela planea la muerte de Sallozzo y McCluskey, donde Michael se ofrece como el ejecutor y pudiendo concertar una cena en un restaurante del Bronx con el esbirro y el funcionario de orden público, objetivo teórico de una posible reconciliación; Michael se presenta en el establecimiento y liquida a los dos individuos, huyendo posteriormente a Sicilia, donde se enamorará de una bella campesina llamada Apollonia, que terminará casado con ella y a las pocas semanas la muchacha será martirizada en un agresión dirigida contra Michael por las ramificaciones de los Tattaglia en la isla. Ante el temor de las represalias, Don Vito, otra vez repuesto, ordena la reclusión de toda la prole en su mansión de Long Island, pero ante una paliza de Carlo a Connie, Sonny sale del recinto completamente furioso y será asesinado en el peaje de una autopista. A pesar de este hecho Don Vito convoca una reunión de las «Cinco Familias» donde renuncia a represalias por la muerte de Sonny, acepta la entrada en el negocio de la droga y reclama el regreso de Michael a América. El hijo más mozo tras su llegada a casa toma las riendas de la situación, se reencuentra con Key, donde contraerá nuevas nupcias con ella y visitará Las Vegas para apoyar a su hermano Fredo, gerente de un casino de la ciudad. El viejo Vito Corleone muere de un infarto en el jardín de su vivienda y en las honras fúnebres se acuerda una reunión de todos los clanes de la «Cosa Nostra» neoyorkinos y antes de la cita, coincidiendo con el bautizo de su sobrino, Michael ordena el acabar con la vida de los cuatro restantes jefes de las familias rivales.

El personaje de Vito Corleone está inspirado en mafiosos reales como los italo-norteamericanos Frank Costello y Lucky Luciano al lado de los judíos-norteamericanos Meyer Lansky y Bugsy Siegel, mientras que el de Johnny Fontane es una parodia de Frank Sinatra, hecho que ocasionaría una profunda enemistad personal entre el escritor y el cantante-actor.

Muy pronto surge el proyecto de llevar la narración literaria a la «Gran Pantalla», contando esencialmente con el apoyo de la «Alfran Productions» y «Paramount Pictures», encargada asimismo de la distribución, la producción de Albert S. Ruddy, la dirección de Francis Ford Coppola, la fotografía de Gordon Willis, la escenografía de Warren Clymer, el vestuario de Anna Hill Johnstone, la música original de Nino Rota, el sonido de Charles Grenzbach, Richard Portman y Chris Newman, al lado de la edición de Willian Reynolds y Peter Zinner; en el casting se recurre a excelsas figuras de la talla de Marlon Brando, Al Pacino, Robert Duvall, James Caan, Richard S. Castellano, Diane Keaton, John Cazale, Talia Shire, Gianni Russo o Abe Vigoda.

En un primer momento se pensó para la realización del filme en profesionales conocidos como Elia Kazan, Arthur Penn o el franco-griego Costa-Gravas, pero los directivos finalmente se inclinaron por Francis Ford Coppola, asumiendo también éste último el guión al lado del mismo autor de la novela Mario Puzzo, donde sin cambiar lo esencial, se pasan por alto a una serie de sujetos secundarios y se minimiza la aparición de Johnny Fontane.

Coppola nacido en la ciudad de Detroit el 7 de abril de 1.939, hijo del eminente director de orquesta Carmine Coppola, estudiante en los trepidantes 60 de la «University of Southern California», donde tendría como compañeros de aula a George Lucas y Jim Morrison; en 1.963 consigue presentar su primer largometraje como realizador, con el enigmático epígrafe de «Dementia 13», una labor de género fantástico, contando con bajo presupuesto y rodada en Irlanda, siguiendo con semejante orientación con «The terror» en el mismo año, no estrenada en ningún país castellanohablante y en 1.966 ofrece la comedia juvenil «You’re a Big Boy Now», su primer logro comercial, prosiguiendo con la adaptación al «Séptimo Arte» del musical «El valle del Arco Iris» en 1.968, no alcanzando el espaldarazo esperado del «Respetable»; 1969 significa para el oriundo de Michigan el debut oficial de la composición intimista «Llueve sobre mi corazón», Concha de Oro en el Festival de San Sebastián y la puesta en marcha, junto con George Lucas, de la empresa audiovisual «American Zeotrope». En 1.970 interviene como argumentista al lado de Edmund H. North en el panegírico «Patton», dirigido por Franklin Schaffner, película que se convirtió en la gran triunfadora de los «Oscars» en el lapso siguiente; precisamente en ese mismo año, Coppola ejerce como productor de «THX 1138», el primer filme de larga duración de Lucas.

Con rodaje de exteriores en diversos lugares de los estados norteamericanos de California, Nevada, Nueva York y Nueva Jersey, junto a parajes de la isla de Sicilia e interiores en los estudios de la «Paramount Pictures»; sufriendo una actividad especialmente difícil debido a la exigencia de premura por parte de la productora, las continuas discusiones de Coppola con los ejecutivos y las protestas de las organizaciones de italo-norteamericanos, acusando a los responsables del proyecto de dar una imagen excesivamente estereotipada de su colectivo. Pero con el paso de las semanas se fueron limando asperezas y finalmente tiene lugar el estreno de la cinta el 15 de marzo de 1.971 en el «Loew’s State Theatre» de Nueva York, acumulando desde las primeras proyecciones un importante reconocimiento tanto de los medios de comunicación más especializados como del público.

