Deliverance

lunes, octubre 15th, 2012

Conocida en España como «Defensa», «Amarga Pesadilla» en Perú y México y «La Violencia está en Nosotros» en Argentina es una de las películas más significativas del británico John Boorman, aunque esté realizada en Estados Unidos, con capital estadounidense, con equipo estadounidense y con actores estadounidenses.  Estrenada en el año 1.972, igual que otros films conteporáneos como «Perros de Paja» de Sam Peckimpah» y «La Ultima Casa a la Izquierda» de Wes Craven, «Deliverance» trata de unos tipos de clase media, supuestamente convencionales y enfrentados a una violencia irracional e inquietantemente sexualizada, que acaban descubriendo, a veces con horror y otras veces con morbo malsano su predisposición al crimen y al asesinato. Es irónico que mientras el norteamericano Peckimpah, que había considerado la posibilidad de dirigir en un primer momento «Deliverance», estaba en Reino Unido rodando «Perros de Paja», el inglés Boorman llevaba a la pantalla la inquietante novela del mismo título del conocido escritor, nacido en el sureño estado de Georgia, James Dickey publicada en 1.970. El guión de la misma está firmado por el propio Dickey y por Boorman, aunque esté último no figurara en los títulos de crédito como guionista.

Boorman rueda en los ignotos paisajes del rio Chatooga, en el estado de Georgia, en las estribaciones de los montes Apalaches, utilizando el río como sustituto del fícticio río Cahulawassee de la novela de Dickey y filma su propio viaje al corazón de las tinieblas., como recordando la célebre novela de Conrad, donde el hombre se ve imbuído por la naturaleza y pierde no sólo cualquier atisbo de convivencia social, si no tambien de civilización.

Para ello Boorman busca y encuentra la naturaleza más áspera, con un entorno verdaderamente hostil y donde el hombre es la critura más desprotegida y la menos adaptada al ambiente.  Y lo trasmite de forma clara y concisa, Boorman es un cineasta dotado de una capacidad innata para reflejar de forma pasmosa y al mismo tiempo con gran sencillez los sentimientos y sensaciones humanas; Boorman se manifiesta como un cineasta ecléptico capaz de cambiar de registros y estilos, donde mezcla lo lógico con lo subrrealista, lo grotesco con lo trágico, lo verosímil con lo inverosímil,  todo ello a favor de una historia que hace partícipe al propio espectador que siente  como suya la tensión asfixiante de los principales personajes.

La realización se muestra rápida, en ocasiones nerviosa, muchas escenas parecen como escupidas al propio espectador, como sin con ello escudriñara un desasosiego; no espera tranquilizar las conciencias, no busca un guiño de complicidad y consigue que un estado de ánimo se vea reflejado en la composición del film, como pocos directores lo han logrado, como un espejo de su mente y su espíritu.

Tampoco explora un dilema moral, simplemente hurge en la realidad sin ningun tipo de oropel, sin ningun tipo de artificialidad, pero no indaga en ningun tipo de realismo simplón, Boorman no quiere ser ningun notario de la realidad, quiere descubrir esa realidad y en esa realidad ha visto, aunque sea sólo superficialemente el alma humana.

Boorman cree que ha encontrando el verdadero ADN del alma humana y lo puede topar aunque se esté  fuera de su hábitat natural y ese hábitat sea dominado por otras criaturas y otros seres más propensos y mejores acondicionados para una naturaleza salvaje.

Los otros seres a veces pueden ser  míticos, otras veces no tanto, pero siempre rapaces y el hombre se encuentra indefenso, se encuentra sobrepasado y se da cuenta, como casi todas las veces y tardíamente, que no es el amo y señor de este mundo, el hombre lo puede destruir con su arrogancia y petulancia, pero no puede dominar las fuerzas de la naturaleza, muy superiores al hombre y mucho más antiguas que el hombre.

La película se abre con cuatro tipos humanos bastentes diferentes: el tranquilo y taciturno Ed (Jon Voight), el extrovertido y arrogante Lewis (Burt Reynolds), el gordito simpático y sanguineo Bobby (Ned Beatty) y el sensible y lírico Drew (Ronny Cox); son cuatro urbanistas de Atlanta, una de las pocas grandes ciudades del Sur de Estados, que deciden hacer una excursión en piragua en unos parajes que pronto va a aser anegados por la construción de una gran presa. En medio de un tupido bosque son asaltados por dos lugareños de la zona que muestran una cierta tara intelectual, lo mas seguro, debido al aislamiento y endogamia que se ve sometida la población de la comarca, uno de ellos (Bill McKinnney) viola al gordito Bobby (una de las escasas violaciones homosexuales que se ha reflejado en el cine convencional), mientras que Ed es atado a un árbol con su propio cinturón, aferrándose absurdamente a su pipa de cachimba, como una forma de no desprenderse de la plácida vida anterior al encuentro con los salvajes montañeses. El resolutivo Lewis mata con su arco al violador y finalmente todo el cuarteto, con una confusión de sentimientos se mide con el rifle del superviviente (Hebert Coward) y con la propia naturaleza y paisaje hostil, duelo que termina con la muerte del otro asaltante. Los cuatro deciden ocultar el incidente y abandonar la región, dándose cuenta que con estos sucesos sangrientos han perdido mucho más de lo que han ganado, encontrado la bestialidad innata que permanece oculta en cada ser humano, necesaria para sobrevivir.

Es «Deliverance» una película de escenas, destacando el inolvidable duelos de banjos cuando el personaje de Drew toca un dueto con un marchito hombre-niño sentado en un porche de una vivienda de madera, que resulta ser un músico extraordinario, la violación de Bobby impreganda de fuertes dosis de horror que hace recordar la matanza del cerdo y un último giro terrorífico cuando el sueño de Ed se ve perturbado por la imagen de una mano que emerge de las aguas del lago, escena, por cierto ,muy imitada como en «Carrié» de Brian de Palma en 1.976 y que el propio Boorman se auto-cita en su film «Excalibur» de 1.981 basada en los mítos artúricos en el fragmento de la «Dama del Lago».

En una obra cinematográfica de estas características la fotografía adquiere una gran importancia, destacando la técnica del maestro Vilmos Zsigmond, asi como la banda sonora de Eric Weissberg con reminiscencias de los hillibillys de la zona de los Apalaches.

«Deliverance» es un film lleno de anédoctas, el propio Dickey hace un pequeño cameo como Sheriff; El duelo de banjos ganó un Grammy en 1.974 y Boorman recibe un disco de oro por el mismo, galardón que fué robado de su casa de Dublin por el delincuente irlandés Martin Cahill, asesinado por el IRA en 1.994, cuya vida fué llevada a la gran pantalla por el propio Boorman en su film «El General» en 1.998, donde se reproduce el robo del disco de oro.

One Response to “Deliverance”

  1. Gran pelicula.

Leave a Reply