Barry Lindon

miércoles, marzo 13th, 2013

El filme menos apreciado de la trayectoria de  Stanley Kubrick, sin embargo «Barry Lindon» (Gran Bretaña, 1.975) resulta una cinta muy interesante debido a su hábil visión de pasado y su búsqueda de nuevos territorios para el arte cinematográfico, producción británica, con una temática genuinamente  británica, pero con una marcada forma de distribución estadounidense y con director también estadounidense, aunque hay que decir que resultaba la tercera película británica del realizador nacido en Nueva York, después de «2.001, Odisea del Espacio», estrenada en 1.968 y «La Naranja Mecánica» estrenada en 1.971. En estos dos filmes anteriores Kubrick se inspira en el futuro, desde una visión grandilocuente y niezsteriana  en el caso de la cinta de 1.968 y una visión dìstópica y llena de violencia y desesperanza en el caso de la cinta de 1.971, en «Barry Lindon», el neoyorkino indaga en la propia Historia, en concreto en el siglo XVIII, en un momento de la trayectoria europea, donde todas unas formas de gobierno, todas unas formas de relaciones sociales y todas unas formas culturales llegaban a su fin, nos encontramos con el epílogo del «Antiguo Régimen» que se verìa sobresaltado por acontecimientos como la Independencia de Estados Unidos y la Revolución Francesa.

Y en en esa penetración en la Historia, Kubrick intenta de hacerlo de una forma espectacular, empapándose de todo el espíritu de aquella época, buscándose todos los resquicios y todos los elementos que podemos conocer, en este aspecto, el director casi se convierte en una especie de arqueólogo más que cronista de un periodo; por todo ello Kubrick busca escenarios naturales, decorados de época y vestimenta de época lo más riguroso  posible; la direcciòn artística del film de la mano de Maurice Carter,  Lional Couch y Patrick MaLoughlin fuè reconocida con el Oscar a la especialidad en la edición de 1.975, de la misma manera el Oscar al Mejor Vestuario de aquel año se le concediò a Ulla-Britt Soderlund y Milena Canonero por su contribución a esta película; la fotografía de John Alcott roza, por no decir, que llega a la perfección, una auténtica proeza técnica basada en una filmación con luz natural, a la hora del día más adecuada, con velas para escenas nocturnas y de interiores, con objetivos especiales de la casa Carl Teiss, con una apertura máxima de f/0,7, diseñadas inicialmente para la NASA y se le une un tratamiento especial del negativo, produciendo todos estos elementos una estética realista y sombría, pero a la vez exuberante y llamativa, adquiriendo un tono diferente a la mayoría de los filmes producidos hasta la fecha; Alcott recibió el Oscar a la Mejor Fotografía de 1.975 por este trabajo, una fotografía inspirada en la obra de los maestros pictóricos del siglo XVIII como Reynolds, Gainsborough, Constable, Watteau o Hogart. Hay que sumar la búsqueda del encuadre perfecto por parte del realizador, con una cámara subjetiva, con una sabia utilización del zoom, con una elaboración completamente subjetiva.

La Banda Sonora se convierte en otro elemento indispensable en este retorno al pasado, un acompañamiento musical adaptado de Leonard Rosenman que recibió el Oscar de la especialidad en 1.975, basado en las composiciones de Handel, Paisello, Shubert, Bach, así como de folkore irlandés de la mítica banda The Chieftains.

«Barry Lidon» resultó desde el primer momento de la realización una película cara, de gran presupuesto, con un gran esfuerzo de producción y un rodaje en escenarios naturales de Irlanda, Escocia, Inglaterra y la entonces llamada Alemania Occidental, asì como un número importante de extras en las escenas de perfil bélico.

El guión de la cinta fue elaborado por el propio Kubrick y es una adaptaciòn un tanto libre de la novela del mismo titulo que la película, escrita por el autor realista inglès Willian Makepeace Thackeray, el mismo narrador de «La Feria de las Vanidades; Kubrick realiza algunos cambios con  respecto a los escritos originales, sustituye la narración en primera persona por tercera persona, dando una mayor frialdad y objetividad, aumentado de este modo la visión pesimista y desencantada del alma humana que se desprende de la observación del filme. Kubrick resalta el carácter endeble del protagonista y de la mayoría de los personajes, pero no es lo principal de lo que se quiere transmitir, ya que lo primordial es el mundo que rodea al propio protagonista. Su perfil es vulgar, arribista, desalmado, sin coraje y a la vez fràgil y partiendo de esta pequeñez se abre o se intenta abrir una historia que aspira ser universal, por lo que se nos quiere transmitir es una experiencia profundamente emocional.

La trama gira alrededor del personaje de Redmon Barry (Ryan O’Neal), un joven irlandés enamorado de su prima, la atractiva e integrante Nora (Gay Hamilton), por ella se ve forzado en batirse en duelo con el cobarde oficial de origen inglés, el capitán Quin (Leonard Rossiter); estalla la guerra de los Siete Años, se teme una invasión francesa de las Islas Britànicas y Barry se traslada a Inglaterra para alistarse en el ejercito real con unos pocos ahorros, pero es asaltado en un bosque por un bandolero que le hace perder todos estos ahorros; ya en Inglaterra,sin blanca, se alista en las Fuerzas Armadas británicas y es destinado al continente europeo, en concreto en Alemania, allí intenta desertar pero por peripecias del destino acaba en el duro y disciplinado Ejército prusiano de Federico el Grande, donde toma contacto con un estafador profesional llamado caballero de Balibari (Patrick Magee) y Redmon se convierte en su compinche, iniciándose una vez acabada la guerra en un jugador profesional en todas las cortes europeas y finalmente conoce a Lady Lindon (Marisa Berenson), una hermosa aristócrata inglesa que acaba de quedar viuda, Redmon se casa con ella y adopta como segundo apellido el del primer marido de su actual esposa. Desde el primer momento Barry Lindon tiene una pésimas relaciones con su hijastro Lord Bullingdon (Leon Vitali)), heredero futuro de todas las propiedades de Lady Lindon, relaciones que empeoran al dar la luz Lady Lindon un hijo de Barry que ponen como nombre Brian ; Barry Lindon inicia una vida de despilfarro y extravagancias,con una temeraria búsqueda de preminencia social, pero las relaciones con su hijastro van de mal en peor, Lady Lindon se vuelve loca  y Barry es retado en un duelo por el propio Lord Bullingdon,  donde resulta herido; Tras este suceso, Barry Lindon sufre la marginaciòn social y el ostracismo por parte de la aristocracia y de haber sido elevado a la cúspide social es arrojado a los abismos de la incomprensión.

8 Responses to “Barry Lindon”

  1. Es una pelìcula injustamente olvidada en la filmolgrafìa de Kubrick, pero resulta muy interesante en todos los sentidos.

  2. Por su esfuerzo de producciòn merece la pena ser vista.

  3. Pelìcula perfecta.

  4. Siempre alucinè con los duelos; Son geniales.

  5. Si, es verdad, los duelos son alucinantes y sumamente llamativos.

  6. ¡Que manera de narrar màs hermosa tìenes, Carlos!.

  7. Nos encontramos con lo mejor de Kubrick, sin necesidad de recurrir a su egolatrìa como en otras producciones.

  8. Gran pelicula esta.

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