Creativamente hablando la película es un compendio de virtudes tanto técnicas como artísticas, donde la realización llega a un estado cercano a la perfección absoluta, con un maravilloso uso de la expresión fílmica, desenvuelto con distinción y concavidad, en que el mismo espectador cree estar inmerso en un auténtico poema visual, quedando irremisiblemente atrapado desde la primera secuencia; nos encontramos con un producto minimalista y recóndito, recreando meticulosamente todo un cosmos, descubriendo con ello una serie de nuevos y esclarecedores detalles en cada visionado.

Podemos observar a un director en verdadero estado de gracia, poseedor en cada momento de un inusitado ritmo creativo, permitiéndole el abordar en varias ocasiones a momentos cumbres, en que sin fuegos de artificios, astracanadas y extravagancias consigue una notoria expresividad; a pesar de cierto carácter mortecino, yuxtapuesto a patentes características lúgubres y taciturnas, el trabajo nunca decae, pudiendo mostrar una serie de imágenes icónicas.

El de Detroit se ve notablemente influenciado por el método operístico, la esfera shakesperiana, las formas del «Cine Negro» más clásico, el neorrealismo italiano de finales de los 40 y las innovaciones estilísticas del «Free Cinema» británico y la «Nouvelle vague» francesa, queriendo aunar un deseo de «Filme de Autor» con el engranaje más mercantilizado de la «Industria».

El Guión del tándem entre Puzo y Coppola es tremendamente distinguido, superando incluso en algunos aspectos la crónica original, queriendo mostrar un dilatado y vehemente drama entre consanguíneos, sabiendo forjar una llamativa exhibición de modos de vida, uniendo una búsqueda incesante de los entresijos de la delincuencia más sistematizada, a la par de la revelación de los grandes conflictos existenciales del Poder y cierta reprobación política y social ante el envilecimiento de las «Altas Instancias»; con todo es un cometido especialmente insinuante al estar provisto de giros ingeniosos, diálogos ocurrentes, donde muchas frases se convirtieron en acerbo popular de varios idiomas y sin permitir el encontrar ningún tipo de aristas o puntos flojos.

Las imágenes de Willis son terriblemente disuasivas, dotadas de un palpable tono oscuro y desfalleciente, el diseño de producción de Clymer es verdaderamente portentoso, en una época que sólo se podía intuir los efectos digitales, la guardarropía de Jonnstone es sugerente e iniciadora de todo una peculiaridad social, la banda sonora original de Nino Rota es gentilmente melancólica, el transalpino compositor, ya especialmente conocido por sus fecundas colaboraciones en anteriores filmes de Federico Fellini, es capaz de crear toda una sucesión de tonadas irrepetibles, el sonido de Grebzbach, Portman y Newman es avezado en concebir integramente una inflexión dentro de la misma labor, el montaje de Reynolds y Zinner es sublime, en una verdadera lección de ritmo.

Alusión aparte nos merecen las glosas de los distintos figurantes, donde si caer en tópicos, he de decir que dan lo mejor de si, destacando a Marlon Brando transfigurándose en Don Vito, en uno de los mejores roles de toda su larga y fecunda carrera, dotado de carisma y atracción, Al Pacino en el papel de Michael, con una capacidad de actuación soberbia y suponiendo un verdadero descubrimiento, Robert Duvall dentro de la piel de Hagen, encontrando en su cometido un notorio carácter frío y calculador, James Caan metamorfoseado en Sonny, todo un temperamento sanguíneo y pasional, increíblemente acertado en un descendiente de alemanes, sumando las adecuadas actuaciones de Richard S. Castellano, Diane Keaton y John Cazale.

Al éxito de «Crítica» y público, se añade los espaldarazos académicos y en la noche de los «Globos de Oro en 1.973, los prestigiosos premios de los corresponsales extranjeros acreditados en Hollywood, la película acaparó las evocaciones a «Mejor Filme dramático» «Mejor Realizador» en Francis Ford Coppola, «Mejor Actor Dramático» en Marlon Brandon, «Mejor Libreto» en Mario Puzo y Francis Ford Coppola y «Mejor Banda Sonora» en Nino Rota. En cambio en la ceremonia de los «Oscars» del mismo ejercicio no pudo obtener tan preciado palmarés, al ser reconocida solamente en los apartados de «Mejor Película», «Mejor Intérprete Principal» en Marlon Brando y «Mejor Libreto Adaptado» en Mario Puzo y Francis Ford Coppola, siendo la gran triunfadora de la velada el musical «Cabaret» de Bob Fosse, agraciado con un total de siete estatuillas, creando una honda polémica en la prensa mas especializada. Es de destacar que Marlon Brando rehusó recoger el premio personalmente y en su lugar acudió Sacheen Littlefeather, una nativa americana, como forma de protesta contra la discriminación secular a los «Pueblos Originarios» en el territorio de Estados Unidos.

El 12 de diciembre de 1.974 se comercializa oficialmente «El Padrino: Parte II», otra vez dirigida por Coppola y contando casi con el mismo equipo técnico y artístico de la primigenia cinta, considerada por muchos como otra nueva obra maestra y cosechando esta vez una mayor satisfacción por parte de la academia de artes y ciencias cinematográficas estadounidense, al acaparar un total de seis «Oscars» de la ceremonia en 1.975 y el 2O de diciembre de 1.990 se termina la saga con el debut oficial ante el «Respetable» de «El Padrino: Parte III» con realización del sempiterno Coppola.

One Response to “El Padrino”

  1. Obra magnífica, demostrado el genio de un maestro del séptimo arte como es Francis Ford Coppola.

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