Delicias turcas

miércoles, enero 3rd, 2018

Adaptación de la novela «Turks fruit» del holandés Jan Wolkers, traducida al castellano como «Delicias turcas», publicada en 1.969, donde se narra las vivencias de un pasional escultor llamado Erik, iniciando una relación sentimental con la casi adolescente Olga, proveniente de una convencional familia de clase media-alta y poseedora de una promiscuidad tan apetente como la del artista. Tras una serie de titubeos deciden casarse pero las notorias diferencias entre Erik y su parentela política, junto con un comportamiento errático y en ocasiones irracional por parte de Olga, provocan la separación de la pareja; pasados los años Erik y Olga vuelven encontrarse de casualidad, sufriendo la chica en aquel instante un extraño desvanecimiento, por lo que es transportada de urgencia a un hospital donde se le diagnostica un tumor cerebral.

Desde el momento de su primera edición el libro cosechó un alto número de lectores debido a su exposición nihilista de la sexualidad en contraposición a los valores burgueses tradicionales, en fuerte concordancia con el espíritu del mayo francés de 1.968, convertido en un autentico revulsivo para la conciencia colectiva de las sociedades occidentales de la época.

Muy pronto surgió el proyecto de llevar al Cine la obra literaria, contando con la financiación de la oficial Verenigde Nederlandchshe Filmecompagnie (VNF) y logrando principalmente la colaboración de Rob Houwer como productor, de Paul Verhoeven como realizador, de Gerard Soeteman como guionista, de Jande Bont como operador jefe, de Strengholt Laurens como decorador, de Rogier van Otterloo como compositor original y de Jan Bosdriesz como montador; por otra parte se logra reunir un interesante casting donde tienen cabida la presencia de personalidades de la talla de Rutger Hauer, Monique van de Ven, Tonny Huurdeman, Win van den Brink, Hans Boskamp, David Rappaport o Manfred de Graaf.

Finalmente se logra el estreno de la cinta el 22 de febrero de 1.973, acaparando desde el mismo comienzo un inusitado éxito comercial, convirtiéndola en la película más taquillera de aquel ejercicio en los Países Bajos, con la cifra récord de 3.338.000 espectadores, significando el 20% de la población nacional del momento y siendo nominada como «Mejor Filme de habla no inglesa» en la ceremonia de los «Oscars» en 1.974, acaparando en aquella ocasión el citado galardón «La noche americana» de Francois Truffaut.

Representaba la segunda película de Paul Verhoeven, nacido el 18 de julio de 1.938 en la ciudad de Amsterdam, estudiante de matemáticas y física en la histórica y prestigiosa universidad de Leyden, periodo donde también se interesa por las artes escénicas y el cine, comenzando a dirigir desde 1960 una serie de cortos experimentales; a finales de la década entra a trabajar como realizador para la televisión pública de su país y en 1.972 puede poner en marcha su primer largometraje «Delicias Holandesas» donde describe las peripecias de dos jóvenes prostitutas del conocido «Barrio Rojo» de la capital administrativa del estado holandés.

En «Delicias turcas», Verhoeven nos brinda una creación llena de frescura, emancipación, osadía y desenfado, transformándose en una auténtica provocación visual, dentro de una realización sumamente eficaz, acompañada en un inmejorable pulso fílmico, a pesar de los patentes cambios de registro, que se convierte en algo casi identitario de la producción; sumándose una visión completamente atrayente donde se consigue escapar con éxito de los cánones preconcebidos.

Se puede observar todo un desempeño de crítica social presentada con las formas de un drama entre erótico y romántico, planteando una narración de amor y ruptura, en que la afección se transfigura en una fuerza incontrolable y en un elemento notoriamente destructivo. Con todo la parábola está llena de simbolismos y detalles, trasmutando en algo más profundo de lo que podía parecer en un principio, sin olvidarse de la propia evolución vital de los personajes.

Nos topamos con una notable influencia del «Expresionismo» alemán de entreguerras en su exposición estética, sin olvidarse del gusto por la prolijidad, sugerente herencia de los grandes maestros pictóricos holandeses del siglo XVII. Por otra parte alcanzamos vislumbrar una acepción fuera del clasicismo más hollywoodiense, haciéndola hasta cierto punto más original.

El libreto de Soeteman es eficaz, sobrio y franco, la fotografía de Bont es lírica, provista de ingredientes exóticos, la escenografía de Laurens se presenta intensa y meticulosa, la musicalización de Van Otterloo es sugerente, la edición de Bosdriesz es vigorosa, sin desentonar para nada el ritmo. Referencia aparte nos merecen los trabajos de los actores, destacando a Rutger Hauer, asumiendo el rol de EriK, provisto de sincero arrebato y donde comenzaba sus pasos para transformarse en el intérprete fetiche del director amsterdamés, al lado de Monique van de Ven, encarnado a Olga, en su primer cometido en el «Séptimo Arte», manifestándose singularmente hermosa, sensual y carnal, aunque también voluble y problemática, sin poder omitir las labores de perdurables secundarios provistos de patente profesionalidad como Tonny Huurdeman, Winvan den Brink o Hans Boskamp.

Tras esta cinta la carrera de Verhoeven inicia una etapa de consolidación dentro de la industria cinematográfica de Holanda, para posteriormente tener la gran suerte de poder entrar en el engranaje del sector audiovisual estadounidense a finales de la década de los 80, convirtiéndole de esta forma en una figura de fama mundial.

Hoy en día, con unos cuantos decenios en su bagaje, se ha revitalizado enormemente la visión y el análisis la realización de 1.973. Los servicios postales neerlandeses pusieron en 1.995 en circulación un sello de 80 céntimos de florín representando una escena de la película, en 1.999 dentro de una encuesta pública promovida por el «Festival del Cine Holandés» de Utrecht, fue elegid como el mejor filme producido en los Países Bajos durante el siglo XX.

One Response to “Delicias turcas”

  1. Arrebatadora y llena de aristas morales. Lo mejor del cine holandés en los 70.

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