Reservoir Dogs

miércoles, abril 16th, 2014

Denoninada «Reservair Dogs» en España, «Perros de reserva» en Mèxico y «Perros de la Calle» en el resto de los paìses hispano-americanos, òpera prima del director Quentin Tarantino, significò un soplo de aire fresco en un cine estadounidense, que a principios de los 90 se encontraba aletargado tras una dècada brutal, donde unos postulados excesivamente comerciales y el conservadurismo reinante en la sociedad en aquel momento, dificultaba la realizaciòn de proyectos innovadores y llamativos desde un punto de vista creativo.

Tarantino, nacido en la ciudad de Knoxville, en el estado de Tennessee, el 27 de Marzo de 1.963, sìendo su padre, el actor y musico amateur Tony Tarantino de ascendencia siciliana y su madre, la enfermera Connie Mchugh, de ascendencia irlandesa, alemana y nativa americana; habièndose separado sus progenitores antes de nacer, se traslada con su madre a los dos años a Torrance, en la àrea metropolitana de Los Angeles, en California y màs tarde al barrio angelino de Habor City, que destacaba por su caràcter multicultural e interètnico, hecho que influirìa posteriomente en los filmes del futuro realizador. Abandona la escuela superior a los 15 años para matricularse en el James Best Theater Company, donde toma clases de interpretaciòn y ya desde el final de su adolescencia empieza a trabajar en un video-club, donde se aficiona a ver todo tipo de pelìculas, creándole una cosmovisiòn cinematogràfica muy ecléctica.

El de Knoxville intenta introducirse en el engranaje de la industria del entretenimiento, cuya principal sede mundial està en su ciudad de adopciòn, ofreciendo una serie de guiones a las productoras, aunque sin mucho èxito en un principio y es finalmente en 1.991, el mismo año en que su paìs se viò involucrado en la primera Guerra del Golfo contra el Irak de Sadan Hussein, cuando promueve un discreto y austero proyecto cinematogràfico, de nombre «Reservair Dogs» en la que èl mismo serìa el director, guionista e intervendrìa en un papel secundario, contanto como productor a su amigo Lawrence Bender, disponiendo con un presupuesto inicial de 30.000 dòlares estadounidenses y con filmaciòn en formato de 16 mm. Sin embargo el propòsito tomò una forma màs ambiciosa, cuando el consagrado actor Harvey Kietel pudo conocer de primera mano el libreto inicial, despertàndole un fuerte interès en la idea y brindàndose a Tarantino como miembro del reparto y productor ejecutivo de la cinta. Gracias a Kietel, la asingnaciòn financiera incial se ve aumentada a 1,2 millones de dòlares estadounidenses, consiguiendo tambièn la colaboraciòn de la productora Live America, junto con la distribuciòn de la neoyorkina Miramax Films y de la londilnense Rank Film Distributors.

Aparte del propio Kietel y el veterano Lawrence Tierney, Quentin Tarantino se nutre de un casting casi exclusivamente masculino, de intèrpretes hasta entonces desconocidos por el gran pùblico, como el britànico Tim Roth y los norteamericanos Steve Buscemi, Chris Penn(hermano de Sean Penn), Michael Madsen y Edward Bunker, un antiguo convicto metido a actor y escritor.

Finalmente la pelìcula se estrena en Los Ángeles el 23 de Octubre de 1.992, obteniendo un gran èxito tanto de crìtica, como de pùblico y encumbrando a Tarantino en el olimpo de los pocos directores de cine con marca propia en la cultura de masas. Aparte de ello, esta cinta consigue provocar unas llamativas influencias extra-cinematogràficas, convirtièndose en un verdadero ìcono de los ultimos años del siglo XX.

El espectador se encuentra ante todo con un realizador que asombra desde el primer momento, conjuntando un filme arrebatador, en que no se escamotea el desgarro, la violencia y las situaciones sòrdidas, en una estructura verdaderamente insòlita. Es una pelìcula portentosa en ritmo narrativo, algo que los numerosos flasbacks no consiguen romperlo.

Pero a pesar de las apariencias, Tarantino no le hace ascos a lo clàsico y encontramos unas notables influencias por parte de maestros del celuloide como Peckimpah, Kubrick, Godart, Scorsese y sobre todo Buñuel, junto a ello, una propensiòn a subgèneros como el spaghetti-western y el cine de artes marciales de procedencia asiàtica. Es de destacar como muy significativa, la machacona referencia a la cultura pop, que acompañada con una estètica setentañera, se convertirìan en unos de los elementos significativos y continuados en las posteriores cintas del director.

La fotografìa que se la debemos a Andrezj Sekula , es sumamente llamativa y eficaz para las ambiciones artìsticas de la obra, a lo que se une una Banda Sonora antològica, en que se cuenta con èxitos comerciales de los 60, 70 y 80, fòrmula ya ensayada por Scorsese en filmes como «Malas Calles» y «Uno de los nuestros», pero si el neoyorkino la utilizaba para reflejar la decadencia de cierto crimen organizado, con canciones cincuentañeras y sesentañeras en plena decàda de 1.970, o para reflejar el paso del tiempo desde un punto de vista cronològico, el californiano de adopciòn, condiciona los singles en los propios dialogos y como contrapunto al exabrupto y acciòn.

Las actuaciones son inmejorables, donde parece que cada uno da lo mejor de sì, destacando a Tim Roth, a Steve Buscemi y a Michael Madsen que logran los mejores trabajos de su carrera.

La trama es arrebatadora, llena de conversaciones brillantes, colmados de ingenio, humor negro y sarcasmo, donde parece que el guionista coge las palabras y las gesticulaciones, de una forma tan inteligente que lo sabemos todo de cada personaje, sin importar los baladìs que puedan resultar los propios coloquios. Se cuenta una historia superficialmente sencilla, sobre las sangrientas consecuencias de un fallido atraco a una joyería. Un gangster de la vieja escuela llamado Joe Cabot (Lawrence Tierney) reune a una serie de delincuentes, en que no se conocen unos a otros con el objetivo de realizar un espectacular robo y se les dà un sobrenombre, el señor Marròn (Quentin Tarantino), el señor Rosa (Steve Buscemi), el señor Naranja (Tim Roth), el señor Blanco (Harvey Kietel) y el señor Rubio (Michael Madsen. Es por medio de una serie de analepsis por lo que podemos conocer los acontecimientos que generaràn un impacable e iracundo final en un destartalado almacèn, en un brutal ajuste de cuentas entre los diferentes miembros del grupo.

2 Responses to “Reservoir Dogs”

  1. Mi pelìcula favorita; si el cine me encanta, es por filmes como este. Es arrebatadora desde el primer momento, no te levantas del sillòn, te sientes parte de la trama. Es cine con «Mayusculas».

  2. fascinante pelìcula.

Leave a Reply